1928. Viñeta humorística: «En casa del marinero».

Publicado en «Caras y Caretas», Buenos Aires, Argentina:

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1928. Viñeta humorística: «Documentándose».

Publicado en ABC, España, año 1928

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1926. «El Imperio de los Radioescucha».

Publicado en «Caras y Caretas», Buenos Aires, Argentina.

(27 de diciembre de 1900 – 9 de abril de 1960). Argentina.
Poeta
Viñeta: Poggi
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Circuito Integrado – «El chip que cambió el mundo»

El amigo Fábio Serra Flosi – Barueri, SP – Brasil  tiene como afición, que compartimos, de coleccionar sellos de correo y piezas postales de la temática Radio. ¡Y vaya que ha desarrollado de manera magnífica su colección!

Y a través de VIRTUAL INTERNATIONAL PHILATELIC EXHIBITION

se muestra virtualmente una brillante exposición en un cuadro (16 hojas), que también reproducimos aquí.

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1970.»El BafleVox» para las radios portátiles.

Aviso publicitario de 1970, aparecido en la prensa uruguaya. Se trataba de un adminículo cuyo objetivo era el de mejorar la calidad sonora de la portátil radio a transistores,  (que poseían, por lo general, un pequeño parlante), mediante una caja de resonancia diseñada para resaltar los sonidos  más graves.

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1927. El Micrófono.

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1923. «Radiotelefonía» (Emilio Frugoni).

Anoche subí a la azotea.
A mis oídos llegaba un rumor
como de marea:
de lejos, el desgarrador
alarido que lanza un vapor,
y un jadeo de locomotora;
de cerca,
la vibración terca
del gong de los trenes, los autos afónicos,
arriba, el clamor de los hilos
telefónicos.

El cielo esplendía
como si la noche estuviese cubierta
por una obstinada floración del día
que desmenuzado en estrellas ardía
en la amplia e incierta
bóveda sombría …

Poco a poco se iban apagando
los ruidos, y mi alma
se iba plácidamente internando
en una región de silencio y de calma.
El viento callaba. La ciudad se hundía
en un silencio creciente
como una marea
que subía, subía, subía.

Y pasaba sobre la azotea,
sellaba mis labios, cubría mi frente
y me sumergía
en un mar inmóvil de sombra imponente.

Y en ese silencio encantado
yo sentía pasar por mi lado,
rozarme el espíritu, girarme en la altura
impalpables las alas vibrantes
del verbo en el éter disuelto
como un invisible pájaro suelto
que llegara de selvas distantes.

Si tuviese -pensaba- una antena,
yo cazaría en la noche serena,
el verbo viajero y ese prisionero
seguiría volando lo mismo;
hacia los cuatro puntos cardinales,
por sobre el abismo,
cazado en el mismo momento
por muchas antenas iguales
que no lograrían quitárselo al viento…

Me siento infinitamente circundado,
como por una misteriosa nube,
por el espíritu del hombre, que sube
vulgarmente osado
a poner en la naturaleza
en lugar de la ausente palabra de Dios,
fundida en el éter que el mundo atraviesa,
la sombra inmanente y actual de su voz.

De «Poemas Montevideanos», 1923

Emilio Frugoni (1880-1969)
Uruguay.

Abogado, escritor, poeta, parlamentario uruguayo.

 

 


«Poemas Montevideanos», mención e ilustración por Besares, en la revista «Martín Fierro», periódico quincenal de arte y crítica, Buenos Aires, 15 de mayo – 15 de junio de 1924. (Fuente).

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Casa Sapelli, «la casa de radio y TV más antigua del Uruguay».

Hablar de la Casa Sapelli es hablar de Don Claudio Sapelli, su fundador, y uno de los pioneros indiscutibles de la radiotelefonía y la televisión en el Uruguay.

En 1921, la Compañía General Electric, importó un pequeño trasmisor «Westinghouse», de 20 vatios y quien dirigió su instalación en el Teatro Urquiza fue Don Claudio Sapelli.

De este episodio memorable, el Sr. Sapelli pasó a uno más trascendente todavía: en 1922 instaló la primera broadcasting de Uruguay, de un kilovatio de potencia, en los altos del Palacio Florida Hotel, calle Mercedes esquina Florida, que se llamó Radio Paradizábal.

Para ese entonces ya el Señor Sapelli había fundado su actual casa, pero no como comercio detallista sino dedicado a la venta de receptores de radio al por mayor.

