2007. Reflexiones sobre la Onda Corta, RNW y un «Cuento de Navidad».

«Cartas a RN», el programa de Radio Nederland Wereldomroep  realizó una entrevista a Horacio Nigro y a Raúl Vidal, fieles oyentes de la emisora holandesa. Estuvo con ellos el periodista Sr. Pablo Gámez, integrante del equipo latinoamericano de la emisora que viajó especialmente a Montevideo para recibir en su nombre, el Premio CX Internacional 2007 por parte del «Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay, Gral. José Artigas», en el marco de los 60 años de la emisora internacional de los Países Bajos.

Horacio Nigro presenta el Premio CX Internacional 2007 al Sr. Pablo Gámez, integrante del equipo de redacción Radio Nederland Wereldomroep

Conferencia de Prensa en el Ateneo de Montevideo. De izq. a der.: Horacio Nigro (LGdS, PMVRCJA), Antonio Tormo (PMVRCJA), Pablo Gámez (RNW), Cnel.(R) Leonardo García (Ateneo de Montevideo)

Horacio Nigro

Raúl Vidal

Sigue pues la entrevista a los Sres. Horacio Nigro, DXista uruguayo y Raúl Vidal, ex gerente de Programación de CW35, Radio Paysandú, respectivamente, sobre sus experiencias en la sintonía de Radio Nederland Wereldomroep y la Onda Corta. Realizada en Montevideo en mayo de 2007, difundida en julio 1 , 2007 por Onda Corta e Internet.

Esta es  la obra radiofónica, mencionada en el testimonio del Sr. Raúl Vidal.  El «Cuento de Navidad», radionovela / Español / 1969-04-23.  Premio «Molino de Oro» de la competencia «Radio Teatro» en América Latina. Anunciado por Alfredo Hoffmann Reyes. (Archivo de RNW).

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Jerga de la Radioafición en el Río de la Plata.

Hace unos cuantos años, como radioescucha en las bandas de radioaficionado y en particular paseando por «el (famoso) bulevar de los 40 metros» -la banda de los 7 MHz- había empezado a redactar una lista de las palabras o expresiones que se utilizaban en banda de 40 y 80 metros por los radioaficionados  en fonía, típica de los aficionados de esta zona del mundo.

No se donde está esa lista, quizá perdida entre alguna de las hojas de mis cuadernos de registro de captaciones. Hablo de los años setenta…

Me gustaría, con el aporte de quienes lo deseen y visiten este blog, incorporar más de esos términos.

Aquí, los que se recuerdan hasta el momento:

  • Cristal/a (por extensión cristalería) = hijo/a, hijos. También: armónico(s) (en alusión a las frecuencias que se generan como subseñales de la portadora fundamental).
  • QRM familiar = familia («Un saludo al QRM familiar»).
  • Abrazo rompecostillas = expresión cordial de salutación («Recibe un abrazo rompecostillas») [«extensivo  a tu QRM familiar»].
  • Como pisotón de elefante = señal muy fuerte en intensidad («Tu trasmisión llega como pisotón de elefante»).
  • Botella de radiofrecuencia = algún licoroso (esp. whisky) (la «botellita de radiofrecuencia»).
  • Mateo yerbales = infusión de yerba mate, tradicional bebida rioplatense. (Una vez me dijo CX1DP, Plácido, que se decía Yerbales  (en plural) y no Yerbal para no aludir específicamente a la famosa y prostibularia calle del bajo montevideano, que ya no existe más) («Voy a prepararme un «mateo yerbales»).
  • Tía Vicenta = televisión («Se  escucha el sonido de fondo de la Tía Vicenta en tu trasmisión»). O más dramáticamente: «Estoy saliendo en la Tía Vicenta» (haciendo su trasmisión interferencia en el televisor propio o de los vecinos).
  • Línea de 500 = teléfono (también línea baja). («QRX, que tengo un llamado por línea de 500 (línea baja)».
  • Superprimerísima = madre.
  • Primerísima = esposa . Según aporta Miguel Ghezzi, LU6ETJ, «La expresión «primerísima» y su superlativo provienen de un tiempo en que se permitía un «segundo operador» -no licenciado o en proceso de obtener licencia- de la estación bajo la supervisión del titular. Metafóricamente llamar primerísima a la esposa era darle ese rol principal en nuestra vida.«
  • Segunda operadora = esposa
  • Pipiolo = el equipo de trasmisión (particularmente aquel casero, construido artesanalmente).
  • Cafetera = amplificador lineal de potencia («voy a prender (encender) la cafetera»). (Zapatilla para los operadores de Banda Ciudadana, que también usan la expresión: secretaria, de «tantos Whiskies…» en referencia a los Vatios que agrega).
  • Ir a la banda de 2 metros = dormir («me voy a la banda de dos metros») (también: la de 2 metros con resortes). Alude al soplido característico («zzzz»), cuando no se usa el squelch, de la banda de VHF de 144 MHz y a su relativa «tranquilidad» en  cuanto a actividad radial.
  • La cartita azul =  apercibimiento de la Secretaría de Comunicaciones, en Argentina.
  • Carga de baterías  =  almuerzo o cena (me voy a «la carga de baterías»).
  • Rompiendo parlantes = señal muy fuerte.
  • El equipo camina = se corre de frecuencia.
  • El Barbudo = fading o más específicamente fade-out o «black-out», cambio drástico en la Propagación de la onda de radio que hace desaparecer la señal («se lo comió/se lo tragó el «Barbudo»). Término utilizado especialmente en los primeros años de la radioafición (década del ’20) .
  • Hacerse «producto de chimenea» = retirarse («Bueno, colegas, me hago «producto de chimenea»).
  • Curuya = radioescucha, (por extensión, el verbo  «curuyar» = escuchar, «estar curuyando» o «en la curuya», o quedarse a la «curuya»). Del portugués coruja, lechuza o cualquiera de entre el género de las Strigiformes., refiriéndose a los hábitos nocturnos de tal ave («Muchos búhos pueden cazar en total oscuridad guiándose por el sonido. Su disco facial ayuda a dirigir el sonido de sus presas hacia los oídos»). El fenómeno de propagación radial de las ondas, especialmente el experimentado en los primeros años de la radio, hacían que el radioaficionado o el radioescucha esperara a la noche, y especialmente las horas del amanecer para lograr comunicados a mayor distancia, o ser favorecido por menor interferencia.
  • Atrás de las matas = escuchando todo sin hablar.
  • Novelero = equipo receptor en base a un circuito conversor. Por extensión, aquél radioaficionado que escuchaba con un receptor común (no «de comunicaciones»).
  • Poncho = cambio excesivamente largo. Por extensión ponchero, es el radioaficionado que acostumbra a hablar «largo y tendido».
  • Antiponcho= sistema de interrupción drásticoy automático habilitado en las repetidoras de VHF, para evitar el uso excesivo de la frecuencia por un sólo operador.
  • Radioapretón de manos= expresión de saludo (también en Arg.: Apretón de espárragos = dar la mano).
  • Carcamán = viejo (colega). Generalmente usado irónicamente, en el saludo o la mención a un colega determinado. De «cárcamo»1 (n. calif.) m. Mar. *Barco grande, pesado y malo.2 (Perú) Persona de poco mérito y muchas *pretensiones.¤(Cuba) Persona despreciable.¤(Cuba) Se aplica despectivamente a un *extranjero.3 (Arg.) *Italiano; particularmente, genovés. Deformación de carcamal. (De cárcamo). 1. m. coloq. Persona decrépita y achacosa. U. t. c. adj. U. m. en sent. despect. (fuente)
  • Petetear = apretar el pulsador del micrófono (del acrónimo P.T.T., «Push-to-talk»).
  • Perillero = alude al radioaficionado que no sabe construir sus propios equipos artesanalmente.
  • Kilociclos = dinero (también «kilociclaje»). El importe de alguna mercadería. Por reglamentación a los radioaficionados les ha estado prohibido de mantener conversaciones de índole comercial. Este término disfrazaba el tema de conversación de algún precio por algún equipo. Debe tenerse en cuenta que está y estaba vedado«Utilizar la estación para comunicaciones particulares y/o comerciales que no respondan a los fines de aprendizaje, estudio o experimentación». Una forma de soslayar la limitación y hablar de cuestiones personales que debían realizarse por los medios normales (teléfonos, etc) era disfrazarlas de «técnicas»» (Miguel Ghezzi, LU6ETJ).
  • Cruce de antenas =  En referencia a un comunicado realizado entre estaciones. Se ha usado mucho en el saludo final: «hasta un próximo cruce (o cruzar) de antenas».
  • Apagar filamentos = morir, fallecer. («El colega apagó filamentos recientemente»). Suele tener ese significado cuando se refiere a una persona «Fulano apagó filamentos», pero uno puede decir «apago filamentos»  en el sentido más literal aunque igual metafórico de apagar o desconectar la estación.
  • Laborable = trabajo, o lugar de trabajo profesional («Mi QTH laborable queda en la calle…»)
  • Bigote = reunión de encuentro y camaradería. He escuchado también la expresión QT-Come (derivada del Código Q) cuando se trata de alguna que incluye comida. Bigote a rulero: ídem pero una  dama, YL a lo yanqui
  • Retornar la sintonía = devolver el cambio. También «quedar atento y en sintonía».
  • Papa-Lima = la Policía (parece ser que deriva de «Policía Local»
  • Tener camiseta propia = tener indicativo o característica propia. («Ahora tengo camiseta propia, soy la CX3BZ»)
  • Enroscar la víbora= hacer creer al colega que está haciendo un  QSO (comunicado) generalmente de DX, pero que en realidad es otra haciéndose pasar por esa. («Pensó que Japón le había contestado, «le enroscó la víbora»). Enroscadas  de víbora famosas, (aportadas por el colega Jorge H. Barreiro, LU9DK, de Claypole Bs. As., Argentina): El submarino: Cuentan los memoriosos  una enroscada , en la banda de 20 metros, pues se escuchaba una transmisión de móvil marítima desde un submarino navegando en el Río de la Plata, frente a Buenos Aires,  probando equipos y antenas, incluso se escuchaba el clásico glu glu cuando se sumergía. Varios radioaficionados  (y de categoría superior) cayeron en la trampa. Pasta antiroe: Tomada de pelo que fue famosa en la banda de 2 metros, pues el que la usaba tenia ROE cero, con solo frotar este ungüento a su antena. La vendía solamente una casa de antenas en México y Entre Ríos de Baires. (En realidad, la R.O.E. -Relación de Ondas Estacionarias- es siempre 1:1 en su valor óptimo, nunca cero.) Antena de mercurio: Otra «joda», el que la usaba decía que tenía roe cero, porque al calentarse el mercurio contenido en un cañito de plástico que oficiaba de antena  y  por desajuste cambiaba de temperatura, se  dilataba el mercurio y sintonizaba el sistema. Ahora probando con o sin dicha antena, la diferencia era muy llamativa, es que variaba la potencia este gracioso.
