Algunas emisoras de Onda Media, grabadas en el período 1973-1975.

¡De qué manera se podía escuchar radio de distantes países en la onda media aquella época, los 1970’s!.  Al menos, la meta era -posiblemente- llegar a escuchar EE.UU. (África… Europa… ni soñar, eso vendría más tarde con la antena Beverage desde lugares y condiciones más  apropiados…).

Con un receptor de mesa Philips, modelo B2K45U, de 5 válvulas, una antena de alambre y un lugar bastante favorable, cerca del Cerro de Montevideo. Pero sobre todo… ¡sin ruido!.

Además era una época en la que las emisoras locales apagaban mayormente a la medianoche o a mas tardar a las 2 AM. Después de esa hora, ¡era una panzada de emisoras!.

Entraba, por ejemplo en los 800 kHz la poderosa Radio Transmundial, desde Bonaire, en las Antillas Holandesas, que desde el punto de las captaciones DX era la más popular, la que refería el público común, los trasnochadores, en casuales conversaciones.

Con más paciencia y dedicación, ¡se podía cosechar más!. Había que tener paciencia, pues el fading jugaba su papel y si el desvanecimiento de la señal se daba en la hora justa o después de algún tema musical, perdías la oportunidad. Algún colega de aquella época dorada me dijo una vez que -luego de largos minutos sin lograr identificarla, justo aprovechó un momento de baja señal y decidió ir al lavabo, pues la vejiga se lo estaba pidiendo… allí estaba en plena operación, cuando desde su cuarto de radio siente que la radio, estaba, al fin identificándose. Por supuesto, al no estar grabando… la perdió. ¡¡¡Justo en ese momento, che!!!

He aquí… en la siguiente grabación algunas emisoras de Onda Media grabadas en el período 1973-1975, contenidas en un viejo cassette BASF C120, sin mayor edición.

El clip incluye, en orden de escucha: CHILE, CB114 Radio Nacional, Santiago; COLOMBIA, R.Capital; COLOMBIA, Em. Nuevo Mundo; COLOMBIA; R. Melodía; CUBA?, Radio Habana Cuba… retrasmitida por otra estación? (no tengo frecuencia); PERU, 900, R. El Sol; PERÚ, R. América, Lima; PERÚ, 1550, OBX4C R. Independencia, UNID, COLOMBIA, R. Tequendama; COLOMBIA, R. Tigre; COLOMBIA, LV de Barranquilla; CHILE, R. Cooperativa, Valparaíso (una colombiana debajo en la misma frecuencia); CHILE, R. Talcahuano, TRINIDAD & TOBAGO, NBS (ID repetida varias veces, para mejor apreciación); COLOMBIA, estación no ID perteneciente a la Cadena RCN; ECUADOR, R Nacional Espejo; COLOMBIA, R. Universal; COLOMBIA, Punto Cinco, Bogota; UNID idioma vernacular; ARGENTINA,R. Chubut; PARAGUAY R. Caaguazú; PARAGUAY, LV del Chaco Paraguayo.

 

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La vieja CX34 Radio Artigas.

Una emisora ya desaparecida del dial montevideano, y de la que aún queda el hueco, no habiéndose ocupado su frecuencia por razones de compatibilidad técnica en cuanto a asignaciones de emisoras, fue la CX34 Radio Artigas.  La recuerdo con una programación eminentemente musical tanguera y folklórica.

A pesar de que sus estudios eran de lo más avanzado en cuanto a su aislación acústica, cada vez que se daba paso al locutor de cabina, salía al aire un ruido de alterna. Su voz caracteristica fue la de Egidio Errico.

Pedro Springberg

Entre sus hitos, figura el de ser la emisora en la que primero inició su espacio el célebre humorista y charlista Wimpi. También, por sus ondas, se difundía «La Hora Israelita», con fiel audiencia en el barrio Reus al Norte (o «Barrio de los judíos») de la capital uruguaya. Este programa se inició en 1932  Su conductor fue Pedro Springberg, figura que gozó de amplio prestigio en la colectividad israelita de nuestro país y que desarrolló una importante obra cultural desde esta tribuna etérea . Se difundía en horas del almuerzo y la cena, tres horas diarias y cuatro los domingos.

