Aviso publicitario: «Mayo: Mes de Radio», «Aproveche esta oportunidad», Receptor «General Electric», AR-1300, AR-1400. (Revista «Mundo Uruguayo», Nº331, mayo 14 de 1925).

En el momento en que se publicó este anuncio, la radio era la frontera de la «alta tecnología». Ser propietario de un receptor de radio significaba que un hogar finalmente podía conectarse con las noticias en vivo, música y dramas de radio, que le brindaba el nuevo medio.

El diseño, con torres de radio masivas y un águila, refleja la influencia Art Deco y el sentido de orgullo nacional y tecnológico asociado con el medio.

El personaje vestido de rojo de la izquierda es una versión del diablillo que «General Electric» utilizó a nivel mundial durante esa época, como figura publicitaria común para personificar la energía eléctrica o la «magia». Quizá los dos conceptos simultáneamente unidos.

El receptor AR-1300, fue fabricado para RCA por General Electric. Podía usarse como un receptor de cristal (no necesitaba alimentación de corriente externa) o como un sintonizador regenerativo junto con el amplificador detector AR-1400.

Eran ofrecidos a la venta pintados de verde con esferas plateadas. (¹)

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«El único modo de poder conversar en un restaurant moderno». (Viñeta humorística, «Mundo Uruguayo», 8 de abril de 1926).

 

Esta viñeta humorística publicada en el número 378 de la revista «Mundo Uruguayo» del 8 de abril de 1926, titulada «Oír el ‘Jazz-Band'», captura el choque cultural provocado por la llegada de la Era del Jazz tras la Primera Guerra Mundial.

En aquel entonces, ritmos como el foxtrot y el charlestón se popularizaron en los salones y cafés-concierto más exclusivos convirtiéndose en el símbolo de modernidad y libertad para la juventud «chic» de los felices años veinte.

La ilustración utiliza la exageración visual para criticar el volumen ensordecedor de estas orquestas; la banda es retratada con tal caos y frenesí que los comensales se ven obligados a utilizar los primeros radióteléfonos que comienzan a popularizarse entre los radioaficionados.

El subtítulo de la obra enfatiza que el «restaurante moderno», un espacio tradicionalmente reservado para la gastronomía y la charla pausada, se ha transformado en un lugar donde la comunicación directa es imposible debido a esta intrusión acústica.

A través de una estética caricaturesca típica de la prensa de la época, la obra refleja una queja social sobre la pérdida de la intimidad y la socialización tradicional frente a una modernidad impuesta que prioriza el ruido como entretenimiento.

Los personajes, vestidos con la moda burguesa de la época —él con monóculo y ella con sombrero cloché—, representan la resistencia de una generación anterior ante una tecnología y unos sonidos que parecen invadirlo todo.

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La voz de LRA60 rompe el silencio – Norman Powell y la radio en la Guerra de Malvinas. (Entrevista por Adrián Korol, «Korol en el Aire», Argentina, abril 2 de 2026).

Durante 44 años una voz permaneció en silencio. En 1982 esa VOZ fue la de LRA60 Radio Nacional Islas Malvinas, la radio argentina que transmitió desde Puerto Argentino durante la Guerra de Malvinas.

Hoy, por primera vez en décadas, Norman Powell cuenta en primera persona la historia de aquella radio que funcionó en las islas durante el conflicto.

Este documento histórico recupera uno de los testimonios más valiosos sobre la radio durante la Guerra de Malvinas de 1982.

Norman Powell fue el locutor principal de LRA60 Radio Nacional Islas Malvinas, emisora que comenzó a transmitir el 4 de abril de 1982 desde Puerto Argentino, tras la recuperación argentina de las islas.

Durante aquellos días, la radio funcionó en las instalaciones de la Falkland Islands Broadcasting Station, emitiendo en 536 kHz (AM) y también en onda corta, convirtiéndose en la voz argentina en el Atlántico Sur.

Este video narra la historia no contada de Norman Powell y LRA60 Radio Nacional, después de 40 años de silencio. Detalla sus operaciones durante la Guerra de Malvinas de 1982, incluyendo los aspectos técnicos del broadcasting y el trasfondo personal de Powell.

