Raúl Barbero, (Montevideo, Uruguay, 7-nov-1917- 1-dic-2014) fue un pionero de la radio en Uruguay, publicista, periodista y memorialista, autor de la serie radiofónica «La Vuelta al Dial en 70 años» emitida por Radio Carve en el 70 aniversario de la radiodifusión en el Uruguay y autor del libro «De la Galena al Satélite», además de columnas en el diario «El País», bajo el seudónimo de «Rebar.»
Describe en esta entrevista el principio de la comicidad en la radio uruguaya comenzando por describir la transición que tuvo desde sus inicios como simples difusoras de música hacia la creación de contenidos originales.
Barbero destaca el papel fundamental de la comedia periodística y las parodias musicales, las cuales fueron impulsadas por el talento de los exintegrantes de la recordada Troupe Ateniense.

Ramón «El Loro» Collazo 25/01/1901 – 16/07/1981 (*)
A través de anécdotas sobre figuras icónicas como Ramón Collazo y Eduardo Depauli, se ilustra la inmensa popularidad de personajes que lograban convocar multitudes comparables a eventos deportivos.
El relato también resalta la creatividad de la época, mencionando programas que utilizaban la improvisación y el humor absurdo para cautivar a la audiencia. Finalmente, esta crónica sirve como un homenaje a la memoria histórica de la radiodifusión montevideana en las décadas de 1930 y 1940.

Eduardo Depauli. «El Frégoli del Éter». Tarjeta promocional. (Colección Horacio Nigro Geolkiewsky – LGdS)
La historia de la radio uruguaya puede entenderse como una transformación cultural que fue mucho más allá de lo técnico. En sus primeros años, las emisoras funcionaban como simples reproductores de discos: verdaderos “gramófonos” modernos que ofrecían música solicitada por teléfono. No había producción propia ni voces que marcaran un estilo, solo la intermediación entre el público y las canciones de moda.
El gran giro llegó en 1930, cuando la disolución de la Troupe Ateniense dispersó a sus integrantes entre CX14 El Espectador y CX16 Radio Carve. Ese traslado de talento teatral al ámbito radiofónico encendió la chispa del humor en el éter. La competencia entre emisoras se volvió un motor creativo y el humor comenzó a instalarse como un género propio, con figuras que trasladaban la comicidad del carnaval y el teatro directamente a los micrófonos.
De esa rivalidad nació el llamado “periodismo humorístico”. Carve ofrecía “El Diario Oral” y el “Suplemento Musical” de Ramón Collazo, mientras El Espectador respondía con “Radio Diario El Espectador” (que daría el nombre a la emisora) y “La Hora Popular”. Collazo, con su ingenio y capacidad de improvisación, se convirtió en el primer gran cómico de la radio, capaz de transformar canciones populares en parodias memorables, como su célebre versión de “La Clavelitos” convertida en “La Choricitos”.
La innovación técnica y artística no tardó en llegar. Víctor Soliño sorprendía con sus “Solfas”, redactadas en taquigrafía y leídas al aire con una gracia refinada.
Alberto Malmierca, bajo el seudónimo “Acreimlam”, creó “El Circo Aéreo”, la primera revista humorístico-musical con ritmo ágil y variado. Y Eduardo Depauli llevó la popularidad radial a un nivel inédito: en 1936 llenó el Estadio Centenario con un espectáculo que mezclaba fútbol y humor, demostrando el poder de convocatoria de la radio.
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acia fines de los años 30 y durante las décadas siguientes, el humor se diversificó y se consolidó. Programas como “Los sordos de la Carve” de Alfredo Mario Ferreiro, “La Escuelita Popular”, “Los Risatómicos” y “La Gaceta Sideral”, entre otros, marcaron generaciones.
La radio se convirtió en el escenario privilegiado del ingenio uruguayo, un espacio donde la sátira, la música y la creatividad se entrelazaron para dar forma a una tradición humorística que aún hoy se reconoce como parte esencial de la identidad cultural del país.
Raúl Barbero invitado al programa «La Tarde de Nuevotiempo», programa de CX24 Radio Nuevotiempo, en marzo de 1994, conducido por la periodista Blanca Rodríguez. [Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS].