Un aviso que aún recuerdo, a través de la particular voz de Errico, fue el de «Ceras H»: «Cera H con Plastifilin y brillo de sol en sus pisos». Y el de Amarga «Vesubio»: «y con esta flor ¿qué hago?, ¿la tiro?… contraflor al resto con Amarga Vesubio, flor de amarga».

Programación de CX 34 Radio Artigas, 1938

Seguidamente, una toma de audio de una emisión más reciente en el tiempo, década del 70.

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«La radio», del libro de Olga Olivera, «Valizas y su entorno, anécdotas, testimonios, sentimientos»

  Una carcaza de madera de RCA Víctor con el consabido perrito pirata mirando interrogativamente dentro de una gran bocina de
gramófono.

La radio era su mayor fuente de entretenimiento, no sólo por el hecho de escucharla, sino también para desarmarla.

Aunque parezca mentira, llegaba a pasar noches enteras en vela desarmándola y armándola nuevamente, hasta lograr que volviera a funcionar.

Noches en vela también, pasaba con el oído pegado a ella, oyendo los partes de guerra que la BBC de Londres emitía para América Latina.

Corrían los primeros años de la década del ’40 y la segunda Guerra Mundial acaparaba la atención del mundo entero.

La boina que alguna vez fue azul, el cuchillo, una pinza y dos soldadores hechos por él, constituían las herramientas más usadas en los arreglos de la radio. Aunque funcionara normalmente, él se las ingeniaba para encontrarle algún zumbido que justificara su desmantelamiento. Y enseguida quedaba la carcaza de madera con las entrañas de afuera. Un entramado inverosímil de alambres, aisladores, lámparas y cables rojos, blancos y azules (de los) que sólo él conocía su cometido. Hasta un trozo de caravana de mujer formó parte cierto tiempo de su mecanismo.

Por supuesto que en ese laberinto inentendible, siempre quedaba algún par de cablecitos sueltos a los que debía soldar para restablecer los circuitos interrumpidos. Yo, como única hija y admiradora de sus locuras, era su ayudante incondicional y permanente.

Poniendo a prueba la paciencia de mi madre que por cierto era mucha, ocupaba por completo la mesa del comedor y las hornallas de la cocina con sus soldadores y quemaba muebles, manteles y todo lo que se encontraba al alcance de sus manos.

Un ir y venir constante de hierros al rojo vivo desde la cocina al comedor, tenían como fin soldar aquellos equívocos cablecitos.

Eran sus soldadores unos hierros en “ele”, construidos por él, con un rústico manguito de madera chamuscada, cuya misión disminuida, complementaba con la boina.

Cuando empuñaba en una mano una barrita de estaño a medio consumir y en la otra uno de los soldadores incandescentes, yo debía mantener los cablecitos muy juntos, sujetándolos con la punta de mis dedos.

Debía mantenerlos bien cercanos, para que la gota de estaño derretido, al caer, restableciera el circuito.

Pero el instinto de conservación hacía que, en el preciso momento en que la gotita caía, con un movimiento ajeno a mi voluntad, retirara los dedos y con ellos los cables.

Allí quedaba la gotita inútil solidificándose rápida e irremediablemente, como prueba irrefutable de mi cobardía.

Y el proceso volvía a repetirse hasta que yo, bajo las palabras amenazantes o tiernas de mi padre, lograba sobreponerme a mi instinto.

Un día en que todos sus esfuerzos no lograron que la radio funcionara, obligó a mi madre a que la trajera a Montevideo para que los representantes de la RCA Victor lo hicieran por él.

Mucha vergüenza pasó ella cuando éstos le mostraron que de la marca quedaba poco más que la carcaza.

Pero no era sólo la radio la que sufría los embates de arreglismo de mi padre.

También solía encausarlos hacia el par de baterías que unidas en serie, suministraban la energía eléctrica que permitía encender la radio y algunos picos de luz de nuestra casa.

El viento, o mejor dicho la falta de él, nos solía jugar muy malas pasadas. Porque las baterías de mi casa se recargaban con energía
eólica, mediante los giros arrachados de un molino al que por su objetivo de cargar las baterías se llamaba “el cargador”.

Tenía el cargador una sola aspa, muchas veces desbalanceada, con una gran veleta en forma de hoja lanceolada, todo pintado de minio rojo antioxidante.

El cargador giraba alocadamente montado en el extremo de una alta torre de madera, a la que se escalaba más que se subía, por una escalera adosada a ella de travesaños separados y desiguales.