Es un documento histórico que recupera la memoria radiofónica de la guerra, ofreciendo una perspectiva única sobre la mass communication en tiempos de conflicto y la labor periodística en circunstancias extraordinarias

• Cómo nació LRA60 Radio Nacional Islas Malvinas
• Las primeras transmisiones desde Puerto Argentino
• La convivencia con el personal de la radio isleña
• La programación musical y los mensajes para soldados argentinos
• El funcionamiento técnico de la emisora durante la guerra
• La historia poco conocida de la radio en Malvinas

Este material recupera la memoria radiofónica de 1982 y tiene un valor documental único para: historiadores de la Guerra de Malvinas, radioescuchas y amantes de la radio argentina, diexistas y radioaficionados interesados en transmisiones históricas, investigadores de la comunicación durante conflictos.

Una historia de radio, memoria y palabras transmitidas desde el corazón del Atlántico Sur.

Porque Radio Liberty transmitió desde Buenos Aires. Radio Atlántico del Sur desde Londres  con su estacion de relay de la BBC en AscensionLRA60 transmitió desde PUERTO ARGENTINO!»

 


Más:

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«Por no perder la costumbre». (Viñeta humorística. «Mundo Uruguayo», 4 de marzo de 1926).

Esta viñeta es una joya de la sátira social argentina de finales de los años 20, época en la que la radio se convirtió en la gran obsesión de los hogares.

El dibujo es de Quique Rowe, un ilustrador que solía retratar con mucha chispa las manías de la clase media en revistas icónicas como «Caras y Caretas».

Lo que vemos aquí es una burla al «radiómano», ese fanático de la tecnología que ya no concebía la vida sin ruido de fondo.

El chiste es genial porque el marido, incapaz de lidiar con el silencio tras romperse su «radiola», pone a su mujer a leerle recetas de cocina a través de un megáfono para imitar ese sonido metálico y distante de los primeros altavoces.

Es básicamente la versión antigua de los chistes actuales sobre la adicción al celular: nos dice que, cuando una tecnología nos atrapa, preferimos una imitación absurda de la realidad antes que renunciar a la costumbre.

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Principios de la comicidad en la radiotelefonía uruguaya. Raúl Barbero, en CX24 Radio Nuevotiempo. (Marzo de 1994).

Raúl Barbero, (Montevideo, Uruguay, 7-nov-1917- 1-dic-2014) fue un pionero de la radio en Uruguay, publicista, periodista y memorialista, autor de la serie radiofónica  «La Vuelta al Dial en 70 años» emitida por Radio Carve en el 70 aniversario de la radiodifusión en el Uruguay y autor del libro «De la Galena al Satélite», además de columnas en el diario «El País», bajo el seudónimo de «Rebar.»

Describe en esta entrevista el principio de la comicidad en la radio uruguaya comenzando por describir la transición que tuvo desde sus inicios como simples difusoras de música hacia la creación de contenidos originales.

Barbero destaca el papel fundamental de la comedia periodística y las parodias musicales, las cuales fueron impulsadas por el talento de los exintegrantes de la recordada Troupe Ateniense.

Ramón «El Loro» Collazo 25/01/1901 – 16/07/1981 (*)

A través de anécdotas sobre figuras icónicas como Ramón Collazo y Eduardo Depauli, se ilustra la inmensa popularidad de personajes que lograban convocar multitudes comparables a eventos deportivos.

El relato también resalta la creatividad de la época, mencionando programas que utilizaban la improvisación y el humor absurdo para cautivar a la audiencia. Finalmente, esta crónica sirve como un homenaje a la memoria histórica de la radiodifusión montevideana en las décadas de 1930 y 1940.

Eduardo Depauli. «El Frégoli del Éter». Tarjeta promocional. (Colección Horacio Nigro Geolkiewsky – LGdS)

La historia de la radio uruguaya puede entenderse como una transformación cultural que fue mucho más allá de lo técnico. En sus primeros años, las emisoras funcionaban como simples reproductores de discos: verdaderos “gramófonos” modernos que ofrecían música solicitada por teléfono. No había producción propia ni voces que marcaran un estilo, solo la intermediación entre el público y las canciones de moda.

El gran giro llegó en 1930, cuando la disolución de la Troupe Ateniense dispersó a sus integrantes entre CX14 El Espectador y CX16 Radio Carve. Ese traslado de talento teatral al ámbito radiofónico encendió la chispa del humor en el éter. La competencia entre emisoras se volvió un motor creativo y el humor comenzó a instalarse como un género propio, con figuras que trasladaban la comicidad del carnaval y el teatro directamente a los micrófonos.

