
Campaña publicitaria de la agencia McCann Erickson para Monte Carlo TV Canal 4, publicada en la revista Selecciones del Reader’s Digest, noviembre de 1969. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Campaña publicitaria de la agencia McCann Erickson para Monte Carlo TV Canal 4, publicada en la revista Selecciones del Reader’s Digest, noviembre de 1969. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).
Crédito: Specialkey by Marcus Polesana, Suiza, HB9DQJ. Publicado en CW Bugs, Keys & Paddles, Facebook.
Dos portadas de la clásica y recordada publicación uruguaya «Cine Radio Actualidad», fueron dedicadas, en dos años consecutivos, a la conmemoración de la fiesta tradicional de Reyes, el 6 de enero.
Tiempos de televisión en blanco y negro, para dos páginas a color, o al menos tricromía, nota no habitual en esta revista semanal que ya había agregado las letras «TV» a su cabezal. En la primera, presentando la alegoría de Gaspar, Melchor y Baltasar. Y que en la más reciente, mostrando a dos prominentes recordadas figuras de aquella televisión heroica de la pantalla de plata: Lila González e Imazul Fernández.

Carlos del Valle, el popular «Gordo», fue nominado en 1963 como la «personalidad más vendedora» de la televisión uruguaya, por la revista «Cine Radio Actualidad TV».
Monte Carlo TV, Canal 4, el segundo canal uruguayo, cumplía entonces su primer aniversario en 1962. Estas dos figuras de la locución y animación uruguaya, se presentaron con cámaras «en exteriores», festejando la noche esperada por todos los niños. El público se hacía presente masivamente frente a la puerta y estudios en la esquina de la Avenida 18 de Julio esquina calle Eduardo Acevedo, y la teleaudencia estaba cautiva, con los tres Reyes Magos uruguayos (personificados por Imazul Fernández, Enrique Fernández y el «Gordo» Del Valle), convenientemente ataviados, con saludos y regalos.
De esta manera el Canal 4 «televisó «El Desfile de Reyes», contando con un extraordinario marco de público, además de una caravana de carrozas alegóricas y la flota de una firma comercial que recorrió hospitales entregando a los niños enfermos, cantidad de juguetes».
«Y presentó «Llegan los Reyes», el programa de [Montevideo Refrescos, embotelladora de] Coca-Cola, de ayuda a los niños pobres, con la actuación de destacadas figuras de la canción».

«Más de 100.000 personas siguieron el acontecimiento promovido por «Llegan los Reyes». (Foto y texto Cine Radio Actualidad, 1962, archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Otra instancia de Llegan los Reyes, con Lila González y Carlos Del Valle, en la animación. (Foto y texto Cine Radio Actualidad, 1962, archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).
«También televisó en video-tape, la gran fiesta del turf que se vivió el día de Reyes con el premio «José Pedro Ramírez».
Hoy día, los Reyes Magos, se encuentran con los niños, en algún shopping center de la ciudad.
Cuando era pibe puede decirse que la radio «olía». Un técnico podrá explicarles que tal olor se debía a mixturas de bakelita caliente, cera de condensadores, barniz de bobinas y transformadores y resinas; seguramente es cierto, pero yo sostengo que para algunos hay allí algo parecido de algún modo a la insondable esencia que hace a la madre reconocer el lazo que la une a su bebé; un asombroso aroma que se remonta más allá de la química o las moléculas, porque definitivamente la radio olía a aventuras y viajes de la imaginación…
Humi estaba enamorado del aroma que surgía de los equipos americanos de guerra; me los acercaba al rostro gesticulando con ojos encendidos -Olé, Miguel, olé; lo sentís?-
No negaré que aún hoy busco en los aparatos aquel romántico y prometedor bálsamo.
