«Radioerótica». Julio Taboada, LU9AN. (Argentina, junio de 1930)

Fue en época pasada…
Bajo una noche enjoyada
de estrellas te conocí
sintonicé emocionado
y escuché que a mi llamado
contestabas con un «sí»…

Sacudió mi corazón
tu dulce modulación
con tan fuerte intensidad,
que desde aquella ocasión
casi pierdo la razón
ebrio de felicidad.

Cuando conseguí tu amor
logré batir el mejor
DX de mi existencia,
la confirmación la he hallado
en el beso que me has dado
después de tanta exigencia

Todo mi amor condensado
te di, al ver realizado
un ensueño tan ignoto,
y, ¿recuerdas?, te juré:
«¡Sólo para ti seré,
mi lamparita piloto!»

Y casi junto al oído,
tu voz que nunca la olvido
escuché suave… serena…
cual la débil recepción
de una lejana estación
con receptor a galena…

Mas los tiempos han cambiado
y estoy desilusionado
pues te llamo mucho, mucho,
pero tu contestación…
¡pobre de mi corazón
¡ni la onda continua escucho!

Y al no poderte encontrar
giro y giro sin cesar
el dial de mi existencia,
¡y cuán grande es mi dolor!
¿Hubo «fading» en tu amor,
o me han hecho interferencia?

¡Mas te juro que el osado
que a tal se haya propasado
ha de mostrar su coraje
y apelar a su valor,
que en terreno del honor
me va a ganar… con «wattaje»!…

Y que se aleje de mí;
pues aún no te perdí,
— ya que tu eres eterna, —
porque peligra su vida;
¡siento en mi alma dolorida
ruido de corriente alterna!!

Tu belleza peregrina
y tu gracia de argentina
ha vencido a mi afición
¡si venciera con mi queja
la resistencia de reja
que hay en tu corazón!

Amada… Ven a mi lado
recuerda el bello pasado
y mis tormentos aplaca,
que de mi amor al conjuro
serás felíz, ¡te lo juro!
pues tengo un voltaje en placa…

No permanezcas callada
a esta onda modulada,
oh, mi adorado tormento;
necesito acariciarte,
siento ansias de besarte,
¡de quemar tu filamento!…

… Fue en época pasada…
Bajo una noche enjoyada
de estrellas la conocí,
sintonicé emocionado
y escuché que a mi llamado
contestaba con un sí…



  • Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS.
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Canal 5, la televisión del Estado uruguayo. Programa «Especial 60 años».

Primer logo de Canal 5 SODRE, usado en el período 1963-1965. (Fuente).

Canal 5, anteriormente conocido como Televisión Nacional Uruguay, es la principal cadena de televisión pública de Uruguay.

Fundado en 1963, el canal ofrece una programación variada dirigida a todos los públicos, con énfasis en información, entretenimiento y cultura, así como una franja dedicada a niños y jóvenes.

El Canal 5 comenzó como parte del Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica (SODRE), siendo el primer canal de televisión autorizado en el país. Sin embargo, debido a problemas burocráticos, pasaron ocho años hasta que se llevaron a cabo sus transmisiones experimentales en 1963, y el canal se estableció de forma regular el 19 de junio del mismo año.

Fue el primer canal en cubrir todo el país, cumpliendo así con algunos de los objetivos fundacionales que expuso su primer director, Justino Zavala Carvalho: lograr que a través de la televisión “el país se conozca un poco mejor a sí mismo”.

Con esa premisa, la pantalla estatal produjo ciclos que recorrieron el país y reflejaron la diversidad de sus artes y sus habitantes. Algunos de ellos fueron Americando, Cuerdas y vientos, Escenarios, Autores en su tierra o Hay fiesta en el pago.

El otro anhelo de Zavala Carvalho estuvo centrado en la forma de dar las noticias, que deberían estar “vinculadas a lo vivo y humano, y a sus consecuencias prácticas sobre la vida de aquellos a quienes afecta”.

Ese espíritu se vio reflejado en distintos ciclos informativos del canal, como Primer Informe, Noticiero 3millones, Reporte Servicio de Noticias SODRE, Telenoticias 5, TVEO Informa, La noticia y su contexto, TNU Noticias, Info TNU y actualmente Canal 5 Noticias.