Creo que sólo mi padre, por la fuerza de la costumbre y por su habitual inconsciencia, era capaz de subir y bajar ágil e incansablemente aquella torre.

Así, armado con destornilladores en los bolsillos, pinzas enganchadas en el cinturón, cables y tornillos erizándole la boca, trepaba a la torre con el fin de “arreglarlo” peligrando a cada instante que un giro del aspa le cortara la cabeza.

Una noche, sí, una noche, una ráfaga de viento y un traqueteo distinto del aspa, convenció a mi padre que algo por allá arriba no andaba del todo bien.

Al bagaje de herramientas ya descrito que llevaba distribuidas por su cuerpo, se sumó una potente linterna que oscilaba colgando de su muñeca.

Como siempre que subía a la torre algo se le quedaba abajo o se le caía, subía y bajaba incansablemente, mientras que el haz de luz de la linterna subía y bajaba con él describiendo extraños laberintos de luz intermitente.

En los días subsiguientes la gente parecía actuar de forma poco usual.

Mis amigas que venían a jugar todas las tardes, se retiraban más temprano que de costumbre, poniendo mil flacas excusas.

Don Calistro, asiduo concurrente durante años para escuchar el informativo de las 20 horas, faltó a la cita.

A la mañana del segundo día, el mismo Don Calistro, viejo y respetado vecino y amigo de mi padre, llegó a casa rodeado de solemnidad y misterio.

Llamó aparte a mi padre y entre largos y más que elocuentes silencios y con tono grave y fatalista le dijo: – Luis, te vengo a prevenir  que abras el ojo, porque creo que te puede ocurrir una desgracia.

-¿Calistro!- le dijo mi padre asombrado, – ¿qué me quieres decir con eso?-.

– Puede que tú no lo creas Luis, pero que pasa, pasa…- fue su
respuesta contundente.

– ¿Qué es lo que pasa y por qué hombre?- le preguntó mi padre ya
alarmado.

Y ante el requerimiento del amigo amenazado, convencido de la inminente fatalidad que sufriría, e impotente ante los designios del destino en este caso adverso, Don Calistro le explicó a mi padre la razón de sus preocupaciones.

-Mira Luis- le dijo, – antenoche, yo mismo la vi.

-¿Qué viste hombre? -dijo mi padre intrigado.

-Vi una “luz mala” posada sobre tu casa – fue su respuesta
contundente.

sep

Olga Olivera, «Valizas y su entorno, anécdotas, testimonios, sentimientos»
Torre del Vigía Ediciones, Nov. 2007.

audioiconOlga Olivera, recuerda sus primeros contactos con la Radio (grabación de sus palabras, en el acto de recibir el Premio CX 2013, en la 18ª Entrega Anual del Premio CX en Comunicación, otorgado anualmente por el «Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay», 17 de mayo de 2013).

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1980. Mensaje navideño de José Germán Araújo,director de CX30 La Radio

El 24 de diciembre de 1980, en plena dictadura militar, la emisora uruguaya CX30, irradiaba este mensaje navideño a cargo de su director, José Germán Araújo.

http://youtu.be/2kQhgWc1Bco

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2011. Desde Holanda: Receptor SDR en linea, multibanda, de cobertura general.

Es el primero que veo de esta especie… (sí… antes sólo con algunas bandas de radioaficionado).

Un muy experimental receptor SDR (Software Defined Radio), está en línea, ubicado en el QTH de PA3FWM, (Holanda). Según su dueño, está disponible muy ocasionalmente para prueba del software «Por tener reducida velocidad de subida (poco ancho de banda) en la conexión de Internet, el numero de usuarios recibiendo simultáneamente es limitado».

http://websdr.ewi.utwente.nl:8903/

Es el primero que veo de recepción contínua, incluyendo desde LF hasta los 19,44 MHz.

Les invito a jugar con el cursor, los modos de recepción, hacer zoom para visualizar las anotaciones de las emisoras, según frecuencia, correr los extremos del cursor (a zoom máximo) para variar la selectividad, etc.

Screenshot del receptor SDR de PA3FWM. En ese momento, 04:00 UTC, sintonizado en 7410 kHz, Radio Vaticana

Es una maravilla y espero algun día ver alguno funcionando por estas latitudes.