(Es notable observar como la segunda mitad del siglo XX transmutó en turismo las hazañas y exploraciones de gigantes -la radio no sería una excepción-, aquel fantástico y azaroso mundo de Richard Burton, Marco Polo, Vasco de Gama o Erik el Rojo se rindió ante un ordinario trozo de oro en plástico y una cámara de bolsillo, igual que el de Maxwell, Hertz, Marconi y Lodge frente a un teléfono móvil o el de los hermanos Wright a un vulgar vuelo de cabotaje).
Infinitos diálogos radiotelegráficos, trinos de ignotos teletipos y amistosas voces se enredaban con docenas de artificiales murmullos que conjurados con ecos de lejanas tormentas encendían la imaginación, componiendo esa sinfonía fantástica que algunos afortunados eran capaces de apreciar en su feérica magnificencia.
La noche y la radio de onda corta daban lugar a una cuasi-mística experiencia infantil, una tarde de abúlica siesta estival sacaba del aparato extrañas y a la vez familiares voces hablando con lejanos y para mi, inaudibles interlocutores.
-Son radioaficionados- me explicaba mi hermana en la casa de la calle Ancón -nuestro padre también lo era ¿sabías?- Si, lo sabía… pienso que junto al primer biberón llegó ese conocimiento y a mi mente azorada los radioaficionados se le figuraban geniales personajes de Las Mil y Una Noches capaces de viajar por todo el mundo en alfombras eléctricas.
Si, la radio olía, olía a ensueños de pibes que aprendieron a correr aventuras abordo de libros de Salgari, Verne o Amicis tanto como a fresca tinta de la última «mexicana» de Novaro o El Tony de la Columba.
Descubriríamos con el capitán Nemo, Robur, el profesor Lidenbrock o el ingeniero Scotty (nuestros hijos tal vez con el doctor Jones o Who) que junto con la fantasía también había una ciencia y que la de verdad no quedaba atrás en encanto y maravillas, porque detrás de los Nautilus o Enterprises de cuentos hay un mundo de verdad: el de los sueños de niños hechos hombres, realidades que nacen unas veces en un taller casero, otras en tableros de dibujo de empresas, laboratorios de universidades o ¿por qué no? en mundos paralelos como los exitosos diseños de la compañía “Saunders-Vixen”.
Las aventuras de niños y hombres suelen ir acompañadas de exóticas y evocadoras fragancias: dope, papel de barrilete, alcohol metílico y ricino, resina de soldadura, hidrocarburos, barniz y madera de barco, chispas, humo de coke y grasa de vaporeras en las vías del ferrocarril. Por eso, como el señor William Finch sigo subiendo cuando puedo a mi buhardilla a oler de tanto en tanto un Perfume de Radio…
73. Miguel Ghezzi, LU6ETJ (SK) (dedicado a Alberto Silva, LU1DZ) (SK)
Resultado quizá de una cena navideña, con digestión algo lenta y una imagen disparadora de algún video que vi en Facebook. (No lo sé, quizá lo vi, no recuerdo bien, o quizá lo sintetizó mi corteza cerebral), tuve anoche un ensueño, o sueño (nada que ver con soñar en el sentido de añorar algo que no se tiene, como un transceptor de última generación, etc), más bien una pesadilla.
Lo que vi, en algún tercer o cuarto sueño, hace unos días, o mejor dicho algunas noches, fue una antena tribanda, tipo Yagi, colgando de una torre como las que los radioaficionados erigen para su estación. Estaba en lo alto de un edificio de muchos pisos. La veía desde abajo, como pasando en un automóvil.
Dirigí la vista a ella porque alguien dijo, «mirá como se balancea, está sostenida nada más que por el cable coaxial». Y ahí terminó la primera parte.
Anoche, volvió ese sueño en el último instante de las horas nocturnas, ya del 26 de diciembre. Otra vez vi esa antena, colgando peligrosamente, en la azotea del edificio.
El sueño continuó. Vi que estaba próxima al gran brazo de una enorme grúa de construcción.
