Arte radiofónico: Robert C. Kauffmann (EE.UU., 1900-1999) «Saturday Evening Post», mayo 2, 1925.

ROBERT C. KAUFFMANN (EE.UU., 1900-1999)
Original para carátula de «Saturday Evening Post», Mayo 2, 1925
Óleo sobre cartón
15.5 x 11.25 in.

Carátula con el diseño definitivo.

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6 de noviembre de 1922: En el aire Radio Paradizábal, inicio de la radiodifusión en Uruguay.

El 6 de noviembre es la fecha más señalada para marcar como hito, y con letras de oro, el proceso fundacional de la radiotelefonía uruguaya. En esa fecha de 1922  salía al aire la primera estación radiodifusora estable y de carácter comercial.

Carátula del Semanario de la Estación Paradizábal. Llegó a imprimir cinco mil ejemplares. (colección archivo Horacio Nigro, LGdS)

Los comienzos de la radio, en el Uruguay consistieron en experiencias realizadas por radioaficionados, en telegrafía con trasmisores  a chispa y con interferencias mutuas de buques y trasmisiones de las primeras estaciones oficiales costeras de Punta Yeguas, Punta del Este y más tarde Cerrito. Luego, con el mejoramiento incesante de la tecnología, comunicaron con trasmisores fabricados artesanalmente, por ellos mismos, de chispa al principio y luego con un lámparas  y receptores de radiotelefonía de galena, y primeras válvulas, en base a circuitos de diseño primitivo, tomados de revistas como «Caras y caretas», «Revista Telegráfica», «QST», etc.

Teatro Urquiza

Hasta llegar el año 1921, cuando la empresa General Electric instala un trasmisor de 10 vatios de potencia, en el local de la empresa, Avenida Uruguay y Ciudadela, instalándose la antena en la azotea del edificio. Luego, siguieron pruebas en el Palacio Estévez, Casa de Gobierno. Estas pruebas y experimentos se realizaron con total éxito, siguiéndole las realizadas desde el Teatro Urquiza.

El primer acto público masivo generado por la radiotelefonía en el Uruguay, fue la nutrida concurrencia de público presente en la explanada del Teatro Solis de Montevideo, para enterarse de las alternativas y el resultado del partido de fútbol entre Uruguay y Brasil, trasmitido desde Río de Janeiro por el Quinto Campeonato de Fútbol, en el marco de los Juegos Atléticos Panamericanos.

En la azotea del diario «El Plata«,  se había instalado, pues, un receptor de radiotelefonía. El citado diario estaba en la parte izquierda del teatro, que ocupaba hasta hace uno años un museo y hoy la sala Zabala Muníz.

El_Plata_Solis

Fachada del Teatro Solis, en Montevideo. A la derecha, la redacción del «Diario del Plata».

La trasmisión radiotelegráfica venía desde Rio de Janeiro, justamente en la quinta jornada del campeonato de «football». De las noticias que arribaban (muchas no podían ser por radiotelegrafía —una frase cada tanto—) se hacían dos copias, una para ser trasmitida por radio, seguramente a través de aquel trasmisor pequeñísimo y volante «General Electric» para los pocos privilegiados con receptores, y otra copia para el público reunido en el propileo, al que se voceaba «a megáfono limpio».

«La nerviosidad —sigue «El Plata«— alcanzó grados verdaderamente intolerables y era su manifestación tan viva e imponente que cuando el megáfono de Enrique García enteraba a la multitud de cualquier incidencia del partido que pudiera adelantar la esperanza de una victoria, sonaba abajo un rumor sordo como el de una marea avasalladora que amenaza tragarse cuanto hubiese a su alcance».

Emilio Elena. En la foto, ya ocupando la gerencia de «General Electric» en Montevideo.

Claudio Sapelli, entusiasta con los primeros experimentos técnicos.

Ese trasmisor tuvo una peripecia bastante particular: General Electric había decidido presentar un transmisor de 10 vatios, en ocasión de la exposición de Río de Janeiro de ese año. Pero con el temor de que fuera utilizado para espionaje y revelara secretos de estado, el gobierno brasileño prohibió su exhibición.

El aparato fue, entonces, enviado a Buenos Aires, donde quedó demorado en la aduana, hasta que terminó en la oficina de la General Electric en Montevideo. Un empleado de la empresa, Claudio Sapelli, hábil y curioso, comenzó a trabajar en el sistema junto a su compañero de trabajo, Emilio Elena.

Se afirma que «la primera transmisión «estable» de la radio General Electric se realizó el 15 de agosto de 1922, con voces y música a cargo de Sapelli y Elena. ³

El interés de «General Electric» era la de vender receptores. Pero para ello necesitaban obviamente una estación emisora, para generar el interés por aquellos.

A mediados de agosto la empresa General Electric, como dijimos, instalada en Uruguay y Ciudadela, pone a la venta receptores de radio armados a cortina cerrada.

El lunes por la mañana, comienzo de la venta, había una multitud frente al comercio, dispuesta a comprar receptores de radio. ³

Así «General Electric» le vende al comerciante de orígen vasco don Sebastián Paradizábal, un trasmisor de 1 kW de potencia, que se instaló en los altos del Hotel Florida, hoy desaparecido.

