El sábado 11 de febrero de 2012, abandonó el micrófono para siempre la Sra. Mirta Acevedo.
«En sus inicios se desempeñó en Radio El Espectador, siendo su primera mujer locutora, desde 1952 hasta mediados de la década de 1960. También incursionó por Teledoce, Canal 12. Junto con Cristina Morán se dedicó a la docencia en locución. Trabajó también en CX 20 Radio Montecarlo, junto al Sr. Vicente Dumas Sottolani y «Montecarlo a sus Órdenes, y CX8 Radio Sarandí.
En 2002 fue premiada con el Premio «Morosoli» de Oro a la Cultura Uruguaya por su labor en radio.» (Wikipedia)
En una entrevista realizada en 2003 por el programa «En Perspectiva» de CX14 El Espectador, en los 80 años de la radio, contaba que su labor en ésta emisora, era la locución comercial, conducción de programas, presentación de los artistas que venían del exterior o de los programas, siempre bajo libreto.
«Éramos muchos los que estábamos trabajando y haciendo programas. Era tal el movimiento que había en aquella casona (de 18 y Olimar) -que me gustaría saber a quién había pertenecido, porque se ve que era una mansión señorial, aquella casa de gran escalinata de mármol, (…) que a veces no teníamos tiempo de vernos o de encontrarnos porque hacíamos turnos diferentes. Los que estábamos de noche obviamente teníamos el placer de ver los programas o de estar pisando el mismo escenario de artistas que venían, o estar en los programas humorísticos; pero de repente no sabíamos muy bien lo que salía al mediodía porque no estábamos todo el día escuchando.»
En mi archivo sonoro, tengo esta grabación, tomada de una emisión del programa «De Par en Par», conducido en esa oportunidad por el Sr. Marcelo Miranda, con la locución comercial de la Sra. Sonia Carrero, y que se irradió el 20 de enero de 1994, por CX12 Radio Oriental. También estaba presente en la entrevista otra gran locutora uruguaya: la Sra. Iris Simone.
He editado la nota para recoger especialmente las anécdotas de Mirta Acevedo, como un homenaje a su figura. Incluye una participación mía por teléfono, que menciona el insólito hallazgo del disco de Difusoras del Uruguay en el fondo de mi casa, hacía poco, anécdota que está relatada aquí.
Al final de la nota, Mirta lee un aviso, de la tanda de aquél día.
Mirta Acevedo, en «Radioactividades», CX26 Radio Uruguay, SODRE, contando una anécdota de la actuación de «Los Fronterizos» en la fonoplatea de El Espectador.
En el Día Mundial de la Radio, el colega David Goren (EE.UU.) creó en 2007, este collage de sonidos de la Onda Corta, que comparto con Uds., con su debido permiso.
«Desde sus orígenes, la radiodifusión ha demostrado ser el medio de comunicación social más útil para la humanidad. Las ondas radiofónicas traspasan fronteras y llegan de forma libre y gratuita a todos y en todas partes, siendo el aparato receptor de radio muy asequible en relación a otros medios. Por tanto, es justo recordar a los pioneros que contribuyeron al gran invento de la radio. Ilustres investigadores como el alemán Heinrich Hertz, el ruso Alexander Popov, el francés Edouard Branly, el serbio-norteamericano Nikola Tesla, el italiano Guillermo Marconi, el inglés Oliver Lodge, el español Cervera Baviera, el indio Chandra Bose, etc.
A lo largo de la historia muchas han sido las aportaciones técnicas y de contenido que han permitido el desarrollo de la Radio en beneficio de la sociedad. Pero es ahora, en pleno siglo XXI, cuando ha llegado el momento de rendirle a la Radio el homenaje que merece. Y para ello, qué mejor que establecer un día mundial para este medio de comunicación, mediante una fecha que goce del mayor consenso posible. Así, la Academia Española de la Radio, siendo consciente del vacío que había en las celebraciones internacionales de Naciones Unidas con respecto a la Radio, solicitó a la UNESCO, en 2008, la instauración del Día Mundial de la Radio.
La fecha inicialmente propuesta por la Academia para esta celebración fue el 30 de octubre (emisión «La Guerra de los Mundos», de Orson Welles en 1938), pues contó con el respaldo unánime del sector radiofónico internacional. Sin embargo, tras un largo debate celebrado el 29 de septiembre de 2011 en el seno del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, la fecha que finalmente se impuso fue el 13 de febrero, que corresponde al nacimiento de la radio de la ONU en 1946.»
«En definitiva, lo que realmente importa es que los profesionales de la radio y radioyentes de todo el planeta tenemos ya nuestro gran día de celebración mundial, así que… ¡aprovechémoslo!»