La antena se desprendió, de repente, y cayó en varias partes, produciendo un estruendo al ver caer sus elementos a una avenida próxima a mi ubicación, casi detras de una esquina, allá a lo lejos, unas cuadras nomás.
Me preocupé, porque el desastre fue mayúsculo, pensé. Caminé, vi partes en el suelo, partidas, sueltas, como la baliza, que yacía sobre el piso.
Ya estaba en una plazoleta, donde, parecía que nadie había resultado lastimado. Y en un carrito de vendedor de diarios, vi la contratapa de una antigua y conocida revista de radio. Vi su carátula, era una Revista Telegráfica, de 1928 o 1929.
Avido por ese material bibliográfico, como lo estuve desde siempre, tan valioso por su gran valor documental, sus ilustraciones, sus páginas de contenido histórico, traté de tomarlo para mí. Sí, sustraerlo, sin que nadie se diera cuenta.
Pero desistí inmediatamente, pues me di cuenta que esa revista no era para mí. Era para un militar, a quien ví ahí. Un coronel o similar, que estaba parado y hablando, y que me ponderaba sobre esas antiguas páginas, amarillentas pero bien conservadas.
Al dormir el cerebro continua trabajando sobre los estímulos recibidos en el día y los sueños son la puerta de acceso al subconsciente. Si bien no se sabe concretamente que causa las pesadillas, sí que hay determinados factores que las favorecen. Es que el cerebro utiliza las pesadillas durante el sueño como una manera de dar respuesta a los que se vive y se siente durante la vigilia.
….
Comer mucho a la noche antes de ir a la cama puede llevar a que no se haga bien la digestión y ello cause malos sueños nocturnos. ¹
[Edit]. [Actualización] El video existe. A las pocas horas de publicado este relato, encontramos el registro que testimonia el edificio y la antena. Fue filmado por nuestro amigo radiómano Victor H. González, y publicado en 24 de diciembre de 2017. .
Víctor, amplía este comentario: «…cuando la vi la primera vez pensé exactamente eso que decis…yo paso por ahí cada vez que vuelvo en tren a mi casa desde capital, después de trabajar. Asi que un día, mirando los fierros de la alta tensión, la vi la primera vez. Y como no tenia el celu encendido, la filmé en días subsiguientes. A veces está de punta apuntando fuera del paredón del frente del edificio».
Resulta interesante, como mi cerebro sintetizó una pluma de grúa, donde en la realidad existen otras antenas o mástiles próximos a esa ubicación.

Arthur Hawthorne Carhart (Fuente)
Arthur Hawthorne Carhart (EE.UU., 1892-1978) fue un funcionario del Servicio Forestal de los EE. UU., escritor y conservacionista que inspiró la protección de las áreas silvestres en los Estados Unidos. Fue uno de los primeros en darse cuenta de la importancia de la conservación y se convirtió en una autoridad reconocida a nivel nacional en prácticas de conservación.
Carhart escribió novelas históricas, westerns y libros, historias y artículos sobre silvicultura, manejo de la vida silvestre y conservación. ¹

Número inaugural de la revista Detective Story (5 de octubre de 1915) (Fuente: Wikipedia)
La revista «Detective Story« fue una revista estadounidense publicada por Street & Smith desde el 15 de octubre de 1915 hasta el verano de 1949 (1.057 números). Fue una de las primeras revistas dedicadas al populargenero conocido como «pulp fiction», de ficción detectivesca que consiste en cuentos cortos y seriales. La publicación fue la primera revista de este género, por parte de la editorial, en un formato parecido a un libro de bolsillo moderno (un «libro grueso» en el lenguaje de la novela).
Desde el 21 de febrero de 1931 hasta su cierre, la revista se tituló Street & Smith’s Detective Story Magazine. ²
La siguiente es la carátula de la revista semanal «Detective Story Magazine», que incluye un cuento corto de Hawthorne Carhart intitulado «Crime on the Air» («Crimen en el aire»).