ATENCIÓN:

ACTUALIZACIÓN del 24 de julio de 2012: ,

«El receptor WebSDR, experimental, que estaba en http://websdr.ewi.utwente.nl:8903/, en el QTH de PA3FWM, y que cubría de 0 to 19 MHz, ha quedado fuera de línea, tal como se había anunciado hace pocos días. Su creador señala varias razones para tal decisión:

El sistema próximo, en la Universidad de Twente (Holanda) (que por meses había estado inactivo por mudanza interna) ha quedado disponible en línea nuevamente en:

http://websdr.ewi.utwente.nl:8901/.

La antena en la Universidad aparenta rendir mucho mejor, a juzgar por el número de usuarios constatado estos días.

Correr este sistema ocupaba equipo que necesito para otras cosas, (incluyendo el desarrollo de hard y software).

Necesito estar alerta constantemente sobre eventuales tormentas eléctricas y desconectar la antena a tiempo.

Nunca pretendí hacer funcionar este receptor en forma permanente desde mi QTH, solo lo hice por los problemas de antena que tuvo el sitio de la Universidad.

Por ahora, la cobertura de frecuencias en el receptor de la Universidad está limitado a 8 bandas (de radioaficionado) de 600 kHz cada una. De todas formas, está planificado que en un futuro sea ampliado como receptor de cobertura general para el espectro de HF, como el que funcionaba en esta URL.

¡Gracias a todos por haber utilizado este sistema durante el año pasado!

Comentarios pueden ser enviados a pa3fwm @ websdr.org .»

(http://websdr.ewi.utwente.nl:8903/ via Horacio Nigro, Uruguay)

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1960. Los disc-jockeys de la radio montevideana.

1960 fue un año discómano por excelencia en Uruguay. Los 365 días del año depararon muchas sorpresas y exclusividades. Diversos sellos que se editaban en el país, como Sondor, Columbia, Music Hall, Odeón, Capitol, Antar, Telefunken, Ducretet Thomson, Coral, Copacabana, RGE, Peerless, 20th Century Fox, Angel, Decca, Mercury, Orfeo, Barclay, MGM, Pampa, Dot, Continental, Sondorito, Fonit, Calesita, TK, Philips, Dumnyl, RCA Victor.

Más tarde en el transcurso del año, apareció un nuevo sello denominado Clave.

Esta profusión de nomenclaturas disqueras, da la pauta de que la gente se había convertido en seleccionadora de discos, que se han escuchado cada día enriqueciendo discotecas privadas, con lo más selecto y granado en la música clásica, popular y bailable; que todos los ritmos del mundo se disputaban un puesto de preferencia y que todos los sellos habían tratado de compensar los requerimientos de los exigentes.

1960 fue un año que reveló nuevas voces, nuevas agrupaciones orquestales y retrotrajo el encanto de viejos estilos con modernas orquestaciones.

Tocadiscos Zenith Mod Kps 70 Estereofónico

La Estereofonía había llegado, satisfaciendo las aspiraciones de pocos, en un primer momento, ya que los aparatos receptores eran escasos, pero llegó con todo su potencial sonoro, transportándonos hacia los límites de la perfección fonoeléctrica. Su entrada triunfal suplantó, aunque no del todo al modesto 78 rpm. Tal como lo preconizaron entendidos en la materia, en su momento, el disco de 45 rpm resultó ser una joyita que ganó el corazón de los discómanos uruguayos.

Catálogo Antar Telefunken

El registro de 16 rpm, era realizado en el país, por Antar Telefunken, como material de prueba acabada de gran utilidad para las emisiones radiales ininterrumpidas o para conciertos fonoeléctricos privados.

Los éxitos del momento fueron difundidos por un equipo de colaboradores y disc-jockeys, mediante las emisoras locales y el ya instalado Canal 10 de SAETA TV.

LOS DISC JOCKEYS EN FOCO

La presente fotografía prueba irrefutablemente que los disc-jockeys locales no se odiaban a muerte como alegaban unos chismosos. En el momento de adoptar una posición en algo que les atañe se reúnen como grandes amigos. Una prueba de solidaridad la encontramos cuando prepararon el festival pera ayudar a los damnifícados del terremoto de Chile. Foto histórica que reunió, de ízq. a derecha, Nelson Santos, Alberto Maraví, Frederíck Ashby, Pablo Acosta y Lara, Nolo Mainero, todos de pie. Sentados: Gabriel Villanova, Rodríguez Tabeira, Amílcar Greco, Julio Ocampo, Raimundo Soto y Ángel Merellano.

