1944. Poster: «Chart of Electromagnetic Radiation».

Magnífico poster de 1944 de la W.M Welch Scientific Company: «Chart of Electromagnetic Radiations».

Quien subió esta imagen a Flickr comenta que la lámina fue encontrada en una oficina abandonada hace años, y que actualmente cuelga, enmarcada, en un corredor de una de las oficinas de ingenieros del Lawrence Livermore National Institute Laboratory, EE.UU.

© Llnl photos, en Flickr. Cliquee en la imagen para verla a tamaño grande.

Descarga del poster a tamaño original (107.19 MB, jpg).

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Testimonios: Radio de Onda Corta. (Enzia Verduchi).

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Radio de onda corta

A oscuras mi padre sintonizaba la radio:
una pelea de box en japonés,
la crónica de un atentado en italiano
o la caída de un avión en ruso.

Aunque los periódicos al día siguiente
desmintieran sus versiones, él se entendía
con la frecuencia y la estática.

Fiel receptor de hechos incomprendidos
a lo largo del cuadrante, insomne
en las ondas de alguna estación.

Mientras, junto a él, mi madre
soñaba encontrar un interlocutor.

Enzia Verduchi* – Italia

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*enzia_verduchiPeriodista y poeta, nació en Italia en 1967 y se naturalizó mexicana.
Libros de poesia: Cartas de usurpación (1999) y El bosque de la Hormiga (2002). (Bio).
 
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Infografía: «The History of Radio», (1928-2012).

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1966. Telegrama musical. Waldir Silva.

Waldir SilvaEl primer paso en el mundo del disco para el músico y compositor brasilero Waldir Silva ocurrió con la grabación de su composición «Telegrama Musical». A pesar de que la música es eminentemente instrumental, esta composición, a traves de las notas musicales aisladas,trasmite un mensaje expresamente en Código Morse, que encantó a todos. El suceso en la época fue tal, que Waldir Silva fue felicitado por el Dr. Juscelino Kubitschek de Oliveira, entonces Presidente de la República del Brasil, que entendió perfectamente el mensaje y agradeció respondiendo también en Código Morse.

Fuente:

Roberto Paoli, en lista Sat-Fm, Grupo de Operadores de Satélites do Yahoo, via Roberto Laurindo da Silva (Rob), PY2ZJ, Praia Grande, San Pablo, Brasil. (blog).

Agradecimiento a Pedro Cano, CX5BW, que publicó el enlace en el perfil del Radio Club Uruguayo en Facebook.

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El «Ingeniero Electrónico», modelo EE20, de la Philips.

Philips%20Electronic%20Engineer%20EE20%20-%20Bo%EEte%203El «Ingeniero Electrónico» (en inglés «Electronic Engineer») es el nombre de una caja de juegos para armar dispositivos electrónicos fabricado por Philips en los años 60 y principios de los 70s.

Estaba disponible para su comercialización en distintas versiones, según el número de circuitos que contenía la caja.

PEE_06Fue un excelente juego de construcción orientado a adolescentes que, de esta manera, podían armar distintos aparatos, con los elementos incluídos (resistencias, condensadores, diodos, transistores, antena, lámpara, llaves, interruptores, potenciómetro, parlantes, cables, alambres, auriculares).

Aviso de venta del "Ingeniero Electrónico", en 1968, vendido en su momento por Eneka (publicado en "Corriente Alterna", Diciembre 1968, gentileza Museo del Radioaficionado "Guglielmo Marconi" de Uruguay, Radiogrupo Sur)

Aviso de venta del «Ingeniero Electrónico», en 1968, vendido en su momento por Eneka (publicado en «Corriente Alterna», Diciembre 1968, gentileza Museo del Radioaficionado «Guglielmo Marconi» de Uruguay, Radiogrupo Sur)

Recibí el modelo EE20, como regalo de Navidad a los 14 años, adquirido en Bazar Mitre. En este comercio, ya desaparecido, el empleado vendedor, me recibió gentil y desinteresadamente para explicarme la manera de lograr con éxito cada montaje. En una anterior entrada en este blog describí como fue la experiencia, incluyendo un archivo de audio de cómo jugaba con el intercomunicador, a relatar el lanzamiento de la nave espacial SkyLab 2.