Por esta pantalla pasaron varias figuras históricas del periodismo y la comunicación en Uruguay como Gustavo Adolfo Ruegger, Sara Otermin, Isidro Zácara, Rúben Casco, Cristina Morán y Julio César Sánchez Padilla, conductor de Estadio Uno, que permaneció al aire durante 47 años y se ganó un lugar en el Guinnes de los récords.

Desde su origen, la ficción tuvo su lugar en la señal televisiva estatal. Primero a través de un elenco estable que contó con figuras como Júver Salcedo, Lilián Olhagaray o Julio Calcagno, que ensayaban durante varios días para hacer  los teleteatros en vivo.

Luego hubo ciclos como Los Tres, con Roberto Jones, Alberto Mena y Alberto Arteaga, y en los últimos años, a través de la participación en fondos de incentivo a la producción nacional, series como Todos detrás de Momo, dirigida por Pablo Stoll y Adrián Biniez.

Desde su fundación hasta 2017, la antena de Canal 5 definió parte del paisaje montevideano. Construida con un estilo similar al de la Torre Eiffel, se elevaba 210 metros sobre el nivel del mar.

Ya en desuso fue suplantada por otra colocada sobre la Intendencia de Montevideo y desmontada.

En octubre de 2001, se relanzó oficialmente como Tveo Televisión Nacional, buscando una imagen de renovación.

En 2002 el Servicio de Televisión Nacional del SODRE deja de pertenecer al Consejo Directivo del SODRE, creándose la Dirección de Televisión Nacional para dicho fin, la cual dependió directamente del Ministerio de Educación y Cultura.

En el año 2015 la Dirección Nacional de Televisión comenzó a formar parte del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional.

Canal 5 continúa siendo un referente en la televisión pública uruguaya, ofreciendo una amplia gama de  programas para el disfrute de la audiencia de todo el país. (¹ , ² )


El programa «Especial 60 años» se enmarca en un ciclo de programas conmemorativos del aniversario del Canal estatal. El primero de ellos se emitió el 7 de junio de 2023.

2º Programa «Especial», 14 de junio de 2023.

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«May the music passing thru this device…».

«Que la música que pasa a través de este dispositivo ayude de alguna manera a traer un poco más de paz a este mundo atribulado»

(Inscripción en una plaqueta de circuito impreso de un equipo reproductor de música).


Fuente:

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Los albores del Real Audio. Internet y Onda Corta. (Diana Janssen y Jaime Baguena en Radioenlace, Radio Nederland, 2011.)

El RealAudio fue un formato de compresión de audio desarrollado por RealNetworks en la década de 1990. Fue diseñado específicamente para la transmisión de audio en tiempo real a través de redes de computadoras, lo que lo convirtió en una alternativa popular a la transmisión de radio tradicional y a las emisiones de onda corta.

A diferencia de las emisiones de onda corta, que utilizan transmisiones de radiofrecuencia para llevar el sonido a través del aire, el RealAudio emplea la compresión de datos para transmitir el sonido a través de redes de computadoras, ya sea a través de internet o redes locales. Esto permitía a los usuarios escuchar contenido de audio en tiempo real, como transmisiones de radio por internet o eventos en vivo, sin la necesidad de sintonizar una frecuencia de radio específica.

El formato RealAudio tuvo cierta popularidad durante su tiempo, ya que permitía una transmisión de audio relativamente eficiente en términos de ancho de banda. Sin embargo, con el avance de la tecnología y el desarrollo de otros formatos de compresión más eficientes, como el MP3, el uso del RealAudio ha disminuido significativamente en los últimos años.

Hoy en día, existen muchas alternativas para la transmisión de audio en tiempo real a través de internet, como los servicios de streaming y los podcasts. Estos utilizan formatos de compresión más modernos y eficientes, lo que brinda una mejor calidad de audio y una experiencia de usuario más fluida.


