1922-2022: Los cien años de Rubén Castillo.

RUBEN CASTILLO fue conductor de radio, televisión, crítico y hombre de teatro, un hombre multifacético que marcó a generaciones. Nació en Rivera, Uruguay, el 10 de setiembre de 1922 y falleció el 13 de julio de 2002.

La publicación «Canto Popular», Nº1, Año 1, de 1983, editada en Montevideo, recogió recuerdos narrados por Rubén Castillo, de los comienzos de su recordado programa, tanto en radio, como en televisión.

CX8 Radio Sarandí, que encaraba una renovación, en tal medida que el lanzamiento de la nueva programación la denominaba «la Nueva 8».

Aviso promocional en la revista Cine Radio Actualidad, abril de 1966.

Encabezamiento del artículo aparecido en la revista «Canto Popular», Año 1, Nº 1, 1983. En plena reconquista democrática. Rubén Castillo rememora los orígenes y desarrollo de uno de los programas más influyentes en la historia de los medios de comunicación masiva en el Uruguay y de la cultura. Referente, inteligente, difusor de música, teatrero cabal, investigador y escritor, comprometido con el cambio político, basado en su utopía.

La emisora CX8 contaba con el relator de fútbol de mayor audiencia y con un estilo muy personal: Carlos Solé, quien trabajó en la misma emisora desde 1946 hasta el día de su muerte. En el ’60, Solé fue nombrado director de programación, creando “La Nueva 8”. ¹

En diciembre de 1960 comenzó en la hermosa casona (un palacete) de Radio Sarandí en Bulevar Artigas 1515, un “extraño” programa para la época. Fue lanzado como “carrera de discos”, realizado de manera informal, frente al acartonamiento de ese tiempo, con una emisión central en fonoplatea los domingos  al mediodía y cada una de las tres carreras, en tres horarios, durante todos los días de la semana y en forma rotativa.

La repercusión fue tremenda. Pero inmediatamente y junto a lo discográfico, comenzó la presentación de conjuntos y solistas uruguayos frente a una platea siempre colmada y entusiasta.

Cine Radio Actualidad, abril 30 de 1965. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Allí se inició una tarea muy querida por todos: descubrir, lanzar, impulsar, valorar a los artistas uruguayos.

Discodromo en la carpa de un circo. La palabra discodromo, podría ser dicha con acento en la primera letra o, pero nunca fue así. Se acentuó siempre en la segunda «o».

Aparte se empezaron a realizar recitales y bailes en distintos locales, tanto en Montevideo como en el interior. Estos, nunca se hicieron con fines de lucro en lo que tiene que ver con el director y organizador. Lo recaudado era para artistas y gastos.

Ruben Castillo tuvo activa vida de identificación política. Fue simpatizante y militante dentro del Partido Socialista del Uruguay. Esta es una antigua fotografía, donde se le ve en primer plano a la derecha, en un acto con la participación del líder socialista Emilio Frugoni.

ERA EN 1960

De esa primerísima época se recuerda a los “Martin Brothers”, que integraba Dino, entre otros; los “Blue Kings” (luego Iracundos) que vinieron para debutar desde Paysandú, actuando por varias temporadas.

Pero también estaban los “Hot Blowers” (con «Bachicha» Lencina entre otros).

Al inaugurarse Canal 12 (1962) su dirección nos invitó a realizar Discodromo como espectáculo para la pantalla chica, en el mismo horario, es decir domingos a las 12 hs.

Con méritos y defectos, pasaría a ser con el tiempo, uno de los “hábitos” de buena parte de la familia uruguaya.

El programa logró, por mucho tiempo, un “rating” igual o mayor que los programas centrales de la noche.

En los primeros tiempos de la televisión el público se sorprendía además, con el espectáculo de una juventud bailando ritmos en boga como el rock and roll.

«Bachicha» Lencina y su grupo, con el pianista Paco Mañosa, formaban el conjunto estable y actuaban nombres como los de Roberta Lee, Los Picolinos, los ya famosos T.N.T. y folcloristas uruguayos y argentinos de la taila de Mercedes Sosa.

Ya en en esa época es cuando desfilan nombres importantes de la música popular tanto de Buenos Aires, como de Montevideo y del Interior del país.

DE NOCHE Y DE DIA

En Canal 12.

Debido al éxito se comienza otra etapa en doble horario; los domingos a las 20:30 y el «tape» respectivo a la siguiente semana a las 12 hs.