No era fácil para un muchacho de esa edad, lograr de primera hacer funcionar alguno de los dispositivos. Había que tener órden, prolijidad en la inserción de los distintos componentes y cuidado de no perder alguno de ellos.

El más complicado fue el órgano de 8 teclas, que era «la frutilla en la torta», y que fue «buque insignia» en las promociones que en aquellos tiempos hacía la Casa Philips, cada domingo, en el antiguo programa «Casino Philips», de Montecarlo TV Canal 4 en el horario nocturno central de cada domingo, y cuyo presentador era el ya desaparecido, famoso locutor Américo Torres, quizá el más elegante y distinguido de todos en la historia de la TV vernácula.

Las radios, de uno, dos y tres transistores también funcionaron, el higrómetro y -tal como se dijo- el intercomunicador, de igual manera dieron alegría al improvisado y amateur ingeniero.

En la Feria de Tristán Narvaja, de Montevideo, lugar de hallazgos antiguos e insólitos, muchas veces, y que concita la atención de miles de ciudadanos cada domingo en la mañana, encontramos -felizmente- este «banner» o anuncio que sirvió para destacar la caja en las vidrieras o escaparates de los negocios donde se vendía. Está impreso en serigrafía sobre papel.

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De este juego entrañable, inolvidable, y que sirvió para que muchos jovencitos se orientaran a la profesión o el hobby vinculado con la Electrónica, me quedan hoy algunos pocos elementos, lamentablemente. Quién sabe en que lugar del Universo estárán la mayoría de sus partes. Quizá se hallen en la dimensión de los juguetes perdidos, que junto con los calcetines huérfanos se hallan quién sabe dónde.

Se han conservado, el tablero de «Duraboard», perforado, pero sin las cuatro patitas de plástico negro, los cartones-guía con el dibujo de los circuitos, con la disposición de los distintos elementos a seguir en la construcción y los dos manuales. Las horquillitas y resortes característicos del juego en brillante idea de diseño, que evitaba la soldadura y facilitaban fijar o reubicar el componente, los transistores que se guardaban en preciosas cajitas de cartón, y el resto no están más… Recuerdo sí, que en la segunda etapa en que rescaté el juego del olvido, mandé hacer a una fábrica de resortes, según alguna muestra que conservaba, una cantidad de esos muelles o resortes. Y quedaron bien.

Sí perduran el «Libro de Teoría», librillo ilustrativo de 36* páginas, donde se explica el funcionamiento de los distintos elementos.

*NOTA: Faltan las páginas 37, 38.

Y el «Libro de Montajes»*, con la descripción de los montajes, divididos en las siguientes categorías «Electroacústica», «Telecomunicaciones», «Radio», «Señalización Electrónica» y «Equipos de Medida y Control».

*NOTA: Faltan las páginas 53 a 56.

Este es el lote de plantillas que he podido conservar…

sepMás…

Montajes Didácticos con el N-ieP (Nuevo Ingeniero Electrónico Philips).

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Uruguay. El «walkie-talkie» de la serie «Combate!».

200px-0,469,32,267-Combate-1era_temp.COMBAT!, (en América Latina conocida por «Combate») es el nombre de una serie de televisión norteamericana, transmitida por la cadena ABC entre los años 1962 y 1967.  Fue emitida en Uruguay por Canal 4 Montecarlo TV.

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El Sargento Chip Saunders (Vic Morrow) y el Teniente Gil Hanley (Rick Jason).

El programa consistía en la vida de un grupo de soldados durante la Segunda Guerra Mundial, y como escenario el combate contra los nazis en Francia . Sus protagonistas principales eran Vic Morrow en el rol del Sargento Saunders y Rick Jason como el Teniente Hanley, entre otros.

Como en otras de éxito, un mercado de juguetes y accesorios de esta serial fue desarrollado para solaz entretenimiento de los niños que eran atrapados semanalmente en sus episodios, en plena era de la TV en blanco y negro, aunque en su última temporada fue filmada en color.

