Vistos el domingo 4 de agosto, en la tradicional Feria de Tristán Narvaja de Montevideo.

Receptor superheterodino a válvulas Rub-Hor.

Receptor valvular, de mesa, Philips.

Radio reloj, de mesa, valvular, General Electric.

Receptor portátil «Lyon».
Vistos el domingo 4 de agosto, en la tradicional Feria de Tristán Narvaja de Montevideo.

Receptor superheterodino a válvulas Rub-Hor.

Receptor valvular, de mesa, Philips.

Radio reloj, de mesa, valvular, General Electric.

Receptor portátil «Lyon».
La fotografía original más conocida del genio Nikola Tesla fue tomada por Napoleon Sarony, en 1893.
Gracias al trabajo actual de artistas gráficos, y mediante el uso de herramientas como Photoshop, y muchas horas de trabajo, y buen ojo para los colores, se ha creado un nicho de fotos históricas coloreadas con estas nuevas tecnologías.
Los resultados son notables. Dana Keller, es una de estas personas que ha dado color a muchas y relevantes figuras históricas. En definitiva, vivimos en un mundo de colores y es bienvenida apreciar a Nikola Tesla con esta renovada apariencia.
Fuente:
«20 Historic Black and White Photos Colorized», en «Twisted Sifter». (Visto en agosto 16 de 2013).
«Colorized History», en Reddit. (Visto en agosto 16 de 2013).
En la madrugada del 20 de agosto de 1923 (*), entre la 1 y las 2 y 10 horas, la estación del Radio Club de Tucumán, (experimental en esa época, y que trasmitiría unos días después, alternativamente, como la primera «broadcasting» de esa provincia), cumplió un récord para la época al comunicar con Antonio Cornish Besa, de Valparaíso, Chile; radioaficionado que se identificaba como A C B, sigla de su nombre y apellidos. (Revista «Electrón», septiembre 1923). (¹)
Antonio Cornish Besa, conocía el terreno pues en 1906, había participado en el primer cruce de la cordillera en automóvil, cuando ni siquiera existía el Ferrocarril Trasandino y parte del recorrido se hacía a lomo de mula.
Ahora se trataba de “pasar” la voz a través de las montañas. En 1922, en su casa situada en la esquina de Quinta con Arlegui, Viña del Mar, patrimonio por cierto demolido, inició la construcción de un transmisor de 50 watts. Experimentaba fabricando algunos elementos o utilizando otros importados, entre ellos válvulas electrónicas amplificadoras, fundamentales para la radiocomunicación, desarrolladas en 1906 por el norteamericano Lee de Forest.
Tras los fracasos, tapones quemados y largas vigilias, la victoria llegó en la madrugada del lunes 20 de agosto de 1923, cuando Cornish, con su estación ACB logró hacerse escuchar por los aficionados del Radio Club Tucumán, Argentina. La comunicación, a más de mil kilómetros de distancia, por encima de las más altas cumbres, se mantuvo por una hora. (²)
«La Gaceta» del 20 de agosto de 1923, publica al día siguiente de la comunicación:
UN TRIUNFO DEL RADIO CLUB DE TUCUMÁN.
Anoche conversó por radiotelefonía con Chile.
En el artículo decía textualmente:
«La progresista institución tucumana ha alcanzado un éxito rotundo.
Anoche, después de las doce, el vicepresidente del Radio Club, doctor Ricardo D. Bascary y los señores Ricardo Frías (h), A. González Acha, E. Locatelli y A. Rodríguez, que habían estado ensayando los aparatos con los que el Radio Club transmitirá en breve los anunciados conciertos, sorprendieron una transmisión chilena que intentaba comunicarse con otras estaciones de Chile.
Puesto en marcha el transmisor del Radio Club, los socios nombrados llamaron a aquella estación y casi inmediatamente recibieron la respuesta.
El señor Cornish de Viña del Mar, (Valparaíso), contestaba que oía el llamado de Tucumán con asombrosa potencia y claridad. Entablaba así la comunicación el doctor Bascary en nombre de los socios del Radio Club y el señor Cornish, interpretando los sentimientos de los aficionados chilenos, cambiaron afectuosos mensajes de congratulación por el brillante éxito alcanzado, sin ningún preparativo ni aviso previo.
Entre otros considerandos la nota periodística sigue:
«Es la primera vez que se mantiene una conversación por radio a través de la cordillera. Y ha correspondido a nuestro Radio Club el honor de señalar este «récord» que constituye uno de los triunfos más notables del maravilloso invento en los últimos tiempos.
Los jóvenes tucumanos, frente a los aparatos transmisores, auspiciados por el zumbido monótono de los generadores, punto inicial del maravilloso camino aéreo, no podían disimular la emoción que los embargaba al lanzar al espacio sus interrogaciones y la complacencia que cada respuesta pintaba en sus semblantes.
Preguntas y respuestas franquearon la mole gigantesca de los Andes y dejaron trazada definitivamente la nueva ruta. Las expresiones entusiastas de Cornish pueden enorgullecer a los miembros del Radio Club Tucumán.
Repetía, por momentos, que oía la transmisión de Tucumán maravillosamente, usando una sola lámpara de recepción con más fuerza que la estación Radio Cultura de Buenos Aires, que, como se sabe, es la más poderosa de la República, muchas veces más poderosa que la estación tucumana».
Continúa la publicación:
«Es la primera vez que se mantiene una conversación por radio a través de la Cordillera. Y ha correspondido a nuestro Radio Club el honor de señalar este «record» que constituye uno de los triunfos más notables del maravilloso invento en los últimos tiempos».
Y continúa:
«Por vez primera, repetimos, una voz chilena y otra argentina, tucumana, han cruzado la inmensa cordillera llevando preguntas llenas de interés para devolver respuestas que eran afirmaciones categóricas del triunfo conquistado».
También se recibieron informes de escucha de esas trasmisiones…
«Siguen llegando al Radio Club los mensajes de congratulación por el rotundo éxito obtenido en las transmisiones de ensayos».
Santiago de Chile, 20 de agosto de 1.923
Señores del Radio Club Tucumán.
Muy señores míos: El objeto de ésta es para felicitaros por su transmisión del lunes. Hemos oído maravillosamente toda la conversación que usted sostuvo en Viña del Mar (Valparaíso). En Santiago me parece que hemos sentido mejor que en Viña del Mar, pues el disco que pasaron llegó con toda claridad, que nos parecía tener la vitrola en nuestra pieza y además cuando usted hablaba despacio se sentía mejor su voz y le oíamos con sólo el detector.
Es una felicidad poder hablar por sobre la cordillera, nueva ruta que une a dos pueblos hermanos. Creo que tendremos el placer de oírlos con más frecuencia y más tarde cuando tengamos estación transmisora, podremos comunicarnos personalmente.
Sin más los saluda y los felicita sinceramente.
Yolanda Machado. Santo Domingo 3724. Sgo. De Chile.
Carlos Soublette G.
Aficionado chileno tiene el honor de felicitar calurosamente al Radio Club de Tucumán por el éxito alcanzado en la noche del 20 del corriente y que constituye un récord sudamericano. Por conducto de tan prestigiosa institución envía un fraternal saludo a los aficionados argentinos. Poseo una pequeña estación receptora en Viña del Mar con la cual tuve el placer de oír el intercambio de la noche del 20, éxito que hará guardar para esa fecha un imperecedero recuerdo.
Viña del Mar, (Chile), 21-VIII-23
Mercedes (Buenos Aires), agosto 21
Radio Club Tucumán
Hoy a horas cero treinta y dos oídas sus llamadas a Bernal y conversación con Viña del Mar. Indistintamente en voz baja o alta óyesele bien, empleando una sola lámpara. — (Firmado) Eduardo Viganó.
Valparaíso (Chile), agosto 21.
Bragado, agosto 23
Radio Club Tucumán
Confirmo nuestra conversación de anoche por radio y felicito por la transmisión a pesar del estado atmosférico pude oírle perfectamente. Saludo a Ud.
Firmado: Eduardo Bosch Arana.
El Diario «El Orden», en su edición del 23 de agosto de 1923, transcribía un telegrama enviado por la estación chilena:
Radio Club Tucumán
Confirmo primera comunicación radiotelefónica efectuada anoche. Ruégole hacerlo saber aficionados argentinos. Felicitaciones y cordiales saludos.
Firmado: CORNISH. (¹)
Según las crónicas unos días después, el 22 de agosto de 1923 se estableció otra comunicación entre aficionados de Argentina y Chile, correspondiendo ésta vez a don Carlos Braggio (nacido uruguayo y radicado en Argentina) con su estación de Bernal, Quilmes, que entonces se denominaba 366, y también la estación de don Antonio Cornish Besa, desde su estación ACB de Viña del Mar.

Don Carlos Braggio con su malogrado hijo Juan Carlos, pocos meses después del primer comunicado con Chile. Ya transmitía con su característica CB8.
Para imaginarnos la importancia de tal acontecimiento es necesario recordar que en el año 1923 no se utilizaba aún la actual onda corta y que sí eran pocos los radioaficionados argentinos. En Chile recién se iniciaban las primeras actividades locales. No existía tampoco servicio público internacional radiotelefónico.
En Argentina, ya sobresalía la actividad de Carlos Braggio, Félix L. Aragone, Eduardo F. Grigera, Pedro A. Cattaneo, Eleodoro Sánchez, Gino Bocci y otros más, pero los records de distancia eran relativos aunque muy meritorios, si se tienen en cuenta los pobres elementos disponibles. En Chile, en cambio, nadie había traspuesto las fronteras con emisiones radioelectricas, y en el interior del país la distancia cubierta era muy limitada.
Segun testimonios del señor Cornish sobre su comunicación con el señor Braggio, en una carta que transcribimos textualmente, éste refleja su emoción como uno de los protagonistas:
«Corria el año 1923 y ya desde el anterior había, tanto en Santiago como en Valparaíso, un grupo de entusiastas radiómanos. Las emisiones eren aún solamente locales y nunca se había podido establecer una comunicación entre los aficionados de la capital y del puerto.
«En julio de ese año, el más joven y entusiasta radiómano de la capital, Jorge Spencer (más tarde uno de los jefes de la RCA de Chile), abandonó Santiago y vino a instalarse en Viña del Mar, para aportar y aunar su experiencia a la construcción de una potente emisora capaz de mejorar los records santiaguinos.
«Así fué, y ya a mediados de agosto, estaba en ensayos la nueva ACB de Viña del Mar con 3,5 amperes en la antena Zeppelin y construída con el popular [circuito] Heising-Hartley con 50W en el oscilador.
«En Santiago el «as» del momento era Enrique Sazie, que cuando se encontraba conmigo me decía: «pero si a tí no se te oye ni onda», a lo que yo le respondí «y a tí menos la tuya en Viña…».
«En esa situación se encontraba le radiotelefonía de la afición, atribuyendo la falla a la falta de potencia en nuestros transmisores.
«El 22 de agosto [sic](*), ya tarde en la noche, hicimos un llamado a los aficionados chilenos sin tener la más remota idea de ser oídos a una distancia tan grande como la que separaba a Viña de la capital; pronto tuvimos en el dial una respuesta a nuestra llamada general y que decía ser de Tucumán…
No tragamos el anzuelo creyendo que se trataría de una broma de mal gusto de algún aficionado local, pues ese «Tucumán» se oía con gran potencia.
Nuestra conversación fue por eso bastante breve.
«¡Cuál no sería nuestra sorpresa cuando al día siguiente recibimos un auténtico telegrama de felicitación del Radio Club de Tucumán!
«No cabía, pues, ninguna duda de que, a pesar de la opinión de los santiaguinos, la ACB iba más lejos de lo que ellos pensaban. Decidimos, pues, mi compañero y yo, hacer esa noche del 23 de agosto, la gran «gauchada» (*).
En efecto, telefoneamos a la planta eléctrica de Viña pidiendo su cooperación, a fin de que aumentaran los 220 v, corriente continua al máximo, forzando las calderas.
Poco antes de medianoche la planta nos avisó que tenían sobre 260 volts en su tablero.
«Pusimos en marcha la A C B con un mayor amperaje en la antena que el habitual y con las placas al rojo. El llamado esta vez no fué nuestro clásico «Aló», sino un enérgico «Ola, Ola, Argentina; Chile llama»…
«Una larga espera y de pronto Spencer me dice: «ahí están; ya los tenemos», y en efecto era don Carlos Braggio con su 366 de Bernal!.
Por más de media conversamos, entendiéndonos perfectamente; Braggio llegaba con gran fuerza.
«Demás está decir a qué actos de regocijo nos entregamos, que colmaron al día siguiente al recibir una serie de telegramas que afluían de todos lados de Chile — menos de Santiago —; la mayoría eran de la Argentina: de Braggio, del coronel Malarín, de Entre Ríos; del Radio Club de Tucumán, de Bonet Pezzio, de David Michele y J. Gallo, de Mendoza; de Esteban Ramón, del Dr. Cattáneo, de Bahía Blanca; de Amelia Menetret, de Azul; etc.«Y esta es la breve historia de esa primera conversación por sobre los Andes, entre chilenos y argentinos, como símbolo de un nuevo abrazo fraternal».
En Buenos Aires el record fué mencionado y comentado por el periodismo local, por tratarse de un positivo record de distancia de comunicación entre aficionados.
El transmisor del señor Braggio era un circuito inducido a tres bobinas, modulación sobre placa, con cuatro válvulas Telefunken: dos KTD como osciladora y dos RS5 como moduladores, con 800 voltios en placa y 2,5 amperios en antena.
En el mes de mayo del año siguiente (1924) en onda corta y con su nueva característica CB8, don Carlos Braggio establecía comunicación radiotelegráfica -en récord mundial, con la estación 2AC del radioaficionado de Nueva Zelandia, Iván O’Meara, y con otros aficionados de Norteamérica y Canadá, poniendo en evidencia la posibilidad de establecer comunicación directa con cualquier parte del mundo. (³)
(*) Las fechas no están claras. Las declaraciones de Antonio Cornish confirman que el primer comunicado Chile-Argentina fue con Tucumán, y aunque la fecha correspondió al 19 de agosto, hay referencias de reportes posteriores -como han quedado descritos en la narración de hechos – que aluden a la trasmisión del 20.
El telegrama que dirigió don Carlos Braggio al señor Cornish, felicitándolo por el éxito, le decía: «Lamento que el mal estado del tiempo nos impidió prolongar nuestra conversación, pero lo invito a continuarla mañana jueves a las seis de la mañana». El 23 de agosto de 1923 fué exactamente jueves, de modo que la comunicación se realizó el miércoles. Además la noticia de la comunicación apareció en «La Prensa» del día 23 y dice: «Hoy corresponde informar del «record» establecido en la madrugada de ayer», es decir del 22. (N. de R.).

Recortes de prensa, que acreditan el primer QSO Argentina-Chile por los radioaficionados del Radio Club Tucumán, Argentina. (Foto cortesía de José Ricardo Ahumada, LU1KAK). Cliquee en la imágen para abrirla a tamaño completo.
Fuentes:
Agradecimiento a:
Un radiofaro es una estación emisora de radio que envía de forma automática y continua señales como ayuda a la navegación aérea y marítima.
Los buques, con radiogoniómetros pueden captarla, así como también la dirección en la cual se encuentra la estación; en qué punto se encuentra, y con un tercero, verificar su cálculo de posición.
En 1912, en Uruguay, existían las siguientes.
CWB, ESTACIÓN DE LA ISLA DE LOBOS.
Ubicada en la costa Este del Río de la Plata, (Lat. 31º, 01′ 15″ S /Long. 54º 53’15 O), 12 km al S.E. de Punta del Este, en el departamento de Maldonado, el de Isla de Lobos es el faro de recalada más importante de nuestro país, construído en 1858, reinstalado en 1906.
El grupo electrógeno lo formaba un motor a bencina de un cilindro de 2 HP directamente acoplado a un dínamo de 17 amperios a 50 voltios. Con este grupo se cargaban dos baterías de 16 elementos cada una y con un total de 100 amperios-hora.
Con la corriente directa del grupo electrógeno, o con la que se tomaba de la batería de acumuladores, se cargaba una bobina de Ruhmkorff con interruptor de martillo, que elevaba el voltaje y cargaba el circuito oscilante que disponía de tres botellas de Leyden de 2.000 centímetros de capacidad cada una.
El oscilador era de chispa dividida, con 10 espacios de chispa. El circuito estaba sintonizado para 460 y 600 metros. La potencia oscilatoria en la antena era en ese entonces de 200 vatios.
Se empleaba el receptor telefónico y detectores de cristales de galena y silicón. Se podían sintonizar los aparatos de recepción entre los límites de 200 y 3.000 metros de longitud de onda.
Tanto los aparatos transmisores como los receptores, variómetro, amperímetro, etc., iban colocados dentro de una caja de madera cuyas dimensiones eran de 2.75 por 1.75 metros, que se podían cerrar por medio de una tapa corrediza en forma de cortina.

1913. Las fuerzas vivas de la Isla de Lobos. «En 1910 se mataron alrededor de 5.700 piezas»…» en 13 años, desde 1896 a 1908 han muerto 201.694 animales.» (Foto: cortesía Yrag Mornas, Uruguay, en Viejo Montevideo y la Provincia Oriental, grupo de Facebook).
La antena estaba suspendida de la torre del faro que tiene una altura de 60 metros y era en forma de arpa. La capacidad de la antena era de 700 centímetros y la longitud de onda propia de 350 metros.
Se empleaba una tierra artificial formada por una red de conductores metálicos convenientemente aislados del suelo. El alcance normal de la estación era de 150 kilómetros durante el día y de 370 kilómetros durante la noche.
CWC, PONTÓN FARO DEL BANGO INGLÉS.
Este pontón, instalado en 1857, está fondeado en el Río de la Plata en el conocido Banco Inglés, temible para los navegantes. La estación era idéntica a la de Isla de Lobos.
Posición geográfica lat. 35° 06′ 15′» S. Long. 55° 54′ 15″ W.
La antena en forma de T tenía, en 1912, una capacidad de 490 centímetros y una longitud de onda propia de 115 metros. El alcance normal diurno era de 70 kilómetros y el nocturno de 170 kilómetros. El transmisor estaba sintonizado para longitudes de onda de 300 y 600 metros.
En 1932, La Dirección de Hidrografía adscripta al Ministerio de Obras Públicas, por intermedio de la Sección Iluminación y Balizamiento, renovó instalaciones en Lobos y Banco Inglés y creó otra nueva, en el Cabo Polonio.
Se adoptó la implantación del sistema moderno de Radiofaros sin Gonio, siendo ello más eficaz para los detalles de los marinos que llegaban al Plata, alejando así todo peligro de los posibles errores que siempre existen en esas delicadas emisiones y cálculos.
En la Isla de Lobos, se empleó la longitud de onda de 1.000 metros, contínua, interrumpida.
Las señales las emitía así:
a) La letra L ( • — ••) emitida tres veces, duración 10 segundos.
b) Una serie de 18 rayas, con duración de 30 segundos.
c) La letra L ( • — ••) emitida tres veces, duración 10 segundos.
d) silencio, duración 10 segundos. Duración total de la señal, 60 seg. Cada emisión estaba constituida por cinco repeticiones de la señal.
Su funcionamiento es: en tiempo claro, una sola emisión a los cinco minutos de cada hora. En tiempo de bruma emisiones a los minutos 5, 15, 25, 35, 45 y 55 de cada hora.
La hora a que eran efectuadas las emisiones del Radiofaro correspondían a la correspondiente al meridiano del Observatorio Nacional de Montevideo, situado a 3 horas 30 minutos al occidente de Greenwich. La carta afectada correspondiente a esta Isla Faro estaba registrada con el № 2544 (inglesa).
En el Pontón del Banco Inglés:
Características: De llamada: CWC. Longitud de la onda 952 metros, continua interrumpida. Señales por T. S. H. así:
Primer minuto:
a) Letras B. I. (— ••• ••) emitidas tres veces, duración 10 segundos.
b) una serie de 18 rayas, duración 30 segundos.
c) Letras B. I. (— ••• ••) emitidas tres veces, duración 10 segundos.
d) Silencio, duración 10 segundos.
Segundo minuto:
e) Silencio, duración 4,5 segundos.
f) Letras B. I. (— ••• ••) emitidas tres veces, duración 10 segundos.
g) Raya prolongada de advertencia, duración 6 segundos.
h) Silencio, duración 1,25 segundos.
i) Una serie de 20 puntos a intervalos de 1 seg. 25, duración 23,75″.
j) Silencio, duración 14,5 segundos.
Tercer minuto: Las transmisiones iguales a las del primer minuto.
Cuarto minuto: Las transmisiones iguales a las del segundo minuto.
Quinto minuto: No funciona el Radiofaro.
Señal sonora submarina: la característica de esta señal era la siguiente, repetida cada minuto:
a) Silencio, duración 20,5 segundos.
b) Letra B. I. (— • • • • •) emitidas una vez, duración 7 segundos.
c) Silencio, duración 32,5 segundos. Sincronización.
La señal sonora del emisor submarino: b) Funcionaba sincrónicamente con el Radiofaro al terminarse la raya prolongada de advertencia (g) del segundo y cuarto minutos.
Para calcular la distancia aproximada de un buque al Pontón Faro el marino contaba los puntos transmitidos por el Radiofaro hasta el momento de sentir en receptor acústico la primera nota de la señal sonora del emisor submarino. Cada punto contado correspondía a una milla marina. El funcionamiento era en forma continua cuando la bruma o niebla cubriese el horizonte del Pontón Faro impidiendo la libre navegación.
CWJ, FARO DE CABO POLONIO.
El Faro de Cabo Polonio, inaugurado en mayo de 1881, en el lugar del mismo nombre, en la costa atlántica del Uruguay, perteneciente al Departamento de Rocha,
Sus coordenadas son Latitud: 34° 24′ 00″ S/Longitud: 57° 37′ 47″ Este.
En 1932, se instaló un radiofaro de 45 vatios de potencia, con característica de llamada CWJ. Longitud de la onda: 1.050 metros, continua interrumpida.
Señales:
a) Letra P. (• — — •) emitida tres veces duración 10 segundos.
b) Una serie de 18 rayas, duración 30 segundos.
c) Letra P. (• — — •) emitida tres veces, duración 10 segundos.
d) Silencio, duración 10 segundos. Demás señales y características iguales al Banco Inglés.
Fuentes:
Agradecimiento:
Apéndice:
No tenemos datos de otros faros uruguayos, con instalaciones radioeléctricas del tipo radio faro o de TSH.
Pero algunas fotos del ubicado en la Isla de Flores evidencian antenas y referencias a estaciones trasmisoras y receptoras.
La isla está ubicada a media distancia entre la rambla de Montevideo y el banco Inglés, a 21 kilómetros al sudeste de Punta Carretas. Fue denominada Isla de Flores por Sebastián Gaboto, en razón de haberla descubierto el día de Pascua Florida de 1527.
Los seres humanos han estado emitiendo ondas de radio en el espacio profundo durante unos cien años, desde los días de Marconi.
Eso, por supuesto, significa que hay una burbuja en expansión que anuncia la presencia de la Humanidad para cualquiera que escuche señales de radio en la Vía Láctea.
Esta burbuja es astronómicamente grande (literalmente), y en la actualidad se extiende por unos 200 años luz. Pero no tan grande, en realidad pequeña, en comparación con el tamaño de la galaxia en la que vivimos (que es, en sí, sólo uno de los incontables miles de millones de galaxias en el universo observable).
Para responder a esa pregunta, Adam Grossman armó este diagrama. No es el cuadrado negro, sí es el pequeño punto azul en el centro de ese zoom en ese cuadrado.

Adam Grossman / Nick Risinger. Fuente: http://www.planetary.org/multimedia/space-images/universe/extent-of-human-radio-broadcasts.html.
Cliquee en la imagen para verla a gran tamaño.
Fuente: «The Planetary Society». Traducido por LGdS. Visto en 14 de agosto de 2013.

Fotos tomadas de Flickr /eBay
Magnífico poster de 1944 de la W.M Welch Scientific Company: «Chart of Electromagnetic Radiations».
Quien subió esta imagen a Flickr comenta que la lámina fue encontrada en una oficina abandonada hace años, y que actualmente cuelga, enmarcada, en un corredor de una de las oficinas de ingenieros del Lawrence Livermore National Institute Laboratory, EE.UU.
Descarga del poster a tamaño original (107.19 MB, jpg).

Radio de onda corta
A oscuras mi padre sintonizaba la radio:
una pelea de box en japonés,
la crónica de un atentado en italiano
o la caída de un avión en ruso.Aunque los periódicos al día siguiente
desmintieran sus versiones, él se entendía
con la frecuencia y la estática.Fiel receptor de hechos incomprendidos
a lo largo del cuadrante, insomne
en las ondas de alguna estación.Mientras, junto a él, mi madre
soñaba encontrar un interlocutor.
Enzia Verduchi* – Italia

Periodista y poeta, nació en Italia en 1967 y se naturalizó mexicana.
El primer paso en el mundo del disco para el músico y compositor brasilero Waldir Silva ocurrió con la grabación de su composición «Telegrama Musical». A pesar de que la música es eminentemente instrumental, esta composición, a traves de las notas musicales aisladas,trasmite un mensaje expresamente en Código Morse, que encantó a todos. El suceso en la época fue tal, que Waldir Silva fue felicitado por el Dr. Juscelino Kubitschek de Oliveira, entonces Presidente de la República del Brasil, que entendió perfectamente el mensaje y agradeció respondiendo también en Código Morse.
Fuente:
Roberto Paoli, en lista Sat-Fm, Grupo de Operadores de Satélites do Yahoo, via Roberto Laurindo da Silva (Rob), PY2ZJ, Praia Grande, San Pablo, Brasil. (blog).
Agradecimiento a Pedro Cano, CX5BW, que publicó el enlace en el perfil del Radio Club Uruguayo en Facebook.