Y les llegó el turno a los famosos «jinetes del disco«, más conocidos radialmente como «disc-jockeys», cuya febril actividad en se año influyó decididamente en el auge de la industria fonográfica nacional que registró un record de «hits» y ventas.

El peruano Hugo Guerrero Martinheitz

Haciendo un poco de historia observamos que el primer disc- jockey que desplegó sus actividades en el Uruguay fue el peruano Hugo Guerrero Martinheitz, más tarde en Buenos Aires. Fue ese personal comentarista, el creador de «La Carrera de los Éxitos» y «El Club de los Discómanos» en Radio Carve, puesto que posteriormente ocuparan Renato Deformes, Eliana Bocca y Walter Rosconi.

También, antes de proseguir, queremos dejar bien claro lo que entendemos por «disc jockey», «comentarista», y «lectores de etiqueta», dado la pavorosa aparición de estos últimos que no tienen ningún empacho en llamarle «disc jockeys» por el solo hecho de haber logrado unos minutos en una de las 24 emisoras del dial montevideano.

Los disc jockeys o montadiscos se llegaron a destacar por ser el medio más efectivo de difusión de las grabadoras, que vislumbraron en estos especialistas la manera más efectiva de llamar la atención del público acerca de discos con números promisorios. Esos profesionales, que en sus comienzos  se podían contar con las manos, eran algo así como exhibidores de futuros éxitos. Con un comentario previo sobre los intérpretes y la canción, amén de su regular o perfecta dicción, hacían llegar a sus escuchas los «adelantos» musicales, anticipando de esta manera los futuros hits.

En resumen, pues, los disc jockeys llegaron a convertirse en los cronistas del surco, cuya mayor ambición era anticipar las últimas noticias y grabaciones. A pesar de que en sus comienzos, a mediados de 1957, esta especialidad no mereció la atención de los directivos radiales, llegaron con méritos propios a ubicarse como imprescindibles en las programaciones de hoy.

Los comentaristas disqueros podría decirse conformaban «un disc jockey más charlado». Antes y después de pasar las grabaciones realizan un examen más exhaustivo de intérprete, autores, sello, técnica y arreglista, si lo hay.

Gabriel Villanova, (a la izq.) junto a colaboradores, probablemente en estudios de CX20). (Foto aportada por la familia).

En cuanto a los «lectores de etiqueta» o improvisados discjockeys, son aquellos que espabilados del éxito creciente de los verdaderos montadiscos, tratan de colocarse. Estos señores que a duras penas saben que un disco es redondo con un agujero en el medio, andan muy despintados pues generalmente manifiestan poseer discos primicias, que lamentablemente ya han sido irradiados en las otras veinte estaciones.

Ya más ubicados vamos pues a presentar a quienes los acompañaban durante varias horas del dia y que el radio-oyente había identificado como sus disc jockeys favoritos. En todos ellos hay una acentuada predilección por la música norteamericana, siguiéndole en orden afectivo las grabaciones tropicales, brasileñas, italianas, francesas y locales.

Iniciaremos un recorrido de derecha a izquierda en el dial montevideano para localizarlos:

Nolo Mainero, creador y conduclor de «Música en el aire» y las «Campeonas de Música en el Aire» por Sarandí.

RADIO SARANDÍ – En esta emisora se encontraba el centro de operaciones de Nolo Mainero y sus dos sesiones de «Música en el Aire», que se irradiaban de 13.35 a 14.20 y de 22.35 a 23.20. De prolongada actuación en el ambiente disquero, Nolo Mainero fue uno de los decanos de los disc jockeys locales cuyas «campeonas» encontraron difusión en los siguientes horarios: 11.15, 15.05 y 17.05.

Rubén Castillo, quien por ondas de Radio Sarandí se convirtió en el disc-jockey de «Discodromo show»

Rubén Castillo fue el creador y conductor del «Discódromo Sarandí», que rápidamente logró amplia sintonía. Se trasmitía diariamente en tres horarios: 10.08, 12.30 3 18.08, con programas de quince minutos en los cuales se presentan los discos que podían ser votados y que eran identificados el día domingo a las 12.30 en un programa de fonoplatea con concurrencia de público.