Sebastián Paradizábal fue un próspero comerciante de Montevideo, quien sin saberlo, pasó a ser parte de la historia viva de la radiodifusión uruguaya.

Luis Viapiana. El primer locutor.

Radio Paradizábal, comenzó sus trasmisiones el día 6 de noviembre de 1922, a la hora 17. Su primer locutor y jefe de la broadcasting fue Luis Viapiana. El jefe técnico fue Carlos. H. Sirighelli, y el técnico electricista fue Claudio Sapelli. El operador técnico fue Mario Brignani. Las primeras figuras musicales fueron el profesor de piano Héctor Rosa, a cargo del violín C. Andrade, al violoncello, el Sr. Liaczi. La soprano fue la Señora Morello. El jefe de publicidad fue Carlos Seron. Radiodifusor y propietario Sebastián Paradizábal, aunque fue importante el consejo y entusiasmo de su gerente, el Sr.Moledo.

La Radio Paradizábal trasmitía en longitud de onda de 320 metros, siendo la actual ubicación en el dial de la actual radio CX20 Montecarlo (930 kHz). Con una potencia de 1 kW, era sintonizada en los diecinueve departamentos, y también en la ciudad de Buenos Aires. Trasmitía diariamente, de 14 a 15 horas un noticioso del Radio Club del Uruguay. Los lunes, miércoles y viernes, de 21 a 23 teatro o conciertos, los domingos, de 14 a 15 otro espacio del Radio Club del Uruguay, y de 17 a 19 conciertos.

La Paradizábal tenía asimismo avisadores, como “Agua Matutina”, Casa “Pablo Ferrando”, Farmacia “Garate”, Gaseosa “Tri Naranjus”, Cigarrillos “Spinet”, “Gran Café Avenida”, Casa Straumann y Cía.

Alfredo Mario Ferreiro, humorista, poeta y periodista, autor de «Prohibido dar la mano» y «El hombre que se tragó un autobús», narra con sencillo pero claro estilo, su visita a la primera radioemisora uruguaya establecida.

PARADIZABAL BROADCASTING

«Verás… Un auto me dejó en las puertas del hotel Florida. Ya en el ascensor, el empleado me hizo una pregunta:

—¿Tiene usted tarjeta para visitar los estudios?, y enseñé la pequeña cartulina.

—Está bien, señor, me dijo.

Al pasar por la rejilla de los pisos altos, el ascensor hacía un ruidito seco y simpático. Con un breve chillido metálico se abrieron las puertas de la jaula.

Desemboqué en un amplio patio sobre el que se volcaban innúmeras habitaciones. Plantas y juegos de vestíbulo de delgado mimbre. Alfombras. Una señora escribía una carta sobre una mesa. Miré a todas partes.

—Pero… insinué, desorientado.

—Por aquí, señor —indicó, solícito, el ascensorista,

—Gracias —respondíle.

Trepé por una escalenta; atravesé un rellano; en lo hondo del rellano distinguí, en la penumbra, una cantidad de cosas amontonadas; otra escalera se recostaba contra el muro opuesto. La salvé en dos saltos. El aire glacial de la tarde me golpeó con furia el rostro. Estaba en la azotea del hotel. Detrás mío se alzaba, orgulloso, uno de los soportes metálicos de la antena…

Abajo, en calles y ventanas titilaban, dispersas, infinidad de lucecitas. El edificio del Jockey Club alzaba su mole esquelética por sobre un mar de casas. Divisé el teatro Zabala. Un tanque de agua me ocultó a la vista la avenida 18 de Julio. La antena de la casa Paradizábal, en Andes y Colonia, prendía, a intervalos, una estrella que se deshilachaba en largos y delgados rayos. Caminé hacia la izquierda. Una puerta me dio acceso a un corredor angosto y corto; al fondo del corredor, tras una puerta hermética, sonaba un «foxtrot». Esperé. Prendí un cigarrillo La tarde moría en el cielo. Las cúpulas resaltaban por sobre el macizo informe de la edificación, y en un postrer destello apagáronse los reflejos áureos de las claraboyas agazapadas sobre las azoteas vecinas.

Calló la música. Entonces, con los nudillos, di dos golpecitos discretos en la puerta y empujé un poco. La puerta cedió con un débil quejido. Un cortinado espeso, rojo, cubría el muro que iba apareciendo por la hendidura de la puerta. Una luz grata me dio en los ojos. Dos caras me miraron asombradas. Entré. Un piano enorme, una victrola, varios hombres con instrumentos de música, dos señoras sentadas, una mesilla, un teléfono sin auricular, un micrófono sostenido por dos espirales casi invisibles de alambre de cobre. Y todo acolchado, suelo, paredes, techo. La luz lucía medio semiescondida por un repliegue del tapiz rojo.

La pequeña, nerviosa, simpática figura de Viapiana salió a mi encuentro. Nos chocamos las manos. Entonces yo di un recio «Buenas tardes» que todos contestaron con un eco. Viapiana se llevó un dedo a los labios y me largó dos chistidos al tiempo que, con un gesto, me señalaba los micrófonos. Comprendí mi indiscreción y sonreí.
Viapiana hízome señas para que le aguardara. Fuese hasta el trasmisor que estaba sobre la mesita y, con voz clara, pausada, tranquila, trasparente, comenzó a decir:
—Trasmite la Radio Paradizábal. Montevideo. Número cinco. Cuplet de «La Montería», cantado por la soprano señora Isabel Uría.