  • Dejar en la palmera = en un comunicado quedar sin corresponsal en forma inesperada, por razones técnicas en la trasmisión, corte de energía, cierre de propagación  abrupto, interferencia inevitable, etc. («Quedé en la palmera, no lo escuché más»). Variante: Empalmerado: o en la palmera, aquella estación en una rueda al que no le pasan la palabra.
  • Doña Propa = La Propagación, «ama y señora de los comunicados con sus cambios de «humor». («Mañana volveré a intentar comunicar DX en esta banda si Doña Propa lo permite»)
  • Al millarón = superlativo. («Escuché su cambio al millarón, coleguita»)
  • Escuchado al cientísimo =  Bien escuchado. (Aumentativo de cien, por cien por ciento)
  • La palabra es suya, el placer es nuestro.
  • Amplitud Molestosa = expresión despectiva a la emisión en modo Amplitud Modulada. Debido a su relativo mayor ancho de banda considerando otras modalidades, como la telegrafia por onda contínua (CW), la Banda Lateral Única, o los modos digitales.
  • Pato = estación o señal de una emisora en modo BLU (Banda lateral Única o Single Side Band -SSB-). Una vez escuché a José Luís, CX6BO comentar el aspecto de la calidad  técnica de una trasmisión de esta manera: «¿Es pato o gallareta?», quizá por la eventual mala modulación o el uso de emisión del tipo Doble Banda Lateral, con portadora suprimida.
  • Mickey = micrófono.
  • QSL plana = carta via correo postal. «Le enviaré el circuito del modulador por QSL plana».
  • Multiruedas = colectivo (bus de transporte público).
  • Palangana = receptor ancho de recepción, con poca selectividad de cierto equipo o circuito. Receptor no muy selectivo.  «me parece que ese receptor es medio palangana para CW».
  • Orejómetro = estimacion de la señal a oido, sin instrumento.
  • Medio QRJ = estar enfermo «Pedro no salió al aire porque está QRJ o medio QRJ». QRJ en el Código Q significa: ¿Está usted recibiéndome mal? ¿Es débil mi señal? Su señal es demasiado débil.
  • Piripipí = radiotelegrafía (CW) (variante: Peripipí).
  • fonero = quien opera por preferencia o capacidad solamente en fonía.
  • darle al martillito = transmitir en telegrafía.
  • Suspiro de mosquito =  antónimo de pisotón de elefante. Estación escuchada  muy débil. («La señal entraba como suspiro de mosquito»).
  • Muñecón: Poco hábil con la sintonía o la escucha.
  • Casa de piedra: Antigua sede de la Secretaría de Comunicaciones (Palacio de Correo Central) (Argentina).
  • Pegar los gritos: Llamar a otra estación. (var.: Pegarle un grito).
  • Cruzar aluminio =  comunicar con otra estación, por el hecho de que la mayoría de las antenas son de aluminio, exclusivo de 144 MHz.
  • Desde el azulejable = También de la jerga propia de la banda de dos metros, significa estar sentado en el inodoro transmitiendo con un móvil de mano.
  • Caproni =  interferencia con sonido al golpe en la madera del Pájaro Carpintero. Tales emisiones,  se escuchaban  también en 40 metros, con un ruido similar a aviones italianos de esa marca. Después se supo que se usaban en la antigua URSS, como sistemas  detectores de misiles en los tiempos de la Guerra Fría. (Años 80s).
  • QRV cortísima =  Saludo cordial, QRV significa «estoy a las órdenes». El «cortísima» es aumentativo, por la V corta (denominación en el Río de la Plata de la letra V, «uve»).
  • A la francesa =  Despedirse sin saludar.
  • Cuatro ruedas =  el automóvil.
  • Abrir la canilla = accionar el potenciómetro que regula el micrófono, incrementando el caudal de modulación.
  • Miedo al fierrito = El novato no sabe que decir, balbuceando, cuando sus primeros comunicados.
  • Fierrito = micrófono.
  • Hacerse producto de chimenea =  «hacerse humo», despedirse. («Me hago «producto de chimenea», hasta mañana, QRU, QRV, QRT»)
  • Poner la tapa =  QRM (interferencia) de alguna estación,  evidente y provocado. Interferencia deliberada que bloquea una señal.
  • Aguja a fondo =  señal muy fuerte. («Me ponés la aguja a fondo». Variante: Romper el instrumento («Tu señal me va a romper el instrumento» (S-meter o medidor de la intensidad de la señal)
  • Colador =  receptor de baja selectividad, que no discrimina estaciones adecuadamente. («Este novelero es un colador»)
  •  Filoso =  receptor o selección de paso de banda con muy buena selectividad.
  •  Colita de chancho =  antena de los HT («Handie-Talkies«), transceptores de mano, portátiles, para Vy UHF.
  • El cuartito de onda = la antena vertical en banda de VHF de dos metros (144 MHz).
  • Chirimbolos = la totalidad de los  equipos.
  • Ir a empujar la carretilla = ir a trabajar.
  • Ir al QTnoni = ir a dormir, utilizando el código Q
  • Hacer girar la rosca = hacer funcionar una rueda de estaciones.
  • Transmision Bigotuda = En una determinada emisión, cuando el porcentaje de modulación de audio es muy ancho (excediendo el 100%, sobre la portadora) y los splatters (salpicaduras)  se escuchan en los canales adyacentes.
  • Te los retribuyo amplificados = cuando alguien enviaba saludos, el corresponsal solía responder «Te los retribuyo amplificados». Otro saludo de despedida: «Lo condecoro con la ramita de olivo»= «Me despido y cierro la transmisión.»
  • Okapa = variante de OK.
  • Patachok = pedal PTT (Push to talk). Pedalera para controlar la trasmisión.
  • Coaxil = aberración (mayormente en Argentina) del término coaxial, tipo de cable de alimentación para antenas desarrollado por la Bell Telephone en los años 30.
  • La banda de los jubilados = era la banda de los 2m por su tranquilidad, en los 60 y 70 no había nadie allí (cosa hoy difícil de creer). Por esa misma razón «ir a los 2m» era ir a dormir .
  • El hombre del hacha = el inspector de la Secretaría de Comunicaciones, se decía que si eras un trasgresor te destruían el equipo.
  •  Doble pechuga = una transmisión de doble banda lateral. Tambien doble pato.
  • Prender los fideos = posiblemente prender (encender) el equipo, tal vez porque «fideo» empieza como «filamento».
  • Pasar al estado sólido =  morirse. (de electrónica de estado sólido. También denominados como componentes de estado sólido, son los componentes basados en semiconductores).
  • Foquito de dial = radioaficionado muy activo que uno encuentra frecuentemente y cada vez que enciende su receptor, todo el día «prendido» (encendido).
  • Pantallero = tipo de trasmisor de AM para radioaficionados. Generalmente de los primeros que el aficionado construía, por ejemplo, uno construído con un par de válvulas 6DQ6 moduladas por un doble triodo 12BH7,  en grilla pantalla.
  • La perrada = expresión que designa al «pile-up» o apilada de estaciones que llaman a una estación DX.
  • Antenamiento = por el juego de antenas. (ver antenaje).
  • El pájaro carpintero = Se decía de los radares de horizonte de la URSS en la época de la guerra fría.
  • Ahora (ando) en bicicleta = Decían en la década del ’40 cuando aparecieron los VFO (Osciladores de Frecuencia variable) y con ellos el terminaba la etapa histórica de trasmitir en la frecuencia fija del cristal de cuarzo que había caído en suerte conseguir.
  • Mandar (enviar) el paquetito vía Galgo = Encomienda vía Organización Nacional de Autobuses O.N.D.A. (Uruguay),  cuyo logotipo era un perro de esta raza.
  • Primer Operador del Universo = Dios (o quien lo represente, como dice «mi viejo»). «Muy triste noticia, ahora esta haciendo radio, junto al Primer Operador del Universo).
  • Transmisible = equipo trasmisor. Aplica tambien a antena/s: antenaje. «Estoy probando un transmisible con antenaje nuevo.
  • Santiago = codificación con palabras de la letra S . «S» de señal. Refiere a la intensidad de señales que lee el operador en el medidor de señales de su receptos («S-meter»), acompañado por el número correspondiente de 0 a 9 (no recepción a señal fuerte) + los decibeles pasando el 9 del instrumento. «Tu señal es un santiago 9 + 20».
  • 24 agujeritos = la ducha.
  • El pata de fierro = ferrocarril.
  • Orejas peludas = los que hacen curuya [escuchan] y no salen.