De esa rivalidad nació el llamado “periodismo humorístico”. Carve ofrecía “El Diario Oral” y el “Suplemento Musical” de Ramón Collazo, mientras El Espectador respondía con “Radio Diario El Espectador” (que daría el nombre a la emisora) y “La Hora Popular”. Collazo, con su ingenio y capacidad de improvisación, se convirtió en el primer gran cómico de la radio, capaz de transformar canciones populares en parodias memorables, como su célebre versión de “La Clavelitos” convertida en “La Choricitos”.

La innovación técnica y artística no tardó en llegar. Víctor Soliño sorprendía con sus “Solfas”, redactadas en taquigrafía y leídas al aire con una gracia refinada.

Alberto Malmierca, bajo el seudónimo “Acreimlam”, creó “El Circo Aéreo”, la primera revista humorístico-musical con ritmo ágil y variado. Y Eduardo Depauli llevó la popularidad radial a un nivel inédito: en 1936 llenó el Estadio Centenario con un espectáculo que mezclaba fútbol y humor, demostrando el poder de convocatoria de la radio.

Hacia fines de los años 30 y durante las décadas siguientes, el humor se diversificó y se consolidó. Programas como “Los sordos de la Carve” de Alfredo Mario Ferreiro, “La Escuelita Popular”, “Los Risatómicos” y “La Gaceta Sideral”, entre otros, marcaron generaciones.

La radio se convirtió en el escenario privilegiado del ingenio uruguayo, un espacio donde la sátira, la música y la creatividad se entrelazaron para dar forma a una tradición humorística que aún hoy se reconoce como parte esencial de la identidad cultural del país.


Raúl Barbero invitado al programa  «La Tarde de Nuevotiempo», programa de CX24 Radio Nuevotiempo, en marzo de 1994, conducido por la periodista Blanca Rodríguez. [Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS].

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CW43b, Radio Internacional de Rivera. (Aviso publicitario en «Mundo Uruguayo», Montevideo, 26 de agosto de 1964).

 

Radio Internacional, 1480 AM de Rivera, Uruguay, considerada la más potente del norte uruguayo, fue fundada por Don Walfrido Figueira Morán el 25 de agosto de 1940.

Victoriano «Cabrerita» Cabrera. (1928-2011)

Con una trayectoria histórica ligada a la comunidad fronteriza, fue clave durante las inundaciones de 1959 y fue su matriz la ex CX 28 Radio Imparcial de Montevideo.

Se ha consolidado como una voz referente en el departamento de Rivera y la región fronteriza norte del Uruguay. Durante las históricas inundaciones de 1959, la emisora funcionó como un «Centro de Operaciones» y fue clave en la creación de las Brigadas Civiles de apoyo.

Destacaron figuras como Victoriano Cabrera, quien condujo el programa “Rivera es así” por más de 50 años.

Bajo la dirección de Patricia Iglesias y Don Claudio Yanuzzo, continúa siendo una emisora de referencia en el norte.

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«Vibraciones del Éter. Nuestro aficionados: Estación R5», [de Emilio Elena]. (Por «Reóstato», revista «Mundo Uruguayo», Uruguay, noviembre 20, 1924).

Otro altillo, ¡y va de altillos! Nos hemos convencido de que la estrecha, íntima, indisoluble trabazón de la radiofonía con los altillos y sobrados es invencible. Todos nuestros aficionados, salvo una excepción del tres por mil, usan el altillo como complemento directo e insustituible de sus recepciones y transmisiones. —¡Usted también en el altillo! —exclamamos al entrar. —Efectivamente —nos responde Elena—, no puedo sustraerme a la corriente general. Estoy aquí más cerca de la antena…

Sonreímos. Elena sonríe. Nos tiende la mano. Anda de uno a otro lado de la estación procurándonos un asiento. Urgen, a la luz intensa de una lamparilla eléctrica, los tensos conductores que bajan de la antena y se van colgando de unos limpios y redondos aisladores. Entramos definitivamente y nos aposentamos. Elena está en traje de “operador”. Nos mira y torna a decirnos: —Ustedes disculparán… —¿Qué cosa, señor Elena? —preguntamos intrigados. —Que yo les haya metido en este altillo…

Se puede decir que se inició simultáneamente conmigo. Mientras Elena habla, nuestros ojos recorren la estación. Grandes cartas murales marcan la situación de todas las estaciones radiotelegráficas de nuestro planeta. En medio de aquel entrecruzamiento de rayas palpita la onda misteriosa que lleva un saludo o clama un auxilio… —¿Y su antena? —interrogamos.