Este es el mensaje de la Secretaria General de la UNESCO en este primer Día Mundial de la Radio:
UNESCO Director-General, Irina Bokova
La Radio de Naciones Unidas nació un 13 de febrero de 1946. Sus primeras transmisiones fueron por onda corta desde un estudio en Lake Success, en Nueva York.
Fue creada como una dependencia del departamento de Información Pública para informar respecto a las actividades de la Organización mundial.
Durante años transmitió sesiones completas de los órganos más importantes de la ONU en los seis idiomas oficiales, para evolucionar a programas de noticias, producción de reportajes y documentales que llegaban a 162 naciones y territorios.
Las transmisiones se hicieron también por teléfono, y se distribuían casetes con programas especiales a cientos de países en todo el mundo.
En 2005, se abandonaron esos sistemas gradualmente y pasó a ser netamente descargadle desde su página en Internet.
A 66 años de su creación, la Radio de las Naciones Unidas, preparó una breve nota de audio en la que «pedimos a los actuales productores de la radio en español que hablen de su experiencia y de la importancia del servicio».
Cuando uno se encuentra con objetos que van a ser parte de su colección, no espera que se vayan a dar ciertas conexiones. ¡Pero ellas ocurren!. ¡La radio son conexiones, después de todo!
Fui por vez primera radioaficionado emisorista como CX9DQ, por un cierto lapso de años, a fines de los 80s. Recuerdo mis escapadas de fin de semana a «El Pinar», Departamento de Canelones (a 30 km de Montevideo), solitario, para pasar la noche del fin de semana, haciendo radio con mi HQ180 y mi Johnson Viking Valiant, conectados a un dipolo plegado hecho de cinta chata de TV facilitado por la CX5CI, Juancito.
Comunicar en CW a 8 palabras por minuto con Brasil, o Argentina y más lejos Sudáfrica y Japón, es hoy un recuerdo muy emotivo. Y también en AM con los locales. Pero, al final, ese indicativo lo perdí por inactividad. Era muy difícil transportar los dos mastodontes por un fin de semana. Al tiempo, el Johnson lo vendí. Y la CX9DQ pasó a ser sólo una referencia, y la resigné.
Recientemente, y ya participando de las actividades del Radiogrupo Sur, volví a pedir la licencia y desde 2010, me asignaron en la URSEC, la CX3BZ. Tambien y por ahora, un poco como referencia, ya que no tengo, en el momento, equipo trasmisor.
Y justo hoy, ordenando mis objetos queridos de la Radio me encuentro, por increible coincidencia, con la tarjeta QSL de quien ostentaba a fines de los años 30,mi misma característica .
Se trataba de 3BZ, perteneciente a Don Juan Maag, y que vivía en la calle Jaime Zudáñez 2519, en el barrio de Pocitos, de Montevideo.
Es probable que, antes de aprobarse el uso del prefijo CX para Uruguay, el Sr. Juan Maag, su titular, ya fuera radioaficionado y se identificara al aire como «Estación Radio El Gato Negro». Así luce la tarjeta QSL de 3BZ, confirmando la escucha (al parecer no un comunicado bilateral) con 2CY, Don José Rodríguez Subios, ambos en Montevideo, y separados 3 km de distancia.
La tarjeta que fue enviada a 2CY, confirma la recepción (no creo que haya sido un comunicado bilateral, si me dejo llevar por el texto) relizada en la onda de los 190 metros (y que equivaldría a la frecuencia de los 1580 kHz de la Onda Media). Hay que recordar que los radioaficionados estaban autorizados a trasmitir por debajo de los 200m de longitud de onda, que es a donde se les había relegado, en los primeros años, para permitir a las emisoras estatales y marítimas y comerciales, la prioridad de uso, más abajo en frecuencia.
Puede decirse que, la radiocomunicación moderna empezó por los 500 KHz (aunque DonHeinrich R. Hertz confirmara, en la práctica, la existencia de las ondas de radio, descubiertas teóricamente por James C. Maxwell, en VHF!). Los 500 kHz equivalen a la frecuencia a la que resonaba una antena colgada de proa a popa de un barco. Y que fue históricamente la frecuencia de escucha de socorro de uso marítimo a nivel mundial. O dicho un poco sarcásticamente, ¡aquí es donde se deben haber escuchado la mayor cantidad de S.O.S!
Por debajo de los 200m, (lo que es la Onda Corta) se consideraba a las ondas de radio como inútiles para hacer comunicados. Hasta que los propios radioaficionados se encargaron de demostrar lo contrario, en comunicado bilateral efectivo, en 1923(Schnell-Reinartz-Deloy) y antes aún en recepciones transcontinentales (Paul Godley).