El asunto, sí, es que el avance tecnológico de la trasmisión de audio por Internet se llevó al Real Audio, que quedó obsoleto y también llevó a la desaparición de numerosas emisoras internacionales de Onda Corta, como la inolvidable, entre otras, Radio Nederland, la voz de los Países Bajos.

Queda en el archivo esta entrevista que Jaime Báguena, en «Radioenlace», el recordado programa sobre medios de comunicación de la emisora holandesa, hizo a Diana Janssen, periodista de la Sección Inglesa de dicha emisora, quien fue co-conductora del programa en su excelente versión en lengua inglesa «Media Network», dirigido y conducido por Jonathan Marks.

«Radioenlace», Radio Nederland Wereldomroep, 2011, Jaime Báguena entrevista a Diana Janssen. (Fragmento). Se comenta la entonces utilizada tecnología del Real Audio por Internet que comenzaba a ser una alternativa y complemento para las emisiones de programas de la radio internacional. Radio Nederland había introducido la tecnología Realaudio en las emisones en inglés y holandés en 2010 y al año siguiente en las emisiones en castellano. Se discute durante el mismo, el futuro de la Onda Corta, el alcance de Internet en esa época y las posibilidades de su expansión. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

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William J. Hammer y su «Electrical Diablerie». (EE.UU.,1884).

Un artículo de la edición del 13 de enero de 1884 del New York World y el New Jersey Daily relata con fascinante detalle una elaborada cena celebrada en la casa de Newark, Nueva Jersey, del renombrado inventor William J. Hammer.

El Sr. Hammer (amigo y colaborador de Thomas Edison) tituló la desconcertante velada como «Diablura Eléctrica» y convirtió su hogar en una verdadera función de entretenimiento, equipándolo con una compleja variedad de dispositivos eléctricos automatizados y efectos especiales de aspecto futurista.

En la sala donde se celebró la velada, Hammer aparejó una gran mesa alargada, sobre la cual dispuso cuidadosamente un “electrificante” menú, compuesto, entre otras delicias, por “tostadas eléctricas”, “pastel de telégrafo”, “pastel de teléfono” o “limonada incandescente”.

La mesa estaba presidida en su extremo por un autómata llamado Júpiter. A las 12 en punto de aquella noche, la luz se apagó y distintos elementos de la sala se fueron encendiendo.

Entre fogonazos eléctricos, el pastel de telégrafo comenzó a emitir mensajes y la limonada incandescente se iluminó; Júpiter levantó su copa y empezó a beber, sus ojos brillaron con un verde intenso, su nariz enrojeció, en su pecho brillaron luces diamantinas y con voz profunda y jocosa empezó a gritar: ¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año nuevo!

Al finalizar la velada los invitados de Hammer partieron con la inquietante sensación de haber vivido acontecimientos con medio siglo de antelación.

(…)

Todo ese aparato eléctrico no era más que un conjunto de artilugios electromecánicos operados por Hammer mediante una serie de interruptores controlados desde un cuadro de mandos que descansaba en su regazo. Júpiter era capaz de hablar porque disponía de un fonógrafo ubicado en el interior de su cuerpo, accionado también por Hammer. Todo el invento estaba alimentado por unas baterías colocadas debajo de la mesa. ¹

«ELECTRICAL DIABLERIE»

N.Y., World, 3 de enero de 1885, y Newark, N.J. Daily Advertiser and Journal, 3 de enero de 1885.

Hace algunos años (1884), en la víspera de Año Nuevo, se celebró un espectáculo en la casa del señor William J. Hammer, en Newark, Nueva Jersey, que pocas veces, o quizás nunca, ha sido igualado en exhibición de las capacidades de la electricidad. El señor Hammer, quien durante años ha estado asociado con el señor Edison, tanto en este país como en Europa, deseaba brindar a sus antiguos compañeros de clase, la «Sociedad de los Setenta y Siete», un momento animado e interesante, por lo que los invitó a «una cena eléctrica» en su hogar.