Luego de terminada la aventura, salíamos con los amigos o hermanos a jugar a «Combate» en la vereda. Tales juguetes integraban la lista de deseos para los Reyes en enero. El casco de plástico duro, color verde, las granadas de plástico, el rifle fueron míos, pero nunca el walkie-talkie usado por el Teniente Hanley.

En una recorrida por la siempre apasionante Feria de Tristán Narvaja, de Montevideo, este domingo encontré tal transceptor que alguna vez fue el sueño de infancia.

Fabricado de madera, con tapa y contratapa de «Duraboard», una rejilla de ventilación usada como auricular, dos perillas plásticas, y las chapas identificatorias, con un alambre actuando como antena rebatible, lo conseguí por $150 pesos uruguayos (aproximadamente unos USD 7) . Y en excelente estado de conservación.

Se trataba de un «Premio» que el niño podía ganar completando las figuritas del álbum «Combate».

«Torre Blanca llamando a Jaque Mate Rey 2», era el llamado del Teniente Hanley, frecuentemente escuchado en los episodios. Y con esa frase también jugábamos, escondiéndonos tras un muro o una esquina. Y cuando «nos daban», caíamos al suelo con un movimiento de espiral, para volver a levantarnos y «que aquí no ha pasado nada» y a seguir jugando.

Garantiza su «autenticidad» el número de serie estampado en una chapita en uno de sus laterales.

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Argentina. Las primeras casas de radio en Buenos Aires. 1900-1925.

Materiales de radio que se vendían como de Física experimental.

Los primeros investigadores de la radio estaban ávidos de comprobar las experiencias de Marconi quien a principios del siglo XX había logrado efectuar comunicados fuera de los muros del gabinete de Física (experiencias de Branly) entre St. Margaret, cerca de Dover y Wimmereux, próxima a Boulogne Sur Mer.

Pilas, llaves de cuchilla, interruptores, acumuladores, bobinas de inducción (los famosos carretes de Ruhmkorff), condensadores del tipo Botella de Leyden o improvisados con láminas de estaño y placas de vidrio, podían obtenerse en las casas que vendían artefactos para laboratorios de Física con fines de estudio y experimentación.

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Algunas casas como el Bazar Yankee, Laborde, Lepage y otras, traían algunos accesorios o juegos «científicos» que eran rudimentarias estaciones de telegrafía sin hilos.

Jugar con pilas secas, electricidad básica, construir  electroimanes,  timbres caseros y teléfonos rudimentarios comenzaba a ser un entretenimiento para el jóven de entonces, donde la misma electrificación del hogar comenzaba a extenderse con aparatos de uso doméstico.

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Esta caja de construcción fue fabricada y comercializada en 1924 por la primera firma en el mundo que tuvo el mérito de popularizar la construcción de aparatos eléctricos y de radio telegrafía para uso de aficionados: «Electro Importing Co.», de Nueva York, creada por el gran impulsor y periodista de la radio Hugo Gernsback. Con sólo el uso de un destornillador, incluido en la caja, el entusiasta podía armar los siguientes aparatos: electroimán, cañón eléctrico, espiral danzante, martillo eléctrico, galvanómetro, voltímetro, captor para teléfono, condensador, micrófono sensible, teléfono inalámbrico para corta distancia, probador de baterías, zumbador eléctrico, ribeteadora eléctrica, pececitos danzantes, teléfonos cantante, danzarín misterioso, reóstato, péndulo errático, mariposa eléctrica, motor termoeléctrico, telégrafo, visual, etc., etc. Incluía un manual de instrucciones con la descripción de un centenar de experimentos. En total contaba con 114 piezas independientes y 24 terminadas y listas para su funcionamiento.

Puede decirse que, hasta después de la I Guerra Mundial no podían comprarse elementos o accesorios que hubieran sido fabricados especialmente para radiotelegrafía.

Así, de 1918 a 1920 se especializaron algunas casas en la venta de elementos importados y también comenzó la industria nacional a fabricar accesorios o piezas sueltas para armar condensadores variables o devanar bobinas.