Pero volvamos a la tarjeta, para rubricar esta nota…
La sintonía de la 3BZ tuvo lugar a las 4 y media de la mañana, con un concierto de ruidos estáticos, de fondo, y en telefonía por Amplitud Modulada. El receptor: un Crosley, excelente aparato de origen norteamericano, de «Onda Larga» (como se le ha llamado a la Onda Media en el Río de la Plata), y que tenía una válvula detectora y dos amplificadoras de audio. Utilizando una antena de 2 hilos de cobre, de 23m de longitud. Los datos de trasmisor están, también, al pie de la tarjeta: un trasmisor con circuito oscilador Hartley con acoplamiento inductivo, modulando en placa, con 180 Voltios.
Cortometraje de animación, filmado en Gran Bretaña en 1926, y que muestra a un simpático perrito, que interacciona con su dibujante y animador y se mete en líos con la radio. (Mudo, ST en castellano, dur: 04’23»-B/N).
«Hay ocho buenas reglas para los aficionados a la radio y que son:
1º No trate de oir a París y Londres en pleno verano. Confórmese con oir las estaciones cercanas la mayor parte del tiempo.
2º No se disguste si tormentas de cuando en cuando interfieren con su receptor. hay muchos buenos conciertos en perspectiva. No es posible encontrar una perla en cada ostra ni recibir clarísimamente los conciertos todos los días.
3º Si Usted quiere oir señales intensas use una antena larga, más lámparas, más voltaje en placa, altoparlante más sensitivo, y un receptor preciso.
4º Un sonido suave que llene un cuarto de regulares dimensiones (debería) ser bastante para poder satisfacerlo. No es preciso producir sonidos que aturden a los vecinos. Es un desperdicio usar señales sumamente fuertes que generalmente son menos claras que las suaves.
5º Si la estación local entra muy fuerte en su receptor y tapa las otras, use antena de cuadro que es la más conveniente, con un pequeño condensador en paralelo y si a pesar de todo no puede usted eliminar la estación local ¿por qué no puede conformarse con los conciertos de ésta?
6º Un poco de paciencia en aprender a manejar su receptor le dará excelentes resultados, poco a poco. Recuerde que no se edificó Roma en un día y trate de conocer a fondo a su receptor.
7º Es una buena idea leer publicaciones sobre radio. Esto le ayuda a conocer mejor su receptor y a mantenerse al corriente de todo lo más moderno.
8º Pida consejos a su vendedor de aparatos. Él probablemente, le podrá decir lo que usted no sabe y lo hará con mucho gusto.»
Publicado en la revista semanal Radio G.E., Montevideo, Agosto 20, 1923.
(Nota: Las viñetas no pertenecen al artículo original).
Recién nos habíamos mudado a una habitación en la casa de mis suegros, hasta que tuviéramos casa propia.
El fondo, escenario para antenas, asados y sorpresas
En el «Cerrito de la Victoria«, como en tantos barrios suburbanos de Montevideo y otras ciudades, los fondos de los terrenos, son espacios con árboles, a veces con jardín, otros no. Y los límites circundantes con los vecinos no tienen mucha altura.
Reconozco que mi hobby de la radio, a principios de los ’90s, estaba alicaído. Claro, la obligaciones de la vida matrimonial recién iniciada y ya criando un hijo, habían desplazado mi receptor y mis captaciones. Que ya no eran con el glorioso Hammarlund HQ180, y que mi esposa y finada suegra (que «Dios la tenga en la gloria», ya que hablaremos de «Dioses»), se resistían a ver sobre mi mesa de luz. Este receptor un día había dejado de funcionar.
Plantéandome cada día si my radiomanía seguiría o no… un día tuve una increíble «revelación», sí… como esas que se escuchan en los insoportables programas de las iglesias electrónicas en el éter contemporáneo. Una revelación que venía, quizá del ¿«Dios de la Radio»?…
¿Cómo fue?… Pues, una mañana, limpiando el terreno, me encuentro accidentalmente y semi enterrado, cubierto con una capa de tierra un objeto negro y metálico, cubierto de tierra. Tirado, sí… Como si un objeto volante hubiera caído del cielo.Era un disco gramofónico.
Se trataba de un disco de alma metálica, de aluminio, que tenía una cubierta de laca negra, y una etiqueta que rezaba «DDU». ¡Esto es de «Difusoras del Uruguay»! ¡Un disco de transcripción!.
Lo lavé cuidadosamente bajo el chorro de agua de la canilla de la pileta de lavar, (la misma que visitaba, cada sábado, para lavar y enjuagar la ropa de la semana, pues aún no había llegado el funcional lavarropas).
La tierra se fue, algunas láminas de la laca, inevitablemente, se desprendieron, pero logró salvarse la pista final.