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La casa de Hammer en 23 Rowland Street en Newark sigue en pie. (Fuente; Electrical Diableries | Allen Koenigsberg http://www.GardenStateLegacy.com. Issue 35 March 2017)

Las invitaciones que se enviaron estaban escritas en formularios de telegramas de Western Union con una pluma eléctrica de Edison. Cuando los invitados llegaron y entraron por la puerta, la casa parecía oscura, pero al pisar el primer escalón de la entrada, una hilera de pequeñas luces eléctricas sobre la puerta se encendió, y el número de la casa se mostró claramente. El siguiente paso hizo sonar automáticamente el timbre de la puerta principal, el tercero abrió la puerta y, al mismo tiempo, estableció una conexión que encendió el gas en el pasillo con electricidad.

Al entrar en la casa, el visitante era invitado a quitarse el abrigo y el sombrero, y al colocar el pie en un pequeño reposapiés extraño cerca de la puerta, y al presionar un colgante en forma de pera que colgaba de la pared mediante un cordón de seda, cepillos giratorios conectados a un motor eléctrico cepillaban el barro y la nieve de sus zapatos y los pulían con electricidad. Justo cuando estaba a punto de soltar el interruptor o botón, un contacto en él se conectaba con una bobina de descarga eléctrica, lo que hacía que lo soltara rápidamente.

Arriba, en un dormitorio, había un tesoro para un hombre perezoso; solo tenía que pisar el umbral de la puerta y la luz de gas se encendía instantáneamente. El techo estaba cubierto de estrellas luminosas, dispuestas para representar las principales constelaciones en el cielo, mientras que cometas, lunas, etc., brillaban bellamente en la oscuridad. Al colocar la cabeza en la almohada, el gas, a quince pies de distancia, se apagaba y las estrellas fosforescentes del techo brillaban de manera extraña, y una luna fosforescente se elevaba desde detrás de una nube sobre la repisa y, describiendo lentamente un arco enorme, desaparecía detrás de un banco de nubes fosforescentes al otro lado de la habitación; al presionar el pie en el pie de la cama, se podía encender nuevamente el gas.

Al verter una taza de té en el reloj de agua sobre la repisa y ajustar el indicador, se aseguraba el despertar del durmiente a la hora que deseara. También había un gran tambor en el pasillo fuera de la habitación, que se podía programar para tocar a la hora en que la familia deseaba levantarse. Toda la casa estaba equipada con campanas eléctricas, alarmas contra ladrones, alarmas de incendio, teléfonos, encendedores eléctricos para cigarros, bobinas médicas, fonógrafos, ventiladores eléctricos, termostatos, dispositivos reguladores de calor, unos siete instrumentos musicales operados por electricidad, etc.

Boceto de Richard F. Outcault de la «Diablerie» eléctrica de 1891 de Hammer, incluyendo el busto «parlante» con la figura de cera de Benjamín Franklin al frente de la mesa. (Fuente; Electrical Diableries | Allen Koenigsberg http://www.GardenStateLegacy.com. Issue 35 March 2017)

En la noche en cuestión, casi todos los muebles del salón estaban dispuestos para cumplir su función. Si te sentabas en una silla, el gas se apagaba; si tomabas otro asiento, se encendía de nuevo; al sentarte en un otomano, se producían golpes misteriosos debajo del suelo; al presionar algunas sillas, comenzaban tambores, triángulos, panderetas, platillos, campanillas y otros instrumentos musicales; de hecho, parecía peligroso sentarse en cualquier lugar. Los invitados se agrupaban y susurraban, cada uno esperando ver a su vecino o a un recién llegado pillado desprevenido.

Un visitante (Brown) encontró un asiento aparentemente seguro y estaba contando un chiste divertido, ya había dejado atrás la electricidad, pero justo cuando llegó al clímax, un adorno japonés en forma de embudo, similar a un gran gorro de burro, que parecía ser solo un adorno de techo sostenido por un electroimán, cayó desde arriba y lo cubrió silenciosamente, apagando así el chiste y al contador de historias.