El gesto de Elena se entristece un poco: —Hasta ayer era un enhiesto mástil que obligaba a sacar la cabeza por el ventanillo tranviario a los pasajeros por Paysandú y Uruguay, para admirar la arrogancia de mi antena. Pero… ¡Siempre los perros! Un vecino atribuyó ciertas rasgaduras de la medianera al efecto del viento en mi mástil, y para verme libre de los vecinales —¡siempre engorrosos y violentos!— desmonté todo y sanseacabó!…

—Era una antena magnífica. No vayan a creer que alabo mi trabajo, le hago justicia. La torre tenía un alto de diez metros y soportaba en su extremo un mástil de seis. La antena propiamente dicha constaba de tres hilos, de un largo de veinticinco metros, espaciados a un metro y medio entre uno de otro y poseía una baja…

—Entonces, ¿no necesita preguntarme si me oye? —No —responde Elena riendo—. Aquí tengo los instrumentos necesarios para que yo lleve la guía exacta del funcionamiento de mi estación. Es claro que a veces suelo preguntar, pero no con la asiduidad que otros lo hacen.

—¿Piensa mejorar aún más esto? —¡Sí! Y más todavía después de cuanto me ha ocurrido con la antena. Tengo que igualar, por lo menos, las condiciones de antes… A este efecto pienso conseguir una toma en tierra de menor resistencia y mejorar en lo que pueda, previo un buen ajuste, las condiciones del receptor y transmisor.

—¿Ha ensayado con éxito la retransmisión de estaciones de “broadcasting” y aficionados? —Es verdad —nos dice—. Aprovechando las condiciones de selectividad de este aparato, nos señala una “Radiola Superheterodyne” que efectuó a título de ensayo varias retransmisiones de estaciones argentinas y de aficionados locales.

—¿Sus “records” de alcance y recepción? —De alcance, hasta San Juan (Rep. Argentina), unos 1.200 kilómetros. Pampa Central, cerca de 900…

—¿Y qué cree usted, señor Elena, que sea menester para el mejor desarrollo del radio en nuestro país? —En primer término, el apoyo de los poderes públicos. Apoyo constante en el sentido de difundir cultura valiéndose para ello de la radiotelefonía, y en otro sentido (principalísimo para nosotros, los aficionados experimentales) crear un instituto donde se puedan experimentar los diversos aspectos de este notable invento. Dar becas a los mejores y más estudiosos aficionados para que cursen estudios en Estados Unidos, ya que aquí es imposible hacerlo.

En recepción he oído “broadcastings” de Estados Unidos. Las estaciones argentinas las oigo con altoparlante. Vean… Es decir, oigan: Y Elena sintoniza “Radio Cultura” que sale venciendo fácilmente a la transmisión que en esos momentos efectúa la “General Electric”.

Para ello es necesario que los hombres de actuación destacada en la Administración Pública se compenetren de la utilidad y valor de las radiocomunicaciones. Creo que en ese sentido el campo de acción es vasto y complejo.

Nos despedimos. Antes, obtenemos una fotografía de la antena desmantelada. Podrán nuestros lectores apreciar la laboriosidad e inteligencia del autor de esa torre. El señor Elena nos facilita un circuito del transmisor. Salimos a la calle y contemplamos el vacío que, sobre la azotea, han dejado las torres de aquella inmensa antena que ahora yacen en el patio, desarmadas y como inconsolables en su derrota…

La R5 es, entre las estaciones de su poder, una de las que puede ponerse a la cabeza. Puede el señor Elena estar satisfecho de su estación y los aficionados orgullosos del progreso alcanzado por ella.

Reóstato.


En los años fundacionales de la radio uruguaya la distinción entre radioaficionado y «broadcaster» era casi inexistente.