Cuando conseguí un tocadisco que reprodujera 78 RPM, y para eso recurrí al viejo Electrófono «Philips» de mi madre, me puse a escucharlo, ubicando la púa donde ella pudiera girar alrededor de todo el disco. El otro lado estaba inservible.
¡Y esto es lo que escuché!
La identificación del programa: «Luminarias General Electric», la he repetido más de una vez, en esa grabación. Un programa de tango, pues, que alguna vez se difundió desde la fonoplatea de CX14 «El Espectador», integrante de Difusoras del Uruguay, a fines de los 50s o principios de los 60s. La voz es de la recientemente fallecida Mirta Acevedo.
A partir de ese día… me dije a mi mismo. La Radio… no la abandono mientras viva… Y aquí estoy.
¿Mensaje de los Dioses?… o quizá algún QTC (mensaje) del inolvidable y querido amigo Manolo Barcia, CX3BL/Estación «Ceibo»/SWL-1, mi padrino de hobby, quien hace ya tiempo se ha convertido en ondas.
«La ciudad de Montevideo, demostrando el espíritu de adelanto que anima a su población, ha sido la primera en Sud América que inició la aplicación del alumbrado eléctrico, pues la primera lámpara brilló en 1887. Sin embargo, debido quizás a las inestables condiciones políticas de aquel entonces, no continuó por esa senda tan brillantemente abierta».
Compañía Nacional de Luz Eléctrica
Rasgos cronológicos sobre el desarrollo de los servicios eléctricos en Montevideo
Editorial L’Italia al Plata
Montevideo, 1909, pag. 5
A fines del siglo XIX, en Uruguay estaban en circulación y en calidad de estampillas postales comunes, (ya que las de carácter conmemorativo prácticamente no existían), unos sellos hoy denominados por los filatelistas «Catedral primera serie»; identificados así, pues el valor más alto o «cabeza de serie» era el de 3 pesos con la imagen de la Catedral de Montevideo. Luego le seguiría una segunda serie «Catedral».
Con los mismos motivos, de un gaucho, el Teatro Solís, una locomotora de un tren, la riqueza ganadera, etc. se solicitó a la firma londinense «Waterlow y Sons» una nueva emisión con colores cambiados, pero con el cambio del valor de 10 centésimos, por una «alegoría de la electricidad», tal vez como un hecho significativo de los adelantos del fin o del nuevo siglo.
Y el dibujante -muy de la época- diseñó una mujer con alas, cubriéndose totalmente con la bandera nacional de la que se nota nítidamente su escudo, portando en su mano izquierda en alto un rayo o descarga eléctrica, posada descalza sobre lo que sería un globo terráqueo.
Colección: Horacio Nigro Geolkiewsky
Esta estampilla, de color bermellón luego se reproduciría en color lila pardo en el año 1900 como parte de otra serie, e incluso se la utilizaría sobrecargada en el valor bermellón con la sobrecarga «Paz 1897» y un ramo de laurel, sobrecarga color azul.
Fue la primera estampilla dedicada a la electricidad, y así lo reconocen los catálogos respectivos, especialmente los temáticos pues es evidente que tiene cabida en todo lo que tenga que ver con el fluido eléctrico, que permitió todos los adelantos que a fines del S XIX, en el transcurso del siglo XX se desarrollaron y nos abruman en el nuevo siglo y tercer milenio.
Evidentemente que una temática sobre computación, por ejemplo, parte del nacimiento de la electricidad, una sobre radiodifusión, sobre televisión, sobre inventos radiológicos, tiene que incluir a esta alegoría.
Una revista que, con el nombre de Vattenfall, de abril de 1965, se editó en Austria, trae en la tapa a colores una enorme estampilla de la citada alegoría de la electricidad, y ese número dedica sus páginas centrales dobles a todo color a reseñar y comentar 282 estampillas del mundo vinculadas al tema, incluyendo las represas hidroeléctricas, en su gran mayoría.
Esta estampilla compone el set:
Yvert Tellier 103/13 + 120/30 + 147 (Catalogue value $115)
Scott 108/29 (Catalogue value $55).
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(Adaptado de «Cuadernos Filatélicos Uruguayos», Marzo 2000, Nº 45)
Las primeras instalaciones radiotelegráficas que se hicieron en el Uruguay fueron dos estaciones pertenecientes a compañías particulares; una se abrió al servicio público en el Cerro, («Punta de Yeguas», hoy «Punta Yeguas», al oeste de Montevideo, sobre la costa del Río de la Plata) y perteneció a la Compañía Telefunken, de Berlín (gestionada por su representante Don Ernesto Quincke), constituida por una estación de 1 kilovatio de potencia oscilatoria en la antena y que empleaba los dispositivos antiguos del sistema Telefunken de chispas lentas. Esta estación fue puesta al servicio público en 1906. Su indicativo era MV.