Entre las primeras mencionaremos la Casa Magdalena, de Maipú 669; Gustavo Mollajoli en Corrientes: Guerrero, en Esmeralda 455 (que importó los primeros generadores y convertidores), García Santos en Moreno 500; Menéndez en Rivadavia 1856; Linares, en Perú 657.

La Casa Galli Hnos., fue fundada en 1911, con su local en Entre Ríos 628-636 y también con un anexo en la calle Carlos Pellegrini, que tuvo que desaparecer al trazarse la Diagonal Norte.

La Casa Daneri y Zaccai, de San Martín 374, importó unos famosos regenerativos «Radio -Concerts» Pericaud de París y por supuesto las primeras válvulas termoiónicas marca «Metal», conocidas como «audiones» y que eran triodos comunes, con 4½ voltios en filamento y un amperio de consumo. Las patitas de conexión no estaban dispuestas equidistantes, sino solamente tres de éstas y una cuarta más alejada, que era la placa.

García Rubio, en Callao 188-192, vendía condensadores Brandly, Bremer-Tully, bobinas tipo variómetro Sleepper, diales, zócalos antimicrofónicos, etc.

Domingo Ortelli y Cía., instalada en Corrientes 773, vendía muy buenos materiales, aunque después solamente se dedicó a instalaciones eléctricas y sanitarias.

Mentruyt y Cía., en Bolívar 181, no solamente vendía aparatos importados sino que fabricaba los tan famosos regenerativos «Perry O’Briggs», con bobinas canasto de pocas pérdidas, los Reinartz «Roberts» y los primeros de radiofrecuencia sintonizada, a los que entonces se les conocía como neutrodinos, porque se debían ajustar con unos pequeños condensadores de tubito de unos 5×30 mm,«Ultradynos», y otros.

La Casa A. Hertzmann, de San Juan 1952, era un establecimiento electrotécnico que fabricaba receptores a $90 y varios accesorios, como variocouplers, condensadores variables y reóstatos. Los receptores a galena en lujosas cajas de cuero y madera lustrada se vendían de $25 a $35.

La Compañía Radio Telefónica Argentina, registró la marca CIARA para sus aparatos receptores y trasmisores, y tenía sus escritorios en Sarmiento 372.

Guerrero y Gache, sucesores de Horacio Guerrero, vendían unas extrañas «bobinas amplificadoras» de radiofrecuencia marca «Sullivan», para ondas de 200 a 20.000 metros a $35 c/u. Tenían forma plana entre dos placas de ebonita con una manija selectora de 4 topes y bornes de bronce pulido para entrada y salida. Se conseguían en Esmeralda al 455.

Luis Galli,  en Santa Fe 126, fue la meca de muchos radioaficionados , principalmente del barrio Norte. Tenía un amplio surtido en accesorios  para construir aparatos. Los materiales necesarios para armar un receptor estándar regenerativo a un costo total de $38 eran los siguientes:

  • 1 panel de ebonita 24 x 25 agujereado
  • 1 condensador variable de 17 chapas, armado (nótese que entonces se vendían las chapas sueltas, con varillas roscadas y arandelas de separación)
  • el reóstato de 6 ohmios para filamento
  • 1 resistencia para grilla (2 megohmios)
  • 1 condensador de grilla (250 picofaradios)
  • 1 condensador de teléfono (.001 microfaradios)
  • 1 variocoupler completo (¡cuantos chicos usaban baleros para hacer la bocha de reacción, o sea de realimentación)
  • 2 bornes con cabeza de ebonita
  • 6 bornes de bronce
  • 4 enchufes de audión, un zócalo de válvula
  • 9 topes comunes
  • 2 topes finales (éstos tenían un escalón para que la manija selectora no siguiera viaje)
  • la manija selectora de bronce
  • 2 diales graduados
  • alambre para conexiones

Si se deseaban las piezas armadas sobre el tablero de ebonita se abonaba $3 adicionales. La caja de roble, lustrada, para el receptor costaba $8.