Aquí debutan entre otros: Los 4 Brillantes (luego se fueron a México), Los Delfines, Los Olimareños, Rubén Darelli, César Zagnoli, Oldimar Cáceres, junto a nombres importantes de la vecina orilla como Raúl Lavié, Jorge Cafrune, Horacio Guaraní, Eduardo Falú y muchos más.

Rubén Castillo con Ginette Acevedo, cantante chilena.

En 1964, Discodromo recibe el Premio Ariel como mejor show del año, hecho que se repitió en otras oportunidades. ²

En 1964, asimismo, Rubén Castillo pasó a ocupar el cargo de director artístico de la radio. Dentro de los nuevos programas comenzó otro nombre importante de la difusión musical, Elías Turubich, con Beatlemanía, de 18 a 18:30 horas. Que junto al programa Discodromo Show, de Castillo, son los más recordados. ¹

DISTINTOS FESTIVALES

En los primeros tiempos (después también) había que luchar contra muchas incomprensiones y prejuicios frente al artista nacional, especialmente joven.

A veces nos sentíamos como sembrando en el desierto» -recordaba Castillo, «Pero felizmente el suceso en el público continuaba».

Discodromo organizó el 1er. Festival de música rock (¿o entonces se llamaba beat?) realizado en el Uruguay (sala del Cine Roi y de allí surgieron u obtuvieron premios: Los
Shades, Los Encadenados (luego Mockers en Buenos Aires), Los Inocentes y Los Alfiles, para recordar algunos.

Más adelante se llevan a cabo dos encuentros musicales universitarios (Teatro Odeón) en dos temporadas, donde surgen figuras como: Los Caminantes, Conjunto Balalaika, Les Copains D’Abord, Voces de América, entre otros.

En 1969 se organizó el Certamen Nacional de la Voz Joven con participación de emisoras de radio del Interior. Allí triunfan Susana Nieves (de Paysandú) y segundo Leo Godoy (de Cerro Largo); sus repertorios eran de raíz folclórica.

También habría que recordar el ler. Festival de las Arenas de Oro (Salinas) que tuviera mucha repercusión y fuera televisado. Se repitió después.

NO HAY DOS SIN TRES

La tercera etapa de Discodromo es la más extensa, más afirmativa y planificada. Se da a partir de 1965 cuando aparte de conducirlo, Castillo hace la producción del mismo, antes
a cargo de una Agencia de Publicidad.

El primer director de cámaras fue su querido amigo Enrique Albizu.

Son 10 años (en la tercera etapa) de grandes satisfacciones y grandes apreturas económicas» -recordará.

«Pero donde el artista mal o bien ganaba por actuar, aparte de recibir una gran promoción y ser querido por el público.

«Cine Radio Actualidad», octubre 1º de 1965.

Pasan o surgen por Discodromo, entonces, valores de nuestra música. Recordamos de memoria -tecleando en la máquina- seguramente olvidando nombres y en una lista sin estricto órden cronológico, como: Los Shakers (¡sí! los hermanos Fattoruso y Cia), Zitarrosa, Sexteto Electrónico Moderno, Dianne Denoir, Dino, Los Delfines, Vera Sienra, Washington Carrasco, Víctor Pedemonte, Verónica Indart, Tabaré Etcheverry, Santiago Chalar, Roberta Lee, Las Tres Rosas, Horacio Buscaglia, Alicia Maciel, Los Inocentes, The Crabs, Marly Vieira, Kanoy los Bulldogs, Omar Giacosa, Carlos Navarro, Rubén Rada, Varuyan, Los Serfins, Los Hammers, Mojos 4, Teresita Minetti, Cold Coffee, Los Santos, Cuarteto Alborada, Los Jean, Les Copains,Los Blizzards, Me GilíClan, Los Gigantes, Les Renards.

Un especial de Discodromo: Aldo y Daniel, Marga y Betty, Leticia, Rona Manuel Capella y otros.

En marzo del 70, dos integrantes de Discodromo, Leticia y Roberto Darvin, concurren a participar en el 2do. Festival de la Canción Latina del Mundo a llevarse a cabo en un enorme teatro (televisión en colores mediante, en México). Darvin, logra el cuarto lugar -que debió ser el segundo- entre 25 países, 50 participantes y 100 canciones.

A ese Festival, especialmente invitados concurrimos como partícipes de un Jurado Internacional.