Y, luego de apretar un timbre que no oí sonar, hízome señas invitándome a pasar al otro aposento. Atravesé la mullida habitación y penetré por una puerta acolchada a la contigua. Zumbidos, golpes secos, rasgueos, moscardoneo de dínamos, timbres, zumbidos…

Mientras Viapiana me hacía las preguntas del saludo, un altoparlante comenzó a cantar con inusitada fuerza y claridad el popularísimo couplet «La Montería».

Charlamos unos instantes. En eso, calló la música. Viapiana, por la puertita, desapareció de mi lado. Un mozo, silenciosamente inclinado sobre una mesita llena de alambres, cargada de botones, repleta de especies de relojes, enchufó y desenchufó luego. Se hizo un ruidito en el altoparlante. Enseguida una voz recia llenó el reducido aposento:

—Trasmite la Radio Paradizábal, Montevideo. Avisamos a todos nuestros oyentes que esta noche, a la hora 21, trasmitiremos la revista en dos actos y 18 cuadros «París qui Jazz», que representará en el teatro Urquiza la compañía de León Volterra, del Casino de París. Número seis, «La danza de las horas», de la ópera «Gioconda», ejecutada por la orquesta Radiozábal. Trasmite la Radio Paradizábal, Montevideo.

Calló la voz. Entró una señora y se aposentó cerca mío. Enseguida entró Viapiana. Tornamos a charlar. En el trasmisor brillaban las lámparas. La música sonaba en el altoparlante. El mozo seguía absorto ante los botones, los alambres, los relojes de la mesita. Por el recuadro de un vidrio divisaba parte de la bahía. En lo hondo, como una enorme silueta azul, el Cerro destacaba su mole; más acá, sobre la tersura de las aguas azuladas, bajo un cielo rosa y violeta, caminaban despacio unos barcos diminutos que iban dejando* una   manchita de humo en el  aire transparente.

Y una profusión de luces prendíanse y apagábanse a intervalos por sí mismas…

Calló la orquesta. Me despedí. Y, cuando iba descendiendo la escalenta, oí la voz de Viapiana cantando «El rey del cabaret». Hacía un frío terrible.

Atravesé de un salto la vereda y me acurruqué en el asiento mullido del auto. Arrancó éste con un silbido poderoso. Cuando doblamos la esquina, las torres de la antena se me aparecieron como arañando el cielo. Y yo pensé que estas torres son el más alto escalón logrado por el hombre en su marcha de progreso, y me figuraba a miles y miles de hombres —diseminados por toda América— oyendo al unísono a esta estación trasmisora que yo acababa de visitar con la rapidez de un bólido.

A.M.F.

«Esta crónica de la época viene ilustrada en la «Revista Radiotelefónica» con dos fotos: de la pianista María Adela Fourquet y del concertista de piano Felisberto Hernández que estrenó en la radio pionera su obra «Primavera». Muchos ni soñaban que éste sería el famoso escritor. Con el piano se ganaba entonces la vida.» (²)

José Batlle y Ordóñez, al frente del micrófono que se utilizó para irradiar el discurso político a través de Radio Paradizábal. (Foto «El Día»).
A la sazón, el Presidente de la República era el Dr. Baltasar Brum Rodríguez. Batlle era presidente del Consejo Nacional de Gobierno.

En Radio Paradizábal, se trasmitió el primer discurso político, irradiado el 12 de noviembre de 1922 por el Señor José Batlle y Ordóñez, que anunciaba la campaña electoral del Ing. José Serrato en el Partido Colorado. Cabe señalar,  que este fue el primer discurso político en el Uruguay, difundido por radio, y así lo anunciaban crónicas de la época:

PRIMERA CONFERENCIA POLITICA POR TELEFONIA SIN HILOS

13 de noviembre de 1922. En todas las ciudades declaradas tales por la ley se han instalado aparatos receptores. Una convulsión tecnológica a nivel primario y ni qué hablar a nivel de rumores y chismorreo pueblerino.

A las 20.30, después de escucharse el Himno Nacional, la Marsellesa y el Himno a Garibaldi, pronunciarán discursos por «telefonía sin hilos» el señor Batlle y Ordóñez y el señor Julio María Sosa. Cerrará la trasmisión el señor Ovidio Fernández Ríos leyendo su «Himno a Batlle».

Emocionado el «speaker» comenzará así:

«Hola, hola, hola…  Más veloz que el rayo, tan rápida como esa misma luz que el batllismo desea llevar a todas partes, devorando 300.000 kilómetros por segundo y en todas direcciones se difundirá esta noche la palabra batllista por boca del mismo Batlle. Sintonizad vuestros receptores con esta voz: Hola, hola, hola.»

«A todos los que escucháis os digo: poneos de pie, descubríos, que el Himno Nacional llegará hasta vosotros, trémulos de emoción ante este misterio inmenso y agobiante. Oid el Himno de la patria; luego oiréis al hijo más esclarecido de ésta».

No fue ésta trasmisión favorecida por la Naturaleza: una tormenta cercana llenó el dial de ruidos estáticos. Y en muchos lugares la recepción no fue posible debido a las descargas. Sólo muy pocos escucharon el primer «blooper» o gazapo en la radiotelefonía uruguaya:

Cuenta la anécdota que  habían llevado a don Pepe al micrófono y él -que no era hombre fácil de conducir, incluso de hacerle tolerar novedades o cosas modernas- tuvieron que convencerle de ponerse una especie de collar, para colgarle el micrófono, que era una bocina como las que tenían los teléfonos antiguos.
Bellaqueó para que se lo colocaran y al terminar dijo: «Sáqueme por favor esta porquería».

La vida de Radio Paradizábal, fue  muy efímera. Luego vendió su trasmisor al diario «El Día», que también lo usó durante poco tiempo, porque en aquella época la prensa no se sentía muy cómoda con la radio.

Finamente se incendió. La estación que estaba instalada en ese localcito sobre el hotel Florida, una noche, no se sabe a qué hora, si estaba operando o no, se quemó -recuerda Emilio Elena.

Aquella estación pionera quedó prácticamente inutilizable.

Vivía del aire y desapareció en el aire.

La siguiente broadcasting fue la «Radio Sud América», desde el Colegio Norteamericano de Señoritas», Instituto Crandon.

El 5 de julio de 1923, comenta el diario «La Mañana»: «Radio Paradizábal ha mantenido los prestigios de la radiotelefonía, en esta semana que le ha tocado estar sola en el éter…» ¿Qué había pasado? Las continuas interferencias de la Estación Cerrito y la potencia de Radio Paradizábal, hicieron que Radio General Electric interrumpiera sus emisiones, para instalar otro transmisor más potente. (²)

En efecto, el 8 de julio de 1923, la «General Electric», por iniciativa de Don Emilio Elena, inaugura su nuevo transmisor de 500 watts en antena, instalado en la azotea del «Colegio Americano de Señoritas» (hoy, Instituto Crandon) en 8 de Octubre y Garibaldi, con una torre de 50 metros sobre la calle.

Reabre sus transmisiones «con un interesante programa de concierto con arias de óperas, y recitados a cargo de la Srta. Paula Weber, y los señores Raúl Mendilaharsu y Sabat Ercasty».

Después de aquellos primeros intentos, en diciembre de 1924 salieron al aire: Radio Montecarlo; en agosto del 25, lo que luego sería CX 30; en octubre del 28, Radio Carve, y en 1929, Universal, antes Fada Radio; Radio América y por supuesto la Radio Oficial (SODRE) a impulsos del Dr. Francisco Ghigliani.

Según documentos archivados en la Asociación Nacional de Broadcasting Uruguayos (ANDEBU), en 1924 comenzaba Radio Paysandú; en el 26, Radio Durazno y La Voz de Paysandú y en el 27, Radio Cultural de Salto, entre otras.

Los textos anteriores han sido tomados de los siguientes libros y sus autores, según las siguientes notas:

¹ Jacinto A. Duarte –«Dos Siglos de Publicidad en la Historia del Uruguay» (Montevideo, 1952);

² Rubén Castillo – «Silencio, estamos en el aire» (Montevideo, 1979)

³ Ildefonso Beceiro (h) – La radio y la TV de los pioneros cronología y anécdotas de un fenómeno uruguayo»   y

4 Raúl Barbero . «De la galena al satélite. Crónica de 70 años de radio en el Uruguay 1922-1992. Montevideo. (1995).

Y han sido aumentados o condensados y adaptados para esta entrada.

Programa especial con motivo del 90 aniversario, emitido el 4 de noviembre de 2012 por «Radioactividades», CX 26 Radio Uruguay, SODRE (conducido por Daniel Ayala González y con la producción sonora de Luis Ignacio Moreira). Excelente producción con profusa ilustración sonora. Irradiado el 4 de noviembre de 2012.


RCI//EN CARTELERA//90 años de radiodifusión en Uruguay. Entrevista de Pablo Gómez Barrios, para Radio Canadá Internacional. (6 de noviembre de 2012).

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«Propagandas» uruguayas. Aviso de Antonio Manzione S.A.

Antiguo cenicero de la empresa automotríz Antonio Manzione S.A.

Antonio Manzione S.A. en la calle Río Negro 1520, Montevideo, fue un avisador muy importante en la radio y TV uruguaya, particularmente en las décadas de los 60 y 70.

Aviso publicado en el Almanaque del Banco de Seguros del Estado, año 1947.

La empresa se ubicaba en el rubro automotriz, con venta de maquinaria para el tallerista y repuestos afines.

Este es un aviso publicitario («propaganda», como le llaman los uruguayos al «comercial» de los medios audiovisuales en el Uruguay), grabado en un disco de «grabación directa lateral», construido con una base de aluminio y con una capa de laca (disco de aluminio de 0,8 mm de grosor o menos, recubierto de laca de nitrocelulosa, acetato de nitrocelulosa), por la empresa grabadora «Eco». Incluye efectos sonoros, personajes y textos cantados. Probablemente producido por la Agencia Grupo Publicitario «Amarelle» (fundada en 1920).

«Dubplate» de aviso de Antonio Manzione S.A., grabado en «Eco». Sin fecha, 78RPM. En la otra cara, un aviso de «Manzanares», que tiene otra entrada en este blog. (Colección Horacio Nigro, LGdS).

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Adiós al centro repetidor en Onda Corta en Bonaire, Antillas Holandesas.

El pasado viernes 26 de Octubre, cerró Radio Nederland, sus transmisiones a través del propio transmisor repetidor ubicado en la isla de Bonaire.

Es un cierre definitivo: la estación repetidora de la isla de Bonaire en las Antillas Neerlandesas, es un eslabón más que se destruye, del sistema mundial de emisiones intercontinentales por Onda Corta.

 

Este es un ejemplo de la señal de intervalo y del programa «La Matinal», que estuvo en antena por unos veinte años. (¹)

A partir del próximo lunes arranca El Toque, el nuevo programa interactivo de Radio Nederland. Disponible en internet, emisoras asociadas y la onda corta. Por esta última a través de los 9.895 kHz en la banda de 31 metros a las 00:00 Tiempo Universal Coordinado (UTC). 8 p.m. para los oyentes en Cuba, 7:30 para los de Venezuela y 7 de la noche para nuestros seguidores en México.

A partir de ese momento,  las emisiones por onda corta pasan a hacerse por otras estaciones.

Concretamente,  por la superviviente frecuencia de 31 m para la nueva etapa de la emisora (con el estreno del nuevo programa llamado «El Toque», que suplanta a la última rúbrica del anterior esquema programático de la emisora internacional de los Países Bajos, «La Matinal» y que se hará desde el trasmisor de WHRI; en Cypress Creek, Carolina del Sur, EE.UU.

Con el cierre de Bonaire, culmina un ciclo de las emisiones en onda corta de la emisora internacional holandesa, y se afirman las nuevas formas de distribución de la producción que Radio Nederland tiene en proyecto. Asimismo,  NHK World, Tokyo, deja de trasmitir por allí para pasar a utilizar la estación relé de Montsinery, Guayana Francesa.

Bonaire cubría magníficamente la América Latina. La emisora religiosa Trans World Radio había construído en 1964 una estación en la isla y en 1969 ésta vendió horas de trasmisión a Radio Nederland. Este contrato duró unos años hasta que la propia RNW se decidió a construir sus propias instalaciones.

El siguiente video ilustra la historia de las instalaciones, y vale hacer la aclaración que la fecha que menciona del 30 junio de 2012, sobre el cierre refiere al cierre de las emisiones regulares en el anterior esquema (inglés, holandés) habiendo quedando únicamente la remanente en 31m, en Castellano, hasta el 26 de octubre de 2012

Ahora, el foco de la emisora es el Caribe y particularmente la conquista de las audiencias juveniles, y los países con problemas de libertades de expresión. Su sitio web, como su muro en Facebook, son las plataformas de distribución en los que la dirección de la emisora  hace hincapié. Y la Onda Corta queda como un rezago, apto para penetración en audiencias específicas.

Cliquee en la foto para visualizar un álbum de fotos de la estación relé de Bonaire:

  • Agradezco a Jorge Isacc García Rangel, Venezuela, por el enlace a este álbum y al audio.
    • «La Matinal», marcó dos décadas de excelencia periodística, a través de análisis, entrevistas, debates, reportajes e informes. Dos décadas que resultan fundamentales para entender el presente de un continente que hoy se presenta con el ropaje de nuevo actor emergente en la geopolítica mundial.
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Miss Ondas de Radio.

De Life Magazine, 1937

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1938. Antenas en las azoteas de Manhattan (Francis Criss, «Fortune»).

Reproducción de una ilustración publicada en la revista norteamericana «Fortune» de 1938, mostrando las antenas en las azoteas del barrio neoyorquino de Manhattan. Se aprecian las cuerdas con ropa tendida y entre los alambres una cometa destruída. El notable dibujo es de Francis Criss.

«Las viviendas de Manhattan estiran sus antenas para atrapar las palabras y la música de dos hemisferios.»

Artículo en venta en eBay.

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1928. Viñeta humorística: «Preferencias».

Publicada en «Caras y Caretas», Buenos Aires, Argentina.

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1962. Los Gioscia inician el servicio Muzak en Montevideo.

Muzak se refiere específicamente a la música producida y programada para lugares públicos por la Muzak Corporation de EE.UU.  Se trasmite por este sistema,  música ligera (en inglés easy-listening), un género de música popular que se caracteriza por tener melodías simples, pegadizas y relajadas, con armonizaciones sencillas e instrumentación poco llamativa.

En Uruguay, lo instauró la empresa dirigida por Gioscia Hnos. En efecto, por Resolución 31.811 del 9 de agosto de 1962, se autorizaba a los Sres. Ricardo Gioscia y Rodolfo Gioscia a explotar un servicio de Radiodifusión secundario simultaneamente para música funcional en el Canal 230, en la frecuencia de 93.9 MHz con una potencia indicada efectiva de 2,5 Kw. El trasmisor era marca GATES modelo FM-1C.

En el año 1980, en esa frecuencia saldría al aire Emisora del Palacio, y como sub portadora, (había dos) ese canal de música ambiental, que se podía escuchar en las galerías montevideanas, especialmente la Galería de London, con entradas y salidas por la Av. 18 de Julio, y las calles Río Negro y Paraguay, en el centro de Montevideo. La radio, justamente estaba en los altos del «Palacio de la Música», con entrada por la calle Paraguay.

La «Emisora» tenía la programación abierta conocida, que en ese momento salía de una mesa de 3 pasadiscos con consola CRUL. La primera subportadora tenía exactamente el mismo audio pero cuando venía la tanda, ese canal quedaba en silencio (una solución bastante desprolija pero era así). Ese subcanal (con música más movida) lo vendían a los comercios como la galerías. La otra subportadora era la que llevaba Muzak (que tenía muy poco ancho de banda).

Muzak venía en rollos muy grandes de cinta que duraban horas (la velocidad era muy baja, lo que limitaba la respuesta en agudos) y no había que hacer nada salvo cambiar el rollo. Eso y registrar periódicamente los voltajes y corrientes del transmisor eran las tareas del operador.

Las tandas estaban en otro rollo, grabadas en esa época por Rodríguez Tabeira (aún no se conocía la espantosa voz de que lo reemplazaría más adelante).

Emisora del Palacio, conjuntamente con la otra empresa, «Palacio de la Música», pasaron a nuevos dueños en 1992. La emisora y la casa de venta de equipos musicales, instrumentos y material fonográfico mudó su ubicación, el servicio Muzak dejó de emitir y la nueva FM pasó a llamarse Océano.

Este aviso publicado en el semanario «Marcha», el 7 de setiembre de 1962 ilustra el inicio de este servicio.

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«El tipo de la radio». Tabaré Cardozo.

Crónica perfecta de lo que se siente seguir un partido de fútbol por radio. Emotivo homenaje a los relatores.

«El tipo de la radio»

Autor, voz solista: Tabaré Cardozo

Coros: Murga «Agarrate Catalina»

Prendí la radio cómo en un ritual
Pagano misterioso y futbolero
Crucé los dedos una vez más
Por los colores de mi amor

Entró mi cuadro hoy salió a matar
Explota el mundo y yo me muero
Por la galena los escucho entrar
Que me reviente el corazón

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

Tras los pretiles de la soledad
O los barrotes fríos de una celda
Sobre el silencio del hospital
El grito gris del cantegril

Cruza los muros de la razón
Detiene el tiempo y la amargura
Como una luz, lejana es esa voz
Que hace soñar a mi país

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

El mensajero que rompió su voz
Llorando en mil hazañas imposibles
Pintó gambetas en mi corazón
Con su presagio magistral

De sus palabras aprendí a esperar
Algún milagro inesperado
La vieja radio volverá a gritar
El gol furioso del final

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

Estoy ahí
Ya sé que no pero yo estoy ahí
Sí el tipo de la radio me lo cuenta
Remonto en cada gol una cometa
Ya sé que no pero yo estoy ahí

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cantegril: (Urug.) = Nombre dado tradicionalmente en Uruguay a las villas miseria, asentamientos, rancheríos.

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Uruguay. Museo de la Radio en el CTI.

El fin de semana del 6 y 7 de octubre pasado, se celebró en Uruguay una nueva instancia del «Día del Patrimonio». En este año, el tema fue: «El lenguaje de los Uruguayos». Es un acontecimiento masivo que moviliza anualmente a miles de personas visitando los lugares de destaque patrimonial y cultural. Una oportunidad donde los museos y edificios públicos se abren al público, con apoyo organizativo (guías, actividades especiales, información destacada, etc.)

Muy oportunamente, el mismo día 6, el Diario «El País», de Montevideo,  publicó una nota a toda página sobre la situación en la que desde hace años se halla el «Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay «Gral. José Artigas», fundado en 1991 por el investigador y coleccionista de la radio Sr. Antonio Tormo, también radioaficionado CX8CC. Un museo que otra vez no pudo abrir sus puertas porque desde hace 12 años no tiene sede, y lo que es peor, hay piezas que se están deteriorando.

Pero antes conviene mostrar estas son fotos tomadas en el año 2004, de acervo ubicado en dos habitaciones  del Museo Nacional de Antropología, que alberga su acervo a duras penas.

Antes de llegar a esta situación, la de un museo cerrado y sin poder interactuar con un público nostalgioso como lo es el uruguayo tipo, y tampoco ofrecer sus piezas a la vista de estudiantes de todas las edades y turistas, promoviendo un valor cultural indiscutible; desde el living comedor de su casa en la Av Gral. Rivera de Montevideo, la que tuvo que dejar, recibió por muchos años la visita de escolares y público en general, que escuchaban atentamente las historias relacionadas con esta piezas de la historia de las comunicaciones. Incluso mantiene intacto el «Libro de Visitas» que incluye los saludos de Elettra Marconi, y Guglielmo Giovanelli Marconi, hija y nieto del sabio italiano, entre otras personalidades, políticos, medios de prensa y pueblo en general.


Esta es la nota:

Un tesoro de radios ‘apola’ en silencio, al pie del CTI

Museo. La humedad y las polillas jaquean a veteranas «cantoras» y otros equipos

CARLOS CIPRIANI LÓPEZ

En Uruguay hay 4 museos nacionales y dos de ellos están cerrados: el de Antropología y el de Historia Natural. Allí se siguen realizando tareas de investigación y conservación del acervo. Pero no se cumple con otro objetivo clave: la exhibición.

El Museo de Antropología, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, está cerrado por falta del personal de vigilancia, encargado de monitorear las salas y de prevenir que no se concreten robos.

Dentro de dos habitaciones de la majestuosa casona que ocupa, en Instrucciones y Millán, están además depositadas las piezas que componen el Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones. Todas ellas fueron reunidas a lo largo de tres décadas por el técnico y coleccionista Antonio Tormo y su esposa Ligia Ferreira.


Pero cada día que pasa es más difícil albergar allí el millar de piezas de la colección. Resulta notorio el deterioro que empiezan a sufrir las propias salas en donde se amontonan cajas y muebles repletos de reliquias. Y debido a esas condiciones son ya visibles montoncitos de polvo de madera en el entorno de estantes sobre los que hay algunos equipos de radio sin embalaje, atacados por las polillas.

Frente a esta realidad, consultando a gente que de un modo o de otro se halla cercana al tema, hay juicios que se reiteran: lo que está pasando con el Museo de la Radio «es una vergüenza», «sorprende la indiferencia del Estado», y «en Europa se pagaría fortunas».

VALOR. Aunque sea difícil realizar una estimación global, Tormo dice que la tasación puede llegar a 10 millones de dólares (sic), pero agrega que eso no le importa salvo para seguir insistiendo en su aspiración de sensibilizar a las autoridades competentes y que la colección no se desperdigue por dentro o fuera de fronteras, o que termine esfumándose por la imposibilidad de mantenerla en condiciones.

El Museo de la Radio se fundó el 15 de mayo de 1991 y hace doce que está depositado en el Museo de Antropología. En el acervo hay por ejemplo una radio a galena del año 1926 (entre otra docena de aparatos similares), un grabador de alambre de 1938 en el cual está registrada la voz de Guillermo Marconi. Existen aparatos telefónicos de 1916 y 1950, grabaciones discográficas en una victrola de corneta de 1904, las primeras lámparas de luz de Thomas Alva Edison fabricadas en 1904, y radiotransmisores de la Segunda Guerra Mundial. También hay rollos de pianola, trasmisores y receptores de radioaficionados construidos artesanalmente, radioteletipos de la Segunda Guerra Mundial y posguerra, 5000 válvulas de radio desde 1922, una colección de transistores de primera generación, videograbadoras y grabadores de cinta, proyectores de cine de comienzos del siglo XX, micrófonos y grabaciones en cilindros de cera, un parlante-corneta inglés de 1921, un receptor de radio alemán de 1923, entre más cosas. Fuera de las cajas se ve entre las piezas más valiosas un radiotransmisor cuya procedencia aún se investiga; puede haber pertenecido al Graf Spee o al Tacoma.

«Antes podíamos decir que estaba depositado aquí todo el material del museo. Ahora está en el CTI. Hay un receptor norteamericano de 1925 al que se lo está comiendo la polilla. Tenemos varios expedientes presentados, y recibimos promesas y cuentos de todo tipo sobre el otorgamiento de una casa. Yo ahora estoy haciendo un informe para la Unesco, pidiendo apoyo internacional. Estoy cansado de solicitarlo acá. No sé qué pasa, pero no somos escuchados», dijo Tormo a El País.

En la situación de su museo, como él lo recuerda, están el del radioaficionado, que cerró hace unos meses; el de las telecomunicaciones de Antel que está cerrado desde hace cinco meses «porque lo desmantelaron», y el del ferrocarril, que tampoco tiene sede.

«Yo invito al señor Ministro de Educación y a la Intendenta de Montevideo a que vengan acá a ver en qué condiciones está depositado este acervo. Esta es la memoria de las telecomunicaciones en Uruguay. Tenemos una biblioteca con publicaciones de todas las áreas de la comunicación, desde la época de los cables submarinos, y eso se está estropeando también por la humedad, se pegan las hojas. Esta obra ya no es mía, fui el pionero, pero esto debe pertenecer a a todos los uruguayos. Es imposible volver a conseguir este material, que nosotros queremos mostrar no sólo como piezas de museo, sino funcionando, vivas», comentó Tormo.

En la celebración de los 90 años de la radio, Tormo destaca además que los diarios también están involucrados. «Los primeros receptores de radio que llegaron a Uruguay vinieron para los diarios El País o El Día, que recibían las noticias desde Europa. Los diarios contrataban a los radiotelegrafistas de la Armada y del Ejército».

En referencia a nuevas actividades, Tormo explica que ya tiene pronto un guión para realizar un documental sobre la historia de la radio, que comenzará con los orígenes de la radiotelegrafía [en Uruguay], por 1904. Agregó que en la medida de lo posible continuará con tareas de extensión educativa, concurriendo a escuelas y otros centros interesados en sus charlas y exposiciones itinerantes.

