El primer camarógrafo de la televisión uruguaya: Jorge Severino.

Después de los pioneros experimentos de 1943, a cargo de Juan E. Obiol y Mario Giampietro, respectivamente, continuaron los esfuerzos para instalar definitivamente un canal de televisión en el Uruguay.

Primeras emisiones experimentales de televisión en el Uruguay en 1943: Juan E. Obiol por cable, y Mario Giampietro por señal de aire, con el indicativo CX5AQ.

Ya desde 1946, la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos (ANDEBU),  venía acariciando y rastreando proyectos de TV.

Raúl Fontaina.

Con don Raúl Fontaina, de S.A.D.R.E.P. (Sociedad de Radio Emisoras del Plata, CX16 Radio Carve y CX24 La Voz del Aire) , y la companía de equipos cinematográficos, C.U.F.E. (Compañía Uruguaya de Filmaciones y Exhibiciones), se establecería, de inmediato, el «casamiento» entre la radio y el cine.

En 1949, en ANDEBU, Raúl Fontaina y Juan Enrique De Feo crean el estatuto de formación de S.A.E.T.A. (Sociedad Anónima de Emisoras de Televisión y Anexos), que se conforma en enero de 1950. Presidió S.A.E.T.A. el mismo Raúl Fontaina.

Con la integración de capital, la explotación de este revolucionario invento habría de ser millonaria.

Juan Enrique De Feo.

Alicia del Val, en «Mundo Uruguayo» de 1953 escribía:

«Para la más simple toma en estudio se necesitan tres cámaras. Una con rieles, como para los ángulos especiales; otra un poco aérea, como en el cine, y una fija. Porque como en el cine, hay que dar sensación de movimiento y cambio. Los equipos callejeros llevan lo que se llama micro onda. Cualquier acontecimiento, se puede «pasar» por las caseras pantallas… Cosas veredes, oh Sancho!»

¿Parece un sueño, eh?. Tanto más vago si se piensa que, para construir una estación televisora, con alcance hasta Canelones, se precisaría una media docena de milloncitos…

Y dice también:

El día en que la televisión sea un hecho, la gente se va a enloquecer. Y de un día para el otro, todos querrán ver al conferencista, y la jugada de su crack favorito y la «oreja» por la que gana un «racer», y el rostro de su ídolo de radio-teatro.

La radio actual (agrega fulminante) morirá en horas. El avisador (factótum del mundillo radiofónico) ya no tolerará discursos, ni músicas, ni discos, ni peroratas convincentes. Podrá mostrar (brillantes e idénticos) su botella, su traje, suvino, su arroz… las etapas de un viaje… Nos mareamos, sóloal prever. Nunca mejor el verbo: prever”.

Todo se andará. En EE.UU., apenas terminó la guerra,irrumpieron las nuevas estaciones. Hoy [1953] hay más de 100. Se ve cualquier cosa, desde cualquier parte. Incluso,se hacen las famosas pasadas por cable, hasta cualquier rincón. Cuestan 1000 dólares por minuto…  Algunas de esas trasmisiones por cable hizo Radio Carve en 1943. Claro, que en pleno periodo de tanteos, cuando Giampietro se volvía loco probando tubos y antenas. Pero la gente, reunida para presenciar la experiencia, vio «ahí, al ladito», la rueda delantera de la máquina que Atilio François accionaba en el Velódromo.»

Los comienzos fueron duros y debió formarse una Comisión de Apoyo, integrada por prestigiosos representantes de industria y comercio, pero poco a poco, la publicidad comenzó a tomar su puesto en el sustento del nuevo medio, afianzándolo.

En 1953, Fontaina, al frente del Directorio de SAETA decía:

«No perdemos de vista lo mas sutil y difícil de nuestra casi quijotesca empresa. ¿Qué es?. Es la humana y lógica comprensión de un problema de industria y trabajo. Decimos industria y trabajo, a las muchas actividades que suponen vida desahogada para mucha gente que, como modus vivendi, tiene sólo lo que produce la Radio, en facetados aspectos.

Importación, construcción y reparación de los actuales receptores… 

¿Cuántos talleres y tallercitos subsisten por ellos?. Y además… No todos los actuales artistas, comentaristas o locutores podrían amoldarse a la norma nueva. Los jefes de propaganda, por su parte, tendrán que modificar sus actuaciones, sus puntos de vista, su inventiva publicitaria».

«Es cierto que, inmediatamente, surgirán nuevos oficios; fotógrafos de cámara callejera, dibujantes, escenógrafos,cameramen, buscadores de trastos e implementos para visualizar, tramoyistas (distintos, por cierto, a los del teatro), iluminadores, archiveros de objetos y grabados múltiples»

«Todo se irá estudiando; la faz humana y social, no la perderán de vista quienes tienen la lógica expectativa de crear un nuevo y revolucionario medio de comunicación entre los seres humanos”.

En 1955, se efectúa una transmisión en circuito cerrado, a los efectos de prueba, en el predio de la «Primera Exposición Nacional de la Producción». Se utilizó una improvisada antena de 45 metros, erigida sobre un viejo tanque de agua, con una potencia de salida de 100 Watts y acondicionando un estudio en unos galpones.

Primera placa identificatoria de SAETA TV, Canal 10, lanzada en las primeras emisiones de 1956.

Se armaron el estudio, la mesa de control y el equipo. Tendieron cables y levantaron la antena todos bajo las órdenes de don Fontaina. Mientras tanto, técnicos e ingenieros dirigían el montaje y la instalación de la única cámara, de 90 kilogramos, que Ariel Severino estrenó después de «dos años de zozobra».

El 7 de diciembre de 1956, a las 18:30 comenzó, formalmente, la trasmisión de televisión en Uruguay, con la emisión que realizó SAETA TV CANAL 10.

Fue en la Primera Exposición Nacional de la Producción, en el Cilindro Municipal, donde se colocó un equipo de 100 Watts en una antena de 45 metros y un estudio en galpones de bloques, madera y chapas. De ahí la conocida denominación, «los galpones del 10».

La trasmisión, comenzó con películas, documentales, comerciales, hasta la emisión oficial,  que recién comenzó alrededor de las 20 y 30, en virtud de que los actos de la reapertura de la Exposición retardaron la llegada de los Ministros Dr. Héctor A. Grauert (Presidente de la Muestra) y Fermín Sorhuet.

Raúl Fontaina (h), inaugura la primera emisión del primer canal uruguayo. A su derecha, las autoridades gubernamentales: el Dr. Grauert y el Sr. Sorhuet y la cámara TK31 manejada por el «Pisa» Severino. (Foto incluida en el libro «Ayer te vi, Crónica de la televisión uruguaya, Luis Prats, Ediciones de la Banda Oriental, 2009).

Luego, una improvisada frase: «Señoras y Señores, a partir de este momento, SAETA TV CANAL 10, está en el aire», emitida por Raúl Fontaina (h)

video-icon48x42Reconstrucción, en el lugar de los hechos, con imágenes actuales y de época, del primer día de transmisión de TV en Uruguay. Raúl Fontaina (h), primera persona que apareció en la televisión uruguaya el 7 de diciembre de 1956. Canal 10 pionero, de la mano de la familia Fontaina (Don Raúl y sus hijos Raulito y Milton).

 

La Prensa anunciaba: «Hoy se inaugura la Primera Estación Televisora Uruguaya. En la Exposición Nacional de la Producción». Tal lo titulado por el Diario «La Mañana». Y agregaba:

«Con la inauguración de la estación televisora que operará en el Canal 10, el Uruguay adquiere máxima categoría en materia de comunicaciones mediante el último adelanto mundial al respecto».

«Se captó hasta San José y Atlántida».

TV URUGUAYA EN EL AIRE.

A su llegada fueron recibidos por el señor Raúl Fontaina, quien los invitó a tomar parte en la emisión inaugural de la emisora. Luego de la irradiación del Himno Nacional, el Sr. Raúl Fontaina (h) declaró iniciada la serie de transmisiones comerciales de S.A.E.T.A agradeciendo a todos los que colaboraron para que este primer intento llegara a culminar.

A pedido del Sr. Fontaina, hicieron uso de la palabra el Dr. Grauert y el Sr. Sorhuet, quienes hicieron referencia a lo que significaba el esfuerzo emprendido, que permitía que el Uruguay se contara desde ayer entre los países que poseen el moderno sistema de difusión».

El apoyo comercial tuvo sus primeras promociones con «Casa Cardelino», uno de los principales anunciantes del CANAL; así como también CUFE S.A. y «CASA MORIXE, Ltda. Las marcas de televisores se anunciaban y así se podían ver: Admiral, Emerson, Sylvania, RCA Víctor, y CBS Columbia.

La Programación se extendía desde la tardecita hasta la noche. La cartelera televisiva presentaba diversas documentales extranjeras cedidos por las Embajadas de Alemania, Francia, Italia, España e Inglaterra.

Así el Diario «La Mañana»,  informaba de la programación televisiva:

«Noticiario y film sobre delincuencia infanto-juvenil. Continuando con sus emisiones iniciales que comienzan como de costumbre a las 19 horas, TV SAETA anuncia para hoy la televisación del último Noticiario Americano…

TV SAETA une, de esta forma, a su esfuerzo por incorporar tan moderno elemento de difusión a nuestro país, el deseo de brindar al público las últimas noticias del mundo».

El 13 de diciembre de 1956 el diario «La Mañana»,  escribe:

«Programa de SAETA TV para el día de hoy. Prosiguiendo con sus emisiones experimentales, la Primera Estación de Televisión de nuestro país anuncia para hoy – a partir de las 18.30 – un variado programa de filmes didácticos y de entretenimiento, junto al último Noticiario Norteamericano recibido en el día de ayer por vía aérea. TV SAETA que opera en el CANAL 10 con la característica CXA 10 TV; procura, en esta forma, mantener informados- como un anticipo de lo que serán sus futuras transmisiones regulares – a sus tele-espectadores, de las últimas noticias del mundo.

«Toda la propuesta, excepto documentales, salía al aire en vivo; incluidos los comerciales. Los primeros rostros en aparecer en SAETA fueron Carlos Giacosa, Mario Fonticiella, Víctor Hugo Pedroso, Barret Puig».

Luego se incorporó a Cristina Morán que se convirtió en la primera mujer de la televisión nacional.