UN GRAN ELENCO RENOVANDOSE

Por suerte con una gran audiencia, experiencia hasta ahora lamentablemente irrepetida en lo que tiene que ver con el artista nacional y la música popular uruguaya, estaban entonces o actuaron en Discodromo nombres como El Kinto (de Eduardo Mateo), Urbano, Luis Pasquet, Dogliotti, Federico García Vigil, Los Faraones, Carbajal, Los Ermitaños (de Tacuarembó y Santa Lucía respectivamente), Psiglo, Danger Group y los recitales  especiales de la Porteña Jazz Band, en muchas ocasiones en contrapuntos memorables con la Orquesta de Frade integrada por los Hnos. Buenseñor, el «flaco» Alonso, Finito Binger, «Bachicha» Lencina, entre otros.

Pero debemos recordar también la actuación continuada de Los Campos, Moonlights, Los Killers, el nuevo grupo de Rada, Gulla Matari y solistas como el ya nombrado Roberto Darvin, Virginia, Nancy Devitta, María Elisa, Marga y Betty, Rona, Aldo y Daniel, luego Aldo como solista, Leticia, Los Vidal, Ronald, Silvia, Nila Quinteros, Manuel Capella, Los Cantores de la Huella, Los Trovadores del Yí, Tótem, Cecilia, Yabor y José Eduardo que surge de otro Concurso:Voces Nuevas 1972.

Estos y otros elencos actuaron en teatros y clubes de buena parte del país. El “tape” del programa se difundía en muchos canales del Interior.

Al comenzar esta década recibimos el Premio Internacional “Ondas” por nuestra labor en Radio y Televisión. No pudimos recibirlo en ese momento y años después en ocasión de nuestro primer viaje a Europa nos entregarían tan hermoso y estimulante galardón.

Entrevista. Rubén Castillo con Leticia.

«Cantaré», tema musical del grupo español «Aguaviva», fue la cortina, tema musical de apertura y cierre de la larga trasmisión de Discodromo Antishow, que iba por CX8 Radio Sarandí, de lunes a viernes, de 14 a 20 horas. 

FINAL PIDEN LAS COSAS

Discodromo al principio fue una! “locura juvenil”, pero también una respuesta a medios de comunicación que pensaban en gente grande y actuaban acartonadamente. Fue una afectiva respuesta, pensamos. Un llamado de atención.

Discodromo en los últimos 10 años y especialmente en los últimos cinco, fue un impulsador de los valores nacionales, solistas y conjuntos. Nunca existió una “trenza” Discodromo, jamás a nadie se le preguntaba qué pensaba. Podía actuar, cualquiera fuera su género o estilo.

Les pedíamos responsabilidad y un determinado nivel. Estoy seguro que nos equivocamos muchas veces. Por otro lado jamás nos movió como meta el dinero. Era algo vocacional (como en el Teatro Independiente) que hacíamos con sentido profesional.

Vivíamos de nuestro sueldo por las tareas en la radio. Apoyamos, impulsamos, a veces criticamos debilidades en letras o arreglos o repertorios, pero sentíamos que nuestra tarea era apoyar, difundir al artista nacional, fraternalmente.

Cuando nos planteábamos la posibilidad que Discodromo tuviera la amplitud y la coherencia de un movimiento no sectario o dogmático sino coherencia musical y artística representativa, la televisión prescindió de nosotros.

Luego fue la audición de radio que también desapareció.

Pienso que no fuimos héroes, ni “popes”, ni paternalistas, ni nada por el estilo. Cumplimos con alegría y con más de un dolor de cabeza la tarea de escuchadores y difundidores de la música popular uruguaya, especialmente joven. Especial, pero no exclusivamente.

Después de todo. Discodromo había nacido prácticamente junto a aquellos formidables creadores que se llamaron The Beatles.

Sin reproches. Además no es nuestro estilo. Pero muchos, que hoy reconocen nuestro esfuerzo, nos llamaron “conductores de programas nuevaoleros”, despectivamente.

Discodromo tuvo múltiples carencias. Pero modestamente creemos que fue pionero en muchos aspectos, y que cumplió una misión de relativa importancia, con indudable fervor.

Lo decimos sin petulancia alguna: ojalá hoy tuviéramos un programa similar -o mejor, claro- en apoyo de la música popular uruguaya.

No podemos olvidar, finalmente, la contribución recibida en los últimos años de nuestra hija Rosario.

Hija y padre aprendieron en Discodromo, trabajando juntos, a ser más amigos para siempre.