Paulinho de Souza, especialista de música norteña a través de sus «Saudades do Brasil», en dos sesiones por Radio Ariel.

RADIO ARIEL — Aquí ubicamos a Paulinho de Souza y sus «Saudades do Brasil», un programa trasmitido completamente en portugués. En su especialidad es el más completo ya que Paulinho presenta música, canciones y reportajes a las más cotizadas figuras del cancionero brasileño en dos audiciones ubicadas en el siguiente horario 11.08-11.30 y 19.08 -19.30.
Antes de finalizar el año pasado, Paulinho realizó una visita a Río de Janeiro logrando un valioso material disquero y de reportajes grabados que han influido en el enorme rating que merecen sus cuidados programas.

Raimundo Soto, publicitario y disc-jockey fue el noctámbulo de Oriental. Gran predilección por la música norteamericana en «Panorama 12».

RADIO ORIENTAL — A partir de las 22 hs. diariamente podíamos reunimos con la buena música y las palabras de Raimundo Soto que a través de su «Panorama 12» donde nos presentaba una agradable selección musical, con preferencia neta de grabaciones del Tío Sam. Soto, inquieto publicitario además, anunciaba entretenimientos musicales que con sus felices ocurrencias, deparaban momentos gratos a sus múltiples escuchas.

Washington Lacuesta era el conductor del programa «Música para la playa», que iba al aire en un excelente horario: 12.30 a 14.

RADIO EL ESPECTADOR — Esta emisora había sido un tanto reacia a los programas discómanos, pero felizmente cambió de opinión respecto a los montadiscos y las novedades. Raimundo Soto fue una de sus primeras adquisiciones, realizando en sus comienzos programas disqueros sabatinos con concurso de público. Posteriormente salió al aire «Fonodisco» que se trasmitía diariamente a las 14 y 15.

Escuche un fragmento del programa de Raimundo Soto, CX14 El Espectador:

Osvaldo Torres en aquél entonces nuevo en el «metier» pero poseedor de mucho entusiasmo y gusto para seleccionar el material irradiaba «La Música que Ud. Prefiere» que se difundía de lunes a viernes de 9.30 a 10.

Victor Hugo Pedroso, animador de «La Carrera de los Éxitos», nuevo como disc-jockey, tenía pasta y gusto para seleccionar hits

RADIO CARVE — La programación de la mayor de SADREP tenía dos espacios perfectamente identificados por los discómanos orientales: «La Carrera de los Éxitos» y «El Club de los Discómanos», ambas creadas por Hugo Guerrero y posteriormente conducidas por Víctor Hugo Pedroso y Julio Ocampo, respectivamente.

A pesar del poco espacio que disfrutaron ambos, de 12 minutos,  lograron destacar muchos discos de notable repercusión.

El inquieto Gabriel Villanova, creador de «Montecarlo Show», fue uno de los mayores divulgadores del jazz en nuestro medio, desde 1957.

RADIO MONTE CARLO — Esta emisora se identificaba por el «Monte Carlo Show» conducido por el inquieto Gabriel Villanova, su creador en 1957. Fue uno de los primeros programas largos en el horario nocturno especializándose en grabaciones norteamericanas, y en especial todo lo que se refiere al jazz.

Imazul Fernández no fue lo que se podría llamar un disc jockey, pero mantuvo el nexo entre el público y su disco favorito a través del programa «Aquí está su disco».

RADIO UNIVERSAL — Originalmente esta emisora tenía su «Rincón Discómano» realizado por Hugo Bertino, quien al retirarse lo dejó en manos de Luis Américo Rodríguez Roque, creador y conductor de «30 minutos con el jazz» que se irradiaba diariamente de 16.30 a 16.55.

Luis Américo Rodríguez Roque, por méritos propios, se convirtió en el disc-jockey de Radio Universal en el año 1960. Condujo «30 minutos con el Jazz», «Rincón Discómano» y la «Revista 22». ¡Poco tiempo para descansar!

Con el tiempo Rodríguez Roque, se identificó como el dísc jockey de Radio Universal, pues además de las nombradas audiciones condujo «La Revista 22», programa diario de 22 a 24, que incluía «Una Hora en Brazilandia’.

Desde los primeros dias de diciembre del ’60 se incluyó en la programación de Universal la actividad de otro disc jockey brasileño, Guillermo Repana, quien poco más tarde amplió la gama de los discos que irradiaba en su programa «Luz, Música y Color en la 22» y que iba diariamente de 21.30 a 21.55.