Cristina Morán, es la primera mujer que apareció en la TV comercial uruguaya. La primera imagen de la televisión es, sin embargo, la hija de Mario Giampietro, Nelly, que fue trasmitida por primera vez en el país y en Sudamérica, desde su casa y fue recibida por ondas, en el Palacio Legislativo, en la prueba experimental de 1943. Foto CdF.

Siete años estuvo SAETA en ese predio de la Exposición, hasta su traslado al moderno edificio de la calle Lorenzo Carnelli, donde funciona desde 1963.


El infatigable “Pisa” Severino, capta las instancias del programa “Night Club” -1957.

Jorge Severino, fue el primer camarógrafo de la televisión comercial uruguaya. 

Según relata el periodista Luis Prats en su libro «Ayer te vi, Crónica de la televisión uruguaya», (Ediciones  de la Banda Oriental, 2009):

«Don Raúl Fontaina había dispuesto la instalación de los estudios y controles técnicos en un galpón ubicado en un terreno cedido por la Intendencia en el mismo predio del Cilindro.

Se colocó un piso de madera, que no resultó el más adecuado para el deslizamiento de la única cámara con la que contaba la empresa. Se trataba de una TK 31, marca RCA, cuyo peso según las diversas fuentes iba de 80 a 90 kilogramos. En todo caso, era un armatoste, que «el Pisa» Severino manejaba con singular pericia.

Esa posición convirtió a Severino en un personaje absolutamente clave de aquellos años. […] [Severino], cuando llegó a SAETA, había trabajado en la TV venezolana, por lo cual era, junto a Raulito Fontaina (quien había estudiado en Estados Unidos), los dos únicos funcionarios con alguna experiencia en el oficio.

La cámara poscia tres lentes, que Severino cambiaba con insuperable rapidez mientras seguía enfocando. A menudo se usaba un espejo, colocado en el techo o a cierta altura, para crear la ilusión de una segunda cámara. En otras ocasiones, la TK se instalaba en un autoelevador, para que el televidente creyera que la izaba una grúa. Y en ocasiones, el Pisa simplemente quitaba la parte superior y cargaba la pesada cámara al hombro».

El siguiente, es un reportaje hecho a él, por el periodista y escritor César Di Candia, y publicado en el semanario «Búsqueda», el 2 de setiembre de 1999.


Primer camarógrafo uruguayo Jorge Severino: «la televisión es una prostituta cara y lo único que quiere es plata y más plata».


La televisión nacional tardó más en desarrollarse que en otros países, porque SAETA era propiedad de las radios y éstas tenían miedo de que pudiera ser competencia de su propio negocio.


Si uno cuenta que el primitivo Canal 10 dependía del carburador de un motor, suena a cuento de Don Verídico. Si dice que Ella Fitzgerald, Harry James, Sammy Davis junior, Edmundo Rivero, Johnny Ray, Aníbal Troilo, Roberto Yanés, Héctor Mauré, Pedrito Rico o Juan D’Arienzo, cuando actuaron en los galpones de SAETA y tuvieron que ir al baño pasaron por una inolvidable experiencia porque el único existente era una especie de establo sin papel ni lavatorio, tampoco podrá ser creído.

Si recuerda que en aquel lugar no había enchufes, que los actores se maquillaban a si mismos, que los taxis no entraban al predio porque no podían vencer los zanjones, que el encargado de la única cámara a veces andaba con unas copas de más, llegará a la conclusión de que los inicios de la televisión nacional configuraron un milagro.

El Uruguay transitaba todavía a tranco lerdo y no pensaba en la posibilidad de que algún día perdiera rueda.

Casi cincuenta años después de aquellas experiencias, Jorge Severino, el primer hombre que ejerció en el país el oficio de camarógrafo de televisión, se ha prestado para rememorar aquellos años qué tuvieron mucho de locura.

No es el mismo de antes. Ha tenido reveses económicos, vive ahora en Río de Janeiro con su segunda esposa, y padece un problema de salud que lo obliga a tratarse cada tanto en el Maciel, porque no confía en los hospitales brasileños.

Un viejo amigo de sus años locos, el ex publicista Atilio Rienzi, le facilita un alojamiento precario, lo cuida y lo rezonga porque pese a su enfermedad no deja de fumar. No le hace demasiado caso. Está viviendo todavía sus impetuosos setenta años y carga sobre su espalda una mochila cargada de proyectos.


 -La familia Severino ha estado vinculada tradicionalmente a la pintura y la escenografia.

-Juan Severino fue pintor y su hijo Ariel, mi primo hermano, era escenógrafo. Mi padre no tenía nada que ver con el arte. Trabajaba como funcionario público en la Aduana.

Pero usted se formó al lado de Ariel.

-Cuando dejé el liceo me fui con él a trabajar a Venezuela. Ariel ya había estado allá con un equipo de cine argentino en el año’49. Filmaron una novela de Rómulo Gallegos en la isla Margarita, que después Pérez Jiménez prohibió.

Se vino para acá y en el ’52 lo mandaron buscar de vuelta. Yo me fui a Caracas un par de años después, para aprender escenografía con él.

La verdad es que era un negado para el dibujo, tenía un zapato en cada mano pero trabajando me defendía. Ya había estado acá como ayudante de mi primo en un taller que tenía en la calle Larrañaga. No sabía hacer diseños pero armaba bien las cosas.

-¿Y por qué se fue?

-Porque era joven, irresponsable y me tiraba la aventura. Además tenía la ventaja de viajar con trabajo seguro.

La sorpresa fue que en Caracas me pusieron en las manos un artefacto que nunca había visto y me dijeron: tiene que filmar el domingo en el hipódromo.

Así fue como largué la escenografía y me hice camarógrafo: a rostro riguroso. En realidad, me gustó mucho más.

Al año y medio me vine para acá de vacaciones y me encontré con que acá se estaba armando un canal que iba a empezar a hacer transmisiones experimentales en la Exposición de la Producción, donde luego se erigió el Cilindro Municipal.

Nosotros íbamos vinculados a Carmelo Imperio, porque Ariel le hacía bocetos para algún carro de carnaval que él utilizaba como propaganda.

Mi padre le habló de mí, él me recomendó a don Raúl Fontaina y a los dos días ya estaba en el canal. SAETA quiere decir Sociedad Anónima de Emisoras, Televisión y Anexos y sus dueños iniciales eran varias radios de Montevideo.

Pero el que había movido todos los hilos era don Raúl Fontaina. Los primeros días hasta don Luis Batlle, que era el dueño de Radio Ariel, fue de visita para ver en qué consistía aquella cosa tan extraña que se denominaba televisión.

¿Y cómo era, según su recuerdo?

Era un canalcito de circuito cerrado. Más que un canal, era una canaleta (se ríe).

Con los años vinimos a enterarnos de que la idea de don Raúl era llevar la televisión muy despacito para que no estropeara el negocio de la radio.

Cuando salió el Canal 4 y nos sacó del mapa ya no pudieron frenarlo más y recién ahí le dieron otro empuje.

-¿Cómo fue, mirado desde adentro, el primer programa de televisión emitido en el país?

Algo risible. Eso ocurrió el 7 de diciembre de 1956 y ni siquiera se había terminado el piso.

Concurrieron el ministro Héctor Grauert, el arquitecto Orozco, que era directivo de la Exposición Nacional de la Producción, los hermanos Cardelino, autoridades de lo que pidieras.

Hasta ese momento se habían hecho solamente transmisiones en circuito cerrado, donde la gente podía verse y salía comentando la gran novedad.

El día de la inauguración no habían terminado de ponerse las tablas del piso y me tuve que arreglar moviendo la cámara por arriba del pedregullo.

Ni le cuento los saltos que daba (se ríe). Yo había ido hasta de traje, algo totalmente inadecuado para mis funciones.

-¿En qué consistió la ceremonia inaugural?

-En decir discursos, como siempre. La presentación de los oradores la hizo Raulito Fontaina, el dueño del primer rostro que apareció.

  • El canal a motor naftero

 -¿Cuántos televisores habría en ese momento en Montevideo?

-Muy pocos. Pertenecían a marinos que se los habían traído de Estados Unidos y a otras personas que vivían en algunos lugares específicos y a veces veían los programas de Buenos Aires.

No sé… habría mil o dos mil televisores. Y creo que es mucho. Donde había bastantes, era en la zona del Santa Lucía, donde pescaban bien los programas argentinos.

Nosotros ni sabíamos bien cuál era nuestro alcance. Al tercer día, llamó por teléfono un tal Cayetano Sapere desde la ciudad de La Plata para decimos que hasta allá llegaba perfectamente. Se lo dijimos al ingeniero norteamericano Howard Town, que había venido como jefe de técnicos y éste nos contestó que debía tratarse de un error, porque de ninguna forma podía llegar la señal hasta allá.

Le mostrábamos el mapa y él nos decía: “It’s imposible”.

Recuerdo muy bien el nombre de Cayetano Sapere porque para nosotros fue como un símbolo.

El equipo que había traído SAETA, según nos contaba el mismo ingeniero, era muy barato porque había sido comprado usado a la Marina de Estados Unidos, funcionaba entre los barcos como un sistema de circuito cerrado.

La verdad es que el alcance del canal era corto, salvo algún día excepcional que podía llegar a la Argentina. Era un equipo limitado y más allá de cincuenta quilómetros no llegaba.

Tenía un generador a nafta y cuando se le tapaba el carburador la imagen iba y venía (se ríe).

Un día vino el famoso concertista de guitarra norteamericano Charles Bird y al entrar le dijo a su representante: “Esto parece un campo de concentración”.

Y era verdad. Todos eran galpones de aluminio a los que forrábamos con estopa, pero cuando llovía fuerte se sentían las gotas.

Grupo folklórico infantil tras una actuación en los viejos galpones de SAETA. El tercer niño arrodillado, desde la derecha de la foto, es el autor de este blog. c 1963. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

-En el Canal 5 todavía se siente lo mismo.

-Bueno… el canal se hizo a los barrigazos… Todo era improvisado: un informativo, un programa de deportes, unos títeres… Lo que se podía hacer sin costo, se hacia.

Era complicado hasta tener un pizarrón para poner la cotización de la moneda, porque no había plata para comprarlo.

Al principio salíamos de diecinueve a veintiuna, con documentales que nos cedían las embajadas.