La otra estación particular era la de Punta del Este, señal de llamada MMO, que se abrió al servicio público en el año 1909 y pertenecía a la Compañía Marconi del Río de la Plata; el poder de esta estación en principio era de 1 kilovatio de potencia oscilatoria en la antena y de chispas lentas; más tarde, el poder de la estación fue aumentado a 2,60 kilovatios de potencia oscilatoria en la antena, montándose un interruptor de disco giratorio.
Los permisos de funcionamiento de estas estaciones eran precarios; habiéndose establecido claramente al concederlos que, en el momento en que el Gobierno del Uruguay lo juzgara conveniente, cesarían de funcionar y levantarían todos los aparatos e instalaciones—como sucedió—sin derecho a indemnización de especie alguna.
El Uruguay se adhirió a la primera conferencia radiotelegráfica que tuvo lugar en Berlín en noviembre de 1906 habiéndose hecho representar allí por un delegado, el Ing. Bernardo Kayel.
En enero de 1906 el Gobierno del Uruguay comisionó a su delegado ante la conferencia telegráfica de Lisboa, el Ingeniero Kayel, para que estudiara en Europa los sistemas radiotelegráficos en uso, y formulara un proyecto de instalaciones en el Uruguay de acuerdo con las necesidades y conveniencias del país.
El Ingeniero Kayel presentó en diciembre de 1906 un proyecto y conclusiones al respecto; resolviendo el Gobierno del Uruguay, en junio de 1910, aceptar el plan de dicho ingeniero y en consecuencia hacer las adquisiciones de aparatos a la Compañía Telefunken, de Berlín.
Esas estaciones eran las siguientes con los respectivos alcances garantizados:
Una de 800 kilómetros, dos de 600 kilómetros, una de 400 kilómetros, dos de 100 kilómetros, cinco de 200 kilómetros (portátiles), cuatro de 60 kilómetros (portátiles) y dos de 100 kilómetros (para faros).
Se resolvió además que el Ingeniero Kayel se trasladara a Europa con el objeto de vigilar en fábrica la construcción de los aparatos contratados.
En agosto de 1910 quedaron instaladas y probadas las instalaciones más importantes.
En diciembre de 1910 se compraron a la Telefunken más estaciones: tres de 200 kilómetros (portátiles), una de 400 kilómetros para buque, y otra de 100 kilómetros para el mismo objeto.
En septiembre de 1911 se organizó la Inspección General de Telegrafía sin hilos, dependiente del Ministerio de Guerra y Marina por Decreto Nº. 9072.
Como hasta 1911 aún los poderes públicos correspondientes no habían ratificado esta adhesión, el Ingeniero Kayel se vio obligado a reiterar al Gobierno su solicitud en ese sentido, para que la Asamblea General aprobase la ratificación elevada por el Poder Ejecutivo el 26 de octubre de 1908.
La principal razón de la preocupación demostrada por Kayel, radicaba en el hecho de que en junio de 1912 se llevaría a cabo en Londres un nuevo Congreso Internacional de Telegrafía sin Hilos, y allí el delegado de nuestro país no tendría voto, de no contarse con la ratificación tan largamente esperada.
Solucionados estos problemas iniciales, en noviembre de 1911 el Gobierno del Uruguay ordenó el desmonte de las dos estaciones particulares existentes en el país que hacían el servicio público: la de la Compañía Marconi, de Punta del Este, y la de la Telefunken, la del Cerro de Montevideo.
Una vez instalada la Estación Cerrito, el Estado se hizo cargo, con sus estaciones móviles, las fijas en otros Departamentos (Paso de los Toros, Rivera; Isla de Lobos; Pontón Faro del Banco Inglés) y la principal del Cerrito, de establecer comunicaciones a distancia, con tales estaciones móviles (portátiles y rodantes) y fijas en el Interior del país, así como barcos de bandera nacional (Crucero “Uruguay”, Crucero “Montevideo”, Cañonera “18 de Julio”, Transporte “Barón de Río Branco”, Vapor “Oyarvide”, Vapor “Ingeniero”) , con un servicio público, bastante intenso, principalmente con los numerosos buques que frecuentaban los importantes puertos del Río de la Plata.
Anverso de la medalla del Crucero "Uruguay"
Reverso de la medalla Crucero "Uruguay"
Uruguay se adhirió finalmente a la convención radiotelegráfica internacional celebrada en Londres en 1912.
Con fines de seguridad para la navegación el Uruguay, en el año 1912 estableció las disposiciones contenidas en el siguiente decreto:
«Ministerio de Guerra y Marina, Montevideo, enero 8 de 1912.
Considerando que la telegrafía sin hilos representa, para la navegación, no solamente un servicio de utilidad, sino principalmente un medio de previsión y de auxilio de gran importancia en los casos de accidentes, etc., el Presidente de la República acuerda y decreta:
ARTÍCULO 1. A partir del 1º de mayo del corriente año todos los buques que conduzcan pasajeros entro los puertos de la República y los extranjeros estarán obligados a disponer de instalaciones radiotelegráficas. АRT. 2. Esas instalaciones deberán ser eficaces para poder recibir y trasmitir despachos hasta una distancia no menor de 100 kilómetros en los buques de la navegación fluvial y de 400 kilómetros en la navegación oceánica. АRT. 3. Las instalaciones deberán ser conservadas permanentemente en buenas condiciones de funcionamiento, e intercomunicar con las estaciones de la República. АRT. 4. Las estaciones deberán estar a cargo de personas prácticas en el uso de los aparatos radiotelegráficos. Акт. 6. El servicio de las estaciones deberá ajustarse en un todo a lo establecido en la Convención Radio telegráfica Internacional de Berlín. АRT. 6. Los señores agentes de las compañías harán conocer antes de vencido el plazo, a la Inspección de los Servicios Nacionales de Telegrafía sin Hilos, las características, sistema, poder, etc., de los aparatos radiotelegráficos que se instalen en los buques de sus compañías. АRT. 7. Los buques que una vez terminado el plazo, que se fija en el artículo 1, no hayan cumplido lo dispuesto en este decreto, no obtendrán despachos en los puertos de la República para conducir pasajeros. АRT. 8. A los buques que no conserven sus aparatos radiotelegráficos en buenas condiciones de funcionamiento se les aplicará la sanción del artículo anterior. АRT. 9. La Inspección General de los Servicios Nacionales de Telegrafía sin Hilos, queda encargada de vigilar el cumplimiento del presente decreto. АRT. 10. Comuníquese a quienes corresponda, publíquese, etc., Batlle y Ordoñez, Juan Вernassa y Jerez.»
LA ESTACIÓN COSTERA DEL CERRITO.
Amediados del año 1910, se comenzó a instalar en el Cerrito la estación Telefunken con sistema de chispa (onda amortiguada), de 2,5 KW de potencia en la antena.
En marzo de 1912, comenzó a hacer servicio como estación costera, sustituyendo a las dos estaciones particulares, que entonces había en el país; como dijimos la instalada en “ Punta de Yeguas” y la otra en Punta del Este, las cuales mediante un permiso precario del gobierno, mantenían hasta ese momento, el tráfico radiotelegráfico con los vapores.
Ya a punto de inaugurar los servicios al público de la Estación Cerrito, las autoridades solicitaron autorización correspondiente para disponer de $200,oo, con el fin de mandar a acuñar medallas conmemorativas del acontecimiento, entre las cuales había una de oro, doscientas de plata y trescientas de bronce. Esto puede dar una idea de la magnitud adquisitiva de nuestro viejo "Peso Fuerte". (Colección Horacio Nigro)
Anverso de la medalla
Reverso de la medalla
LaEstación Cerrito sustituyó ventajosamente a aquellas dos, pues su alcance era mayor, debido a su potencia y en razón de usar un sistema que comprendía algunas mejoras importantes para aquellos tiempos, como ser: el oscilador de chispa de chispa dividida y de extinción rápida, que es originada por un menor amortiguamiento en las oscilaciones y el alternador de 500 ciclos, y que daba un sonido musical apropiado a las señales percibidas a mayor distancia y con mayor facilidad.
La estación fue levantada en los alrededores de la ciudad de Montevideo, sobre una altura denominada «Cerrito de la Victoria» nombre que recuerda una batalla librada allí, en las luchas por la Independencia; con éxito para las armas patriotas.
El terreno de que disponía la estación era muy amplio, constando de cuatro hectáreas, lo que permitiría en el futuro un aumento del poder de los aparatos dentro de un gran margen.
El edificio de la estación , de mampostería contaba desde el inicio con locales necesarios para alojar los aparatos, máquinas, taller, así como también una pequeña guardia militar en servicio permanente.
La corriente eléctrica necesaria se tomaba de la red subterránea de la ciudad de Montevideo, existiendo dentro del mismo edificio una sub estación de la planta del Estado.
La corriente eléctrica trifásica, transformada a 220 voltios con 50 períodos, alimentaba un motor de 11 HP acoplado a un dínamo que generaba una corriente continua de 78 amperes a 110 voltios.
Esta corriente accionaba el grupo generador de corriente de alta frecuencia formada de un motor de 6.6 HP directamente acoplado a un alternador de 22.7 amperes a 220 voltios y 500 períodos.
Existía además un generador de reserva, para los casos en que por una circunstancia cualquiera se interrumpiese la corriente de la planta que abastece la ciudad; por averías, huelgas, o a causa de las limpiezas de las máquinas, etc. El grupo lo formaba un motor a bencina de 12 HP, de 13 cilindros directamente acoplados a un dinamo de corriente continua de 75 amperes a 110 voltios. De esta manera se tiene asegurada la regularidad del servicio permanente que hacía la Estación Cerrito.
TRANSMISOR.
La corriente alterna del grupo convertidor de alta frecuencia elevaba su tensión desde 220 a 8,000 volts por medio de un transformador de circuito magnético cerrado.
El circuito oscilante contenía cuatro botellas de Leyden de 12.000 centímetros de capacidad cada una y el oscilador era de chispa dividida con 12 espacios y con ventilador.
El período propio del circuito oscilante podía variarse por medio de clavijas que se colocaban tomando más o menos autoinducción de la bobina correspondiente.
El emisor de la Estación Cerrito, estaba sintonizado para las siguientes longitudes de onda: 600, 1,000 y 1,260 metros.
Se suprimió, con notable ventaja, el relé empleado generalmente en las estaciones de este tipo y la corriente se interrumpía con un manipulador común con contactos de gran superficie.
Todas las partes que constituyen el circuito oscilante, así como también el amperòmetro y el variómetro de la antena, que permitían sintonizar la estación, eran colocadas sobre una mesa especial y en la parte superior de ella había una capacidad auxiliar formada por cuatro botellas de Leyden que permitían acortar la longitud de onda propia de la antena, cuando se deseaba trabajar con longitud de 600 metros de onda. La potencia oscilatoria en la antena era de 2.6 kilovatios.
ANTENA. La antena era en forma de T sostenida por dos torres de acero de 60 metros acero a distancia de 100 metros, aisladas en su base por fuertes discos de vidrio y sostenida por riendas de acero ancladas sólidamente.
La antena constaba de 4 hilos de bronce fosforoso de 3 milímetros de diámetro; siendo su capacidad eléctrica de 2,000 centímetros y su longitud de onda propia de 1,000 metros.
Se empleaba una contra-antena tendida a corta distancia del suelo como toma de tierra artificial.
RECEPTOR.
El receptor era telefónico con detectores de cristales de silicón, y los dispositivos permitían obtener una sintonía rápida en una escala de ondas desde 260 metros hasta 6,000 metros.
En cuanto al alcance de la estación, se trabajaba normalmente durante el día hasta 1,000 kilómetros de distancia.Durante la noche se intercomunicaba regularmente con la estación de Port Stanley, de las islas Malvinas distante 1,900 kilómetros, pero podía llegarse hasta 2.600 kilómetros.
Esa estación estaba construída de acuerdo con los adelantos de la Ciencia radioeléctrica de la época. Su mantenimiento era sumamente económico, tanto que puede decirse, se limitaba al consumo de energía eléctrica primaria.
Pero al lado de estas ventajas, la vieja estación “Telefunken” del Cerrito tenía algunas desventajas en sus transmisiones, especialmente hasta 1925. Antes de ese año, perjudicaban enormemente a la naciente radiotelefonía en nuestro país, interfiriendo en forma muy perjudicial con las transmisiones de las estaciones difusoras nacionales y extranjeras.
Referencia a "La Mañana", diario de Montevideo, julio de 1923, publicada en Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina por el corresponsal en Montevideo, Sr. Pascual Buencristiano.
Producía grandes interferencias dentro de una extensa gama de longitudes de ondas a otras estaciones que estuvieran comunicando en su radio de acción.
Ese gran defecto de la señal, esa chispa, se había hecho notar cada vez más, conforme iba en aumento el número de estaciones de a bordo, intensificándose el tráfico radiotelegráfico marítimo, llegándose en esos tiempos a producir tal entorpecimiento en el mantenimiento de las comunicaciones, que se había convertido en un verdadero caos, al que era absolutamente necesario buscar solución para que la Estación Cerrito continuara manteniendo bien alto el prestigio adquirido como importante estación costera y continuara conservando el centro de las comunicaciones radiotelegráficas en el Río de la Plata dada su privilegiada posición geográfica.
Como se dijo más arriba, el servicio que mantenía esta estación costera no era sólo con los vapores sino que también comunicaba diariamente con la estación de Port Stanley (Islas Falkland o Malvinas), que se hacía a 2000 kilómetros al sur de Montevideo y que era el único medio que tenía esa lejana posesión británica, y si en general era de importancia el mantenimiento permanente de esa comunicación, ella aumentaba muchísimo en la época propicia en que diversas empresas se dedican a la pesca de las ballenas en los Mares del Sur.