«Al hablar del Rock Uruguayo de los 70’s, era ineludible hacer referencia al «padre de la música joven» de nuestro país: Ruben Castillo. Quién, que sea seguidor de todo el movimiento musical de estos años de frescura y talento, no escuchó por Radio Sarandí o vió por Teledoce a Discodromo?. Rubén Castillo en la radio diciendo: «si te gusta el sha-la-la, podés cambiar de radio», haciendo clara referencia a que en su programa no se pasaba la música comercial que estaba de moda en ese entonces, sino todo lo contrario, lo bueno y con contenido».

El programa «La Mesa de los Galanes», eligió en una de sus audiciones, como un personaje a destacar en la historia de los medios en Uruguay la figura de Rubén Castillo. Se leen datos biográficos y se entrevista a la hija de Castillo, Rosario. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS)

TANTOS RECUERDOS

En ocasión de los 10 y 15 años de Discodromo se editaron por parte de distintos sellos, “De la Plata”, “Sondor”, “Clave” entre otros, discos Lps que reunían a distintos solistas y conjuntos.

Cabría señalar en este rodeo de recuerdos, el Certamen de letras para canciones de 1972. Los recitales de 1975, en la Sala “Vaz Ferreira” de la Biblioteca Nacional. La Kakum’s Jazz Band.

Recordamos también que auspiciamos el Primer Concierto Sinfónico de música popular que se realizara en el Teatro Solís bajo la dirección de Julio Frade (que fuera en muchos años director musical del programa) y con intervención, aparte de la orquesta, de importantes figuras.

De todas las épocas, pero especialmente de la última, tenemos gratos recuerdos y amigos para siempre. Logramos formar un grupo humano realmente fantástico y siempre con las puertas abiertas a nuevas incorporaciones.

ALGUNAS PRECISIONES FINALES

Obviamente esto que hemos hecho es una simple ennumeración de etapas. Seguramente hemos olvidado involuntariamente nombres. No somos —y siempre lo repetimos—muy proclives a vivir “del pasado’’ o a llevar apuntes. El pasado sirve como referencia para afirmamos en el presente, en nuestras convicciones y para enseñar el futuro.

Siempre hemos vivido para adelante. Debemos recordar que Discodromo para realizarse  en radio y televisión no era sólo un nombre, actuaba como equipo.

Aquí habría que dar muchos apellidos a través de tantos años. Resumimos nuestro profundo agradecimiento a todos ellos en cuatro: Aída del Rosario, nuestra primera secretaria de producción, Elbio Llambí técnico de Radio Sarandí entonces, Hugo Brugnini y José Ma. Riva, los últimos directores de cámara en televisión. Somos injustos; entre los muchos olvidados dejamos a un lado, al Ingeniero de Sonidos Carlos Píriz que tanto colaboró con nosotros. A los que no hemos nombrado, perdón.


Castillo condujo otros programas en Radio Sarandí, como Desfile de popularidad, que diariamente ofrecía el ranking de los temas musicales más vendidos por las casas de música de Montevideo.

A partir de 1973, el programa dejó de transmitirse por televisión, y pasó a ser emitido diariamente en las tardes de radio Sarandí. El 9 de julio de ese mismo año, utilizando un poema de García Lorca «A las cinco de la Tarde» , Castillo convocó a sus oyentes a participar de una manifestación en repudio al golpe militar que había sido dado en su país. ³


La siguiente es una entrevista que hizo el crítico teatral Alfredo Goldstein, para el Semanario «Brecha», de Montevideo.

RUBEN CASTILLO MAS ALLA DE «DISCODROMO»
«Creo más en el hacer que en el contar»

A 25 años del final de «Discodromo», un programa pionero y revolucionario en el medio uruguayo, Rubén Castillo sigue siendo un hacedor (de utopías). Músicos de entonces le tributaron un homenaje y él habló para BRECHA.

Alfredo Goldstein

«Allá por diciembre de 1960, comenzaba un ‘extraño’ programa musical en la casona de Radio Sarandí en Bulevar Artigas. Los domingos al mediodía, se largaban carreras de discos (fundamentalmente con la música que venía naciendo, rock y twist, y que pocos programas y disc-jockeys de la hora se animaban a pasar). Esas carreras competían en distintos horarios durante la semana. Y los oyentes «apostaban» por uno u otro. Al domingo siguiente, se daban los ganadores, segundos, terceros, etcétera, de cada carrera frente a una fonoplatea repleta de jóvenes que descubrían una rara y nueva comunicación.