Si mal no recuerdo una de las primeras imágenes que sacamos fue una tapa de disco que tenía el rostro de una mujer. Le hicimos un agujerito en la boca, le pasamos un cigarrillo y uno de los serenos escondido del lado de atrás, pitaba para dar la sensación de movimiento.

Después Carmelo Imperio empezó a hacer programas de tipo folclórico, y como no había nada tuvo que llevar hasta las cortinas.

El gordo Atilio Rienzi también armó programas. El primer aviso que salió era el de RCA porque tenían un convenio.

-¿Cuánto ganaba usted?

Nunca sabíamos ni cuánto ganábamos ni cuándo cobrábamos. Por eso salía a buscar avisos y cobraba una comisión.

El baño era un establo donde solamente podían ir los hombres.

Una noche vino Ella Fitzgerald a cantar, pidió para ir al baño y pasamos una vergüenza espantosa. En el recinto no había nada, ni siquiera papel o un lavatorio con un jabón. Cuando salió nadie quería enfrentarla por temor a un insulto, pero ella no dijo ni una palabra. Realmente era una dama.

Don Raúl nos decía que al canal había que ir comidos y con las necesidades satisfechas. Aquellas dos horitas no podían ser utilizadas para otros menesteres.

Se hacia todo invirtiendo tan poco dinero, que cuando dije que el piso debía ser de [cemento] Pórtland lustrado para amortiguar los ruidos, me contestaron que no, “porque el día que el canal se mudara, el portland no se lo podían llevar y en cambio la madera sí”. Ahí ya vi la mentalidad con que se trabajaba. Todos eran devotos de la virgen del codo.

Si hubiera sido por ellos, el horario no se hubiera extendido nunca.

Después el público presionó y se estiró hasta las diez, con la oposición de don Raúl, porque él sostenía que si se seguía alargando, a aquello no lo iba a parar nadie. Y desde su punto de vista tenía razón.

Me estoy acordando ahora que Milton Fontaina tenía un programa periodístico y una noche llevó a don Joaquín Martínez Arboleya, en ese momento casado con doña Elvira Salvo.

Y esa vez, don Joaquín -que se lo merecía porque estaba vinculado al cine y a los noticieros “Uruguay al día” y “Emelco”- anunció públicamente que don Luis Batlle le había otorgado la concesión del Canal 4. Otros sucesos familiares la dejaron fuera, pero el primer concesionario fue él.

-SAETA también cambió de dueños.

-Para no quedarse atrás del 4, don Raúl llamó a sus socios y les dijo que ahora la cosa iba en serio y que debían poner tantos dólares cada uno.

Como ninguno quiso agarrar, compró todas las partes. Y ahí fue que la relación con sus hijos Milton y Raulito se empezó a deteriorar.

Yo era amigo de ambos, estaba jugado por ellos y no me quiero meter en problemas familiares.

Lo cierto es que don Raúl invertía poco.

Cuando tuvo que poner la antena nueva, en vez de mandarla hacer a Alemania, como lo hacían todos los canales del mundo, se la encargó a una empresa de Montevideo.

Desde lejos, parecía un lápiz. La televisión emite normalmente ondas en forma de hoja de trébol, con algunos huecos.

La antena nueva transmitía en forma de estrella. Había ondas que llegaban a la punta de la estrella, digamos Juan Lacaze o Punta del Este, pero otras ondas llegaban hasta el arranque de la estrella y el canal no se podía ver en Pocitos.

Y esto justo ocurrió cuando salió el Canal 4. En esas circunstancias este canal nos pasó por arriba y costó mucho volver a igualarlo. Pero me estoy adelantando.

En los primeros meses, no teníamos ni enchufes. El fondo del noticiero era vergonzoso: un cartón donde pegábamos fotos de los diarios.

El 24 de diciembre nos mandaron a cada uno un sobre azul de esos bien ordinarios, dentro del cual había diez pesos “para que nos tomáramos un whisky».

Pese a eso todos trabajábamos con un espíritu increíble.

Había un muchacho, Casella, que cumplía funciones en un banco en la Ciudad Vieja y se compró una moto para llegar en hora. A los quince días terminó muerto en un accidente de tránsito por apurarse a llegar a un empleo donde no le pagaban. Hoy nadie se acuerda de él.

  • Los artistas gratuitos.

Usted dice que a la mayoría no le pagaban y trabajaban por amor al arte?

-¡Seguro que sí!. Todos eran aficionados, gente que quería estar, que trabajaba para ver cómo era la novedad.

Venían muchachitos del barrio para sujetar los cables y al día siguiente regresaban.

Aquello era como un club deportivo.

Milton y Raulito hacían lo que podían. Después vinieron Carlos Giacosa, Barrett Puig, Walter Santos, aquel que fue secretario de Pacheco Areco, Reppeto, Mario Fonticiella…

Le digo más: cuando llovía los taxímetros no querían entrar porque dejaban los caños de escape en las zanjas.

Un día que la locutora de Casa Soler no pudo venir porque el taxi se negó a traerla, salió Raulito en cámaras haciendo un aviso de bombachas.

Se supondrá las guarangadas que dijo. Soler estuvo a punto de retirar el apoyo publicitario.

Victor Hugo Pedroso, Carlos Giacosa, Jorge Severino, y Barret Puig. (Fuente).

-Así y todo a veces venían personajes importantes.

-Venían y trabajaban gratis porque estaban trabajando en algún local montevideano y querían hacerse un poco de publicidad.

Juan Verdaguer fue de los primeros que vino. Yo no sabia que era malabarista de circo, pero en aquella época hacía sus cuentos mientras tiraba al aire varias pelotitas.

En ese mismo show también actuó Pedrito Rico. Creo que eso ocurrió allá por el verano de 1957.

Después empezaron ya las “Noches Brillantes de Angenscheidt”, que muchos de los lectores de más edad habrán de recordar.

En una oportunidad en que el gerente de esa tienda descubrió que estaba en el Victoria Plaza de incógnito Andy Williams, que en ese momento era el cantante de más arrastre popular en Estados Unidos, fueron a hablar con él y le explicaron que su presencia en un canal que recién empezaba era fundamental.

El hombre al principio no quería pero al final les pidió un viático de cien dólares. Le dijeron que no porque era muy caro.

El tenor italiano Michelangelo Verso. 1959.

-De modo que según usted dice, y a mi me parece bastante irreal, todos aquellos artistas actuaban en el canal sin percibir ninguna remuneración.

-Unos no cobraban porque llegaban al Uruguay subvencionados por sus países, otros porque se publicitaban a sí mismos.

Por el canal paseó Ella Fitzgerald, Johnny Ray, Sammy Davis Junior, Harry James con su fantástica orquesta…

Me acuerdo que todos los músicos no entraban en el estudio y tuve que hacer maravillas con la única cámara de que disponíamos.

Cuando venían los solos, había arreglado con uno de la banda para que me indicara con un movimiento de cabeza a dónde debía yo enfilar la toma, porque la verdad, no tenía ni idea.

La gente de afuera creía que yo sabia leer música, pero la verdad es que sabía lo que venía, mirándole la “pera” a aquella persona.

La cámara única de que disponíamos era milagrosa. Nunca dejó de funcionar.

Una vez se le estropeó el visor y estuve semanas moviéndola a tientas, con la cabeza torcida, guiándome por el monitor.

Difícilmente en algún otro lugar del mundo haya habido un atraso semejante.

-Artistas argentinos también venían.

-Por supuesto. Roberto Yanés fue de los primeros, Leo Marini, Edmundo Rivero, Héctor Mauré, Juan D’Arienzo, Aníbal Troilo…

El humorista argentino, Juan Verdaguer.

-¿Ninguno se enojó al sentir en carne propia las carencias que tú describes?

-El único que yo recuerdo, fue el italiano Doménico Modugno, que ya era naturalmente histérico.

Vio lo que era el canal y se puso muy enojado. Y tenía razón porque aquello era la anarquía absoluta.

Una vuelta estábamos dando un espectáculo de ballet, en vivo por supuesto, y de pronto una de las luces se dio vuelta y dejó de iluminar.

Entonces vino un muchacho, Miguel Apolaro, pasó por entre todas las pibas que estaban danzando y dio vuelta el tacho como si él fuera transparente (se ríe a carcajadas).

Esas cosas pasaban muy a menudo.

Otra vez en un teleteatro, el primer actor estaba junto al teléfono, esperando que éste sonara, tal cual le indicaba el guión; pero el timbre que simulaba la llamada se rompió.

El pobre muchacho alargó lo que pudo su monólogo esperando la señal para agarrar el tubo pero ésta no llegaba.

Al final alguien dio dos golpes en la madera del piso y el actor atendió.

Aquél fue el único teléfono del mundo con una campanilla que funcionaba a golpes de nudillos (se ríe). Nadie se imagina lo que pasaba allá adentro.

Como era un lugar público, todo el barrio iba a ver los espectáculos y a veces había cincuenta o cien personas adentro del estudio.

Claro, se corría la voz de que actuaba Aníbal Troilo, la gente venia en masa y no se podía trabajar.

En los primeros tiempos, cuando el canal era de algunas radios, éstas tenían espacios de una hora por semana.

Uno de los locutores de El Espectador era un muchachito llamado Alfredo Zitarrosa, muy flaquito y esmirriado.

La otra era Mirta Acevedo, que tenía una voz preciosa, pero un volumen físico bastante considerable. Parecían “El Gordo y el Flaco” (se ríe). Que me perdone Mirta a quien quiero mucho.

-Ya veo.

  • La televisión, 50 años después.

-La televisión es muy cruel con muchas personas, como fue el caso de los actores de radioteatro Juan Casanovas y Violeta Ortiz.

Ambos eran estupendos en la radio pero no tenían físicos para la televisión.

La televisión desnuda el carácter de la gente.

Si usted es tímido, la televisión lo denuncia, si es un caradura o un malhumorado, también se lo dice. Si está con una copa, también lo demuestra.

-Algunos de ustedes tenían fama de beber sin muchos reparos.

-Y era cierta. Ya le dije que a esta altura de mi vida no voy a andar escondiendo nada.

A mí la bebida me ha perjudicado mucho durante toda mi vida, aunque ahora ya no tomo.

A veces con Roberto Mastra, que estaba en los controles, nos escapábamos a un boliche cercano, nos mandábamos unos “ojos de gallo” terribles y regresábamos bastante pintones. No le voy a negar que eso se notaba.