Desde España, Joaquín DHoldan, escritor montevideano que vive desde hace 15 años en Sevilla
Encuentros en la primera fase – Consiste en ver un objeto volador no identificado
La radiocomunicación es la tecnología que posibilita la transmisión de señales mediante la modulación (de su frecuencia o amplitud) de ondas electromagnéticas. Estas ondas no requieren un medio físico de transporte, por lo que pueden propagarse a través del vacío.
La radio es un medio de comunicación muy extendido. Antes de la televisión las familias se juntaban a su alrededor. Y además de las noticias, la música y las publicidades, su extensión logró crear un medio de comunicación masivo, más allá de la prensa escrita.
Es difícil atribuir la invención de la radio a una única persona. En diferentes países se reconoce la paternidad en clave local: Aleksander Stepánovich Popov hizo sus primeras demostraciones en San Petersburgo, Rusia; Nikola Tesla en San Luis (Misuri); Guillermo Marconi en el Reino Unido o el comandante Julio Cervera en España. Hasta en esto es fantástica.
Hoy desde millones de dispositivos se reciben voces y música en diferentes idiomas y con distintas propuestas informativas y artísticas.
Encuentros en la segunda fase – Es cuando se ve a los seres que conducen el o.v.n.i.
Mucho se ha hablado de la magia de la radio, ese fenómeno a través del cual se puede crear un mundo sólo con una voz, música y un mensaje. La ausencia de imagen fue para muchas personas, un hándicap positivo frente al fenómeno del cine, y más aún de la televisión. Aunque si fuera cierto que la ausencia de imagen es el secreto de su suma, la ausencia de sonido (o sea una radio apagada) sería el “clímax” para los que quieran imaginar lo que se diría en esa dimensión de la que nada sabemos. La magia de la radio existe o no, según quien trabaje en ella. Hay muchos ejemplos del poder de este medio, quizás el más emblemático sea la dramatización de “La guerra de los mundos” de H.G.Wells, que Orson Wells realizó y fue tomada como cierta por muchos norteamericanos (ya desde entonces creían sin pensar en todo lo que se decía en los medios).
Muchos de nosotros tenemos la infancia marcada por la radio. “El lobizón” de Julio César Armi, un radioteatro, o “Las mil voces de Eduardo D´Angelo” un genio del humor.
Encuentros de la tercera fase – Se refiere a entrar en contacto con los seres que vienen del espacio exterior
La televisión no extinguió a la radio, por el contrario, fue un refugio para los que necesitaban otros sentidos para hacer cosas. Taxistas, vigilantes nocturnos, operarios. Sirvió de excusa intelectual para los que no querían la invasiva presencia de la televisión como reina del hogar. Ayudó a producir programas que eran inviables por presupuesto o ausencia del mismo. Fue el refugio de figuras de la comunicación, en algunos casos sirvió como plataforma de lanzamiento, en otros como cementerio de elefantes. Pero hay algo curioso en este medio. Fue el único que no ha hecho más que mejorar, sobre todo gracias a Internet. Pensemos en otra vía, por ejemplo los periódicos, muchos se pueden leer on line, ello va en desmedro del papel, hay una disminución de la calidad del contacto para el lector, tiene implícita una pérdida o al menos un cambio de ritual. En cambio escuchar la radio en directo, desde una radio o un ordenador, en directo o grabado, en podcast desde el teléfono móvil, o en vivo desde la televisión digital, es exactamente el mismo acto, perdón, con mejoras, ya que no dependemos de los horarios y de los alcances de las antenas. Ahora podemos poner pausa, volver a escuchar un programa que nos gusta y, sobre todo, sin importar en la zona del mundo en la que estemos.
Ahora además podemos guardar lo que decimos, coleccionarlos y además exigir mayor calidad.