* Mi agradecimiento sincero,  por sus aportes a esta lista de términos y expresiones, a los siguientes colegas:  José KucherLU8YYV (Neuquén, Argentina);  Jorge Alberto Álvarez, LW5EE (Tandil, Prov. de Bs.As., Argentina),  Claudio GabrielliLU3EGI (Villa Martelli, Bs.As., Argentina), Ernesto PauleroLU 229 øøø6 SWL (Bs. As., Argentina.) ; Ricardo «Rick» Suárez, LU9DA (Mar del Plata, Bs. As., Argentina); Miguel Ghezzi, LU6ETJ (Castelar, Bs. As., Argentina), Heriberto Tavella, LU6DBU (Tapalque, Bs. As. Argentina) Jorge H. Barreiro, LU9DK, (Claypole,  Bs. As., Argentina), Daniel Pérez LW1ECP (Banfield, Bs. As., Argentina), Juan Carlos Amorín, CX4CB (Punta del Este,  Uruguay), Alejandro Linconao, LU1DLA (Lanús, Argentina), directamente y en los foros Condiglist, Hamtec, opinion-lu y museoderadiosantiguas, Ing. Juan Luis Costa, LU5CAB (Buenos Aires, Argentina), en su página web.

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1927. «Radiotelefonía (Poema perifónico)». Alfredo Mario Ferreiro

Alfredo Mario Ferreiro (Montevideo, 1 de marzo de 1899 – ídem, 24 de junio de 1959), escritor uruguayo.

Hizo sus primeras letras entre 1917 y 1920 en diarios como El Siglo o La Razón, hasta que 1926 se le da la oportunidad de participar en la revista literaria La Cruz del Sur, en la que permanecerá hasta 1929. Ya en 1927 publicó su primer volumen de poesías, titulado El hombre que se comió un autobús (Poemas con olor a nafta), el cual fue seguido por Se ruega no dar la mano (Poemas profilácticos a base de imágenes esmeriladas) en 1930. En éstas obras se revela una poesía vinculada al movimiento futurista, en la que se incorporan el mundo ciudadano y los avances tecnológicos del momento. Abandonando tempranamente la creación poética (sus últimos dos poemas publicados aparecieron en 1939), comienza a colaborar en diversos medios con artículos humorísticos y otras crónicas, tarea que no abandonaría hasta sus últimos días.

En El hombre que se comió un autobús (subtitulado Poemas con olor a nafta) (1927), publica esto:

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Carrasco y dos QSL.

Wikipedia define a Carrasco como «un barrio del sudeste de la ciudad de Montevideo, sobre el Río de la Plata y el arroyo Carrasco. Sus ejes principales son la rambla costanera y las avenidas Italia, Bolivia y Rivera.

El nombre del barrio proviene de Salvador Sebastián Carrasco, uno de los primeros pobladores de Montevideo, quien tuvo estancia en la zona. Alfredo Arocena adquirió los terrenos en 1907 y en 1912 creó la sociedad anónima Balneario Carrasco, un barrio jardín diseñado por el francés Charles Thays.

Las obras fueron detenidas por la primera Guerra Mundial (1914-1918) y luego continuadas por el municipio. En 1921 fueron inaugurados el Hotel Casino Carrasco y la iglesia Stella Maris. En sus inicios las residencias eran utilizadas en el verano, por los habitantes del centro de la ciudad, luego pasaron a ser residencias permanentes.

El barrio se convirtió en la zona residencial más lujosa de la ciudad. En el norte Pierre Durandeau plantó miles de árboles y desarrolló el actual parque Rivera. Carrasco se extendió hacia la exclusiva zona de Miramar, donde funcionó un gran hotel convertido en Escuela Naval, y hacia el norte en barriadas populares e industriales como Carrasco Norte y Paso Carrasco. Es un barrio residencial en el cual habita en gran parte la clase alta de la ciudad. El Hotel Carrasco es su máximo símbolo, pero en 2010 se encuentra en reacondicionamiento por parte de la comuna desde hace más de una década.

La Rambla de Montevideo encuentra en Carrasco una de sus manifestaciones más logradas desde el punto de vista paisajístico. La playa Carrasco es una de las más concurridas de la ciudad.»

Muchos radioaficionados montevideanos son de este barrio. Incluso los orígenes del DX Club del Uruguay, donde me formé en el hobby del DX, están en en él. En su liceo público, dos estudiantes se pusieron un día de 1972 a conversar sobre radios transoceánicas y captaciones hechas con ellos en la Onda Corta. Pero la historia del querido DXCU quedará para otra entrada en este blog.

En esta oportunidad publico dos sendas tarjetas QSL de CX, que reflejan al barrio como un centro suburbano o balneario.

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1910. Marconi llega al Río de la Plata.

Caricatura de Marconi en «Caras y Caretas», Buenos Aires, 1910.

La llegada de Guglielmo Marconi al Rio de la Plata ocurrió en 1910, el 24 de octubre, en ocasión de los festejos del Centenario de la República Argentina, y donde ya funcionaba, desde 1908,  una estación de telegrafía sin hilos, en la localidad de Bernal, provincia de Buenos Aires.

Llegó a bordo del Principessa Mafalda, que partió desde Génova. En el transcurso del viaje, Don Guglielmo se la pasó remontando cometas y haciendo pruebas de recepción. Así que, como consecuencia, llegó con una insolación, producto de su exposición en la borda del barco a los rayos solares. Así que la recepción que pensaba darle la colectividad italiana en la dársena del puerto de Buenos Aires, no pudo llevarse a cabo, pese a que en respetable número habían ido en su búsqueda.

Aunque un folleto editado por el Istituto Italiano di Cultura en oportunidad de celebrarse en 1995 una exposición marconiana en Montevideo (“Guglielmo Marconi, 100 años de Radiocomunicaciones, 1895-1995“. Organizada por el IIC, la Ambasciata D’Italia in Uruguay. Realizada con los auspicios del Ministerio de Educación y Cultura, ANDEBU (Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay), señala que Marconi, visitó las instalaciones de la estación a chispa en el balneario atlántico de Punta del Este, en el verano de 1910 a 1911, esa aseveración no puede verificarse. No se incluye una referencia a una fuente de época, como por ejemplo una cita a un artículo de prensa, fotos, u otras referencias.


LGdS, agradece al lector Leonardo Daniso, que comentando esta entrada (ver comentarios), nos lo ha observado, demoliendo una creencia que por un tiempo se ha sostenido. 

La famosa «casita blanca», oficina de la estación Marconi (hoy Parada 10 de la Playa Mansa de Punta del Este).

Artículo pubicado en la página 14 de «Playas del Uruguay», con texto del Emir Emin Arslan titulado «Impresiones de Punta del Este». Refiere brevemente a la «casita blanca» , donde Marconi ensayaba su telegrafía sin hilos. Clic para ampliar la imagen . (Cortesía: archivo Alan Jhonn Aguiar Schwyn, Montevideo).

Un monolito instalado en 1997 por el Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay «Gral. José Artigas», señala el punto geográfico donde se hallaba esa «casita blanca». Hoy, frente del edificio «Marconi», en calle Talca y Rbla. Williman, Parada 10 de la Playa Mansa. 

Más recientemente, la colectividad italiana en Maldonado erigió un busto en una plazoleta muy próxima al monolito referido anteriormente.


Asimismo, en ocasión del International Marconi Day, el 30 de abril de 2011, el Radio Grupo Sur activó por 6ª vez consecutiva el indicativo CW1GM, con una estación de radioaficionados, desde el mismo punto geográfico donde estuvo la estación original de Marconi, MMO.

CX1DK, Dardo

CX1CW, Oscar

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1936. Los primeros años de nuestra radiotelefonía.

Claudio Sapelli

«Vivimos en un momento en que hay una legión de «entendidos» en las cosas de radio, sabios o poco menos, los cuales no podrán imaginarse nunca lo que fue la primera hora, ni gustar las emociones de los momentos iniciales de la radiotelefonía, cuando había que construirlo todo en casa, con excepción de las válvulas, realizando experiencias que resultaban en mayor grado pintorescas más que científicas.

Hombres abrumadoramente serios como el Dr. Heguito y el Dr. Beretervide, de nuestra Facultad de Veterinaria, pasaban sus días y sus noches construyendo elementos para su trasmisor y receptor, alternando sus trabajos de laboratorio con la fabricación de «inductancias», «resistencias», «condensadores», «rectificadores electrolíticos» y otros «chiches», poseídos enteramente por la «radio-chifladura». ¡Qué serie de tipos raros, podríamos hacer desfilar por estas páginas, si empezáramos a hilvanar nuestros recuerdos!.

La radio, muy difícilmente, nos podría dar hoy un aficionado tan formidable como fue el filarmónico y humorista Horacio O. Paganini, que no sabemos por qué motivo no ha expuesto en el Subte su portentoso trasmisor del año 1921, y su regenerativo -«ojo mágico» y «cerebro mágico»- de la misma época, hijos legítimos de su industria, armados en un cajón de querosén.

Pero hoy queremos dedicar este espacio a un hombre a quien mucho debe la radiotelefonía local, emprendedor como muy pocos, experimentador tenaz, que fue también el primer constructor de centenares de aparatos comerciales, que eran a galena y armados en una especie de cajita de cigarros: don Claudio Sapelli, que nunca negó su consejo y su ayuda a los aficionados.

Lo hallamos una tarde en el local de la Exposición de Radio, mirando las «joyas» que en otro tiempo salieron de sus manos. Sus ojos acariciaban con devoción una valija allí expuesta, primer premio en el Primer Concurso Radiotelefónico que se realizó en Montevideo, hace ya muchos años, participando técnicos y aficionados con más de doscientos aparatos que comprendían desde los receptores y trasmisores de la época, hasta aparatos de galena montados en cáscaras de avellana, y dando la nota original, uno de ellos, armado en un grano de maíz.

Le preguntamos cómo se había iniciado en radio, haciéndonos conocer una serie de datos muy interesantes.

Corrían los días del año 1918, cuando Sapelli -entonces estudiante de electrotécnica- a consecuencia de haber llegado a sus manos algunas revistas norteamericanas que se ocupaban de las primeras experiencias en radiotelefonía, sintió a su vez una atracción irresistible hacia la radio, dedicándole desde ese momento todo su entusiasmo, empleando sus recursos económicos en experiencias y apurando cuánto le fue posible sus estudios especializados en esa dirección.

Fue constructor de los primeros trasmisores que fueron utilizados por una gran mayoría de nuestros «radiochiflados», que a causa de su poco precio y mínima potencia tenían el gráfico denominativo de «forchelas», de 135 voltios cuándo más, modulación por absorción, operando con válvula Western de 3 Watts, la muy famosa WE 211. Siguiendo siempre con sus estudios y experiencias, un buen día dio principio a la construcción de trasmisores más perfectos, dotados de todos los recursos de la ciencia radioeléctrica, adelantándose con innovaciones a lo que entonces llegaba de Estados Unidos con rótulo de novedad. Los trasmisores de la serie «R» cubrieron distancias record en telefonía, llegando el aficionado de la ciudad de Pando, CX1DA, M. Saldamando y Olmos, muchísimas veces con su palabra hasta el receptor del Ingeniero C. Augusto Gilardi, situado en la ciudad de Arequipa, República del Perú.

Preguntamos a Sapelli acerca de un trasmisor de aviación que figuraba en la colección allí expuesta. -Es un trasmisor Western Electric, de la aviación norteamericana -nos contestó- utilizado en la guerra europea. Lo hice adquirir por mi representante en Estados Unidos, en el año 1928, cuando el Gobierno de aquel país procedió al remate de los elemento fuera de uso. Cuando llegó, verifiqué que era  un modelo muy atrasado, respecto a lo que por aquí ya construíamos, de modo que nunca fue utilizado, quedando como una reliquia de la gran contienda mundial.

Inquirimos a continuación, acerca de los primeros receptores americanos llegados al país, y nos señaló el minúsculo receptor «General Electric» a galena, adquirido por uno de los más activos radioaficionados de nuestra urbe, el Arq. Ricci Toribio.

Sapelli principió sus experiencias en radiotelefonía con la primera válvula comercial, traída al país por los telegrafistas de un barco que hacía la carrera de Estados Unidos al Río de la Plata. Era una «De Forest», de dos filamentos. Con ella realizó su ensueño de tener un receptor «regenerativo», armado en un cajón de velas, con el cual oía las señales telegráficas de los barcos, las provenientes de la Estación Cerrito y de la dársena norte de Buenos Aires.

¡Cuánto se ha progresado en pocos años! ¡Es una marcha vertiginosa!

-En el año 1928, iniciamos la fabricación de receptores de radio -díjonos Sapelli– No puede Ud. imaginarse cuántos recuerdos me trae esta exposición de «cachivaches de antaño», puestos ante la curiosidad pública por el Montevideo Radio Club, cuando observo las maravillas que la ciencia y la industria radioeléctrica produce hoy.

Un apretón de manos y nos despedimos del buen amigo, el mismo que nos armó nuestro trasmisor de la segunda época, el 20 de setiembre de 1926, con el cual conquistamos por el éter buenos amigos, situados en todos los rincones de los países de América del Sur.»

J. Tato Lorenzo

(«Los primeros años de nuestra radiotelefonía» por CX2AN, POEUR, Año VI Octubre 9 de 1936, No. 272)

El resaltado del texto con negrita es mío propio.

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Tarjetas QSL: La dramática historia de un radioaficionado en cuatro cuadros

Estoy a cargo desde hace más de un año, del inventariado del acervo del Museo del Radioaficionado de Uruguay «Guglielmo Marconi», bajo la administración del Radiogrupo Sur, en Montevideo. Ya hay más de 200 piezas fotografiadas, descritas y registradas con número y categoría.

Inventariando un lote de válvulas en el Museo

Receptores, trasmisores, caseros algunos, y diferentes ítems que se están salvando de ir a la basura. Y periódicamente van llegando nuevos aportes de gente que ya no está más entre nosotros, y que algún familiar dona al Museo.

Esta tarjeta estaba en una caja de muchas QSL, confirmando contactos (QSO) del radioaficionado CX8AO, Ivo Ruíz Alves, en los 50s. Ivo fue un sapiente radiotécnico y asesor en telecomunicaciones, entusiasta  telegrafista y radioaficionado, y también fue columnista de la revista especializada «Corriente Alterna», editada hasta los años 70s en Uruguay.

Hay varias QSL de destaque en esta colección, que enseguida llaman la atención por su diseño gráfico, su procedencia, o alguna otra particularidad.

Esta,  sin duda, es muy especial:

No refleja sólo un QSO en CW, sino que ilustra la vida en radio que presumiblemente tuvo su titular y que está gráficamente expuesta en la viñeta de cuatro cuadros. Cuatro etapas de su carrera como DL:

1) El radioaficionado se inicia en el hobby. 2) DL3ZI conoce a su futura esposa; consecuentemente, el equipo de radio se cubre de telarañas. 3) Los platos de loza vuelan sobre la cabeza del desdichado DL3ZI. 4) El retrato de la finada XYL está en la pared del cuarto de radio y Fred vuelve a disfrutar de la radioafición como en los primeros tiempos.

¿¡No es fino?!

73 de CX3BZ
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Algunas emisoras de Onda Media, grabadas en el período 1973-1975.

¡De qué manera se podía escuchar radio de distantes países en la onda media aquella época, los 1970’s!.  Al menos, la meta era -posiblemente- llegar a escuchar EE.UU. (África… Europa… ni soñar, eso vendría más tarde con la antena Beverage desde lugares y condiciones más  apropiados…).

Con un receptor de mesa Philips, modelo B2K45U, de 5 válvulas, una antena de alambre y un lugar bastante favorable, cerca del Cerro de Montevideo. Pero sobre todo… ¡sin ruido!.

Además era una época en la que las emisoras locales apagaban mayormente a la medianoche o a mas tardar a las 2 AM. Después de esa hora, ¡era una panzada de emisoras!.

Entraba, por ejemplo en los 800 kHz la poderosa Radio Transmundial, desde Bonaire, en las Antillas Holandesas, que desde el punto de las captaciones DX era la más popular, la que refería el público común, los trasnochadores, en casuales conversaciones.

Con más paciencia y dedicación, ¡se podía cosechar más!. Había que tener paciencia, pues el fading jugaba su papel y si el desvanecimiento de la señal se daba en la hora justa o después de algún tema musical, perdías la oportunidad. Algún colega de aquella época dorada me dijo una vez que -luego de largos minutos sin lograr identificarla, justo aprovechó un momento de baja señal y decidió ir al lavabo, pues la vejiga se lo estaba pidiendo… allí estaba en plena operación, cuando desde su cuarto de radio siente que la radio, estaba, al fin identificándose. Por supuesto, al no estar grabando… la perdió. ¡¡¡Justo en ese momento, che!!!

He aquí… en la siguiente grabación algunas emisoras de Onda Media grabadas en el período 1973-1975, contenidas en un viejo cassette BASF C120, sin mayor edición.

El clip incluye, en orden de escucha: CHILE, CB114 Radio Nacional, Santiago; COLOMBIA, R.Capital; COLOMBIA, Em. Nuevo Mundo; COLOMBIA; R. Melodía; CUBA?, Radio Habana Cuba… retrasmitida por otra estación? (no tengo frecuencia); PERU, 900, R. El Sol; PERÚ, R. América, Lima; PERÚ, 1550, OBX4C R. Independencia, UNID, COLOMBIA, R. Tequendama; COLOMBIA, R. Tigre; COLOMBIA, LV de Barranquilla; CHILE, R. Cooperativa, Valparaíso (una colombiana debajo en la misma frecuencia); CHILE, R. Talcahuano, TRINIDAD & TOBAGO, NBS (ID repetida varias veces, para mejor apreciación); COLOMBIA, estación no ID perteneciente a la Cadena RCN; ECUADOR, R Nacional Espejo; COLOMBIA, R. Universal; COLOMBIA, Punto Cinco, Bogota; UNID idioma vernacular; ARGENTINA,R. Chubut; PARAGUAY R. Caaguazú; PARAGUAY, LV del Chaco Paraguayo.

 

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La vieja CX34 Radio Artigas.

Una emisora ya desaparecida del dial montevideano, y de la que aún queda el hueco, no habiéndose ocupado su frecuencia por razones de compatibilidad técnica en cuanto a asignaciones de emisoras, fue la CX34 Radio Artigas.  La recuerdo con una programación eminentemente musical tanguera y folklórica.

A pesar de que sus estudios eran de lo más avanzado en cuanto a su aislación acústica, cada vez que se daba paso al locutor de cabina, salía al aire un ruido de alterna. Su voz caracteristica fue la de Egidio Errico.

Pedro Springberg

Entre sus hitos, figura el de ser la emisora en la que primero inició su espacio el célebre humorista y charlista Wimpi. También, por sus ondas, se difundía «La Hora Israelita», con fiel audiencia en el barrio Reus al Norte (o «Barrio de los judíos») de la capital uruguaya. Este programa se inició en 1932  Su conductor fue Pedro Springberg, figura que gozó de amplio prestigio en la colectividad israelita de nuestro país y que desarrolló una importante obra cultural desde esta tribuna etérea . Se difundía en horas del almuerzo y la cena, tres horas diarias y cuatro los domingos.

Un aviso que aún recuerdo, a través de la particular voz de Errico, fue el de «Ceras H»: «Cera H con Plastifilin y brillo de sol en sus pisos». Y el de Amarga «Vesubio»: «y con esta flor ¿qué hago?, ¿la tiro?… contraflor al resto con Amarga Vesubio, flor de amarga».

Programación de CX 34 Radio Artigas, 1938

Seguidamente, una toma de audio de una emisión más reciente en el tiempo, década del 70.

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«La radio», del libro de Olga Olivera, «Valizas y su entorno, anécdotas, testimonios, sentimientos»

  Una carcaza de madera de RCA Víctor con el consabido perrito pirata mirando interrogativamente dentro de una gran bocina de
gramófono.

La radio era su mayor fuente de entretenimiento, no sólo por el hecho de escucharla, sino también para desarmarla.

Aunque parezca mentira, llegaba a pasar noches enteras en vela desarmándola y armándola nuevamente, hasta lograr que volviera a funcionar.

Noches en vela también, pasaba con el oído pegado a ella, oyendo los partes de guerra que la BBC de Londres emitía para América Latina.

Corrían los primeros años de la década del ’40 y la segunda Guerra Mundial acaparaba la atención del mundo entero.