Anuncio de 1887 de William J. Conferencia de Hammer sobre “Electrical Wonders» (Maravillas. Eléctricas»). (Fuente; Electrical Diableries | Allen Koenigsberg http://www.GardenStateLegacy.com. Issue 35 March 2017)

Una gran butaca colocada estratégicamente entre las puertas plegables que unían los dos salones hacía que el incauto que se sentara saliera volando de sus recovecos al sonido ensordecedor y repentino de veintiún campanas eléctricas escondidas entre los pliegues de las cortinas que colgaban en la entrada. En una posición conveniente estaba la jarra de limonada plateada y la taza, la primera estaba llena de una tentadora bebida, pero no importaba cuánto deseara un invitado beber, un solo toque le convencía de que la jarra y la taza estaban tan cargadas de electricidad que le resultaba imposible servirse una bebida o incluso soltarlas hasta que se desconectara la electricidad del oculto transformador.

Alguien propuso música, y se había disfrutado de la mitad de una selección cuando algo pareció romperse dentro del piano, y de repente emanó de ese instrumento embrujado una amalgama de sonidos que ahogaron las voces de los cantantes, y las teclas parecían golpear un horrible conjunto de tambores, gongs y varios instrumentos ruidosos que estaban colocados dentro y debajo del piano.

Después de que los invitados disfrutaron de una hermosa exhibición de experimentos eléctricos, dirigidos por el señor Hammer y el profesor George C. Sonn, fueron escoltados al comedor, donde se había preparado una cena eléctrica que estaba presidida por ‘Júpiter’, quien vestía de etiqueta y se sentaba en la cabecera de la mesa, donde mediante un pequeño fonógrafo dentro de su anatomía gritaba: «Bienvenidos, Sociedad de los Setenta y Siete y sus amigos, a la festiva mesa de Júpiter». El menú era el siguiente: «Tostadas eléctricas», «Pastel del mago», «Pudín del infierno», «Pastel magnético», «Pastel del telégrafo», «Pastel del teléfono», «Pastel de corriente eléctrica Ohm-hecho», «Frutas de Menlo Park», «Limonada incandescente», «Café eléctrico» y «Cigarros», etc., y música a cargo de la Orquesta Eléctrica del Prof. Mefistófeles.

La Exposición Eléctrica Internacional del Instituto Franklin de 1884 fue la primer evento de este tipo en suelo estadounidense. (Fuente; Electrical Diableries | Allen Koenigsberg http://www.GardenStateLegacy.com. Issue 35 March 2017)

Alrededor de la mesa había bonitos ramos de flores, y entre las flores brillaban pequeñas lámparas incandescentes, mientras cerca del centro de la mesa se colocó un ventilador eléctrico que mantenía el aire fresco y puro, y en cada extremo había un pequeño árbol de Navidad iluminado con pequeñas lámparas incandescentes, plantado en un enorme plato de nueces y pasas surtidas. Cada lámpara tenía un trozo delicado de cinta adjunto en el que estaban impresas las iniciales de la Sociedad y la fecha, y cada invitado recibió una lámpara para llevarse como recuerdo de la ocasión. En cada lado del centro de la mesa había platos de pasteles helados con forma de teléfonos, interruptores, campanas, lámparas eléctricas, baterías, etc.

Puntualmente a las 12 en punto, cuando los repiques de las iglesias distantes llegaron suavemente a los oídos de los invitados reunidos, el pandemonio pareció cambiar de lugar con el modesto comedor. Un cañón en el porche, justo fuera de la puerta, y otro en la chimenea, fueron disparados inesperadamente; y ante este repentino estruendo, todos los hombres saltaron hacia atrás de la mesa; las luces desaparecieron; grandes gongs de incendio, debajo de cada silla, tocaron una especie de toque militar. La explosión producida por el cañón en la chimenea hizo que varias ladrillos cayeran por el conducto, y mientras el año 1884 desaparecía, la mesa parecía embrujada.

El vestido con tachuelas de luz eléctrica de la Sra. Cornelius (Alice) Vanderbilt puede haber inspirado la propia creación de Hammer para el que usó su hermana. (Fuente; Electrical Diableries | Allen Koenigsberg http://www.GardenStateLegacy.com. Issue 35 March 2017).