Lilián era una comentarista muy conocida que tenía dos programas de mucha sintonía a través de Universal. Diariamente, de 20 a 20.15 presentaba «Compás de Tango» y los domingos podían escucharla irradiando «Ídolos Populares» de 11.30 a 11.55.

RADIO CENTENARIO. — Así llegamos a los 1250 kilociclos donde se encuentra ubicada la «36», emisora que  logró enorme popularidad, debido especialmente a sus programas discómanos, por lo cual se le identifica en el dial como «La Emisora Musical». Su programación diaria constaba de:

«La Cinta de Oro», el programa discómano favorito por abrumadora mayoría, es uno de los puntales en la programación diaria de Radio «Centenario». Aquí, Pablo Acosta y Lara, con su colaborador técnico Walter Pizzolanti. Una nota de gran repercusión en sus programas fueron las trasmisiones con sonido estereofónico, realizadas a mediados del año 1959. Aquí Pablo Acosta y Lara, con su colaborador técnico Walter Pizzolanti

«La Cinta de Oro», programa realizado en base a siete discos que se irradiaban tres veces al día: 11, 15.30 y 16.30 de lunes a viernes, cambiando de horario los sábados y domingos. En 1959 «La Cinta de Oro» lograba definirse como el espacio discómano más sintonizado.

Alberto Maraví

«El Mediodía Musical» que incluía a «Sonorama» y «La Discoteca de los Éxitos», creadas y conducidas por Alberto Maraví y Rodríguez Tabeira.

«Postales del Caribe» era una audición especializada en ritmos antillanos conducida por Alberto Maraví, su creador en 1957. A las 20 horas Raimundo Soto difundía «La Revista de la Hora 20» del «Radio Club Musical«, que tenía su audición larga los domingos de 14 a 17.30. Además poseía un suplemento sabatino que, conducido por Soto, se irradiaba de 15.30 a 16.30.

Amílcar Greco

«Musical Brasilia» es un programa creado por Amílcar Greco, que se difundía en el horario de 21.45 a 22.13, anticipándose a «El Club de los Novias» que dirigía Nélson Santos de 22.15 a 23.15.

Homero Rodríguez Tabeira

Homero Rodríguez Tabeira retornaba a las 23.40 para presentar «Caravana», y de 1 a 4 a.m. Mario Malmierca y Haroldo Tapa conducían «Musicando por los Cinco Continentes», de gran sintonía por su buena programación disquera.

«Musicables Centenario» era otra de las audiciones disqueras de Centenario, pero realizada con una acentuada orientación bailable. Era conducida eficientemente por Rubén Casás.

En el siguiente audio escuchamos a Homero Rodríguez Tabeira, y su «Caravana», entrevistado por Raúl Barbero en Radio Carve (1992). Este programa y su conductor siguen en el aire hoy en día.

Estos eran, pues, los más destacados disc jockeys del dial montevideano en el año 1960. En el renglón de los comentaristas ubicamos a Avlis, Enrique Soriano y Alberto Luces.

No hemos incluido emisoras como Clarín, Imparcial y Sur (CX32), debido a que ellas no tenían en ese momento audiciones especializadas en discos; el locutor de turno sólo anunciaba grabaciones de actualidad, que eran la base de sus programaciones cuando no había novelas, informativos, películas y zarzuelas.

(Fuente: «Cine Radio Actualidad», Montevideo, Uruguay, archivos propios)

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¡Felíz RADIO 2012!

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1961-2011. 50 años de «Buenos Días América». VOA

El equipo de «Buenos Días América» en 1981. La programación de todas las mañanas para América Latina estaba a cargo de: (izquierda a derecha) Juan José Betancor, Ramón Levy, Andrés Morales, José Pérez del Río, Tomás Blacutt y Pamela Corey. El productor era Ramón Medina.

Desde su creación el 9 de diciembre de 1961, los oyentes de «La Voz de los Estados Unidos de América» han encontrado en el programa «Buenos Días América» una abundante fuente informativa en las primeras horas de cada día.

Dentro de un amplio marco de ágil periodismo radiofónico, esta jornada de dos horas y media, hasta tres y actualmente de media hora nada más, ha logrado ubicar al oyente en el mismo sitio de los acontecimientos por medio de sus corresponsales.