Un programa joven. Con música joven y una forma distinta de hacer radio, espontánea y natural. Había nacido y se imponía rápidamente Discodromo. Junto a las carreras, el programa comenzó a presentar a conjuntos y solistas jóvenes uruguayos, despuntando un quehacer que sería arista principal en la década: lanzar, descubrir, impulsar, valorar a los artistas uruguayos. Shows y bailes en distintos locales rubricaban el éxito naciente de un programa. Aquellos nunca fueron realizados con fines de lucro. Los teenagers de hace diez años mostraban a través de Discodromo una nueva juventud distinta y con fuerte personalidad.»

Así presentaba el 31 de diciembre de l970 Cine Radio Actualidad al programa que cumplía su primera década. El programa de un hombre que había venido muchos años antes de Rivera y que tenía el destino marcado para ser maestro: madre directora de escuela y padre inspector. Pero la aparente vocación, o destino, supo modificarse y el traslado a Montevideo derivó al Nocturno del iava, para terminar Preparatorios. En realidad, se llama Castillos y no Castillo, aunque la cédula se haya emperrado en volverlo singular. Un tipo comprometido desde chico, habiendo actuado como delegado estudiantil en el liceo, cosa más que revolucionaria en la época y nada menos que en Rivera.

En Montevideo Castillo(s) hizo de todo. Fue empleado de la Intendencia, cursó Arquitectura, Derecho, fue dibujante. Si hasta dibujó con Carlos María Gutiérrez los catálogos de la tienda London París… Pero lo comprometido siguió al firme, ya sea en la feuu o como secretario general de la Juventud Socialista. Pero todo cambió cuando surgió un concurso, allá por 1953. Le ganó nada menos que a Horacio Ferrer y a Julio Villegas y entró como locutor en Radio Sarandí. Y desde ese momento, la radio fue parte de su vida. Como animador, como director artístico de La Nueva 8. La misma Cine Radio Actualidad, cuando revé la temporada 1964, evalúa la actividad de la emisora: «La Nueva 8 en una auténtica renovación. Carlos Solé, como siempre, con su audiencia, parece crecer cada día, si ello fuera posible. Y un criterio musical y noticiero que le ha ganado gran cantidad de oyentes. Una de las emisoras que ha anotado real progreso». Ni una mención a Castillo, pero valga el elogio para la radio. Ya eran tiempos de Discodromo, por supuesto. Y en el 62 el programa había pasado a Canal 12. Otra bomba. Ahora quien habla es el propio Rubén Castillo.

-¿Qué recuerda de la primera emisión de Discodromo en radio y en televisión?

-En radio comenzó en 1960, en la fonoplatea de Sarandí, en Bulevar Artigas 1515, con carrera de discos y entretenimientos. La secretaria era Aída del Rosario, que vive en Alemania, y cada tanto me llama. La audiencia podía votar por carta o por teléfono por los temas musicales preferidos, que se pasaban tres veces por día en Desfile de popularidad. Cuando Teledoce me propuso hacerlo, ya el programa había cambiado de enfoque y hubo que adaptarlo al lenguaje de la televisión. El director de cámaras era un argentino, José Pedro Voiro, el iluminador Carlos Torres y estaba la orquesta de Julio Frade, pero no recuerdo exactamente los músicos que se presentaron ese primer domingo.

-Se dice que con Discodromo la radio se renovó totalmente. ¿Cómo era antes, en realidad?

-Era más formal, todo libretado, nada dejado a la improvisación. Discodromo fue mi primer programa propio, e intencionalmente traté de que fuera más espontáneo. Cuando pasé a dirigir La Nueva 8, ahí ya hay una concepción de radio diferente, con un equipo de gente joven.

-¿Qué condiciones técnicas tenía el programa en tevé?

-Se hacía en vivo, con todos los adelantos de esos años. Torres usaba focos seguidores, con dos cámaras y después más. Salíamos desde el estudio principal, con muchos programas desde exteriores. Claro que todo fue cambiando. No hay que olvidar que salió todos los domingos durante diez años…

-¿Cómo se vivía la música uruguaya fuera de Discodromo?

-Los mismos participantes del programa actuaban en bailes y presentaciones, tanto en Montevideo como en el Interior. Eran reconocidos por el público. Pero no puedo hacer una diferencia entre la música dentro y fuera de Discodromo; era la misma.

-Rosario, su hija, dice que lo acompañaban los jóvenes y que la intelectualidad lo veía a usted como de reojo…

-No se puede generalizar sobre la actitud de los intelectuales. Algunos estuvieron cerca del movimiento musical de esos años. Otros permanecieron indiferentes. Igual que frente a otros fenómenos «populares».

-¿Cómo conciliar su clara posición política con la apertura a músicos tan alejados, a veces, de lo comprometido?

-Es que mi posición política no tiene ninguna relación con este asunto. Discodromo fue un programa plural en lo musical. Por otra parte, aparezco con una identificación partidaria pública recién en 1971, con la creación del Frente Amplio.

-El Club del Libro fue un fenómeno trascendente en la radio de la dictadura. ¿Qué recuerda de eso?

-En el año 76, por sugerencia y estímulo de los oyentes de Sarandí, creamos con mis amigos Amanda Berenguer, María Inés Silva Vila, Carlos Maggi y José Pedro Díaz, el Club del Libro desde Discodromo. Lo que recuerdo fue el impresionante éxito que tuvo, la cantidad y la calidad de los títulos editados y a todos los que colaboraron en este emprendimiento.

-Fue premiado varias veces. Aquí recibió el Ariel, el Ondas en España. ¿Qué posición asume ante los premios?

-Entiendo que siguen siendo un estímulo a la actividad artística concreta. Por eso sigo votando los Florencio.

-¿Por qué dejó la dirección teatral?

-Mi última dirección, salvo una obra en el ciclo de teatro leído del Circular en 1985, fue hace veinte años: Amor y boda de Jorge con Georgina, de Carlos Maggi, que finalmente hizo Luis Vidal, en Maldonado, hace unos años. La ensayamos en el Teatro Alianza y poco antes del estreno fuimos prohibidos, autor y director. A la vuelta de la democracia, ya estaba integrado a la Asociación de Críticos y a la organización de la Muestra Internacional y, como sabés, no considero compatibles ambas actividades.

-¿Cómo considera ahora la música uruguaya? ¿Resulta tan fermental como en los años sesenta?

-Sí y no. Hoy hay valiosos músicos jóvenes que salen adelante. En los últimos años de la dictadura hubo un movimiento de otras características. En todas las épocas, la música es «fermental» de algún modo.

-¿En qué quedó el narrador que asomó en Cuentanortes?

-El cuentista de vez en cuando escribe, pero ahora estoy elaborando un libro con entrevistas a grandes figuras del teatro uruguayo, para continuar con las Conversaciones iniciadas con Aderbal Freire Filho.

El boom de Discodromo abarcó artistas de aquí y de allá. De los de allá, pasaron desde Mercedes Sosa, a la que Rubén Castillo recuerda especialmente, hasta los chicos bullangueros pero inocentes del Club del Clan, desde gente como Jorge Sobral o Raúl Lavié hasta Horacio Guarany, Sandro y Los de Fuego, o Roberta Lee. Como se decía en la época: «Es muy difícil encontrar un artista o conjunto de la década que no haya comenzado o pasado por Discodromo». La dictadura hizo sus estragos: la censura estuvo en el teatro, pero también en la radio, «donde las presiones eran indirectas, a través de la dirección», recuerda Castillo. El 9 de julio de 1973 fue él quien convocó «a las cinco de la tarde» a la última gran concentración antidictatorial de los setenta. Ya no estaba en la televisión, aunque fue ahí donde se diversificó en programas periodísticos, ciclos de teatro con actores independientes y de la Comedia, además de Discodromo, por supuesto. Y eso sin olvidar la brillante trayectoria en Teatro Libre, como director, como impulsor de dramaturgos que para Uruguay eran nuevos: Arthur Miller, Carlos Gorostiza, Carlos Muñiz, el propio Milán Kundera.

Después vino el abandono obligado de Sarandí, el paso por Emisora del Palacio y Radio Centenario, donde su Utopía sigue empecinándose en hablar de lo que pasa en la cultura de este país. Y su crítica teatral desde varias tribunas. Cuando se le pregunta como al pasar, en la entrevista, si tendría sentido Discodromo en este tiempo, contesta en forma contundente, como para marcar un telón final para el encuentro: «Creo que si en aquel momento se pudo hacer, ¿por qué hoy no?».


EL DOLOROSO EPISODIO DE LA REESTRUCTURA DEL CANAL ESTATAL DE TELEVISIÓN EN 1985, TRAS LA RECONQUISTA DEMOCRÁTICA

Según un artículo de Prof. Antonio Pereira, titulado «La apertura democrática y el Canal 5: entre la innovación y el fracaso«, publicado en la Revista «Encuentros Uruguayos», Volumen IX, Número 1, Julio 2016, pp. 49 –70, disponible en línea aquí, se relata el desafortunado intento de renovar profundamente la programación y salida al aire de Canal 5, SODRE, donde Rubén Castillo estuvo integrado al equipo de notables, encabezado por el Dr. Carlos Maggi, que encararía la renovación. Proyecto que naufragó. Se cuenta que a Castillo, el hecho «lo golpeó mucho animicamente»:

A partir de la apertura democrática en 1985, se abría la interrogante de cuál sería el camino a recorrer por el canal del Estado. En este sentido las opciones que se presentaban básicamente eran dos: mantener la estructura que se heredaba del período dictatorial, una estructura envejecida, con serias dificultades técnicas, escasa producción nacional, y un sistema de producción deficiente en el que se priorizaba el  arrendamiento de los espacios de emisión a operadores privados, a precios que dejaban escasa o nula ganancia para la institución. O una segunda alternativa, que era la de elaborar un nuevo proyecto de canal estatal, que entre otros elementos pudiera superar las carencias mencionadas anteriormente.

Con la llegada al poder del Dr. Julio María Sanguinetti, se tomó la segunda opción de impulsar un renovador proyecto de desarrollo institucional.

Con el nombramiento de las nuevas autoridades del Sodre, Dr. Héctor Hugo Barbagelata, Luis Battistoni, y Dr. Carlos Maggi, a este último se le encomendó la dirección del canal estatal (Canal 5).

Como el mismo lo define: “era amigo personal del presidente y no podía dejar de participar en el lugar que él considerara que me necesitaba”.

Partía a su vez de la convicción que el contexto era propicio para llevar adelante iniciativas renovadoras: “Era un momento muy especial, se volvía después de años de dictadura al Estado de derecho, se podía hacer un plan para templar y unir a la gente, había un espíritu muy levantado, todo el mundo pensaba:

Ahora hacemos lo que queremos, esto es una maravilla.

Con una propuesta, calificada por propios y ajenos como renovadora Maggi se propuso estructurar un canal que estuviera en condiciones de competir con los privados. Para
ello apostaba a la consolidación de una nueva estructura de programación con fuerte base informativa, y con una importante producción de contenidos por parte del canal
estatal. En primera instancia conformó un grupo de trabajo con asesores en diferentes áreas de la comunicación y de diversa filiación política: Ruben Castillo, Sergio Otermin, Héctor Tosar Errecart.

El proyecto finalmente fue abortado poco más de un mes más tarde, provocando no solo la renuncia del Dr. Carlos Maggi y sus colaboradores, sino también de quienes habían sido contratados para llevar adelante la nueva programación.


El 14 de julio de 2002, en el diario «El País», el periodista y también hombre de radio, televisión, crítico de cine y teatro Gustavo Adolfo Ruegger, escribía una nota de obituario recordando la figura de Ruben Castillo, fallecido el día anterior.

Silencio, estamos en el aire»

A la edad de 76 años falleció quien fuera una figura señera de la cultura uruguaya en materia de música y teatro.

Fueron setenta y seis años intensamente vividos, aunque en los últimos la salud quiso jugarle una mala pasada y marginarlo de toda actividad. Pero pudieron más su férrea voluntad y el amor incondicional de su compañera para que siguiera asistiendo a todos los estrenos teatrales y ­aunque no pudiera comunicarse como antes­, sumando su voto equilibrado y justo a la elección
de los premios «Florencio» al teatro nacional, que él mismo había contribuido a crear desde su sitial en la Asociación de Críticos.

Es que así fue Ruben Castillo Batello, nacido en Rivera, llegado muy joven a Montevideo y cuyos restos se inhumaron ayer en esta capital: emprendedor y fermental, creativo y coherente, múltiple en sus intereses y siempre fiel a sus convicciones.

Justicieramente la escena nacional tiene derecho a reclamar que fue uno de los suyos más ilustres. No sólo porque ejerció la crítica sin renuncios desde 1953 con su programa «Candilejas» en Radio Sarandí, sino porque un año después fundó con Eduardo Prous y Homero Zirollo el desparecido Teatro Libre
que fue un paladín de la época de oro del movimiento independiente, desarrollando gran parte de su labor en los sotanos del Palacio Salvo. Allí se destacó rápidamente por la calidad de sus puestas en escena y por el rigor de la elección, recordándose títulos como Esperando al zurdo de Clifford Odets, La fuerza bruta de John Steinbeck, El pan de la locura de
Gorostiza, Una ardiente noche de verano de Ted Willis, El tintero de Carlos Muniz, Los dueños de las llaves de Milan Kundera, Una luna para el bastardo de Eugene O’Neill y La muerte de un viajante en dos versiones diferentes separadas por once años, siendo la última su canto del cisne para la dirección.