El «Pudín del infierno» se encendió con llamas verdes y rojas, iluminando la habitación, cajas de hojalata pequeñas que contenían fuego griego y que se habían colocado sobre cada ventana y puerta fueron encendidas eléctricamente por espirales de alambre de iridio de platino calentadas por una batería de almacenamiento y se encendieron repentinamente; el «Pastel del telégrafo» enviaba mensajes que se decía que eran informes de prensa de los acontecimientos (también se utilizó para contar a los invitados y responder a varias preguntas); sonaban campanas dentro de la repostería; se prendían luces de bengala, y varias piezas de artillería eléctrica colgadas por el techo eran incendiadas por arcos eléctricos, produciendo llamaradas y estruendo, y algunos de los ruidos eran de una naturaleza tan desagradable y sorprendente que los invitados pensaron que habían sido alcanzados por balas eléctricas o que algo terrible había ocurrido.

Justo cuando el pánico se apoderaba de todos, una serie de luces eléctricas se encendió y, con una música alegre y atronadora, los invitados abandonaron el comedor, y al mirar hacia atrás, el comedor se iluminaba brillantemente con la luz eléctrica, aunque cada uno de los detalles de electricidad había sido preparado para hacer travesuras y causar sorpresa, se había dejado un interruptor maestro que controlaba todo.

Esta maravillosa exhibición duró desde las 8 p.m. hasta pasadas las 2 de la madrugada y, aunque fue una fiesta memorable y agradable, fue decididamente «demasiado eléctrica» para muchas personas que no estaban acostumbradas a tales demostraciones y no eran aficionadas a la electricidad en absoluto.


William Hammer con parte de su colección de aparatos científicos, c.1900. (Fuente).

«Todos con auriculares a la escucha del fonógrafo de Edison». William Joseph Hammer en la Exposición de París, Francia, 1889. (Crédito: Edison Phonograph Exhibit).

«Historia de un arte». La colección de lámparas incandescentes de William J. Hammer. (Enlace del archivo pdf original).


Fuentes:

Colección de lámparas de William J. Hammer. (Crédito: Smithsonian)

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Hallazgos curiosos e inesperados en radio a reparar.

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He tenido cosas raras en mis manos para reparar, pero que te traigan una «nona» en donde el dueño anotó todos los cambios de pilas que le hizo en su vida útil desde que se fabricó, raro no???  (Horacio Bollati, LU1MHC, Mendoza, Argentina)

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Sin dudas una linda anécdota de radio…  Las bobinas, los transistores línea FAPESA, AF117 y 2SB de Germanio, Japón. Muy linda y está impecable. (José Kucher, LU8YYV, Neuquén, Argentina). 

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Sentido deceso: Mario De Carlo, pionero de la TV rioplatense.

Se transcribe la siguiente noticia difundida por Luis Armando, locutor, periodista. director, autor e intérprete de Uruguay, en varias disciplinas del teatro y la radio, en su muro de Facebook, el 27 de mayo de 2023:

Mario De Carlo, conduciendo su programa «Hoy», por Canal 5 SODRE, la TV estatal del Uruguay, que se emitía en la tarde de los sábados, con frecuentes salidas del equipo de exteriores.

Murió uno de los pioneros de la TV rioplatense, don Mario de Carlo, quien fuera figura de Canal 10. Tenía 97 años.

Mario Américo Cuniolo Caffarelli (tal era su verdadero nombre), fue un entrañable locutor de origen argentino.

También desempeñó tareas como publicista, productor y presentador (entre otras) en todos los canales uruguayos capitalinos, al tiempo que trabajó en muchas radios de nuestro medio. Su deceso tuvo lugar el pasado jueves 25 de mayo, 2023.

Al decir de sus compañeros de generación, De Carlo era todo un caballero.

Muchos lo recordarán por el popular programa de Saeta, “El Millonario”, difundiendo la publicidad de la zapatería “Bergantiños” (la ortopedia de los niños), o como animador del programa de Canal 5 titulado “Paseíto Musical”.

En el canal oficial también presentó el programa largo sabatino, «Hoy», el mismo nombre con el que años después cerrará la programación del 5 («Al cierre, Hoy»).