-¿Y don Raúl no sabia de esas anomalías?

-¡Cómo no iba a saber! Don Raúl era un lince y nada se le pasaba por alto.

Lo que ocurría era que nos dejaba hacer porque su presupuesto era muy barato.

Al año ya empezamos a sacar la única cámara para afuera porque nos trajeron una extensión de cable y organizamos hasta carreras de karts.

Momento de la primera transmisión de exteriores de Canal 10 en 1956, afuera de los galpones de la Exposición Nacional de la Producción, en la Avenida Centenario, donde funcionaba SAETA

¿Cómo eran los primeros teleteatros?

-Si la memoria no me falla, los primeros que trabajaron con nosotros fueron los de “El Tinglado”.

Claro que las cosas salían como se podía.

Ponéte en nuestro lugar: todo en vivo, con una sola cámara y con un sonido totalmente primitivo.

En una oportunidad uno de los protagonistas tenía que comer lenguas de cordero, de acuerdo al guión y los que armaban el espectáculo perdieron tiempo buscando unas de lata.

Había que oír la boca de don Raúl. Gritaba: “¿Y si le ponían un pedazo de bife no era lo mismo? ¿Quién se iba a dar cuenta?”. Creo que estaba en lo cierto.

Cuando se precisaban extras se utilizaba a los maquilladores. Ataúlfo Castillo y Cardama estaban para cualquier cosa.

Un día tuvieron que hacer de policías ingleses y les alquilaron unos disfraces, pero no había número para ellos.

A uno el pantalón le daba por las rodillas y al otro las mangas le tapaban las manos. Tenían que llevar preso a un delincuente, y como no se consiguieron esposas le ataron las manos con una piola.

Pintin Castellanos en Saeta TV (canal 10). S. f.  Los primeros años de la televisión en Uruguay, a fines de los años ’50 y principios de los ’60, tuvieron la presencia de los artistas de tango en sus programas. “Pintín” Castellanos (1905-1983). Músico, pianista, director, compositor. En 1933 dio a conocer “La puñalada”, que a través de la interpretación de la orquesta de D ́Arienzo sería una de las milongas más famosas. (Foto: colección Eduardo Caetano). Fuente CdF

-¿Las agencias de publicidad colaboraban?

-Algunas. La que empujó más fue la de Carmelo Imperio pero desgraciadamente a éste lo fueron ladeando injustamente.

La verdad es que en aquellos años era más efectivo y más barato hacer publicidad en las radios que en el Canal 10.

El pobre Imperio armaba sus programas a pulmón, “Viejo café del Centro”, por ejemplo, y cuando pasaba raya terminaba perdiendo plata.

Pocas personas han tenido mayor importancia en la televisión que Carmelo Imperio.

Incluso fue quien acercó a los permisarios de Canal 12 con los directivos del diario “El País”.

-Hace cincuenta años contribuiste a inaugurar la televisión nacional y ya quedan muy pocos de aquellos pioneros. Desde esa perspectiva, como ves el negocio televisivo de estos días?-

-Aquí, la televisión a nivel internacional se disparó y no creo que pueda ser recuperada.

Los directivos nuestros no quieren gastar y así las cosas no pueden caminar.

La televisión es una prostituta cara y con fiebre uterina. Lo único que quiere es plata y más plata.

Usted le da a dos mil millones de personas la final del Campeonato Mundial de Fútbol y al día siguiente el público ya está pidiendo para ver a Bill Clinton y Mónica Lewinsky en directo haciendo sus cositas en la Sala Oval de la Casa Blanca.

Y después de eso quieren ver al Papa mientras se baña en la ducha del Vaticano.

La televisión consume y consume cada vez más vorazmente. Ella traga todo lo que tiene a su alcance y siempre quiere más.

Ahora se pueden ver guerras, revoluciones y golpes de Estado sin salir del sillón.

-¿Y qué conclusiones se pueden sacar con relación a nuestro país?

-Que a la nuestra le faltan las ruedas, que tiene un desarrollo tan lento que da fiebre.

No digo que sea buena o mala, digo que no avanza.

Acá, como decía ese maestro del periodismo que fue don Carlos Scheck, la televisión es tan lenta que las noticias las pasan varias veces.

Dudo que hoy haya televisión uruguaya, todos los programas son argentinos, brasileños, venezolanos, mexicanos, o imitaciones de lo que ellos hacen. Lo que queda nuestro es muy poquito.

-Así y todo, trabajando en ella, llegaste a ganar unos buenos pesos.

-Porque cuando vi que como cameraman no sacaba ni un maldito peso, empecé a producir programas con mis amigos del alma Milton y Raulito Fontaina.

Comprábamos espacios, alquilábamos películas o seriales que eran carísimas, vendíamos minutos a los avisadores y ganábamos la diferencia.

Y así salía cada cosa que era para que nos fusilaran con juicio sumario.

Una vez teníamos una serial que se llamaba “Cinco Dedos” y de la cual habíamos podido comprar nada más que muy pocos capítulos.

Las pasábamos y las repasábamos todo el tiempo y sin que mediara un período de descanso entre una serie y la siguiente.

Una noche llamó una persona por teléfono, atendí yo y me dijo: “Decíme una cosa hijo de puta, ¿vos querés que me aprenda ese bodrio de memoria?”.

-También estuviste en la conferencia del CIES en Punta del Este.

-Eso fue por el sesenta y uno o sesenta y dos. Fue cuando vino el Che Guevara, y Milton Fontaina le decía: “¡Loco, estás siempre caliente con todo el mundo, aflojá un poco, no seas tan negativo!”.

Milton tenía esas cosas. Igual que cuando fue al aeropuerto de Carrasco y puteó a Fidel Castro, la primera vez que éste vino al Uruguay.

-Fue después de esos años que te dedicaste a la producción.

-Claro, porque de lo otro no podía vivir.

Fui a Buenos Aires y compré la serial “Los intocables” que la dimos de frente, al revés, de canto y de perfil. Harté a la gente con Elliot Ness.

Te encontrabas con cualquiera y te decía con entonación portorriqueña: “Corría el año 1932, cuando en Chicago, los pandilleros que violaban la ley seca…”.

También compré “El show de Lucy”, “Dick Van Dyke”, “El espectáculo más grande del mundo” con Jack Palance, “Los cuatro hombres justos” con Vittorio de Sica.

Cuando quise acordar casi todos los programas del canal eran nuestros.

Foto: fuente

-¿Y por qué esa función no la cumplía el canal?

-Ellos no querían comprar nada porque seguramente olfateaban una devaluación y no querían endeudarse en dólares. Era la posición lógica.

Pero nosotros éramos jóvenes y bastante estúpidos. Sin damos cuenta, les estábamos bancando el canal. Así que invertimos nuestros dólares, porque todo lo pagábamos al contado, llegaron las devaluaciones y nos fundimos.

-¿Lograste recuperarte?

-No, pero no pierdo las esperanzas. Recién tengo setenta años.


Fuentes y referencias:

  • «Ayer te vi, Crónica de la televisión uruguaya», Luis Prats, Ediciones de la Banda Oriental, 2009. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).
  • «Primer camarógrafo uruguayo Jorge Severino: la televisión es una prostituta cara y lo único que quiere es plata y más plata». Reportaje de César di Candia. Semanario «Búsqueda», Montevideo, Uruguay, jueves 2 de setiembre de 1999. Págs. 46 y 47. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).
Publicado en 1943, 1946, 1949, 1950, 1953, 1955, 1956, 1960s, 1999, Documentos, entrevista, Exposiciones, Los principios, Montevideo, Notas de prensa, periodistas y locutores, Televisión, Uruguay | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios

Primer Hamfest (feria de artículos para radioaficionados) alemán de posguerra.

La rendición alemana del 7 de mayo de 1945 marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial. Cuatro días después, los radioaficionados norteamericanos regresaban ya al aire en las frecuencias asignadas para el servicio en VHF. Europa lo hizo más lentamente.

Al igual que en la Primera Guerra Mundial, el Congreso de los Estados Unidos había suspendido, durante el conflicto, todas las operaciones de radioaficionados. Una vez que terminó la guerra, el servicio fue reorganizado.

Los requisitos de licencia fueron más accesibles y las primeras estaciones fueron escuchadas en onda corta en 1946. En el verano de ese año, ya disponían de todas las bandas asignadas nuevamente desde 3.5 a 30 MHz.

Se introdujeron nuevos modos y se otorgaron más asignaciones de frecuencia a nivel mundial, reflejando la importancia que el servicio había ganado hasta entonces en la comunidad internacional.

Las viejas bandas de 5 y 2,5 metros fueron reemplazadas por las nuevas de 6 y 2 metros, usadas hasta el día de hoy.

Los reconocidos certificados como el programa DXCC que se otorga al radioaficionado con 100 países comunicados y confirmados, comprobables mediante las correspondientes tarjetas QSL, se revitalizaron, y las estaciones DX (de distancia) aumentaron, en cuanto a operaciones.

Gracias a la gran cantidad de equipo militar en surplus, se pudieron conseguir cientos de equipos de radiocomunicación a bajo costo (trasmisores, receptores, valvulas de potencia, rotores de antena y todo tipo de componentes útiles que posibilitaron a la radioafición  operar en las bandas de V/UHF, construir robustas antenas de HF y nuevos modos de trasmisión como el radioteletipo, (RTTY). ³

Precisamente, en junio de 1947, durante los días 7 y 8, se realizó el primer Hamfest (feria de artículos para radioaficionados) alemán de posguerra, organizado por el Würt.-Baden Radio Club, en Stuttgart.

La siguiente, es una interesante tarjeta de confirmación de comunicados (QSL), que muestra el espíritu fraternal de la radioafición, después de este  penoso conflicto armado, que finalizara 70 años atrás.

«Colegas: Por favor no olviden a los radioaficionados alemanes. Saludos desde el primer hamfest alemán de posguerra. Queremos regresar al aire, para reunirnos otra vez, trabajando por el entendimiento internacional»

 

Publicado en 1947, Alemania, Documentos, DXistas, ephemera, QSL, Radio Aficionados, Radioafición | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Mapa de Cables Submarinos. 2015

En el enlace más abajo se podrá visualizar el mapa realizado en 2015, que rinde homenaje a los cartógrafos pioneros de la era de los descubrimientos, con elementos de la cartografía medieval y renacentista.