Otra de los antiguos establecimientos de radio era la Casa Chercover, ubicada en la calle Victoria 454, que vendía juegos de bobinas para armar Perry O’Briggs a $12 y los «Roberts Knock-Out» al mismo precio. Don José el propietario decía que era la casa más antigua y mejor surtida de Sudamérica.

La Casa Fotia, en Lavalle 776, comercializaba de acuerdo a su lema en base a la buena fe y entregaba productos legítimos de valores exactos, pues de éstos dependía el éxito de todos los circuitos.

Longovica, en Alsina y Chacabuco, era representante exclusivo de la fábrica de válvulas de radio «Radiotechnique» de Francia. Vendía la «Radio Micro» de consumo reducido, con las siguientes características: 3 voltios de filamento, 0,060 amperios de consumo en filamento, 45 voltios en placa, 10 miliamperios de consumo anódico, un coeficiente de amplificación de 10 y resistencia interna de 30.000 Ohmios.

Otra casa fue la Antigua Casa Méndez, en Libertad 78, que importó los materiales de las marcas Cladwell, USL, Dimac, Dubillier, Hart, Pacent, Maquis, Warne’s, Chelten, Bremer-Tully, etc.

La Casa Quodbach y Schwarz vendía los teléfonos y altoparlantes Seibt, muy sensibles.

Dentro de los fabricantes locales de accesorios y elementos se pueden mencionar: las Baterías Fanal, de la calle Güemes 4327 con fábrica de acumuladores con elementos en vasos de vidrio de 4 y 6 voltios de 16 a 120 amperios/hora. Tenían caja de roble, tapa y manija. Se vendían con el lema: «placas y electrolito visible».

Otra fábrica de acumuladores correspondía a la firma Podestá, Berón y Cía., sita en la calle Pasteur 759, que proveía dos tipos: «A», para filamento de 6 voltios, en vasos de vidrio o ebonita y «B», para placa de 22½, 45 ó 90 voltios.

La famosa casa Lieta, de A. Gatti, fabricaba dínamos para cualquier potencia y tensión, motores, reactores, transformadores, etc., con talleres en Bartolomé Mitre 2130.

La casa Bremia, de Camaño y Philippi, con locales en Hortiguera 86 y Rivadavia 6185, fabricaba transformadores de baja frecuencia para una, dos o tres etapas de amplificación en las relaciones 1:9, 1:5 y 1:1. También, transformadores de micrófono y reactores de placa.

Alfredo Tonazzi, fue un verdadero pionero de la industria radioeléctrica argentina y del broadcasting, y tenía sus talleres en Sarmiento 1147, que ocupaban 1.200 metros cuadrados. Empezó en 1909, apenas salido de la Escuela Industrial, consagrando sus energías y aptitudes a la industria nacional, entonces incipiente. En sus talleres se iniciaron muchos radioaficionados que armaban las famosas bobinas del regenerativo y los condensadores variables con chapas de cinc recortadas convenientemente. El tamaño y separación de éstas, se calculaba aproximadamente para obtener las siguientes capacidades: 17 chapas: 250 picofaradios; 25 chapas: 350 picofaradios.

Sumergiendo las chapas del condensador variable en aceite se aumentaba, lógicamente, la capacidad, al variar la constante del dieléctrico. Esto se hacía para escuchar en onda de miles de metros, con las afamadas bobinas «nido de abeja» o «honeycomb», de hasta 1.500 espiras.

Algunas ferreterías también vendían implementos de radio. Por ejemplo, la Ítalo  Argentina, casa establecida en 1907, vendía esmaltes, barnices, pilas y accesorios varios.

No faltaban las que vendían con facilidades. Así, la Sociedad Argentina de Créditos, entregaba un aparato completo a galena, con antena, colocado y funcionando, con una entrega inicial de $30 y 10 mensualidades de $ 10.

Borsella y Grand, de Bolívar 172, vendía receptores  regenerativos de $70 y teléfonos «Telefunken» a $20, y en la sucursal de Cangallo 588, aparatos trasmisores.

Francisco J. Brusa, instaló la primera fábrica para uso eléctrico, en Corrientes 2037. Tenía una estación trasmisora, Nº 204 del Radio Club Argentino y Nº 70 del Ministerio de Marina.

