¿Cuándo fue el primer experimento de un circuito eléctrico en Uruguay?

¿Cuando fue el primer experimento de un circuito eléctrico en Uruguay?

En el año 1853 por el Prof. Amadeo Jacques.

La edición del 29 de mayo de 1853 del periódico «La Constitución» presenta lo que entendemos sería la primera experiencia eléctrica en nuestro país.

El viernes próximo, 3 de Junio a las seis de la noche, empezará en el Gabinete de Física de la calle Sarandí (casa de la Universidad Mayor) un curso destinado principalmente a las Sras. y a los Caballeros con el fin de desenvolver por una serie de bellos experimentos, una idea general de los grandes fenómenos de la naturaleza y de los más recientes y más interesantes descubrimientos de las ciencias.

Este curso tendrá lugar una vez por semana, los viernes, a las siete de la noche, y durará tres meses. Las tarjetas de entrada costarán por cada mes y persona, 4 patacones pagaderos adelantados. Se sacan en el dicho Laboratorio, todos los días, desde las doce hasta las tres de la tarde. Objeto de la lección. Belleza y utilidad de las ciencias. Experimentos; la luz eléctrica; el telégrafo eléctrico».

Prof. AMADEO JACQUES; científico francés que llega desde Francia a Montevideo el 30 de Julio de 1852.

Biografía de Jacques.

Amadeo Jacques, Paris, (4 de julio de 1813- Buenos Aires 13 de octubre de 1865). Fotografía extraída del libro «Historia Argentina Contemporánea 1862-1930» . Academia Nacional de la Historia . Editorial Ateneo. 1964, Buenos Aires, Argentina. Fuente.

Nacido en París el 13 de Julio de 1813 cursa sus estudios secundarios en el Colegio Borbón e ingresa en 1832 a la «Ecole Normale Superieure».

Bachiller en Letras en 1832, en Ciencias Físicas en 1833, Licenciado en Letras en 1833, y Doctorado en Letras en 1837, ejerce el profesorado en Douai, Amiens y Versailles. En 1842 es profesor en el liceo «Luis le Grand» de París y Maestro de conferencias en la «Ecole Normale».

En 1847, en París escribe la publicación «Le Liberté de Penser», una revista combativa donde expone su doctrina de oposición al orleanismo. Situación que le valió perder sus cátedras, supresión de las revistas, y el exilio voluntario a la Banda Oriental (actual Uruguay).

El profesor Jacques publicó en 1845, junto a Jules Simon y Emile Saisset, un manual de filosofía de gran difusión. También versado en ciencias positivas, como en Francia se estilaba en la época, el fuerte vínculo entre filosofía y ciencias positivas.

Jacques en Uruguay.

El científico francés Amadeo Jacques llega desde Francia a Montevideo el 30 de julio de 1852, tras una recomendación de ni más ni menos que el gran Alexander von Humboldt, e intentó reorganizar la Universidad Mayor, pero sus iniciativas no fueron apoyadas, como se verá a continuación:

Trae consigo un gabinete de Física “el más grande y espléndido […] al continente sudamericano” y presenta al gobierno oriental un plan de educación en Ciencias.

En el plan de Jacques se incluía la creación de una escuela politécnica donde la enseñanza de la Física y la Química sirvieran al agricultor, artesano e industrial.

Como contrapartida, se le dio hospedaje en un viejo salón de uno de los patios más excusados de nuestra histórica universidad, con una arruinada pieza contigua para habitación del insigne profesor.

El desenlace final se da algunos meses más tarde, cuando Jacques se embarca hacia Argentina, donde es recibido y se establece a desarrollar su labor hasta su muerte varios años después. ¹

He aquí el encendido recuerdo de Angel Floro Costa (El Siglo, 27 de agosto de 1874):

Yo era niño todavía y no se me ha borrado ni se borrará jamás de mi memoria la impresión que me produjo el espectáculo del gran gabinete de Física de M. Jacques para el que nuestro gobierno de entonces creyó hacer mucho dándole hospedaje en un viejo salón de uno de los patios más excusados de nuestra Universidad con una arruinada pieza contigua para habitación del insigne profesor en la que los ratones y las telarañas podían servir de museo vivo de historia natural al eminente sabio. Cuántas decepciones debieron cruzar por la mente del ilustre proscrito al tocar tan desesperante realidad! Ni una cátedra!; ningún apoyo!… Sólo dos o tres curiosos, entre ellos recuerdo al malogrado vate Fermín Ferreira, y no sé si también formaba parte de ellos el ilustrado jurisconsulto (Ellauri) que ocupa hoy la primera magistratura de mi país».

Lamentablemente, como queda expresado, Jacques no logró una cátedra en la Universidad de Montevideo, y en 1853 debió vender su Laboratorio de Química y Física, para poder sobrevivir económicamente.

Emigrado a Buenos Aires, donde ejerce cargos docentes, en 1863 se creó el «Colegio Nacional» con Jacques como Director de Estudios, cargo que ejerce hasta su muerte en 1865.

Pensamiento.

En una carta del 22 de febrero de 1853, desde Montevideo a Francia al Señor Guillement, Jacques expresa abiertamente la necesidad de compartir una educación netamente práctica, basada sobre las ciencias positivas, para la formación de profesionales aptos, indispensables para arrancar a la naturaleza sus riquezas y transformarla, creando industrias y fuentes de trabajo, vitales para el desarrollo y progreso de los pueblos.

He aquí lo que me prepara a ensayar en pequeña escala, lo que querría aumentar gradualmente. Un gobernador de algunos recursos algo cuidadoso de su país, podría ayudarme a hacer de primera intención una cosa infinitamente superior, y esto sería para él no solo un honor, sino un buen negocio.

Si se pusiere a mi disposición unos cuarenta mil patacones, compraría, a dos o tres leguas de la Capital del país (Buenos Aires) que me dispensara esta largueza, un gran terreno de bellos bosques y mucho aire. Construiría un vasto edificio, muy sencillo, muy limpio y muy sano.

Traería profesores elegidos de Francia, jóvenes y activos, no pedantes, prontos para participar de los juegos de sus alumnos, como de sus trabajos.

Se trabajaría, en cuanto fuese posible, al aire libre, se estudiaría la naturaleza misma en vez de mirar del fondo de un cuarto en pálidas copias.

Se manejarían, no pequeños modelos, sino verdaderas máquinas, bombas que agotarían vastos receptáculos…»

Así continua Jacques una extensa descripción de las instalaciones, de lo que más tarde serían las escuelas industriales y agrícolas.


Fuentes / Referencias:

  • «Historia de la Química en el Uruguay. 1830-1930», Jorge Grunwaldt Ramasso, Montevideo, 1966.
  • Revista «Todo es Historia», Número 122, Montevideo, julio 1977.
  • «Huellas uruguayas en la enseñanza de la Física«. Alejandro Parrella. Artículo publicado en la revista “Educación en Física” de la Asociación de Profesores de Física del Uruguay, Volumen 7, Número 3, en setiembre de 2006.

Agradecimiento:

  • Ing. Pablo Thomasset Trakalo, Museo Central Hidroeléctrica Dr. Gabriel Terra. «Rincón del Bonete», Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay.
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