En 1922, Sapelli fabrica el primer receptor de
radio en al Uruguay con carácter comercial.

En su taller empezó construyendo receptores a galena y siguió luego con los primitivos aparatos a lámpara.

Bueno es consignar aquí, que las tres primeras lámparas que llegaron al Uruguay fueron traídas por Don Claudio en 1919.

El antiguo Teatro Urquiza, Andes y Mercedes. Más tarde desde esta esquina y ya demolido el edificio, se construyó el estudio auditorio del SODRE, a su vez incendiado y vuelto a reconstruir como Auditorio Nacional «Adela Reta».

Eran dos válvulas fabricadas por Marconi en Inglaterra y una de las únicas cien válvulas que De Forest construyó en Estados Unidos y que el Sr. Sapelli supo conservar como una reliquia.

En 1921, con el pequeño trasmisor »Westinghouse» que instaló don Claudio se efectuó la primera trasmisión teatral conocida en el Uruguay, que consistió en la puesta en el éter de una función de la compañía de operetas italiana «Bertini», que actuaba en el Teatro Urquiza.

Ese mismo año trasmitió desde el Propileo de «El Plata», junto al Teatro Solís, las noticias que por teletipo llegaban del 5º Campeonato Sudamericano de Fútbol que se jugaba en Río de Janeiro. Mientras por un megáfono se avisaba al público, congregado frente al diario, de las alternativas de los partidos, Sapelli comunicaba las novedades a las pocas decenas de propietarios de radiorreceptores desperdigados por Montevideo y adyacencias.

Luego, la proeza más audaz está señalada en el almanaque el día 1º de octubre de 1922, fecha histórica de la radiotelefonía uruguaya: don Claudio Sapelli —improvisado locutor de fútbol—, trasmitía por micrófono al match Uruguay-Brasil. que se disputaba en el marco del V Campeonato Sudamericano de Fútbol. Fue el primer acto de masas despertado por el nuevo medio.

Las trasmisiones llegaban hasta Pando, y entonces eso resultaba maravilloso. Y lo mas curioso es que sólo hacía quince meses que el mundo conocía la primera trasmisión de un acontecimiento deportivo: el relato que por radio se hizo en Estados Unidos de la memorable pelea entre Jack Dempsey y Georges Carpentier.

Y aquellos entusiasmos de los veinte años, aquel espíritu emprendedor que lo llevó a instalar el primer trasmisor, la primera broadcasting del país y su recordada estación particular R 6 y a trasmitir una función de teatro y un partido de fútbol, aquella vocación por alcanzar cada vez nuevos horizontes, lo condujo en 1952 a instalar una antena de televisión en los altos del Café Montevideo, en 18 de Julio y Yaguarón, para captar lar primeras emisiones de TV de Buenos Aires, que mostró al público uruguayo desde los escaparates de su gran casa de electricidad de la Avda. 18 de Julio Nº 1268.

Ese mismo afán lo llevó a Estados Unidos para continuar al día con los últimos adelantos de la radio, la televisión y la electrónica a fin de orientar sus planes y su actividad comercial siempre en un plano de avanzada.

Si el Uruguay fue el primer país del mundo un encarar a la
radio como vehículo publicitario. se lo debemos a don Claudio Sapell. quien trasmitió el primer aviso promocional en emocionante experiencia.

La casa de comercio de Don Claudio Sapelli, de la que damos algunas fotografías en la presente nota, es trasunto fiel de la capacidad,  experiencia e inquietud de su propietario: un establecimiento de la más alta categoría, completo en su género, que abarcaba todos los más variados aspectos de la electricidad y la electrónica y reflejando la última palabra que en cualquiera de esas ciencias se haya dicho en los grandes centros ultramarinos.

Instalada como comercio al detalle en 1925, en la calle Andes № 1490, frente al Urquiza de aquella época y trasladada en 1935 a su posterior sede de la Avda. 18 de Julio, al lado del teatro del mismo nombre, la Casa Sapelli constituyó un altísimo exponente comercial en el ambiente metropolitano, ocupando un lugar señero dentro de su ramo, acorde con el airoso puesto de vanguardia que, merced a su obra fecunda y tesonera y a su carácter emprendedor, supo conservar en todo momento su fundador y propietario.

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Interior del local de la Av. 18 de Julio 1268, 1952.

Frente del local de la Av. 18 de Julio, en vista nocturna, mostrando sus escaparates, 1952.