PRINCIPALES CARACTERISTICAS DE LAS CASAS DE RADIO AL PROMEDIAR 1925.

Muchas casas de radio de esa época eran radioclubes en miniatura. Los clientes que «relojeaban» las compras que hacían los vecinos, se interesaban por el aparato que proyectaba armar. Algunos, con más experiencia, daban consejos en tono doctoral y misterioso; y a veces, se discutían circuitos y se armaban buenas polémicas.

La Casa Pekam, instalada en Florida 524, planta baja y primer piso, era una de las de mayor categoría por el inmenso stock de aparatos (para la época) del que disponía, y por sus talleres.

Tenía una numerosa y selecta clientela. Construyó un equipo trasmisor «standard» con válvulas de unos 50 vatios, que se hizo popular en las estaciones de cierta «categoría». Uno de ellos es el que se ilustra a continuación, correspondiente a la estación del Ing. Teodoro Bellocq,  a quien el Ministerio de Marina de Argentina en 1913 otorgaba una primera licencia que le habilitaba como radioaficionado civil.

Estación del Ing. Teodoro M. Bellocq, estudioso radioaficionado y pionero desde 1912.

El Radio Club Argentino también tuvo uno de estos trasmisores, así como aficionados como Carpinacci, el Dr. Pas, Bates y otros.

Gino Bocci y Hno., en Rivadavia 2166, eran representantes de la afamada marca de acumuladores «Willard», que tenían separadores de caucho entretejido y se dedicaron a la radio más que como aficionados, como promoción para su establecimiento. Tenían la Estación 500 del Radio Club Argentino y trasmitían música de discos Víctor, Sello Rojo, casi en forma continuada, lo que favorecía a los aficionados que deseaban ensayar sus receptores. Se les podía pedir determinados discos por teléfono y accedían gustosos.

La Casa Yankelevich, en Entre Ríos 940, de don Jaime, fue célebre en su época. Fue un eximio comerciante y desde los primeros momentos, junto con su esposa, trabajaba hasta altas horas de la noche, vendiendo, arreglando, armando y preparando encomiendas para remitir al interior. Fue el principal avisador de «Radio Nacional» (luego Radio Belgrano) cuando estaba em la calle Boyacá y finalmente se erigió en propietario de una importante cadena de estaciones de radiodifusión.

La antigua casa importadora de Gustavo Mollajoli, citada anteriormente, tenía mucha clientela «social» que concurría allí como a un Club, para comentar los temas técnicos de la época. Como tenía alguna dificultad al caminar, le decían, en confianza, «el cojo». Pero no se molestaba, porque era simpático y de buen carácter, excepto, según contaban algunos aficionados asiduos, cuando éstos conversaban demasiado con una vendedora que tenía, bonita y de trato agradable.Chercover se caracterizó por la existencia de aparatos alemanes tipo «Lorenz» y «Telefunken» que habían llegado al país, algo así como «surplus» o sobrantes de la Primera Guerra Mundial. También, importó aparatos de la afamada marca Crosley.

LAS GRANDES COMPANÍAS COMERCIALES DE RADIO EN 1925.

En Buenos Aires existía ya Radio Sud América con oficinas en Sarmiento 493 que vendía al por mayor las famosas radios de diverso tipo: de galena, el Radiola I, modelo ER-753A con teléfonos; el modelo ER-753A con teléfonos y galenas de repuesto; el Aeriola Sr. -Modelo RF, de 190-500 metros de onda, con una válvula detectora WD-11D, en circuito regenerativo, que consumía 60 miliamperios en filamento. Empleaba auriculares telefónicos. El Aeriola Sr., Tipo AC, de dos válvulas WD-11; receptor regenerativo RA, y que en realidad era un circuito sintonizado con realimentación, para ondas de 170 a 700 metros de longitud. Este aparato podía combinarse con un detector de cristal y amplificadores a válvulas.

Los modelos GE venían en cajas metálicas de dos unidades: una con el sintonizador y otra con el detector y dos etapas de amplificación de audio. Durante varios años hubo un receptor de este tipo en exhibición en el local del Radio Club Argentino, en la calle Rivadavia 2170.