El diseño es de época, pero los datos son frescos: el mapa representa 299 cables activos y planificados, además de latencia y datos de capacidad destacados.

link_iconVisita www.telegeography.com para obtener más información o realizar un pedido. Haga clic aquí para visitar la versión interactiva gratuita del mapa.


Crédito:

TeleGeography
A Division of PriMetrica, Inc.
Washington D.C. / San Diego / Exeter / Singapore
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Philips Radio, «Sinfonia Industrial» (1931), Joris Ivens.

Joris Ivens (1898 Nijmegen – 1988 París), fue un documentalista holandés, caracterizado por un gran compromiso político.

Sus trabajos «demuestran un gran interés socio-político así como una distinguida e innovadora cualidad audiovisual. Ya de joven, Ivens, jugó un papel prominente en la vanguardia cinematográfica internacional debido a las influencias que obtuvo del Expresionismo alemán y de la Vanguardia rusa. En los años treinta se consolidó como un director que utilizaba el medio cinematográfico para reflexionar sobre los acontecimientos a escala global, con temas como el Socialismo Soviético, la Guerra Civil española, la lucha de Indonesia por la independencia y las revoluciones de Cuba y China. 

Ivens hizo más de 80 películas en 20 países utilizando un lenguaje fílmico ingenioso para apoyar a la gente en su afán y esfuerzo por el progreso social, en su lucha contra el fascismo y los principios colonialistas. Sus documentales demuestran un profundo interés en retratar el mundo y sus habitantes durante el siglo veinte, una era de grandes cambios e innovación, marcada por un estilo cinematográfico que se mueve entre los límites del arte y la propaganda. ¹

Su película «Philips-Radio» de 1931, también conocida como «Sinfonia Industrial», Symphonie industrielle o Industrial Symphony, es el primer film sonoro y documental holandés. Le fue encargado por la gran Compañía Philips, de Eindhoven.

Es una película considerada como de gran belleza técnica.

A pesar del hecho de que era, precisamente, un trabajo de encargo; algunas sucursales de la Philips se negaron a exhibirla, debido a sus connotaciones sociales.

Es que el filme es abiertamente ambivalente en cuanto a la actividad que el director muestra a través de las escenas de la fábrica. ²

Muestra las operaciones llevadas a cabo dentro de la planta de Philips Radio.

En un frenético y sufrido trabajo se ven los sopladores de vidrio haciendo delicadas ampollas de este material, con el auxilio de maquinaria adicional  especializada.

Uno de los operarios, virtuosamente empieza a laborar con un tubo más complejo utilizado en radiodifusión.

Transportadores llevan las unidades parcialmente terminadas.

Los trabajadores realizan sus tareas en diversas cadenas de montaje, específicas. 

Los gabinetes son fabricados, se montan los manojos de cables, y se producen los altavoces.

Con los aparatos de radio próximos a su finalización en el montaje, se ejecutan diversas pruebas.

Los ingenieros y dibujantes definen desarrollos futuros.

En una secuencia de animación cuadro a cuadro, un grupo de altavoces realiza una danza lúdica

De especial destaque, son las escenas de la pionera estación de la Onda Corta, PHOHI, Philips Omroep Holland-Indië (en español: Estación Philips para las Indias Neerlandesas).

Aquí, comenzó el insigne Don Edward Startz, a propalar su multilingüe «The Happy Station Show», («La Estación de la Alegría», en su denominación en castellano) y que se propalara por la sucesora Radio Nederland Wereldomroep, y que, asimismo, se convirtiera en el programa más longevo de Radiodifusión Internacional en Onda Corta.

Ya en 1927 se había iniciado por parte de  la Philips, la producción de radios, focos, combinados y otros pequeños electrodomésticos.

La película en general es una descripción poética de un proceso industrial. ³

Es una etapa plena de producción en serie, pero por estar en los comienzos, aún muy artesanal. Todo el trabajo es eficiente pero laborioso.

La mayor parte  parece neutral, aunque en su conjunto se proyecta una cierta dosis de monotonía y la idea de la «fábrica deshumanizante«… «Tanto progreso con tanto costo humano». ²

 

video-icon48x42Philips Radio (1931),  (35’48»)

 


 

Fuentes:

Relacionados:

Agradecimiento:

Dr. Ricardo Paredes Quintana, Chile.

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«Postes, télégraphes & téléphones». Diorama para armar.

¿Recuerdas los tiempos de la niñez, cuando las páginas centrales de la revista Billiken o Anteojito, y otras tantas que nos alegraban las tardes y nos instruían sobre las cosas y gentes del mundo, traían una lámina central con un recortable para armar?.

En mi época, no existía la cola vinílica ni las barras adhesivas, así que había que pedirle a mamá que nos hiciera engrudo, con agua y harina; y sobre una cartulina, tal como se indicaba en las instrucciones, había que pegar la lámina y luego cuidadosamente recortar cada parte.

Hoy en día es más fácil. Baja las imágenes de tu computador a un pendrive. Acude a un centro de impresión laser, y pide que te impriman las láminas en tamaño A4 y en cartulina tipo opalina. Luego, sí tendrás que recortar las distintas partes del conjunto y pegarlas adecuadamente siguiendo las instrucciones.

El siguiente recortable, publicado en una antigua revista infantil francesa, reproduce una oficina de correos, telégrafos y teléfonos. Las imágenes están a buen tamaño, haciendo clic sobre cada una de ellas. Sálvalas y… manos a la obra… ¡arma tu diorama!.

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«El Fin del Mundo», Camille Flammarion: El futuro visto en 1893.

La Fin du Monde El Fin del Mundo»), es una novela de ciencia ficción del Siglo XIX, sobre un cometa que choca con la Tierra, y que conduce a la muerte gradual de nuestro planeta.

Nicolas Camille Flammarion (1842-1925). Foto Wikipedia.

El libro fue escrito por el astrónomo francés Camille Flammarion, publicado por primera vez en 1893, y adaptado al cine en 1931, del que vale destacar que fue originalmente proyectado con un primitivo pero efectivo  sistema de sonido estereofónico. ¹

En sus ilustraciones originalesgrabados de varios artistas franceses famosos que fueron escaneadas de la edición húngara (1897), se nos muestra un futuro muy especial, imaginado por los habitantes del planeta viviendo en el Siglo XX.

Muchas de sus predicciones, sorprendentemente, se han hecho realidad o están muy cerca de ello.

Para esta entrada del blog, destacamos un par:

marker_blog_chrstUn mensaje de radio proveniente de Marte que se proyecta frente de un gran grupo de científicos y políticos.

marker_blog_chrstEl «Telefonoscope»: pantalla gigante para el entretenimiento doméstico. El tablero de control está en la pared.


Fuente:

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Camión de TV de Exteriores, RCA, NBC. Juguete de los años 50.

Camión de TV de Exteriores, RCA, NBC, hecho en hojalata litografiada por Yonezawa Toys, a pilas. Japón. 1950s. 23cm.

via Ebay: aucfantista

 

“Yonezawa Toys” (Juguetes) (conocido también como Yone o simplemente Y) fue uno de los fabricantes de juguetes de la posguerra más grandes y prodigiosos de Japón y de los primeros que se involucraron en el creciente mercado de radio control.

La empresa fue fundada en la década de 1950 en Tokio y se centró en la producción de juguetes, literalmente miles, con  diferentes mecanismos de accionamiento eléctrico y mecánico a través de la década de 1970.

La División de Juguetes de Yonezawa fue transferida a Segatoys en mayo de 1994.

 

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Argentina. Avisos publicitarios de Casas de Radio (III): Buxton Guilayn Co., y el Ultradyne A8.

Buxton Guilayn Co.

Importante casa de importación y venta de maquinaria, automóviles y electricidad, ubicada en Suipacha 502, de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, que vendía también aparatos de radiotelefonía, a principios del siglo XX. Instalada inicialmente por Emilio Guilayn, en la ciudad de Bagé, en el sur de Brasil.

Emilio Guilayn, fue un español radicado en Bagé, Rio Grande do Sul, Brasil. Figura destacada en el comercio y comunidad de esa ciudad, contribuyó al desarrollo económico del municipio. Actuó en el comercio, en la industria, en negocios pecuarios y en la política donde fue electo diputado estatal.

Fundó la primera casa bancaria de Bagé, instaló la energia eléctrica en la ciudad, adquirió y modernizó el Moinho (Molino) Bageense , organizó la Charqueada Santo Antônio

Fue el primer presidente de la Associação e Sindicato Rural de Bagé. Trajo el primer automóvil que circuló en la ciudad, presidió la Sociedade Espanhola, participó de la dirección de la Santa Casa, de la Logia Masónica «Amizade» y del Guarani Futebol Clube.

Tuvo, también, destacada actuación en los medios empresariales de Buenos Aires, en la Argentina, donde fundó la organización Buxton Guilayn y Cia, Sociedad en Comandita.

En Pelotas, instaló la usina eléctrica, la red de tranvías eléctricos y una filial de su empresa en Argentina, que también tuvo sede en Bagé.

Um barrio, en la ciudad riograndense de Pelotas fue también producto de su acción: 

“Em Pelotas, “(…) El barrio Jardín Europa fue proyectado en 1930 por la Compañía Comercial Buxton Guilayn, de Porto Alegre, para la promotora Comercial e Constructora América S.A. propiedad de Luis Lorea (el propietario de las tierras), un descendiente de italianos con negocios comerciales e industriales en Pelotas y en la ciudad vecina de Rio Grande.

Este es un aviso publicitario del receptor Ultradyne A8, publicado en 1925, del cual se destacaban sus bondades para captar emisoras a largas distancias.

A mediados de la década de 1920, los receptores superheterodinos se habían convertido sumamente populares. Los experimentadores habían estado probando diferentes métodos de mezclar una señal del circuito oscilador local con la señal de radiofrecuencia (RF) entrante, para establecer una frecuencia intermedia uniforme (FI), y así lograr un rendimiento parejo en la recepción de la gama de onda media.

Este había sido uno de los inconvenientes con los circutos de Radio Frecuencia Sintonizada -TRF sobre todo en lo que se refiere a la selectividad en las frecuencias más altas.

