1916. Los Milagros del Teléfono sin Hilos

"Caras y Caretas", Buenos Aires, 1916

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1916. El orígen de la palabra telegrama

Tomado de "Caras y Caretas", Buenos Aires, 1916

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Los comienzos de HCJB

Una colección de películas en ByN que muestra los orígenes de HCJB, La Voz de los Andes, en Ecuador, ha sido recientemente descubierta.

Este fragmento muestra al fundador Clarence Jones en 1931 finalizando el montaje de la emisora. Se aprecia el edificio reformado a partir de un galpón y el trasmisor original y el momento del izado de los primitivos mástiles de antenas, sin el auxilio de maquinaria a tales fines.

El primer trasmisor, que se muestra era de 250 vatios. Casi no había receptores en Ecuador para sintonizarles. El día antes de salir al aire, en la víspera de Navidad de 1931, la válvula se les quemó, y acudieron a un radioaficionado para suplantarla.

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Mi comienzo en el hobby del DXismo.

El T-801B era una pequeña radio de 8 transistores de dos bandas (OM y OC). La llavecita de cambio de onda en su parte trasera me permitió descubrir  todo mundo nuevo, en mis oídos. (dibujo hecho por mí con birome).

Con un receptor National Panasonic T-801B que estaba en casa de la abuela, procuré captar la VOA, y finalmente pude encontrarla en la banda de 25m.

En ese momento (1969 o 1970) me había encontrado con el mundo de la Onda Corta, pero aún no anotaba nada ordenada y sistemáticamente. El interés se disipó transitoriamente. Hasta que un receptor se incorporó al ámbito familiar, siempre en casa de la abuela. Mi madre adquirió un Philips de mesa, de gabinete color celeste, con dos bandas OM y OC. El modelo: un B2K45U, de 4 válvulas.

El tiempo pasaba y no me llamó la atención. Comencé cursos de técnico en Radio y TV en la Asociación Uruguaya ORT con mi amigo Mario. Y también me hice socio de la Biblioteca «Artigas Washington». Atraído por los libros de Electrónica y Radio, encontré un ejemplar de «How to Listen to the World», edición1971.

Publicado por Jens M. Frost, del World Radio TV Handbook

How to Listen to the World, edición 1971. Publicado por Jens M. Frost, del World Radio TV Handbook en Dinamarca, anualmente desde 1950 hasta 1974. En inglés, contenía artículos escritos por radio hobbistas y personalidades de la radio.

En él me llamó vivamente la atención la serie de fotos tomadas a pantallas de TV, con captaciones a distancia de canales de TV, en EE.UU.

Fenómeno que había ya experimentado, cuando los canales de TV de Buenos Aires llegaban por horas a Montevideo, haciéndonos sumergir en renovadas experiencias como telespectadores.

Los avisos de «Raid»«Freskyta», «Quilmes Imperial», se grabaron en la memoria. Los «Titanes en el Ring», llenaban las mañanas domingueras en el Barrio de «La Teja», cuando había propagación.

DX en TV

Captación en Montevideo de Canal 13, Buenos Aires.


Del «How to Listen to the World 1971», un artículo que me llamó mucho más la atención fue uno  dedicado a las emisoras clandestinas. Él me decidió a iniciarme en el nuevo hobby. Lo recuerdo aún hoy día. Me dije, esto debe ser apasionante, voy a hacer de la radio de Onda Corta mi hobby.

Coincidentemente, comencé a ordenar más prolijamente la anotación de mis escuchas, las que registraba en hojas de cuaderno y en las que incluía la hora local uruguaya, la frecuencia aproximada, en MegaHertz, la emisora, el programa y las condiciones en que eran recibidas la emisora (mala, buena, regular, excelente). Esto ocurría en junio de 1973.

Primeras anotaciones informales de captaciones en la Onda Corta

Pocos meses transcurrieron. En setiembre de 1973, decidí comprar un cuaderno específico para usar como registro de mis captaciones, era de 50 hojas, y anoté en el algunos datos de emisoras cuya información aparecía en el HtLtW, pero que aún no había logrado captar. También incluí un precario sistema de código  para evaluar las condiciones de la calidad de la recepción, basado en el que aparecía en el libro, pero a pesar de mis conocimientos del inglés, había algunos puntos que no lograba entender.