El receptor de mayor presentación era el Aeriola Grand, con un artistico gabinete y mesita. Tenía un detector regenerativo y tres etapas de amplificación. En esta compañía se vendían las primeras válvulas norteamericanas tipo UV 200, UV201, WR21-A, WR21-D y las válvulas de trasmisión UV202, UV203 de 50 vatios, Kenotron UV216, rectificadora.

La Western Electric, en Paseo Colón 185, vendía aparatos completos de recepción y trasmisión.

La Ericsson, en Esmeralda 1000, disponía de teléfonos de cabeza dobles y amplificadores.

Siemens Schukert, en Bernardo Irigoyen 330. eran los representantes de los aparatos y válvulas Telefunken.

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Texto: «Historia de la Radioafición Argentina», Buenos Aires. (1952). Por Augusto E. Osorio,  LU2AO (SK).

-adaptado, con ilustraciones de la publicación y del archivo de LGdS-

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«Ruben Casco (1932-2006) fue el más original de los relatores de fútbol uruguayo. Dueño de un estilo crítico, ácido y directo como ninguno, no dejó por eso de incluir en su trabajo una envidiable cuota de humor para deleite de sus oyentes (pocos, pero fieles).

Este espacio se propone no rescatar su memoria, sino su obra. Tarea que hasta hoy era una imperdonable deuda».

Así reza la presentación de este blog recientemente creado, que contiene valiosos testimonios de su voz, trabajo, personalidad y de gente que le conoció y trabajó con él.

logogalenadelsur…recomienda su visita y ¡felicita a su autor!

link_iconhttp://rubencasco-alacancha.blogspot.com/

 

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Alcahuete: la palabra árabe para «mensajero» y el juguete tan conocido.

Alcahuete proviene de árabe hispánico «Alqawwád» (el mensajero), y éste del árabe clásico «Qawwãd». Este «Mensajero» se dedicaba a pasar mensajes secretos al amante de una mujer casada.

Es una palabra antigua, registrada en nuestra lengua desde 1251 y que, por cierto, ya aparecía en «El Quijote», en este diálogo del capítulo XXII:

«Así es —replicó el galeote—; y la culpa por que le dieron esta pena es por haber sido corredor de oreja, y aun de todo el cuerpo. En efecto, quiero decir que este caballero va por alcahuete, y por tener asimesmo sus puntas y collar de hechicero.» (¹)

Pero en una descripción  de los adelantos que en la época ofrecía la telefonía nos enteramos que alcahuet era la denominación dada a un conocido juguete de comunicación que los niños han construído en forma continuada a lo largo de las centurias.

Y ella aparece en un artículo denominado «La Electricidad Moderna. Estudio-resúmen de la actual Exposición de París (continuación)», publicado en Revista Contemporánea, Año VIII, Tomo XXXVII, enero – febrero 1882, España. Primeramente encontramos la definición de un término ya abandonado en nuestra contemporánea lexicografía: la Electro Telia.

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Y seguidamente se describe cada una de las categorías descritas.

1. TELEFONÍA.

Nada nuevo sobre lo que ya se conocía en estos últimos dos años, pero nada tampoco más extraordinario ni que haya excitado tanto la curiosidad, ha presentado la Exposición [de París de 1882] como las maravillas del teléfono. Millares de personas han oído la ópera y la comedia á la distancia de tres á cuatro kilómetros con toda perfección, no de un modo confuso y ridículo, como se oía la voz con el teléfono primitivo, sino con exactitud, con la claridad suficiente para que la audición haya satisfecho lo mismo al hombre de ciencia, que al crítico más escéptico y poco impresionable, que al público vulgar.

El teléfono, la admirable invención del norte-americano Graham Bell, que todos conocemos, es tan sencillo en su fundamento físico, como en su composición, pero tan maravilloso en uno como en otro concepto. Dícese que otros dos físicos compatriotas de Bell, el célebre Edison y el hábil Elisha Gray, inventaron también un aparato análogo, casi en los mismos dias, Enero y Febrero de 1876. (³) . Al correr de mano en mano la invención por el mundo civilizado, todos recordaron el doble tubito con fondo de pergamino y la cuerda, que constituyen el telégrafo parlante de los niños, ese lindo aparato acústico á quien los árabes llamaron en la Edad Media alcahuet.