Robert E. Lacault del Cuerpo de Señales del Ejército francés, desarrolló su propia versión del circuito que denóminó Ultradyne, para distinguirlo de otros circuitos superheterodinos. El Ultradyne se vendía en diversas configuraciones para armar.

Lacault describió su primer receptor Ultradyne en la edición de febrero 1924 de la revista «Radio News». Solicitó una patente de invención el 29 de abril de 1924. Ya en la edición de julio de 1922 de esa publicación se publicaba un artículo en el que describe «un sistema mejorado para recibir señales de telegrafía por un ‘método de modulación’. Mirando los esquemas se pueden reconocer en ellos los fundamentos primitivos del circuito Ultradyne».

El primer tubo, que en el superheterodino se llama la primera detectora, en el Ultradyne, se llama «modulador»

Referencias:

Publicado en 1925, Argentina, Brasil, componentes electrónicos, Publicidad, Publicidad y radio, radio, Radioescucha, Receptores, Uruguay | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

1925. El primer Congreso Internacional de Radioaficionados y la creación de IARU.

Cada 18 de abril, se celebra un nuevo Día Mundial de la Radioafición, recordando la fundación de la Unión Internacional de Radioaficionados (IARU), en 1925. Se recuerda la histórica reunión de delegaciones de pioneros radioaficionados, celebrada en París.

De los 25 países que formaron la IARU en 1925, la Unión ha crecido a más de 160 sociedades miembros en las tres regiones del globo.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) integra a IARU en su seno. IARU, que representa los intereses de la Radioafición, tiene más de 3 millones de operadores y radio experimentadores en el mundo. ¹


El relato de los días de sesión del primer Congreso de Radioaficionados, París, del 14 al 18 de abril 1925, donde surgió la Unión Internacional de Radioaficionados (IARU).

El Congreso de París, entre sus resoluciones, adoptó al Esperanto, como lengua universal. La historia dirá que el inglés es actualmente el idioma universal utilizado en radiotelefonía por aficionados a nivel internacional. Sin mencionar a la ya tradicional telegrafía por Código Morse, que es otro lenguaje universal.

Ya en febrero de 1925, se habían recibido y aceptado las respectivas invitaciones por parte de las asociaciones de radio aficionados en el Río de la Plata. Tanto el Radio Club Argentino, como el Montevideo Radio Club, de Uruguay, enviarían su respectiva representación al Congreso Internacional, que se reuniría en París, en principio fijado para los días del 16 al 20 de abril de ese año, (en realidad fue desde el 14 al 18 de abril).

En la misma fecha se reuniría, también, el primer Congreso organizado por el Comité Internacional de T. S. H. (Telegrafía sin Hilos), y ambas comisiones organizadoras se habían puesto de acuerdo para que los representantes puedieran asistir a ambos Congresos y completar así su misión.

Debe recordarse que, ya en el año 1923, había sido fundada en París una Asociación, bajo el nombre de «Comité Internacional de la T. S. H.», en presencia de la confección del estatuto internacional de la T. S. H.

Este Comité comprendía, en 1925, a miembros pertenecientes a los siguientes Estados: Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Colombia, Cuba, Dinamarca, Egipto, España, Estados Unidos de Norte América, Francia, Gran Bretaña, Haití, Hungría, Italia, Japón, Luxemburgo, Monaco, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Dominicana, Siam, Suecia, Suiza y Checoeslovaquia.

A su vez, el Comité estaba en conexión con la Sociedad de las Naciones y con las Federaciones y Asociaciones, tales como: la Unión de las Asociaciones Internacionales, la Cámara Internacional «Law Association», la Sociedad de Estudios Legislativos, la Confederación de los Trabajadores Intelectuales, la Sociedad de Gente de Letras, la Asociación Literaria y Artística Internacional, la Cámara Sindical de Músicos, los Sindicatos profesionales de las Industrias Radioeléctricas de distintos países, etc.

El Comité Internacional de T. S. H., había preparado la siguiente órden del día provisoria:

  1. Régimen jurídico de las ondas. Derechos del transmisor y del receptor. Control del listado.
  2. Reglamentación internacional de transmisores.
  3. La propiedad intelectual y las transmisiones radiotelefónicas. Derechos de autor. Interés de los ejecutantes. Propiedad de las informaciones de la prensa. Publicidad.

Por su parte, los organizadores del primer Congreso de la Unión Internacional de Aficionados de T. S. H. discutirían la siguiente órden del día:

  1. Organización de una Unión Internacional de los Aficionados a la T. S. H.
  2. Organización metódica de los ensayos técnicos de aficionados.
  3. Largos de onda de la radiotelefonía y de las trasmisiones de radioaficionados.
  4. Utilización de la radiotelefonía para la educación.
  5. Lengua internacional auxiliar.

El Comité Internacional de T. S. H. organizaría este Congreso para el «estudio de los problemas jurídicos que comprenden las aplicaciones de la radioelectricidad».

En atención a la gran cantidad de puntos comunes, que pueden presentar a los juristas, a los aficionados y a los que utilizan la T. S. H., los organizadores han pensado que convendría realizar la concomitancia del Congreso Internacional de los Aficionados a la T. S. H. y el Congreso Jurídico Internacional de T. S. H.

Con tal deseo, una comisión de organización dotada de un secretario único quedó constituida en París, para organizar los dos Congresos, siguiendo un mismo fin de conjunto, de coordinación de programas, bajo las mismas autoridades y en la misma fecha, pero conservando cada Congreso su individualidad propia.

Todos los juristas y aficionados serían admitidos en estos Congresos, pero tendrían voto solamente en las deliberaciones del Congreso jurídico, los miembros del Comité Internacional de T. S. H.; y en las deliberaciones del Congreso de los Aficionados, los Delegados oficiales de las Sociedades nacionales de T. S. H.

El Radio Club Argentino designó su delegado en la persona de Don Enrique Repetto.

Las tesis que debería defender, dependerían de los criterios que prevalecieran entre todos los radios clubs argentinos «a quienes, según nuestros informes, se les ha requerido su opinión, y del cambio de ideas con las instituciones similares de Brasil, Chile y Uruguay que ha sugerido el R. C. A.».

El asunto es demasiado interesante para que no se le preste la atención debida y la acción de la C. D. para obtener la opinión de las instituciones del país y un acuerdo previo con las similares uruguayas, brasileñas y chilenas.

Si la reunión de estas tres delegaciones demandan gastos crecidos que no es posible cubrir, o si el tiempo apremia, no es difícil convenir y llevar a cabo conferencias radiotelegráficas, con las cuales se podrá discutir ampliamente el programa».

Uruguay, lo hizo en la persona de Don Enrique Legrand.

Resultados de la Conferencia de París

El día 15 de abril de 1925, tuvo lugar en el aula de Química de la Facultad de Ciencias de París, a las 15 horas, la primera reunión de la comisión encargada de organizar la Unión Internacional de Aficionados de T.S. H., con la asistencia de 23 representantes oficiales de igual número de naciones.

Un grupo de delegados oficiales de diversos países. El segundo a la derecha es el delegado argentino Sr. Enrique L. Repetto.

La importancia del asunto a tratar, queda evidenciada por la presencia de representantes de todos los países que concurrieron a al congreso.

Se procedió inmediatamente a la elección de la mesa directiva resultando electos por unanimidad, como Presidente, Mr. Hiram Percy Maxim, y secretario Mr. I. G. Mezger.

El Comité Ejecutivo de la Unión Internacional, de izquierda: señores J. Mezger; Hiram P. Maxim; Gerald Marcuse; y Kenneth B. Warner.

El delegado francés, Mr. Lefebvre propuso a Mr. Maxim, que como autor del proyecto de constitución de una Unión Internacional de Aficionados, hiciera conocer a los delegados presentes su opinión al respecto.

Después de un cambio de ideas sobre si convenía que fuera Mr. Maxim quien diera primero su opinión al respecto y como hubiera una sensible mayoría por tal propuesta, éste tomó la palabra.

Mr. Maxim, con su forma que es característica, por medio de frases cortas en las que entran el número de palabras estrictamente necesarias, informó a la comisión sobre lo que entendía por la Unión Internacional de Aficionados de T. S. H.

En general, su pensamiento fue de realizar una unión de aficionados que pasen solamente «two way communication», (comunicación bilateral), pues éstos son los aficionados que en realidad se han de beneficiar con la constitución de la Unión, pero que desde su llegada a Europa había comprendido que esa fórmula no sería aceptada por una gran mayoría, debido a la forma en que se desarrollaba la radio en los distintos estados y a las restricciones de sus respectivos gobiernos.

Posiblemente, se podría llegar a una fórmula de arreglo que consultar a los intereses de todos los aficionados del mundo, pero que en todo caso como Presidente de la American Radio Relay League, no tenía ningún interés en los aficionados BCL (de Broadcasting).

Piensa que la ARRL ha demostrado, en forma suficientemente amplia, que puede y sabe llenar su objeto y que es la organización más completa en su género en el mundo entero.

Opina por consiguiente que la constitución de la unión sobre las bases de la ARRL sería muy conveniente.

Por otra parte, opina que durante el primer año de vida de la Unión, o sea el periodo de organización, su sede sea Hartford, sede de la «QST», la revista tan conocida.

Hace este ofrecimiento, pues la ARRL tiene oficinas organizadas, con gran número de empleados que conocen ya esta clase de trabajo y han calculado que de la organización de la Unión Internacional recargaría los gastos actuales de la ARRL en sólo 5%.

Propuso, también, agregar a «QST», doce páginas más, que estarían exclusivamente destinadas a la Unión.

«Sin embargo -dice- no queremos hacer presión sobre este punto. Los americanos aceptaremos buenamente la resolución del congreso».

Terminada su exposición, Mr. Maxim propone que le sigan los delegados de cada país, tomando entonces la palabra Mr. Lefebvre, delegado de Francia.

El señor Lefebvre, manifiesta que, como representante de los aficionados que hacen comunicaciones bilaterales, está completamente de acuerdo con el punto de vista de la ARRL, pero también es representante de aficionados que hacen recepción exclusivamente; y cree que dada la forma en que se desarrolla la radio en los países europeos, convendría permitir la admisión, no de los aficionados BCL («Broadcast Listeners»), que compran un receptor como quien compra un fonógrafo, pero sí a aquellos que hacen la recepción científicamente, que son en realidad una gran ayuda para los que hacen las transmisiones y posiblemente futuros emisores. La dificultad reside evidentemente en saber cuándo un aficionado es BCL, o no.