Local sucursal de la Av. 8 de Octubre en el barrio de «La Unión».

Fue el comienzo de una nueva y brillante actividad que continuó por 70 años. Tres generaciones enteras fueron sus clientes y amigos y como antaño, siempre recurrió Casa Sapelli para encontrar los últimos y sorprendentes adelantos que encierran las nuevas técnicas de la electrónica.

Desde su inauguración en abril de 1925, la trayectoria de Casa Sapelli sostuvo un ritmo creativo de vértigo.  Cada nuevo descubrimiento era prontamente analizado en sus laboratorios de investigación y, posteriormente, elaborado con micrométrica precisión.   Sus modernos talleres fabricaron desde una línea completa de artículos eléctricos para uso doméstico, hasta equipos electrónicos de diversa índole.

Un ejemplo ilustrativo fueron los equipos de Comunicación en VHF-FM «Electrola Commander», primeros en incorporar «circuitos integrados» a su línea standard de fabricación, los que suscitaron el elogio de los adquirentes. Todo lo expuesto, es tan sólo una página de su historia… pero una historia que fue labrada con orgullo y prestigio!

El Final

«EMPRESA FAMILIAR»
«Casa Sapelli cerró luego de 70 años» titulaba la noticia el Diario «El Observador» del jueves 6 de abril de 1995. Y continuaba:

«La tradicional casa de electrodomésticos ubicada en 18 de Julio y Vázquez cerró sus puertas y envió a sus 40 trabajadores a seguro de paro.»

«La última de las tradicionales grandes casas comerciales del Centro, Casa Sapelli, cerró definitivamente sus puertas, finalizando un capítulo que se inició tiempo atrás, con la clausura de la sucursal de 8 de Octubre.»

«Casa Sapelli, que precisamente hoy cumpliría 70 años de vida, fue hasta su clausura una empresa familiar. En su última etapa participó tanto en la venta de electrodomésticos como en la de muebles.»

«Trabajadores de la empresa señalaron a El Observador que el cierre de Sapelli. dejó sin trabajo a 40 personas los cuales fueron despedidos y se encuentran en seguro de paro.»

La empresa participaba en la venta de electrodomésticos y muebles (Foto: P. Porciuncula, «El Observador», abril 6 de 1995. (Archivo LGdS, Horacio Nigro)

«La mercadería está embargada debido a reclamos en los haberes de los trabajadores.»

«Con el cierre de Casa Sapelli. los montevideanos pierden un nuevo referente de un pasado que identificaba al Centro como una zona comercial de grandes firmas, como London París y Angenscheidt. La clausura de la filial de 8 de Octubre, tiempo atrás, dejó entrever cierre definitivo.»

«Otras, como Soler, perduraron más en el tiempo pero tuvieron un destino similar.»

«Casa Sapelli es la segunda de las firmas tradicionales en cerrar sus puertas en 1995. El Mago luego de lenta agonía, que lo llevó a destinar su producción únicamente al mercado externo, frenó su fábrica un par de meses atrás. Situaciones como la crisis en México —uno de sus principales mercados— precipitaron el cierre.»

Aviso de Casa Sapelli en «Cine Radio Actualidad», 1963. (Archivo LGdS, Horacio Nigro). (Cliquear en la imágen para verla con mayor detalle).

Finalmente, un aviso promocionalde los primeros en aparecer en la TV uruguaya– en la década de los 60s y riguroso blanco y negro.

Y otro de la década de los 80. Interpretado por Carlos «Bananita» González, la cantante Rona, y el argentino Emilio Disi.

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Mílton Schinca, un faro de cultura en la noche de la dictadura uruguaya.

Don Mílton Schinca, ha muerto el 21 de mayo de 2012, después de una larga enfermedad a los 86 años.

Nacido en 1926, su vinculación con el teatro era una tradición familiar. Su padre, Francisco Alberto Schinca, fue un destacado crítico y periodista.

Schinca dio sus primeros pasos en el teatro en 1947, cuando comenzó a vincularse al grupo La Barraca. Estrenando la primer obra de su autoria en 1956, llamada Sancho Panza, Gobernador de Barataria.

Durante su carrera en las tablas escribió una veintena de obras, entre las que se destacan «Pepe El Oriental», «Boulevard Sarandí», «Guay, Uruguay», o «El Dandy de Tontovideo».

Sus obras fueron llevadas a escenarios en Brasil, México, Chile, Argentina, Ecuador, España e Italia.