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En efecto, sustitúyase en los tubos trasmisor y receptor de la voz el pergamino por una chapita de hoja de lata, coloqúese á continuación de ella una barra de imán rodeada de un carrete con doble hilo de cobre, y al hablar delante de la chapa de aquél, ésta vibra, se acerca y se aparta del extremo del imán, se aumenta ó disminuye la imanación, y á tal variación de intensidad magnética corresponden la producción de corrientes de diversa fuerza en el hilo metálico del carrete. La llegada de las corrientes al tubo receptor invierte sucesivamente los fenómenos, el imán aumenta ó disminuye de potencia por la acción de ellas y atrae más ó menos á la placa vibrante; cuyos movimientos se traducen en sonidos para la persona que lo coloca en su oído.

Sencillos hasta lo increíble, y admirables como ningún otro aparato de física, el teléfono y el fonógrafo reproducen tan perfectamente la voz y los sonidos por la vibración de una placa metálica, en términos que, a no verlo, nadie lo creería y, sin embargo, nada más hay en el fondo de tan curiosísimo fenómeno.

En pos del inventor vinieron los reformadores; Gray, Gower, Phelps, Ader y otros modificaron la primitiva disposición, procurando dar la mayor potencia y sensibilidad posibles al imán, encorvándolo en forma de círculo ó herradura ó añadiéndole algunas piezas de hierro dulce. Estos aparatos, compuestos de un trasmisor y un receptor idénticos, sin más elemento inicial de las corrientes que el imán, se llamaron teléfonos magnéticos y no sirven para trasmitir los sonidos más que á muy cortas distancias, porque la debilidad de sus corrientes se neutraliza é inutiliza por múltiples causas.»-

 

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² La Electricidad Moderna. Estudio-resúmen de la actual Exposición de París (continuación). Revista Contemporánea, Año VIII, Tomo XXXVII, enero – febrero 1882.

³ Durante mucho tiempo Alexander Graham Bell fue considerado el inventor del teléfono, junto con Elisha Gray. Sin embargo Graham Bell no fue el inventor de este aparato, sino solamente el primero en patentarlo. Esto ocurrió en 1876. El 11 de junio de 2002 el Congreso de Estados Unidos aprobó la resolución 269, por la que se reconocía que el inventor del teléfono había sido Antonio Meucci, que lo llamó teletrófono, y no Alexander Graham Bell. En 1871 Meucci solo pudo, por dificultades económicas, presentar una breve descripción de su invento, pero no formalizar la patente ante la Oficina de Patentes de Estados Unidos. (Wikipedia).

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Uruguay. CX32 Radio Águila. Saludo a los Campeones del 30.

radioaguila1930_bEsta bandera con la enseña nacional uruguaya, estuvo a la venta en una de los comercios de venta de antigüedades del centro de la ciudad de Montevideo. Su precio estaba cotizado en unos 50 dólares americanos, cuando pregunté por ella en 2010. Al menos, me quedé con la foto.

Fue realizada por la radioemisora CX 32, Radio Águila, en conmemoración del Centenario  de la Independencia de Uruguay, y en coincidencia con la consagración  de Uruguay en la Primera Copa Mundial de Fútbol que se realizó en Montevideo y para la cual se construyó el, hoy monumento histórico del fútbol: el Estadio Centenario.

video-icon48x42Video de FIFA Primera Copa Mundial de Fútbol 1930, Montevideo.

No hay conocimiento de sonidos de la radio referidos a dicha instancia deportiva. Recién desde 1950, sí se conservan los relatos deportivos de la radio uruguaya.

CX32, Radio Águila, fue luego Radio Montevideo, siguió con la denominación Radio Sur, fue más tarde Radio Mundo y últimamente Radiomundo, siempre en los 1170 kHz.

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