El delegado por la Gran Bretaña, Mr. Marcuse, está de acuerdo con el punto de vista del delegado francés, y cita varios ejemplos de ayuda verdaderamente útil de dichos aficionados, en cuyas cartas «QST» se lee: «pronto tendré un transmisor».

Pero, reconoce que es verdaderamente muy difícil para una sociedad que se suscribe como miembro de la unión, hacer la división entre sus asociados, para distinguir los BCL de los que no lo son.

A esta altura de la discusión, era evidente que prevalecería la fórmula defendida por los delegados francés e inglés, según podía deducirse por los aplausos que cosecharon en el curso de sus exposiciones.

Mr. Bonett, delegado por el Canada, trajo un poco de luz a la discusión pintando la situación de la rama canadiense de la ARRL. Comenzó por decir que el número de estaciones emisoras en el Canadá es de 1200, pero que el número de ejemplares de «QST» que se reparten en esc territorio es de 14.000, lo que prueba que si muchos aficionados son BCL, otros, que no pueden instalar un transmisor, hacen la recepción científicamente y acuden a esa revista por considerarla la fuente necesaria para sus conocimientos.

«La mayor parte de esos 14.000 ejemplares van a manos de miembros de la ARRL a los cuales se les ha preguntado si eran BCL o nó, y que han sido admitidos por la simple razón de que si lo hacían era porque estaban verdaderamente interesados en ser miembros de la ARRL».

Esto conducía a modificar la primera idea de ARRL en el sentido de admitir en la Unión, no ya sociedades sino individuos.

Esto trajo como consecuencia una larga discusión en la que intervinieron gran número de delegados y que tomó cerca de dos horas, después de las cuales no se había llegado a nada positivo.

En esas circunstancias uno de los delegados franceses, Mr. Bernaherd, propuso que se preparara un cuestionario que consultara la opinión de los delegados en lo que se refiere a las líneas generales a que debía ajustarse el estatuto de la Unión y como
único camino para llegar a un fin en este asunto.

Este temperamento fué aceptado y se levantó la sesión hasta el día siguiente.

Mesa directiva del Congreso. De izquierda: un comisario; Lloy Jacket, Estados Unidos; León Deloy y Belin, Presidente, Francia; Maitre Beauvais, comisario; Mezger, Maxim y Warner.

El día siguiente, 16 de abril, a las 10 horas, volvió a reunirse la Comisión. En el pizarrón se habían escrito en francés e inglés las siguientes preguntas:

  1. ¿Está Vd. de acuerdo en fundar una Unión Internacional de Aficionados?
  2. ¿Esta Unión debe ser establecida sobre las bases propuestas por Mr. Maxim?
  3. Esta Unión ¿deberá agrupar sociedades o individuos?.
  4. ¿Adoptan Vds. la definición de aficionado propuesta por la ARRL?
  5. ¿Dónde quiere que se establezca la sede provisoria de la Unión?

Se procedió entonces a recoger los votos de los delegados oficiales obteniéndose el siguiente resultado: 1ª y 2ª preguntas — aceptadas por unanimidad.

3ª pregunta: la mayor parte de los delegados votan por individuales, con excepción de los delegados por Hungría, Checoslovaquia, Polonia y Japón, que lo hacen por sociedades.

La 4ª pregunta: aceptada por unanimidad; 5ª pregunta: los Estados Unidos, por unanimidad.

Esta última votación fué característica y muestra el sentido de orientación de la Comisión para el trabajo que falta hacer, pues la mayoría de los delegados, en lugar de pronunciar Estados Unidos decían Hartford lo que constituía una gran victoria para la ARRL y para Mr. Maxim.

Terminada la votación, Mr. Maxim tomó la palabra para dirigirse especialmente a los delegados de Hungría, Checoslovaquia, Polonia y Japón, manifestándoles que como delegado de Estados Unidos, hubiera votado por la admisión de Sociedades pero que, como considera importante que el estatuto de la Unión se apruebe con el menor número posible de votos en contra, si es que no se puede conseguir la unanimidad, había votado por la admisión individual a pesar de que esta votación crea una situación difícil a la ARRL.

Pidió entonces a esos cuatro delegados que, si no era verdaderamente muy importante para sus respectivos representados aceptar la admisión individual, retiraran su voto contrario para obtener un resultado, con la unanimidad más completa.

Los cuatro delegados retiraron entonces sus votos contrarios en medio de aplausos y aclamaciones propias del entusiasmo que comenzaba a reinar en la Comisión al realizar el paso hacia la constitución de la Unión, que representaba esa votación.

El delegado por Alemania, que llega en ese momento directamente de la estación, agrega su voto afirmativo en el sentido de la unanimidad.

Mr. Maxim pide entonces cinco horas para modifícar su proyecto y adaptarlo a las nuevas líneas generales y se levantó la sesión hasta las 21 horas de ese mismo día.

A esta altura de los trabajos, podía considerarse que la Unión estaba formada, pues después de la victoria de la ARRL su proyecto sería aceptado por unanimidad como en realidad ocurrió.

En París. De izquierda: Robert Auderaut, de Francia; Dr. V. Mertz, Suiza; W. Reid, de Terranova; K. B. Warner, de la ARRL; B. Light, de Inglaterra; E Metzger, de Francia. En el auto, Mayor Coates Borrit, canadiense; I. Hogg y D. Becker, ingleses.

A las 21 horas, tuvo lugar la tercera reunión de la Comisión, pero esta fue corta en duración, pues si bien los Estatutos habían sido modificados no se habían hecho el número suficiente de copias para repartir entre todos los delegados.

Ante el fracaso de esa reunión, un cierto desaliento cundió entre los delegados, pero pronto renació el entusiasmo y la animación cuando a propuesta de los delegados de Francia y Argentina se convino en hacer a máquina el número de copias necesario.

Rápidamente, se organizó el trabajo que, iniciado a las 11, terminó a las 7 de la mañana del día siguiente, y en el que participaron gran número de delegados.

Los delegados de Norteamérica, Francia e Inglaterra, de izquierda: señores Maxim, Belin y Marcuse, estrechamente unidos.

La cuarta reunión, tuvo lugar el día 17 de abril y se entró de lleno en el estudio del proyecto de Mr. Maxim, proponiendo el delegado por Argentina que, en vista del poco tiempo disponible, no se estudiara en general y que después de un pequeño estudio de cada artículo, éste fuera votado definitivamente, temperamento que se aceptó.

Cada artículo fué leído y después de un corto debate en el sentido de aclarar algunos puntos fueron aprobados por unanimidad.

Sólo requirió una explicación especial de parte de Mr. Maxim, el artículo séptimo en el que se establece una situación especial para la ARRL y el Canadá.

Esta explicación es sencilla: Mr. Maxim consideraba que la Unión fracasaría en los Estados Unidos, pues debiendo pagar un dólar para ser miembro de la Unión, los aficionados preferirían recibir indirectamente los mismos beneficios de la ARRL.

Por otra parte, los nuevos aficionados se harían miembros de la Unión y no lo serían de la ARRL — cuya cuota anual es mayor — con lo cual perdería esta parte de su carácter de nacional.

Aquí está la explicación de la situación difícil a que se refería Mr. Maxim en su discurso a los delegados de Hungría, Checoslovaquia, Polonia y Japón, cuando votó por la inscripción individual. Mr. Maxim quería la Unión, pero no a costa de la muerte de la ARRL.

Era pues menester, encontrar una solución y es la que hallaron Mr. Maxim y Warner y un grupo de delegados de otros países en una pequeña reunión extra oficial. La ARRL inscribiría ella misma los miembros estadounidenses, y el Presidente Nacional sería el suyo.

Por lo que al Canadá se refiere, los aficionados de ese Estado se encontraban en la misma situación con la diferencia que como miembros de la ARRL su presidente era estadounidense. Los canadienses tenían derecho a elegir su presidente nacional independientemente del hecho de tener ya uno por ser miembro de la ARRL y de acuerdo con las disposiciones del artículo VII podían hacerlo y será el «traffic mánager» canadiense.

Terminada la votación que daba como resultado unanimidad completa, y después de prolongados aplausos, pidió la palabra el delegado por Alemania Señor Kraus, quien leyó una nota, solicitando se pida a los gobiernos que ocupan parte del territorio alemán, permitan el desarrollo de la radio autorizando por lo menos la recepción.

Se aconsejó al Sr. Kraus hiciera esta moción ante el congreso pues esto no era un asunto de incumbencia de la comisión.

Se levantó la sesión y Mr. Maxim, elegido miembro informante, preparó la siguiente exposición que leyó en la cuarta reunión plenaria del Congreso.

He aquí, pues, el resumen de lo actuado que conformó el Informe de la primera comisión sobre la organización de la Unión Internacional de Aficionados de T. S. H.:

«La Comisión número uno del Congreso de Aficionados de T. S. H., se ha reunido en la Facultad de Ciencias de París, el 15 de abril de 1925, a las 17 horas.

Las siguientes naciones estaban representadas por los delegados cuyos nombres se encuentra a continuación:

Argentina Sr. Reppetto
Austria Fischel
Bélgica Deloor
Brasil Lacombe
Canadá Borrett
Checoslovaquia Khil Sule
Dinamarca Perroux
Inglaterra Marcuse
Francia Lefebvre
Finlandia Perroux
Alemania Kraus
Hungría Grenkamp-Kornfeld
Italia Salón
Japón Usami
Luxemburgo De Groot
Holanda Tappeubach
Terranova Reid
Polonia Odenietz
España Moya
Suecia Svenson
Suiza Mertz
Uruguay Repetto (votando por el Sr. Legrand)
Estados Unidos Mr. Maxim

Por unanimidad, el Sr. Maxim fue elegido Presidente de la Comisión y el Señor I.G. Mezger, Secretario.

Se abrió, entonces, una discusión general en la que tomaron parte numerosos delegados, sobre la forma que debería darse a la constitución de la Unión, cuáles serían sus fines, etc.

La sesión fue levantada a las 19 horas, después de haber convenido que los delegados pensarían seriamente sobre este asunto durante la noche.

La sesión continuó el día siguiente por la mañana, 16 de abril, a las 10 y 30, en la misma sala.

Los delegados continuaron el examen de la cuestión de saber cuál sería la naturaleza de la Unión que se deseaba formar.

Con la unanimidad de 23 miembros presentes (excepto en delegado de Luxemburgo que estaba ausente), se convino en que la necesidad de tal Unión se imponía y que debía comprender los adherentes que tuvieran por objeto principal la coordinación como asimismo el desarrollo de las comunicaciones bilaterales internacionales de aficionados.

Provisoriamente, se decidió que la sede de la unión estaría en América.

El delegado de la ARRL, por América fue encargado de preparar un proyecto de constitución basándose sobre las reglas aceptadas de común acuerdo. Se decidió que este proyecto fuese sometido a la apreciación de la comisión.

La sesión levantada las 11.30 continuó a las 21.30.

La Comisión se reunió de nuevo en la misma sala, a las 23 horas, para proceder al examen del proyecto de constitución, pero ante el número insuficiente de ejemplares de este proyecto, puesto a disposición de los delegados, se decidió postergar la reunión hasta el día siguiente 17 de abril.

La nota cómica: Mr. Warner, Secretario de la ARRL, dedicó muchas horas de un día y una noche completa en ordenar los estatutos, y no pudo dedicar un momento para comer. Varios delegados le obsequiaron con un sandwich monumental. Míster Warner aceptó la broma, pero la cobró con intereses. En una comida que ofreció o días después a sus bromistas colegas, presentó, como primer plato, el sabroso sandwich serrucho dado en tajadas… y hubo que comerlo!.

La Comisión se reunió en la misma sala el día 17 de abril a las 10 horas.

Un ejemplar del proyecto de constitución fue entregado cada miembro.

Se pasó lista de los miembros presentes y se constató la presencia de los delegados siguientes: Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, Inglaterra, Francia, Finlandia, Alemania, Italia, Japón, Holanda, Terranova, Polonia, Suiza, España, Uruguay, EE.UU., o sea un total de diecinueve países representados.

El proyecto de la constitución fue examinado frase por frase y cada uno de ellos aprobado por unanimidad, después de un serio examen.

Se pasó enseguida a votar el conjunto del proyecto de constitución. Fue aprobado por unanimidad por los diecinueve delegados presentes.

La sesión fue levantada a las trece horas.

Terminada esta lectura a la que siguió una breve exposición sobre el contenido de cada artículo del estatuto, el Presidente del Congreso, Mr. Belin, puso a votación el proyecto resultando, como era de esperar, aceptado por unanimidad.

Terminada la votación un aplauso prolongado por más de cinco minutos saludo a la nueva Unión el medio de un gran entusiasmo.

Los gritos de ¡Viva la Unión! y ¡Viva la American Radio Relay League! , eran contestados por hurras de los ingleses y americanos y el entusiasmo fue verdaderamente extraordinario cuando por iniciativa del mismo Presidente Mr. Belin, los europeos respondieron a los saludos con un «bando», nueva forma de saludo, que se ha hecho muy popular en Europa y que sorprendió gratamente a los delegados de los otros continentes.

Igual entusiasmo había de exteriorizarse al día siguiente al procederse a la elección de los miembros del Comité Ejecutivo».

Enrique Repetto.
Orca, mayo 9 de 1925.


Una vez que la Constitución del nuevo orgnismo fue votada, se procedió a la elección del consejo directivo, que quedó constituido de la siguiente forma

Presidente: H. P. Maxim, u1AW. (Presidente de la A.R.R.L, EE.UU.)

Vice-presidente: Gerald Marcuse, g2NM. (Presidente de la R.S.G.B, Inglaterra)

Secretario tesorero: Kenneth B. Warner, U1EH (Secretario General de la ARRL, EE.UU)

Consejero: J. Mezger, 8GO (Francia) y Bell, z4AA (Nueva Zelandia).


La nota grave en el Congreso de París

El delegado argentino Sr. Repetto, también relataba en su crónica desde París:

«Existieron en el Congreso tanto la nota cómica como también la nota grave. Se mencionó en el trabajo realizado por la primera Comisión encargada de la constitución de la Unión que, después de la aprobación del estatuto, el delegado por Alemania, Sr. Kraus, hizo una moción en el sentido de solicitar a los gobiernos de los países que ocupaban territorio alemán permitieran el desarrollo de la radio autorizando la instalación de receptores, por lo menos.

Se aconsejó al Sr. Kraus, que hiciera dicha moción ante el Congreso en sesión plenaria, por cuanto la comisión carecía de autoridad para resolverse en ese sentido.

Así fue como en la penúltima sesión plenaria, el delegado por Alemania leyó lo siguiente:

I have voted for the Union without making any reservation. Far from my touching a political question I only suggest it in the sense of this Congress, which wants to encourage the fraternalism in the whole world, taht any restriction in radio has to cease. I therefore propose that the Congress interposes at the governments in question to give free the sending and broadcasting in the countries yet occupied.I think it to be a great success for the Congress, if it votes unanimously for my proposal.

La traducción es, aproximadamente, la siguiente:

He votado por la unión sin hacer ninguna reserva. Lejos de tocar una cuestión política, sólo sugiero para este congreso, que deseaba animar la confraternidad en todo el mundo, que toda restricción en radio debe cesar. Por consiguiente, propongo que el congreso interponga sus oficios ante los gobiernos con el fin de obtener la libertad de transmitir broadcasting en los territorios aún ocupados. Yo creo que sería un gran éxito para el congreso, si se vota por unanimidad mi propuesta.

Terminada la lectura y la traducción correspondiente al francés, el Presidente, Mr. Belin, dijo que se haría constar en el acta y se pasó a otra cosa.

Las voces de protesta se hicieron oír inmediatamente, y fue necesario que el delegado por Austria, Sr. Fischer, fuera a hablar con el Presidente en su sitial, para que éste se decidiera a tratar el asunto inmediatamente como correspondía.

Se abrió entonces la discusión sobre si debía aceptarse o no la moción del delegado por Alemania, pero antes, el Presidente manifestó que se trataba de un asunto netamente político, que como Presidente del congreso, se opondría por todos los medios a tratar asuntos de esta naturaleza, y que si esta moción era votada favorablemente, presentaría inmediatamente su renuncia.

Estas palabras, y en el tono en que fueron pronunciadas, trajeron un cierto malestar a toda la asamblea, que se encontraba frente a un asunto que había adquirido repentinamente una gravedad considerable.

Las palabras del Presidente, llenas de una parcialidad, disculpable si se quiere, eran al mismo tiempo una presión para los delegados que habían de votar, ya que el voto afirmativo por la moción alemana, comprendía un voto contrario al Presidente.

Fueron unos minutos desagradables y podía verse en el rostro de los presentes el desconcierto más completo.

En ese instante, vi a algunos delegados franceses que aplaudían al delegado alemán por su moción y seguro de contar con su apoyo pedir la palabra. No sé si hice un buen discurso, la gravedad del asunto me impedía pensar en otra cosa, que en lo que quería decir, pero fui escuchado con atención.

Me esforcé primero por demostrar al Presidente que la moción del delegado por Alemania, no comprendía ninguna cuestión de carácter político y que aun suponiendo que lo fuera, no podía tener ninguna consecuencia ya que sólo hacía la moción de solicitar a los gobiernos la cesación de las restricciones que se oponen al desarrollo de la radio en los territorios alemanes, que quedaban así, a la zaga con en resto del país, solicitud que podía seguir el curso que cada gobierno quisiera darle, y rechazar la inmediatamente también, pero que si éramos verdaderos aficionados, y lo éramos en verdad, debíamos votar portal moción.

Recordé las palabras de Mr. Maxim, pronunciadas durante la sesión de apertura del Congreso: «la radio crea relaciones internacionales y contribuye a la paz mundial».

Como aficionados que desean el desarrollo de la radio en todo el mundo, debíamos aspirar a la libertad de recepción, por lo menos, en esos territorios, para ir sembrando la semilla que daría a los futuros aficionados alemanes.

Creo que en el papel resulta bastante bien; cuando lo dije, seguramente no era tan bonito.

Me siguió en el uso de la palabra el delegado por Suiza, Doctor Mertz, quien se pronunció por el voto favorable, basándolo en razones de confraternidad internacional, manifestando que el voto contrario debía repugnarnos como aficionados, pues era abandonar deliberadamente un grupo de jóvenes deseosos de instruirse en el nuevo arte y que podían ser en un futuro muy próximo, aficionados de los más preparados.

El delegado francés, Sr. Bernaherd, pidió la palabra para manifestar que, como francés, había luchado contra los alemanes, pero que en la paz, deseaba el desarrollo de la radio en todos los países del mundo y que en su opinión no se trataba de un asunto político.

Algunos delegados agregaron su voto favorable basándose en iguales razones y como ningún otro manifestara deseos de tomar la palabra, tomaron se las disposiciones para realizar la votación, en medio de un silencio por el que podía medirse la gravedad de la situación.

Entonces el delegado irlandés, Dr. Epton, propuso que en vista de esta gravedad se solicitará al delegado por Alemania retirara su moción. Este lo hizo así, terminando un incidente que pudo tener, no digo consecuencias graves, pero sí desagradables, pues la votación habría sido favorable a la moción del Dr. Kraus y el Presidente, obligado a cumplir con su amenaza, se retiraría del recinto, lo que hubiera sido una mala nota.

E. L. Repetto, mayo 14 de 1925.


IARU, ha producido este afiche en conmemoración del Día Mundial del Radioaficionado, en su 90 aniversario, celebrado el 18 de abril.

En Uruguay, la entidad representativa de IARU es el Radio Club Uruguayo, fundado en 1933.

El Día Mundial de la Radioafición, es aprovechado por muchas organizaciones y colegas particulares para mostrar esta actividad al público y promover las afiliaciones de nuevos radioaficionados.

Es el día en que todos los radioaficionados cuentan al mundo sobre la ciencia que sabemos y utilizamos, el servicio comunitario que podemos proporcionar y «lo mucho que nos divertimos».

El Radio Club Uruguayo, festeja cada año y rinde homenaje al aniversario de IARU el 18 de abril, con una emisión especial en todas las bandas y modos. ¹


Fuentes y referencias

¹ Boletín «Radio Club Uruguayo», Año X I, N° 434, 11 de abril de 2015. (Formato pdf, archivo LGdS).

² Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina, febrero y agosto de 1925. (Archivo LGdS).

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