Hace unos años, en 2016, a los 90 años, lo entrevistó María Inés Obaldía para Canal 10, en el programa ‘La mañana al día”, de donde he tomado esta síntesis en imágenes de su notable carrera.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo a través de la TV, simplemente decir gracias por su frescura, naturalidad y sencillez, y algo no menor, por haber elegido Uruguay como su segunda patria.

A su esposa, sus hijas e hijo, sus nietos, a su bisnieto y demás familiares, llegue nuestro abrazo fraterno 🖤

La entrevista ha sido tomada del siguiente enlace: https://n9.cl/lw55a


El actor, presentador, locutor Humberto de Vargas, también realizó una semblanza de su mentor televisivo:


Andreahija de Mario De Carlo, puso en línea un sitio web con su biografía,  complementada con fotografías, en 2016, en ocasión del cumpleaños de su padre, en su homenaje.

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Un sueño con papeles antiguos de la radio, narrado por IA.

Fue realmente un sueño que tuve una vez, y que aún queda en parte en escenas imborrables en mi memoria. Se me ocurrió que ChatGPT, increible herramienta de Inteligencia Artificial, generara un relato, a partir de los recuerdos que conservo de aquél ensueño.

Instrucción (Prompt): «Escribe un relato como si fuera una narración de un sueño ocurrido, el encuentro de viejos papeles pertenecientes a la historia de la radio, revistas de radio antiguas de los años 20, en un escaparate de una feria de antiguo».

Recuerdo vívidamente aquel sueño que me sumergió en un mundo nostálgico y misterioso. Me encontraba vagando por las calles de una ciudad desconocida, envuelta en un aura de encanto y decadencia. A medida que caminaba, mis ojos se toparon con un escaparate lleno de curiosidades antiguas, una feria de lo olvidado.

Mi curiosidad me impulsó a acercarme y examinar con detenimiento los objetos expuestos. Fue entonces cuando mis dedos se toparon con un montón de viejos papeles amarillentos, revistas de radio pertenecientes a la década de los años 20. La radio, el medio que tanto había influido en la sociedad de aquel entonces.

Con cautela, tomé uno de aquellos delicados ejemplares y dejé que sus páginas se desplegaran ante mis ojos. Las letras, impresas con elegancia y el inconfundible aroma a historia, me atrajeron como un imán. Me sentí transportado a una época pasada, donde las ondas radiofónicas eran la ventana al mundo y las voces anónimas se convertían en compañeras nocturnas.

Las historias narradas en aquellas páginas me envolvieron como un susurro que emerge de la oscuridad. Relatos de aventuras radiofónicas, dramas románticos, programas cómicos y noticias que evocaban una realidad que se desvanecía en el tiempo. Me encontré inmerso en un baile de emociones, una danza de recuerdos que no eran míos.

Mientras me sumergía en aquel pasado, percibí un eco distante que me llamaba desde la esquina más sombría del escaparate. Me aproximé con una mezcla de intriga y temor, y allí, oculto entre otras reliquias, descubrí un antiguo radio receptor de madera. Con delicadeza, lo liberé de su prisión polvorienta y lo conecté a una toma de corriente cercana.

El viejo artefacto cobró vida con un chisporroteo mágico, y pronto las ondas del pasado comenzaron a inundar la habitación. Voces olvidadas emergieron del éter, llenando mis oídos con susurros y risas, melodías que flotaban en el aire como suspiros de otro tiempo. El radio se convirtió en mi portal hacia un pasado radiante.

En aquel sueño, me vi transportado a una época en la que las familias se reunían alrededor de este misterioso aparato, creando momentos de unión y emoción compartida. Escuché las voces de los presentadores radiofónicos, cuyas palabras eran capaces de pintar paisajes imaginarios y despertar las pasiones más profundas en los corazones de sus oyentes.

De pronto, una voz envolvente y melodiosa emergió de la radio. Era la voz de una mujer, una locutora de las décadas pasadas que parecía conocer mis pensamientos más íntimos. Hablaba de sueños y de la importancia de preservar la memoria colectiva, de cómo los objetos antiguos nos conectan con nuestro pasado y nos invitan a reflexionar sobre el futuro.