Así llegó el 8 de setiembre de 1973. Había decidido que esa noche, me iba a encerrar en el cuarto con el Philips, a anotar ordenadamente lo que iría escuchando. Comencé por la VOA, anoté su programa, la hora y las condiciones de recepción. La frecuencia no era exacta. Incluso con el grabador registré por 10 minutos el audio. Era el comienzo de un detalle de escucha. Luego siguieron La Voz de la OEA, Radio Pekin, con la que quedé maravillado por la distancia  -hasta que no demoré en percatarme que esa radioemisora pululaba por el dial. Siguieron Radio Suecia, la BBC (a la que hacía rato deseaba ubicar y que no podía encontrar por ninguna parte, para poder escuchar las famosas campanadas del Big Ben), la ORTF (París), Radio Paz y Progreso, desde la URSS, Radio México, Radio Habana, KGEI, desde San Francisco, EE.UU, Radio Moscú y Radio Trasmundial desde las Antillas Holandesas. Todo esto en una sóla jornada, desde las 23:55 GMT hasta las 03:10 GMT, es decir casi cuatro horas de escucha. Esa primera noche me fui muy contento y entusiasmado a la cama.

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National Panasonic T-801-B. Fotografiado en la Feria de Tristán narvaja en Montevideo. Mi primer receptor. Con él me incorporé al fascinante mundo de las Ondas Cortas.

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El Philips B2K 45 U. Con él escuché muchas emisoras en Onda Media, de Argentina, con sensación local. También mis primeros DX. Sordo en 60 metros. En mi caso, el gabinete era de color verde clarito. Fotografiado en la Feria de Tristan Narvaja, en Montevideo, en diciembre de 2012.

Al día siguiente, domingo 9 de setiembre de 1973, me dí cuenta que podía agregar una antena. En ese primer momento fue una «colilla» de tres metros de longitud escaleras arriba hacia la azotea. La mejora fue notoria, alimentando mi entusiasmo. Llegué con ese cuaderno a anotar 36 «cazas».

El viernes de la semana siguiente pude escuchar a Radio Nederland, con su programa «Espacio DX-ista», conducido por Jorge Valdés. Constatación de que no estaba sólo en el mundo del DX. También  «La Estación de la Alegría», con Tom Meyer.

Redacté también la primera carta que fue a HCJB, en Quito, Ecuador, la cual me contestó algunos días después con lo que le había solicitado, es decir, un Horario de Programas y algunos folletos religiosos, que no pedí y un banderín, que pedí y no me llegó. Empecé a escribir a las emisoras, pero su respuesta demoraba. Me decidí a escribir un informe de escucha a XERMX, Radio México. Pero me dí cuenta luego  que la frecuencia no era muy correcta y ni siquiera había sacado detalles de esa recepción. No me contestó en ese momento. Pero mi programa favorito empezaba a ser «Espacio DX-ista«. Lo decía Jorge Valdés, uruguayo como yo: «Hoy es viernes… día del Espacio DXista de Radio Nederland».

Y para mí era una cita ineludible. La portentosa señal de RNW desde Bonaire (que al principio entendía como «Donaire», hasta que fui al mapa a desaznarme),  y el carrillón de su señal de apertura, (el «Merck Toch Hoe Sterck», del carrillón del Ayuntamiento de Breda) llenarían  el cuarto de radio por muchos años, décadas,  más. Hasta es hoy en día el ringtone de mi celular.

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La Spica y el Ingeniero Electrónico de la Philips.

Puede decirse que, generalmente una afición comienza casi sin darnos cuenta. Gradualmente va afirmándose en la mente de cada uno.

Quizá comenzó con mi primera radio, la querida Spica que me regaló mamá, o quizá antes…

Cuando de niño escuchaba en la radio de papá, la voz de Luis Daniel Uncal con su corresponsalía desde Washington en el Informativo «Amalie» de CX14 El Espectador, a las 8 de la noche. Esta fue la primera impresión auditiva de un mundo más allá de fronteras , trasmitido por radio. Aún conservo en mis oidos la frase: «Para CX14 El Espectador de Montevideo Uruguay, desde Washington, les habló Luis Daniel Uncal» con el que concluía el reporte diario de la Voz de América en un servicio de corresponsalías para varias emisoras que era trasmitido por Onda Corta. La voz se distorsionaba a veces, el sonido de fondo parecía el murmullo de las olas, y yo pensaba que era el sonido del ancho océano que se mezcaba con la voz del locutor.

En 1967, mi madre, me regaló una caja del maravilloso juego de electrónica Philips «Electronic Engineer» (El «Ingeniero Electrónico» de Philips), que compró en el recordado «Bazar Mitre», de Montevideo.

La caja permitía armar 20 circuitos, desde detectores de humedad, hasta pequeños amplificadores de audio y pick-up, radios de uno a tres transistores, etc.  y el ansiado «órgano electrónico de 8 teclas».