Elena operó con la señal de llamada R5 (en una época previa a la asignación internacional del prefijo CX para Uruguay).Elena operaba bajo la emblemática señal de llamada R5, convirtiéndose en un pilar del Montevideo Radio Club desde 1924 junto a figuras como Claudio Sapelli y Sebastián Paradizábal. Su destreza técnica era tal que funcionó como un nexo vital entre la vanguardia tecnológica mundial y el Río de la Plata, facilitando la llegada de equipos de última generación a través de la representación de General Electric.

Sin embargo, su visión trascendía los cables y las válvulas, pues comprendió antes que nadie que la radio era, ante todo, una herramienta de comunicación humana. Su huella quedó marcada profundamente en los cimientos de Radio Sud América, la emisora que más tarde se transformaría en la histórica CX 14 El Espectador. Quizás su momento más icónico ocurrió en 1930, cuando junto a Ignacio Domínguez Riera le puso voz a la emoción de todo un país desde los micrófonos de CX 6 SODRE, protagonizando la primera transmisión de un Mundial de Fútbol en la historia.

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«Ciengramos y Viola». (Por «Fola», Revista «Mundo Uruguayo», 1947)


Geoffrey Edward Foladori
nació en Inglaterra en 1908, pero se crió en Montevideo, donde se volvió pionero del cómic uruguayo. Su seudónimo, Fola, se volvió sinónimo de humor gráfico durante décadas.

Lo humano en su trayectoria está en los detalles: autodidacta curioso, aprendió a dibujar observando revistas extranjeras y adaptando estilos a su propio pulso.

Trabajó incansablemente en revistas como Mundo Uruguayo y diarios como El Día y El Diario, donde sus personajes acompañaban la rutina de los lectores.

Inventor de voces, dio vida a figuras entrañables como Pelopincho y Cachirula, que reflejaban la picardía popular, y a Ciengramos y Viola, que jugaban con la tensión entre vendedor y comprador.

Narrador de lo cotidiano, sus tiras no eran grandes epopeyas, sino escenas domésticas, absurdos urbanos, pequeñas ironías que hacían reír porque eran reconocibles.

En lo personal, quienes lo conocieron lo describen como un hombre reservado, pero con una biblioteca interior inmensa: cada personaje era un espejo de su observación del mundo. Su legado es haber hecho que el humor gráfico en Uruguay no fuera un pasatiempo menor, sino un lenguaje cultural.

Falleció el 3 de febrero de 1997 en Montevideo, dejando un legado inmenso en la historieta uruguaya.

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«¡Esta radio debe ser del Gobierno, tiene un gabinete muy malo!» (por «Vilar», Revista «Tío Landrú», Argentina, set.4, 1968).

Esta viñeta, firmada por Vilar (Pedro Vilar) y con el texto “¡Esta radio debe ser del Gobierno, tiene un gabinete muy malo!”, apareció en el número 14 de la revista Tío Landrú.

Esta publicación humorística argentina, dirigida por Landrú (Juan Carlos Colombres), se editó entre junio de 1968 y abril de 1969 (47 números en total). El chiste alude a la mala calidad del “gabinete” (el mueble de la radio y, por doble sentido, el equipo ministerial) durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, un tema recurrente en la revista de esa época.

Pedro Vilar (1936-2016) fue uno de los dibujantes y humoristas gráficos más activos en Tío Landrú, junto a figuras mencionadas como Caloi, Manucho, Faruk, Ceo, Viuti y otros. Su trazo limpio y expresivo se destacaba en viñetas de humor político y social, típico del estilo absurdo y crítico de la revista durante la época de Lanusse.

Se puede ver el PDF completo del número 14 (donde aparece la viñeta en la sección de “RADIOS. LANUSSE”) en el sitio AHIRA (Archivo Histórico de Revistas Argentinas): https://ahira.com.ar/wp-content/uploads/2021/05/Tio-Landru-14.pdf

En ese mismo ejemplar hay otras colaboraciones de Vilar y del equipo habitual (Caloi, Manucho, etc.). ¡Es un clásico del humor gráfico argentino de los años 60!

Publicado en 1969, Argentina, Arte radiofónico, Artistas, caricatura, crítica, ephemera, Humor radiotelefónico, Ilustración, radio, Radioescucha, Receptores, reflexiones, revista, viñeta | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Collage de micrófonos  de antaño de broadcastings montevideanas. Mediados de la década del 30.

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