Cuando desperté de aquel sueño, mi mente estaba llena de las vibrantes imágenes de aquella era dorada de la radio. Aunque los papeles y las revistas eran solo fragmentos de una historia olvidada, habían desencadenado en mí un profundo aprecio por el legado de aquellos pioneros de las ondas, cuyas voces resonaban en el éter y dejaron una marca imborrable en la historia de la comunicación humana.

Pedí al ChatGPT que regenerara el texto. Y devolvió la siguiente versión con variantes, dentro del mismo tema:

Me encontraba vagando por una feria de antigüedades sumido en una especie de ensoñación. Cada rincón estaba repleto de objetos que parecían haber sido olvidados por el tiempo, y entre ellos, descubrí un escaparate que parecía contener un tesoro especial. Mi curiosidad se despertó y me acerqué lentamente, cautivado por lo que se revelaba ante mis ojos.

Allí, en ese escaparate enigmático, reposaban viejos papeles amarillentos que parecían contar historias de épocas pasadas. Eran revistas de radio antiguas, datadas en los años 20, que emanaban un aire nostálgico y misterioso. Como si estuvieran envueltas en un halo de magia, me atrajeron irresistiblemente hacia ellas.

Sin pensarlo dos veces, abrí la puerta del escaparate y me adentré en el mundo encantado que escondía aquella colección de revistas. En ese momento, el ambiente cambió drásticamente. Me encontré en un escenario diferente, transportado a los años 20, donde la radio era el medio de comunicación más popular y las ondas sonoras llenaban los hogares con emocionantes relatos e historias.

Las revistas de radio parecían cobrar vida frente a mis ojos. Sus páginas, desgastadas por el tiempo, revelaban entrevistas a famosos locutores, programas emblemáticos y noticias de la época. Mientras hojeaba aquellas joyas antiguas, podía escuchar susurros lejanos, como si los fantasmas del pasado me contaran secretos y anécdotas fascinantes.

De repente, una figura etérea emergió de entre las páginas amarillentas. Era un locutor de radio de antaño, con una voz cálida y melodiosa que llenaba el aire a mi alrededor. Me invitó a unirme a él en un viaje a través del tiempo, para experimentar de primera mano la magia de la radio en su apogeo.

Acepté sin dudarlo y, de pronto, nos encontramos en un estudio de radio lleno de actividad y emoción. Vi a los locutores preparándose para transmitir, ajustando los controles y sintonizando las frecuencias. El sonido de la música en vivo llenaba la habitación, mientras los actores de radio representaban historias cautivadoras.

Recorrí aquel estudio mágico, admirando la pasión y la dedicación que emanaba de cada rincón. Los antiguos micrófonos parecían susurrar los nombres de las voces legendarias que alguna vez los habían utilizado. Me sentí transportado a una época en la que la imaginación era el motor que impulsaba la radio y creaba universos enteros en la mente de los oyentes.

Pero, como ocurre con los sueños, el tiempo pasó volando y mi visita a ese mundo desvaneció como una bruma matutina. Me encontré nuevamente en la feria de antigüedades, con las revistas de radio antiguas en mis manos. Aunque ya no podía escuchar las voces del pasado, su influencia persistía en mi memoria.

Comprendí entonces que esos viejos papeles eran más que simples objetos de colección.

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Uruguay: «Un adelantado. José Tomás Rodríguez». («La Red Independiente», Melo, Cerro Largo).

«UN ADELANTADO».

«Cuando en Melo ni se conocía ni se hablaba de la TV de abonados por cable, el vecino José Tomás Rodríguez distribuía la señal que tomaba con una parabólica y mediante un cableado casero que había tendido por varias manzanas del barrio García.

Además cuando flaqueaba la señal por la extensión del cableado colocaba amplificadores y de esa forma llevaba imagen a los hogares.

Eso fue a fines del 80 y a principios del año 1990.

Aseguró que no cobraba, lo hacía porque siempre fue un aficionado de las telecomunicaciones.

Admitió que en algunas oportunidades los vecinos lo ayudaban para comprar los cables y forrarlos con membrana plástica«.


Fuente:

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«La Televisión». (Infografía publicada en «Billiken», Argentina, c.1994).

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