Además de su prolífica obra de teatral, fue periodista donde colaboró como critico teatral en los semanarios Acción, Marcha y Brecha.

Esta es la voz de Don Mílton, leyendo «La Fortaleza Digital» de Don Brown. (²)Prestó su voz y su excelente forma de relatar a la «Fundación Braille de Uruguay» y su archivo de libros hablados.

Publicó varios libros de poesía, como «Esta Hora Urgente» , «Mundo Cuestionado», «Nora Paz», «Poemas Sex» entre otros y una novela histórica sobre la vida de José Artigas en el exilio en Paraguay, llamada «Hombre a la orilla del mundo».

Un disco de vinilo, simple de 33½ rpm, «La poesía Uruguaya: Carlos Brandy – Milton Schinca», editado por el Sello Carumbé, en 1962, incluye en su cara B, las siguientes poesías:

«Muchachas explíquenme»,
«En la iglesia o dónde», «Cielo matemático», «Llamando para liberaciones».

Durante los años 70 se exilió Cuernavaca, México, hasta el retorno a la democracia. En 1976 le fue otorgado en España el Premio Ondas por su labor radial en CX 30 «La Radio». Su programa se llamaba «Boulevard Sarandí», y era un periodístico que iba en la mañana hasta el mediodía.¹

  • Este es el audio de una entrevista en el programa «Sábado Sarandí»,  por la publicación de su libro «Religaciones» [emitido el 9 de junio de 2007]:

En 2010 la Intendencia de Montevideo lo homenajeó como ciudadano ilustre.

Su curriculum radial:

1956: Teatro de Hoy (audición radial de Teatro del Pueblo). Por CX-18 Radio Sport.
1962: Documental Centenario. Audición periodística. Por CX-36 Centenario.
1966: Retratos para Noviembre (Reportajes no políticos a figuras de la elección). Por CX-12 Radio Oriental.
1976: Boulevard Sarandí. Anécdotas sobre el pasado de Montevideo, en los 250 años de su fundación. Premio Ondas, de Radio Barcelona, España.
1977: Así somos. Por CX30 La Radio. Ciclos sobre temas varios:
. Delmira.
. El sitio de Paysandú.
. El Uruguay Anónimo.
. Vida y muerte de la nación charrúa.
1978: Mundo abierto. Periodístico de larga duración. Por CX-30 La Radio.
1992: Juegos en la 8. Notas sobre temas varios. Por CX-8 Radio Sarandí.
1996: Ciclo conmemorativo de los 20 años de la audición Boulevard Sarandí. Por CX30 Radio Nacional.²

  • Audio del programa «Radioactividades» (CX26, Radiodifusión Nacional, Uruguay) que lo recordó el pasado domingo 3 de junio de 2012:
  • Más programas de «Boulevard Sarandí»(CX30):

Más…

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«La Paisanita» en CX30 y la Tropilla de Huachi-Pampa.

«La Tropilla de Huachi-Pampa», fue el primer programa radial folclórico de gran impacto nacional en Argentina y su éxito se amplió al Río de la Plata.El 7 de octubre de 1940, la porteña Radio El Mundo ponía al aire un ciclo inédito, que marcó un hito en la radiofonía argentina, que transitaba por entonces su década de oro: un programa de música folclórica, realizado por un grupo del interior del país, que se convertiría en el primer programa radial de su tipo, con enorme repercusión nacional. El envío en cuestión se llamaba El Fogón de los Arrieros, el grupo que lo hacía era La Tropilla de Huachi-Pampa; y el mentor, animador y guionista era nada menos que Buenaventura Luna, nombre artístico del huaqueño Eusebio Dojorti.

El fogón de los arrieros, en 1940, fue el primer programa radial de música folclórica de gran alcance nacional, en Argentina, pergeñado y dirigido por Buenaventura Luna (extremo izquierdo). (Fuente Diario de Cuyo)

Según testimonian los archivos, el combo telúrico creado por Don Buena -del que él era director y arreglador, y por el que pasaron figuras de la talla de Antonio Tormo, Diego Canales, Remberto Narváez, Alberto Landa, José Báez y el Zarco Alejo (Castorina), entre otros- debutó en 1937 en la antigua Biblioteca Nacional, en Buenos Aires. El 1 de octubre de ese año -tiempos de jazz y de rumba- fue invitado a cantar a Radio El Mundo por Pablo Valle, otro pionero.

