Se efectuaba una audición radio teatral en una ciudad de provincias en la Argentina.
En determinado momento de la obra existía una escena en donde un detective hacía un desesperado llamado de auxilio a la policía, por medio de las pitadas reglamentarias.
Se dio el caso que se escuchaba dicha audición por una familia cuya casa está al lado de la Comisaria del pueblo. Los llamados de auxilio sonaron tan nítidamente y tan exactos, que el personal de la Comisaria, alarmado e imaginando quién sabe qué grave acontecimiento que requería su intervención, salió rápidamente a la calle armada hasta los dientes y en tren de pelea, tratando de dar con la premura del caso y confusión naturales, con los autores de la llamada.
Advertido el movimiento policial por el vecindario quien rápidamente comprendió la gaffe formidable, constituyó motivo para regocijo y cachadas estupendas. Y lo triste del caso es que la pobre policía, que brilla por su ausencia en los casos verdaderamente necesarios, ha de haber repetido para si con desaliento, aquello de “un día que voy a misa, me encuentro con el cura durmiendo».
- Tomado de «Antena uruguaya», Año 1, Nº0, 4 de mayo de 1933, disponible en versión digital en Biblioteca Anáforas, Facultad de Información y Comunicación – Instituto de Comunicación | Seminario de Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación|, Montevideo Uruguay).