La boina que alguna vez fue azul, el cuchillo, una pinza y dos soldadores hechos por él, constituían las herramientas más usadas en los arreglos de la radio. Aunque funcionara normalmente, él se las ingeniaba para encontrarle algún zumbido que justificara su desmantelamiento. Y enseguida quedaba la carcaza de madera con las entrañas de afuera. Un entramado inverosímil de alambres, aisladores, lámparas y cables rojos, blancos y azules (de los) que sólo él conocía su cometido. Hasta un trozo de caravana de mujer formó parte cierto tiempo de su mecanismo.

Por supuesto que en ese laberinto inentendible, siempre quedaba algún par de cablecitos sueltos a los que debía soldar para restablecer los circuitos interrumpidos. Yo, como única hija y admiradora de sus locuras, era su ayudante incondicional y permanente.

Poniendo a prueba la paciencia de mi madre que por cierto era mucha, ocupaba por completo la mesa del comedor y las hornallas de la cocina con sus soldadores y quemaba muebles, manteles y todo lo que se encontraba al alcance de sus manos.

Un ir y venir constante de hierros al rojo vivo desde la cocina al comedor, tenían como fin soldar aquellos equívocos cablecitos.

Eran sus soldadores unos hierros en “ele”, construidos por él, con un rústico manguito de madera chamuscada, cuya misión disminuida, complementaba con la boina.

Cuando empuñaba en una mano una barrita de estaño a medio consumir y en la otra uno de los soldadores incandescentes, yo debía mantener los cablecitos muy juntos, sujetándolos con la punta de mis dedos.

Debía mantenerlos bien cercanos, para que la gota de estaño derretido, al caer, restableciera el circuito.

Pero el instinto de conservación hacía que, en el preciso momento en que la gotita caía, con un movimiento ajeno a mi voluntad, retirara los dedos y con ellos los cables.

Allí quedaba la gotita inútil solidificándose rápida e irremediablemente, como prueba irrefutable de mi cobardía.

Y el proceso volvía a repetirse hasta que yo, bajo las palabras amenazantes o tiernas de mi padre, lograba sobreponerme a mi instinto.

Un día en que todos sus esfuerzos no lograron que la radio funcionara, obligó a mi madre a que la trajera a Montevideo para que los representantes de la RCA Victor lo hicieran por él.

Mucha vergüenza pasó ella cuando éstos le mostraron que de la marca quedaba poco más que la carcaza.

Pero no era sólo la radio la que sufría los embates de arreglismo de mi padre.

También solía encausarlos hacia el par de baterías que unidas en serie, suministraban la energía eléctrica que permitía encender la radio y algunos picos de luz de nuestra casa.

El viento, o mejor dicho la falta de él, nos solía jugar muy malas pasadas. Porque las baterías de mi casa se recargaban con energía
eólica, mediante los giros arrachados de un molino al que por su objetivo de cargar las baterías se llamaba “el cargador”.

Tenía el cargador una sola aspa, muchas veces desbalanceada, con una gran veleta en forma de hoja lanceolada, todo pintado de minio rojo antioxidante.

El cargador giraba alocadamente montado en el extremo de una alta torre de madera, a la que se escalaba más que se subía, por una escalera adosada a ella de travesaños separados y desiguales.

Creo que sólo mi padre, por la fuerza de la costumbre y por su habitual inconsciencia, era capaz de subir y bajar ágil e incansablemente aquella torre.

Así, armado con destornilladores en los bolsillos, pinzas enganchadas en el cinturón, cables y tornillos erizándole la boca, trepaba a la torre con el fin de “arreglarlo” peligrando a cada instante que un giro del aspa le cortara la cabeza.

Una noche, sí, una noche, una ráfaga de viento y un traqueteo distinto del aspa, convenció a mi padre que algo por allá arriba no andaba del todo bien.

Al bagaje de herramientas ya descrito que llevaba distribuidas por su cuerpo, se sumó una potente linterna que oscilaba colgando de su muñeca.

Como siempre que subía a la torre algo se le quedaba abajo o se le caía, subía y bajaba incansablemente, mientras que el haz de luz de la linterna subía y bajaba con él describiendo extraños laberintos de luz intermitente.

En los días subsiguientes la gente parecía actuar de forma poco usual.

Mis amigas que venían a jugar todas las tardes, se retiraban más temprano que de costumbre, poniendo mil flacas excusas.

Don Calistro, asiduo concurrente durante años para escuchar el informativo de las 20 horas, faltó a la cita.

A la mañana del segundo día, el mismo Don Calistro, viejo y respetado vecino y amigo de mi padre, llegó a casa rodeado de solemnidad y misterio.

Llamó aparte a mi padre y entre largos y más que elocuentes silencios y con tono grave y fatalista le dijo: – Luis, te vengo a prevenir  que abras el ojo, porque creo que te puede ocurrir una desgracia.

-¿Calistro!- le dijo mi padre asombrado, – ¿qué me quieres decir con eso?-.

– Puede que tú no lo creas Luis, pero que pasa, pasa…- fue su
respuesta contundente.

– ¿Qué es lo que pasa y por qué hombre?- le preguntó mi padre ya
alarmado.

Y ante el requerimiento del amigo amenazado, convencido de la inminente fatalidad que sufriría, e impotente ante los designios del destino en este caso adverso, Don Calistro le explicó a mi padre la razón de sus preocupaciones.

-Mira Luis- le dijo, – antenoche, yo mismo la vi.

-¿Qué viste hombre? -dijo mi padre intrigado.

-Vi una “luz mala” posada sobre tu casa – fue su respuesta
contundente.

sep

Olga Olivera, «Valizas y su entorno, anécdotas, testimonios, sentimientos»
Torre del Vigía Ediciones, Nov. 2007.

audioiconOlga Olivera, recuerda sus primeros contactos con la Radio (grabación de sus palabras, en el acto de recibir el Premio CX 2013, en la 18ª Entrega Anual del Premio CX en Comunicación, otorgado anualmente por el «Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay», 17 de mayo de 2013).

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