Sin descuidar esa labor, que extendió a la pantalla chica con varios teleteatros episódicos entre las décadas del cincuenta y sesenta, su nombre es referencia imprescindible para la difusión de la música nacional a través de Radio Sarandí y de Canal 12 con su inolvidable «Discodromo show», por el cual desfilaron cientos de artistas uruguayos, muchos de los cuales tuvieron
allí su plataforma de lanzamiento hacia la consagración local e internacional.

Entendía la radio en todo su potencial de comunicación y desde ella se dio el lujo de crear «El Club del Libro» con Carlos Maggi, Amanda Berenguer y José Pedro Díaz, editando no sólo cincuenta volúmenes de narrativa sino los famosos concursos de «Cuentos para oír», donde también hicieron sus primeras
armas muchos escritores notorios de hoy. Pensó volver al teatro en 1978 dirigiendo una obra de su admirado Maggi, pero se lo impidió la dictadura cívico militar. Desde entonces volcó todos sus esfuerzos a la crónica teatral y a la militancia activa en la gremial de los cronistas, donde editó la revista «Escena crítica», donde integró siempre el jurado del «Florencio» y donde hasta ayer era Presidente Honorario Vitalicio.

También expresó la vocación literaria con «Silencio, estamos en el aire», una demostración de su amor por el micrófono y con «Conversaciones con un director de teatro», donde volcó su merecida devoción por el brasileño Aderbal Freire Filho. Recibió premios de Casa del Teatro, de los críticos de televisión y de Ondas de España, ninguno de los cuales afectó su sencillez y
su concepto de que no había méritos individuales sino colectivos en todo aquello que emprendió. La música, el teatro y la radio de este país le deben mucho de lo que son.

G.A.R. (Gustavo Adolfo Ruegger)

El libro «Silencio estamos en el Aire», abordó la historia de la época primera de la radiodifusión uruguaya, en base a entrevistas con algunos de sus protagonistas , sin descuidar el ámbito social de aquellos años veinte. (Editorial Acali, 1979).


Rubén Castillo.  Breve fragmento de entrevista al crítico teatral, integrante de la Asociación de Críticos Teatrales. Realizada por la periodista Rosario Castellanos. Toma de aire radial, CX14 El Espectador. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).


Después de su paso por Discodromo, en las tardes de Sarandí, Rubén Castillo pasó a la noche, de 22 a 24 horas, conduciendo «Un hombre y su música», con el eslógan «Noticias de la Aventura del Hombre». También con un espacio en la noche de la FM «Emisora Del Palacio». Recaló en CX36, donde junto a dos periodistas, Ligia Almitrán e Isabel Oronoz.



Ruben Castillo, entrevistado por Nelly Fernández en CX36, Radio Centenario, narra su carrera radial.


El programa «En Perspectiva», de Emiliano Cotelo, (CX32 Radiomundo) se sumó a la conmemoración del centésimo aniversario del nacimiento de Rubén Castillo, el  viernes 9 de setiembre de 2022, en su espacio «Tiempo Libre». En tres intervenciones, que contaron con la presencia de invitados, se rememoran vivencias y memorias del personaje. Las reproducimos aquí:

Editorial de Emiliano Cotelo en el marco del especial por los 100 años del recordado conductor radial.

 «En Perspectiva» (CX32 Radiomundo). Se repasa «la huella que Rubén Castillo dejó en los medios de comunicación, donde se desempeñó durante cuatro décadas, entre el año 1953, cuando debutó en CX 8 Radio Sarandí, y 1993 cuando se despidió por última vez de sus oyentes, en CX 36 Centenario, obligado por un quebranto de salud. Para esa evocación nos acompañaron con sus testimonios Ligia Almitrán, Sergio Cleffi, Oscar Pessano, Eduardo Rivero, Vera Sienra y su hija, Rosario Castillo». (Emitido el viernes 9 de setiembre de 2022).

«En Perspectiva» (CX32 Radiomundo). «Una segunda mirada: ¿Cómo era el ser humano en el día a día? ¿Cuáles eran sus pasiones? ¿Quiénes sus amigos más cercanos? Pero además vimos las otras actividades que Rubén Castillo desarrolló más allá de la radio y la televisión, por ejemplo el periodismo escrito, los libros que escribió y, sobre todo el teatro, que fue donde en realidad comenzó a expresarse en los años 1940. Para eso charlamos con quien fue su última pareja, Cecilia Pérez Mondino, profesora de historia e historiadora». (Emitido el viernes 9 de setiembre de 2022).

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