«La Tropilla de Huachi-Pampa ya se encuentra en Buenos Aires y comenzará el mes entrante a alternar en los programas de LR1 Radio El Mundo. Muy pronto conoceremos, pues, una auténtica expresión del folclore huarpe, a través de las sencillas descripciones de Buenaventura Luna, ilustradas por los cantores y guitarreros que integran su Tropilla», anunciaba la revista Sintonía.

Fue tal la roncha que hizo en su presentación, que la radio creada en 1935 por Jaime Yankelevich, decidió incorporarlos como un envío estable, que se prolongó durante tres años -el primero con contrato exclusivo de cigarrillos Caravana-, desde el 40 al 43.

«Vallecito», «Entre San Juan y Mendoza«, «Puentecito de mi río», «Cantar de los arrieros» fueron algunos de los temas que desgranó la Tropilla -que en paralelo realizó algunas temporadas en Radio Oriental del Uruguay-; alternando con una suerte de radioteatro, con libretos de Buenaventura (que escribía por las noches, junto al mate cebado por su compañera Olga Maestre) y donde actuaban otras figuras, como los hermanos Navarrine.

En 1942 Tormo, Narváez y el Zarco Alejo dejaron la Tropilla. Dojorti los reemplazó con «La Paisanita» Ángeles del Castillo y con el dúo Las Serranitas, y así continuó en el aire (esa nueva Tropilla también hizo Las coplas del gaucho pobre, otro programa de Luna que emitió El Mundo).

«Del final del conjunto y del ciclo es muy poco lo que se sabe, como no sea que ambos quedaron a partir de 1946 en manos de Báez. La Tropilla grabó otro repertorio muy distinto al de Luna. Y del Fogón, se sabe que no prosperó», contó a DIARIO DE CUYO Carlos Semorile, nieto y biógrafo de Dojorti, quien en su libro Olga y Eusebio, relaciona el final con un tironeo entre Dojorti y Aloé, funcionario clave del gobierno de Perón (a quien Eusebio adhería, aunque sin militancia, tras su paso por el cantonismo y por su propio partido, la Unión Regional Intransigente).

«Es muy probable que dicha enemistad le hubiera impedido conseguir aire para sus audiciones. Y probablemente haya sido éste el motivo por el cual en 1948 volvió a trabajar en las radios sanjuaninas (Entre mate y mate… y otras yerbitas)», agregó Semorile desde Buenos Aires.

No obstante, Buenaventura Luna y su obra -marcada por la difusión de la música argentina, del «canto perdido’- ya estaban instalados. No por nada el estudio principal de Radio Nacional (la vieja Radio El Mundo) lleva su nombre.

«El éxito no ha sido casual. El material básico de Buenaventura Luna fue honradamente concebido y realizado. El gaucho, su vida y sus andanzas, justamente enfocados, tenían la humana pureza de la sencillez y de la verdad (…) Así fue como «El fogón de los arrieros» se adentró a galope tendido en el corazón de los oyentes.

«Debemos agradecer a los oyentes el favor de su atención y la cuantiosa correspondencia de aplauso con que nos honraron. Y también debemos pedirles disculpas si aun no se ha contestado toda esa correspondencia. Y, al mismo tiempo, que nos perdonen por la renuncia sistemática a recibir visitas durante la transmisión».

Ese hermetismo se debió al deseo de mantener el encanto imaginativo, el ensueño del oyente, que frecuentemente suele desvanecerse después de ver la acción dentro del estudio».

Se despedía «El fogón…» en diciembre del 40, tras el primero de tres cortos pero intensos años de radio, que le valieron a Luna un lugar en la historia del folclore y de la radiofonía argentinos. (¹)

Y no sólo actuaron en CX12 Radio Oriental, de Montevideo, sino que  también lo hicieron en CX30 Radio Nacional.

Gracias a un hallazgo de nuestro buen amigo el Dr. Ricardo Paredes Quintana, investigador de la historia de la radio chilena, que visitó nuestro país recientemente para brindar su conferencia «Cuando Chile era Radio: 1922-1944», en la Junta Departamental de Montevideo, conjuntamente con el Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones de Uruguay «Gral. Artigas»; dando vueltas por la muy montevideana y tradicional «Feria de Tristán Narvaja», encontró esta tarjeta, que dataríamos del periodo 1942-1946:

Fuente:

Archivo del Dr. Ricardo Paredes Quintana, Chile, imagen cedida gentilmente.

Diario de Cuyo, Argentina

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