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Boleta de compra del Ingeniero Electrónico, (Philips, Electronic Engineer, EE20, 20 circuitos en la caja de montaje). Bazar Mitre, Montevideo, febrero de 1967. Tenía 11 años. Regalo de mi querida mamá. El vendedor, que aquí es un simple número, 603, se tomó el trabajo de recibirme una o dos veces en el mismo bazar, para enseñarme los primeros pasos del montaje. Por vez primera, manipulé, puse a funcionar resistencias, condensadores, transistores, bobinas, parlantes, auriculares, teclas. Si… el órgano electrónico de 8 teclas era la frutilla de la torta, el más complejo. Intercomunicador, receptor de tres transistores con altavoz, detector de humedad, el mismo órgano funcionaron correctamente. El orgullo de armar y que funcionara!. La entropía del universo y mi descuido, hizo que se desordenaran y se perdieran muchas de las piezas y componentes, con el transcurso de los años. Recuerdo este juego como uno de los más influyentes en toda una generación de jóvenes. Muchos de ellos, se convirtieron en ingenieros electrónicos y/o tuvieron formación y carrera en varios campos aplicados a la Electrónica. Después de la Era Espacial, la Era Electrónica fue mi condición en el tiempo, en la historia de mi generación. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS). 

No era fácil el desafío de armar, uno a uno, y poner en funcionamiento, los distintos circuitos que contenía el juego. Me maravillaron la forma de los condensadores, los colores de las resistencias, los potenciómetros, y particularmente las 8 «teclas» que eran requeridas para construir el proyecto más ambicioso del juguete-ciencia: el tal órgano electrónico de 8 teclas.

La caja con un modelo de radio, ya armado.

Fue precisamente el recordado locutor de TV Américo Torres que hacía cada domingo la promoción, pues auspiciaba Philips,  en «Casino Montecarlo» por Montecarlo TV Canal 4, y ver funcionar en los avisos tal órgano electrónico,  logró cautivarme. Y Papa «Mamá» Noel, que siempre fue una maravilla con los regalos, lo tuvo en cuenta, seguramente considerando nuestra manifiesta admiración e interés.

Pero no fue tan fácil. A mis 11 años de edad la ayuda y orientación del vendedor de Bazar Mitre, fue fundamental, y concurrí un par de veces al comercio a que desinteresadamente me explicara como era la cosa, y recomendaciones y cuidados que había que tener para llegar a buen puerto con el funcionamiento correcto.

En los mismos «deberes» o tareas de la escuela a la que concurría, ya señalaba el orgullo de tener tan increíble caja de construcción, con 20 dispositivos electrónicos funcionales.

Aviso de venta del «Ingeniero Electrónico», en 1968, vendido en su momento por Eneka (publicado en «Corriente Alterna», Diciembre 1968. (Foto: gentileza Museo del Radioaficionado «Guglielmo Marconi» de Uruguay, Radiogrupo Sur)

Unos años después, por 1973, ya había construido con éxito el intercomunicador,  que tenía dos parlantes (actuando también de micrófono) en dos cuartos. En casa de mi abuela el tablero estaba en «el cuarto chico» donde inicié mi hobby de la radioescucha y el living comedor. Conectados con un par de alambres. Jugaba, por ejemplo a emular los lanzamientos del Saturno V, [que ya había escuchado en la «Spica», pues recuerdo haber seguido el del Apolo 8 desde la playa de Pocitos) con el relato a través de la VOA en emisora local.

Grabándome con el primer grabador a cassette que tuvimos, (un «Toshiba»), hacía de relator, haciendo con la boca el ruido del fuego del cohete. Luego daba paso a Houston. Se trataba del lanzamiento del SkyLab2.

Aquí, al cambio de llave, intentaba recoger la intervención de mi hermano en el living. Nada, mi hermano estaba «en otra». Sólo se escuchaba el «rac-rac» de la máquina de tejer de mi madre, el sonido de la TV y de fondo alguna pelea de perros («el Nene » -malísimo como Caín- y el «Negrito» -bueno como Abel).

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“Por medio de la electricidad, el mundo de la materia se ha convertido en un gran nervio… ¡El globo terráqueo es un enorme cerebro imbuido de inteligencia!” (Nathaniel Hawthorne (1804-1864), escritor norteamericano del período romántico).

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¡Hola Mundo!

Bienvenidos a mi nuevo blog. Aquí iremos desgranando, como el título lo dice, mis aventuras, encuentros con el hobby que ha ganado uno de mis intereses: la radio. Los aspectos históricos y actuales de la radioescucha, y el Diexismo, que me apasionan desde 1973. Y por qué la galena?… bueno, pues un humilde homenaje a los pioneros radiómanos que se iban en excursión a buscar el mineral «galena» («la piedra de la radio»), allí por las Sierras de Minas, Departamento de Lavalleja en mi Uruguay, para tratar de sintonizar las emisiones de radio en sus receptores construidos artesanalmente.

Horacio A. Nigro, Montevideo, CX3BZ. Montevideo, Uruguay.

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