Después de terminada la Guerra Europea (Primera Guerra Mundial), las principales compañías dedicadas a la explotación de los servicios radiotelegráficos, fueron introduciendo mejoras importantes en sus estaciones, con el fin de obtener comunicaciones a mayores distancias y reducirlo a un mínimo las interferencias a sus similares y a las estaciones de “broadcasting”.
Las estaciones costeras de casi todo el mundo fueron transformadas, sustituyéndose las anticuadas estaciones a chispa por otras a válvulas. El Uruguay no podía quedar a la zaga en esta materia.
En 1925, con el fin de mejorar el servicio prestado a la navegación por nuestro país, se contrató para la Estación Cerrito, un transmisor a válvula de cinco kilovatios de potencia en la antena. La importancia de la nueva instalación surgía claramente, si además de lo ya dicho, se tiene en cuenta el mayor alcance en que se obtenía con el nuevo transmisor y la mayor pureza de emisión, cosa ésta de suma importancia para las radiocomunicaciones en nuestro país, y en general para el Río de la Plata.
Desaparecían así las interferencias a los entonces un tanto rudimentarios receptores de la época, haciéndose posible la recepción sin molestias de los programas de las estaciones de radiodifusión y de Buenos Aires. Y también, al mismo tiempo se iniciaba la era electrónica de la Telegrafía sin Hilos en nuestro país.
Esta etapamarcó un enorme avance de la radio en el Uruguay, y permitió poner en marcha el desarrollo de la radiodifusión. Fue a partir de ese momento que los receptores invadieron los hogares uruguayos y surgieron nuevas estaciones de “broadcasting”.
El nuevo transmisor, como se dijo, ya era de cinco kilovatios de potencia en la antena. Su escala de longitud de ondas estaba comprendida entre 550 y 2500 metros. Podía obtenerse con él una velocidad de transmisión de hasta 100 palabras por minuto, tanto en onda continua, como en onda continua interrumpida. La frecuencia de emisión era variada automáticamente para trabajar con dos longitudes de onda predeterminadas.
En la forma en que se había hecho la instalación de este transmisor, los operadores de la estación, desde su mesa de trabajo y valiéndose de un pequeño conmutador semejante a una llave de botones de luz eléctrica, podían automáticamente ajustar la longitud de onda, transmitiendo por ejemplo en 600 o en 2300 metros. También, por medio de otros conmutadores semejantes, colocados en la misma mesa, podían trabajar en onda continúa o en una onda continua interrumpida y poner en marcha o parar el funcionamiento de la estación.
Este importante dispositivo, podía ser utilizado también para manejar la estación desde una distancia mayor, tal como se solía acceder en algunas de las más importantes estaciones costeras norteamericanas.
Existía el propósito de efectuar las instalaciones de manera que desde la oficina central se efectuarse en todas las maniobras de la estación: puesta en marcha, cambio de longitudes de onda, cambio de potencia y transmisión y recepción, lo que hubiese constituido una mejora importantísima, pero en ésta época, por razones diversas, no pudo llevarse a cabo.
En los inicios de los años 30, el tipo del transmisor era del tipo “más moderno”, de oscilador maestro, lo que aseguraba estabilidad en la frecuencia de emisión. La tensión de corriente de la usina era elevada por medio de un transformador. La corriente de alta tensión pasaba de ahí a un rectificador compuesto de seis válvulas rectificadoras “Kenotron”, para alimentar las placas de una válvula osciladora de un kilovatio en el oscilador maestro (circuito Hartley), y de dos válvulas de 20 kilovatios en el circuito de amplificación de potencia. Estas válvulas eran del tipo a refrigeración a agua. De estas dos válvulas, una estaba en servicio y la otra servía de reserva, pudiendo entrar en función por medio de un simple conductor.
Para la antena de este transmisor, se utilizaron los mástiles existentes, de 60 metros de altura.La antena estaba compuesta de cinco jaulas cada una de las cuales tenía 61 metros de longitud, 25 centímetros de diámetro y estaban formadas por cinco cables de siete hilos de 1 mm de diámetro. Desde un extremo de ellas, bajaba otra jaula del mismo diámetro que las anteriores pero formada por diez hilos, que conectaba el transmisor con la antena.
Elsistema de tierra consistía de una contra-antena formada por seis alambres sostenidos por postes de madera a 3,45 metros del nivel del suelo. Su señal de llamada: CWA.
Carta QSL confirmando la recepción de la señal de CWA Cerrito radio en el año 1983, por parte de un DXista, radioaficionado alemán.
Aquí un video que muestra una reciente recepción en Montevideo, Uruguay de CWA, en la frecuencia de 8.602 kHz, en CW, decodificada con software para reconocer el texto. Se estaba trasmitiendo el «Aviso a los Navegantes». (La captó el colega Rodolfo Tizzi, CX2ABP)