El programa «Buenos Días América» ha sido y es, en realidad, una variada revista radiofónica que se pone a disposición de los oyentes a la hora del desayuno, presentada en forma amena por un excelente cuerpo de locutores, redactores, cronistas y corresponsales.

La dirección y presentación de «Buenos Días América» ha estado (desde su inauguración y hasta su retiro y posterior fallecimiento), en manos de José Pérez del Río, destacado locutor y periodista de «La Voz de los Estados Unidos de América» . Son cincuenta años sin interrupción.

Este es el audio del programa especial emitido el 9 de diciembre de 2011.

Publicado en 1961, 2011, Audios, Onda Corta | 26 comentarios

1934. Piano de «Broad»

Sos el condenado a muerte de las estaciones de radio. El burro de carga que soporta estoicamente las veinticuatro horas del día sobre el lomo. La pila de agua bendita donde todo el mundo se moja y nadie se persigna.

La vieja empolvada con una dentadura postiza que da má saltos que payaso de circo.

¡Pensar que cuanto gato de albañal anda por los tejados, se sienta frente a vos para tocar La Cumparsita!… ¡Pobre Cumparsa!…

Hay veces que se parece a un vals de Strauss y otras a la clásica marchita de los remates de Piria…

¡Si la escuchara Matos Rodríguez!… ¡Si por cada asesinato musical se encendiera una luz, Montevideo sería la ciudad más iluminada del mundo!…

¡Viejo piano de broadcasting, te miro y me da bronca al pensar que te acariciaron marfilinas manos de primorosas mujeres y tú dulcemente sonabas… y que la niña con cuatro años de piano y solfeo también llegó a vos y se la pasó tres horas haciendo estudios, escalas y más escalas pensando quizá en aquellas de la leyenda de Julieta y Romeo… y tú sonabas… hasta que te llegó el día fatal de la prueba de fuego en que quedaste arruinado pa’ toda la vida y no sonaste más…, es decir, y sonaste para siempre…

¿Recuerdas? Aquél día en que un conocido compositor te cachó de «punch ball» para tocar…» «…»

Bueno, después te lo digo.

(De «Chimentos Radiotelefónicos» por «Fray Melón-Gon» en Revista «Cancionera», 1934)

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Publicado en 1934, Notas de prensa, radio, textos | 1 comentario

«El Espíquer». Evaristo Barrios.

por Evaristo Barrios, payador artista popular del Río de la Plata.

Pa’ muchos es la verdá
que no ha de poder negarse
la radio puede llamarse
cuna de la vanidá
pero entre la variedá
de su gente, en lo mejor
existe un trabajador
para el que yo en este instante
es necesario que cante
ponderando su valor

Llega el hombre y con pasencia
los numeros les anuncia
y en ningun caso renuncia
a lo suyo: su desencia
asi pega su existencia
al miscrofono cuentero
y es el mejor compañero
que tiene el avisador
porque por el locutor
se multiplica el dinero.

Él es en cada estación
de rayotelefonía
entre música y poesía
quien dirige la función.
Y reemplazando al patrón
con su personalidá
brinda a todos su amistá
siendo correto y atento
sin que lo piale un momento
certero la vanidá.

El habla pa’ sus hermanos
como si fuera el mas viejo
en cada aviso un consejo
como un apretón de manos.

Pa’ los hogares lejanosEvaristo_Barrios_espiquer
y a los de menor distancia
sin fallarle la constancia
va sus noticias diciendo,
y muchas veces barriendo
las sombras de la ignorancia.

A veces bajo el rigor
del trabajo que lo agobia
suele visitar la novia
que es la dueña de su amor
Y vencido y soñador
con ansias de un paraíso
halla en un beso el hechizo
y lo que asi hubo sentido
quiere decirle al oido…
y se le escapa un aviso.

Vayan pa’l trabajador
que aguanta tantos rigores
estos versos que son flores
de mi jardín de cantor.
Y que siga el hablador
siempre a su trabajo atento
que por su merecimiento
la rayotelefonía
al «espiquer» algun día
le va a hacer un monumento.

 

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(publicado en «Nuestro homenaje a Evaristo Barrios», Nuevas Milongas y Relatos Gauchos, Panorama Folklórico Nativista, Ediciones Populares Panorama, Año 11, Nº. 12, Montevideo, Uruguay, 1970, colección Horacio Nigro)

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