Tormo creó asimismo el monumento de Guillermo Marconi en Punta del Este, donde el inventor y empresario italiano vivió durante dos meses, en 1910. El 12 de julio de 1997 se colocó en él la primera placa conmemorativa. El monumento de la parada 10 ya tiene una decena de placas y en él se organizaron una quincena de homenajes.

La propia opinión del Sr. Director del Museo Nacional de Antropología, Prof. Lic. Arturo Toscano es por demás elocuente y se incluye en la nota de prensa:

  • Apolar. Dormir a pata suelta. Cantora. Receptor de radio. (Dic. del Español del Uruguay).

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  • Asimismo, al día siguiente, el Diario «El Observador», de Montevideo, publicó una nota con este título

Receptores, fonógrafos y cámaras tras un hogar

El Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones del Uruguay, con aparatos que funcionan, busca casa tras 22 años.

JUAN SAMUELLE

Uno de los varios museos que existe en Montevideo tiene una particularidad: no posee un lugar propio donde exhibir sus contenidos. Provisoriamente lo hace en el Museo Nacional de Antropología. Se trata del Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones del Uruguay, cuya necesidad básica es, precisamente, la casa propia, esa que le sigue siendo esquiva, a pesar de haber superado ya las dos décadas.

“Es un museo viviente porque los equipos de comunicación que se exponen funcionan, están vivos”, explicó Antonio Tormo, fundador y director del museo, que cumple exactamente 22 años y se llama “Gral. José Artigas”.

Algunos tesoros de este museo son, por ejemplo, trasmisores a chispa de principios del siglo XIX; equipos de comunicaciones de cables submarinos de principios del siglo XX; receptores de radio a galena de los años 1913 a 1960; radioteletipos y equipos de comunicación de tanques de guerra utilizados en la II Guerra Mundial; 5.000 válvulas de radio de la primera generación; fonógrafos; grabadores de alambre; vitrolas portátiles y de pie; proyectores de películas de cine mudo de la época de Charles Chaplin; y las primeras cámaras de TV que funcionan con válvulas utilizadas por los canales 4 y 10.

Tormo dijo a El Observador que “necesitamos un lugar donde exhibir esto en forma adecuada, para que las piezas estén bien cuidadas y expuestas a toda la sociedad, especialmente a las nuevas generaciones”. El museo tiene un verdadero tesoro en su acervo.

El responsable admitió que recibió en los últimos años ofertas, sobre todo desde el exterior, para adquirir algunas piezas o la totalidad. No obstante, el propietario es paciente y prefiere “agotar todos los esfuerzos para que estos pedazos de cultura y de historia no se vayan del país”. Cuanto más pasa el tiempo, más se van valorizando las piezas que Tormo posee.

Los premios CX 2012
El museo no sólo rescata la memoria del mundo de las telecomunicaciones. Recientemente, junto a la Comisión Honoraria de Apoyo al Museo, se realizó una de sus actividades anuales, la entrega de los Premios CX con los cuales distingue a personas e instituciones que promueven una comunicación responsable en el ambiente local.

Este año hubo dos premios internacionales. Uno fue para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), recibido por Guilherme Canela, Consejero de Comunicación e Información para el Mercosur. El restante fue para la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), mención que fue entregada a Héctor Amengual (Director General de la AIR).

La decimoséptima entrega de los Premios CX, en el Ateneo de Montevideo, coincidió con la conmemoración del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información –instituido por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), dependiente de las Naciones Unidas–, y también con el Día Mundial de Internet y con el Día Internacional de los Museos.

En ese marco, Tormo subrayó un valor diferencial: “por segundo año consecutivo ésta premiación formó parte del programa de actividades de la UIT”. Además, en un evento declarado de interés Nacional, Ministerial y Departamental, se realizaron dos homenajes: a Canal 12 por sus 50 años y a los 90 años de la Radiodifusión en Uruguay, todo enmarcado en un total de 60 distinciones adjudicadas.

Homenaje a Marconi
Tormo comentó que el 20 de julio el museo realizó un nuevo homenaje a la obra del padre de la radio mundial, el ingeniero Guglielmo Marconi (Bolonia, 1874 – Roma, 1937), físico e inventor italiano, quien vivió en 1910 en la parada 10 de la Mansa en Punta del Este, Maldonado, donde hoy se encuentra un monumento a su figura.

“Desde 1997, en ese monumento colocamos 10 placas y le hicimos 15 homenajes. Hoy es considerado en todo el mundo uno de los espacios recordatorios de una figura más venerados”, destaco.

Tormo recordó, emocionado, que hace 15 años hizo una contribución para salvar el archivo y el laboratorio de Marconi, a punto de ser rematado en Londres por la Compañía Christie’s. El reclamo de 260 expertos en comunicación de todo el mundo llevó al gobierno de Inglaterra a interceder para que ese acervo cultural fuera acogido por el Museo de Ciencias de Londres, donde ahora se encuentra para disfrute de todos aquellos que se acerquen a admirarlo.

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Destaques en negrita: LGdS

Publicado en 1991, 2012, Museo, Notas de prensa, radio, textos, Uruguay | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | 10 comentarios