Ahora se pueden consumir “Podcast- Programas de radio” que se encuentran en plataformas pero no provienen de una radio. La generación digital no se ata a horarios o a la distancia de las antenas, cada día aparece una nueva aplicación para ser escuchada. Cada día hay más ruido, y es más difícil escuchar. Incluso el abuso de la tecnología hace que se use para cuestiones ajenas. Se les utiliza para cosas para las que no sirve: debatir por Twitter, hacer la revolución por Facebook, ser feliz por Instagram o ver radio. En particular esto último, “ver radio”, o sea poner cámaras en los estudios radiales, no sólo no aporta ningún contenido, sino que le quita esencia. Aún así, como la tecnología lo permite, la moda lo impone.
Encuentros de la cuarta fase – Viene a ser, viajar en un o.v.n.i., salir de la Tierra, visitar otros planetas y si es posible, volver para contarlo
Mi vida no sería igual sin la radio; cada noche apago la luz y enciendo la radio. Muchas horas de descanso las siento completas con una voz que me acompaña, o con una música que me sorprende. Hay muchos programas de radio, algunos muy buenos, demasiados muy malos. Otros que ni siquiera son programas de radio (gente que adivina el tarot, religiosos que predican, políticos que se supone que hablan). Existen momentos radiales que eran extraordinarios y han caído a sus más bajas cotas (las trasmisiones deportivas de hace unas décadas eran paisajes de cada partido, los locutores deportivos lograban hacerte ver el fútbol, describían, exageraban, comentaban, trasmitían el suspenso). Recuerdo de niño a mi padre poner los partidos por televisión sin volumen con el sonido de la radio. Hoy quienes trasmiten los partidos sólo lo hacen si hay un posible gol, van de campo en campo, comentan entre varias voces… el resto es publicidad.
Pero hay joyas. Rincones fantásticos donde se conserva esa “magia” de la que tanto hemos oído. No señalaremos a los ya famosos, son excelentes pero confirman que si la radio se potencia con la TV y los medios escritos su difunde con más potencia. Podríamos señalar a Juan Carlos Ortega, la música de radio 3, incluso a Buenafuente y Berto con “Nadie sabe nada”. Hay programas destacables por su gusto como “Café del sur” en Radio Nacional de España con Dimitri Papanikas, “Ya queda menos” en Radiópolis o en Uruguay la versión “Granizo” en Radio Camacuá, o en Crazy Fm la radio del Cerro el programa cultural “El ático”.
Si hablo de radio no puedo evitar nombrar al maestro Alejandro Dolina que desde hace más de 30 años hace en Argentina un programa a la medianoche que habla de historia, filosofía, música y humor, todo mezclado. Un programa de radio que no se parece en nada a un programa de radio, con toques de café concert, teatro de improvisación y amor por el pensamiento crítico que se llama “La venganza será terrible”.
No debe haber un ejercicio más apasionante que recorrer un dial buscando esas joyas.
Y claro que hay más, hay muchos más. Hagamos un listado, apoyemos, difundamos. Cuando las televisiones se apaguen para siempre seguirá la radio. Sus ondas viajan por el espacio, recorren el vacio. Es lo que escuchan los extreterrestres de nosotros. Les dicen quienes somos.
Algunos dicen que no importan las palabras, porque no siempre reflejan el pensamiento. No es cierto: la palabra ES el pensamiento.
Ilustración Nathalie Bellón
http://ilustracionesdebellon.tumblr.com/
El autor:
Joaquín Dholdan, uruguayo de nacimiento, y quien vive en Sevilla, España, es escritor, odontólogo, dramaturgo. columnista. Conduce @DComanches. Libros: Cuentos Orientales, Héroes rotos. SEVILLA MONTEVIDEO • joaquindoldan.blogspot.com
Crédito y agradecimiento:
Agradezco al autor Sr. Joaquín Dholdan, Sevilla, España y a la página Granizo.uy, Plataforma Cultural, Uruguay, donde fue publicado originalmente este texto, por habernos permitido, con expresa autorización, el poder incluir este magnífico texto en nuestro blog. (Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS)