«Fútbol por control remoto». (Inglaterra, 1960).

blockquoteEn Inglaterra se está empleando control remoto para la instrucción de los jugadores en la cancha.

El entrenador utiliza un radiotransmisor, cuyas señales son captadas por minúsculos radiorreceptores usados por los jugadores, quienes pueden oír las instrucciones que el entrenador les transmite, mediante un auricular pequeñísimo ajustado al oído.

El entrenador Ron Greenwood, del internacionalmente famoso Arsenal, da instrucciones al equipo en un partido de práctica.

El pequeño radiorreceptor va en una bolsita que pende bajo la axila del jugador. Así, el entrenador puede dar sus consejos e instrucciones al equipo en plena sesión de juego, sin interrumpir las jugadas, corrigiendo faltas y errores tácticos tales cuales se le aparecen a él, que domina todo el campo.

El gerente del Arsenal, George Swindin, ajusta el radiorreceptor al jugador Jimmy Bloomfield.

Los jugadores dicen que la audición es perfecta y que el radiorreceptor no les molesta en nada».

Fuente:

«Fútbol por control remoto», publicado en el magazine chileno ZIG-ZAG, hacia el 30 de septiembre de 1960 (página 47), en la ciudad de Santiago de Chile.

Agradecimiento:

Colaboración por cortesía del amigo, investigador de la historia de la radio en Chile, Dr. Ricardo Paredes Quintana, Santiago.

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Mirtha Ataídes, Carlos Silva, dos figuras de la radiodifusión uruguaya, recientemente desaparecidas físicamente.

Agosto y los primeros días de setiembre de 2014, han sido de lamentadas pérdidas para la radiodifusión uruguaya. Se trata de la desaparición física de relevantes personalidades, dos brillantes locutores, que marcaron con destaque su vida en el medio radial.

Mirtha Ataídes

Mirtha Ataídes, fue locutora, publicista y productora,  de destacada trayectoria en la radiodifusión nacional. Falleció el 12 de agosto de 2014.

Fue integrante del grupo teatral «Compañía Teatro del Sol», creado y dirigido por el jóven y premiado internacionalmente dramaturgo, actor y locutor Luis Armando, desde 1994.

Su trabajo de locución fue, fundamentalmente en CX24, cuando se denominaba Radio El Tiempo, entre otras emisoras.

Sus últimas apariciones fueron en CX4 Radio Rural junto al conductor, animador, locutor, productor de radio y TV, Sr.  Gustavo de los Santos.

En reunión con familiares y amigos, entre ellos los comunicadores Gustavo de los Santos (de pie, izq.) y Luis Armando (de pie, der.).

         Izq.: Mirtha Ataídes, a los 17.                     Der.: con el dramaturgo, actor y locutor Luis Armando

Desde la muerte de su hijo del alma, el periodista de basquetbol Diego Ataídes (en realidad su sobrino, fallecido a temprana edad), mantuvo vigente una agencia de publicidad que que juntos construyeron. Aún con su problema de salud, continuó visitando a sus clientes hasta el pasado mes de abril. Desde hace algún tiempo padecía una penosa enfermedad.

audioiconMirtha Ataídes. Narra sus comienzos en la radio. Entrevista realizada por el Dr. Daniel Ayala González, del programa sobre historia de los medios «Radioactividades», CX26, Radio Uruguay (Radiodifusión Nacional del Uruguay). Irradiada el 14 de agosto de 2014, al recordar su figura.

 

audioiconFragmento del radioteatro «Secreta Obsesión» (libreto y dirección de Luis Armando) con las voces de Lucy Arregui, Mirtha Ataídes y Carlos Morán.

 

audioiconMirtha Ataídes. Sus palabras al recibir el «Premio CX» 2013″ en la categoría «Radio», otorgado por el Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones del Uruguay “Gral. José Artigas”. 17 de mayo de 2013. (Archivo «Primer Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones del Uruguay»).

 

 

Carlos Silva

El 3 de setiembre de 2014, falleció Carlos Feliciano Silva, el locutor, el ex presentador de “Aquí está su Disco”, legendario programa de CX20 Radio Montecarlo.

Participó como narrador, también en el radioteatro de la Compañía «Teatro del Sol», de Luis Armando… Luis lo recuerda de esta manera: ¡¡¡Como anda amigoooo!!!.  El actor y director Armando Lupo!!!!”,  y me daba un abrazo apretado. Así me recibía Don Carlos Feliciano Silva a mediodía cuando yo llegaba al departamento de prensa de la 20, en aquella vieja y querida Radio Monte Carlo.

Fue por más de 28 años la voz del programa más escuchado de la radiotelefonía del Uruguay, sucesor del Sr. Eduardo Bello (otrora jefe de locutores de Radio Monte Carlo), y cuyo lugar como conductor ocupa hoy Roberto Méndez.

Agrega Luis Armando:

«Por las mañanas, su humor era variable, y mientras Vicente Dumas Sottolani y Caraballo leían el informativo, a veces dormitaba. Pero a la hora en que el jingle decía “En Monte Carlo les decimos que hora es…”, se despertaba y decía la hora…

¡A veces se le escapaba la temperatura!. Es que sus oídos se iban cerrando. No importaba la marca del audífono, porque en realidad, yo creo que él mismo, inconscientemente, se quería apartar de la realidad, se encerraba en si mismo… O acaso, cuando despertaba frente al micrófono, estaba en una ensoñación.

Porque este locutor era un peregrino, un taurino soñador, poco comprendido, amigo de la bohemia, al que no le gustaba andar con vueltas… 

Carlos Silva, junto a su sucesor en la conducción de «Aquí está su disco», Roberto Méndez. (foto cortesía Luis Armando).

Por años condujo las fiestas de la famosa casona casa de Millán y Raffo, pues le gustaba la nocturnidad. No le importaba demasiado el dinero: lo gastaba mal y no le daba el justo valor de a su trabajo. Así era este hombre con un alma de niño grande.

Durante el programa «Aquí está su disco», […] se enojaba a veces con los oyentes que le pedían todos los días el mismo tema; se ofuscaba, o decía improperios fuera de micrófonos, se molestaba con otros que hablaban y hablaban descargando muchas veces en él, el peso de sus soledades, sus frustraciones, o se “enroscaba” charlando con los oyentes que sabían entrar es su particular sintonía. ¡Y no le gustaba para nada que lo confundieran con el Sr. Bello!.

El quería que lo reconocieran por ser quien era en realidad, y no como a una voz prestada, estandarizada, propiedad de un medio. Y no faltaban las señoras, que, enamoradas de esa voz, buscaban seducir al presunto galán, a veces imaginario y otras, no tanto…

Luis Armando, en su semblanza, agrega:

Tuve la suerte de tenerlo como narrador de nuestro radioteatro (La Compañía Teatro del Sol) durante 17 años. Le encantaba hacer ese trabajo. Grababa con el coordinador general de operadores, Daniel Núñez, quién tanto defendió nuestro radioteatro… Carlos Silva siempre amó la radio.

Don Carlos Silva, frente a los micrófonos de CX20, Radio Montecarlo. (Foto cortesía Luis Armando).

Solía decir: «A los 6 años ya sabía que ésta era mi pasión. Recuerdo que me pasaba horas con la oreja pegada a la radio escuchando solamente las locuciones». Esto también lo contaba en una entrevista al diario «El País», de Montevideo, en 2007, cuya página puede consultarse aquí.

Era padre de tres hijos y abuelo de 12 nietos. Había comenzado de niño a realizar locuciones en un tablado barrial, cuando a los 18 años, ya tenía un trabajo de medio tiempo como «aprendiz de locutor» en CX36 Radio Centenario.

Formó parte del staff de locutores de Radio Colonia, donde ingresó gracias a un concurso de radiofonistas. Cuenta en esa entrevista, que aprendió mucho con varios locutores argentinos egresados del ISER, de Argentina. Cuatro años después, ingresó a Radio Monte Carlo, en 1962, de donde no se movió hasta el 13 de agosto de 2007, fecha en la que salió al aire por última vez. Nunca, pero nunca “se la creyó”, como se dice popularmente.

Carlos Silva. (Foto, cortesía Luis Armando).

«Le hicimos una despedida, que no estuvo, seguramente, a la altura de todo lo que él nos dio a nosotros», continua recordando Armando. Y prosigue:

«Lo recuerdo con su humor a veces mordaz y otras, sofisticado, como lo expresaba en sus monólogos, que el mismo escribía para “La Rueda del Zodíaco” (grandes picos de audiencia de la entonces llamada la Super Radio), en los que intervenía [el otro gran animador informativista y locutor de CX20] Vicente Dumas Sottolani. 

«Y es que le había inventado historias al astrólogo “estrella” de la radio de aquel entonces, el profesor Joao Rocha de Acevedo –otrora «Aladín»– (hoy fallecido). Don Joao, con su delgada estampa, aspecto frágil, rostro pálido, un estilo anticuado (como él del personaje del vals del Caballero de Gracia de la zarzuela «La Gran Vía») y su bisoñé de rulos aplanados -eternamente castaño-, le decía con ese particular acento portugués que lo caracterizaba y en tono de súplica: “Carlitos, no diga esas cosas, esos comentarios, que la gente no me va tomar en serio….”

«Y Carlitos seguía, y subía el tono, sabiendo que la gente no era tonta y que aceptaba con complicidad el humor con él que amenizaba los reiterativos comentarios del viejo astrólogo… Aunque algunas veces, justo es decirlo, Vicente y Carlitos se iban por las ramas, y no podían seguir hablando; literalmente se reían a carcajadas imbuidos en ese humor absurdo que ellos mismos procreaban. Y todo por las ocurrencias de este locutor, guionista, narrador, presentador e informativista, que se jubiló sin pena ni gloria, y que después nos visitaba cada tanto tiempo, siempre con afecto y respeto». 

De visita a los compañeros de la Radio Montecarlo. (Foto, cortesía Luis Armando).

Superó problemas coronarios, pero no pudo con la diabetes, que mermó definitivamente su calidad de vida, una vida que no cuidó demasiado, quizás por ese ir y venir suyo, que improvisaba constantemente y que terminaba por llevarlo a ningún lado. 

Mientras Luis Armando , entonces informativista, leía las noticias, Carlos Silva se tomaba fotos con los compañeros (Foto, cortesía Luis Armando).

«Me decía«, relata Luis Armando: “¿Tiene algún libreto para mí? ¡Sabe que cuenta conmigo para lo que sea…!”, haciendo referencia a la narración del radioteatro que yo dirigía y escribía en Monte Carlo, pues le encantaba el género y especialmente, ser el relator. Tengo su registro de voz en unos trescientos episodios, al menos. Si lo hubieran “escuchado”, apoyado, si lo hubieran tomado en serio, si lo hubieran visto más allá de la máscara… Decía que no lo tomaban en serio. Después de todo, era sólo Carlitos, el locutor de la radio…Pero en fin, cada uno con su Tao».

Carlitos Silva, rodeado de sus compañeros de entonces. (Foto cortesía Luis Armando).

Las fotografías que se publican, fueron tomadas por el ex informativista Jorge Saavedra, el día de su despedida.

Falleció el 3 de setiembre de 2014 y sus restos fueron sepultados  en el Cementerio del Norte, de la ciudad de Montevideo.

Su corazón seguirá latiendo en el imaginario de quienes lo conocimos, tratamos, y fundamentalmente, en el recuerdo de los oyentes…

video-icon48x42Fragmento narrativo de Carlos Silva en la adaptación de «El pedido de mano», de Anton Chejov, por Luis Armando.

 

Fuentes y agradecimientos:

  • Luis Armando, Montevideo, de su muro en Facebook buena parte del texto de esta entrada, adaptado y formatado, y las fotografías de su autoría de la Sra. Mirtha Ataídes y de Don Carlos Silva, con aporte de archivos sonoros, por cortesía.
  • Entrevista a Mirtha Ataídes, Programa «Radioactividades», CX26, Radio Uruguay, Radiodifusión Nacional del Uruguay, 15 de agosto de 2014.
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Arte radiofónico: «Radio Nomadista» (Juan y Diego, Colombia).

Dibujo para Radio Nomadista, Chile. Juan y Pablo. (Foto en Flickr – Attribution Noncommercial No Derivative Works. Some rights reserved).


Juan Diego. Artista, ilustrador freelance, nacido en Bogotá, Colombia.

EXPOSICIONES:

2008
1er LadyFest, Exposición de arte a cargo de Juan y Diego: mujer y rebeldía, Bogotá, Agosto 9, (Individual).
2009
1er encuentro de publicaciones independientes ( CANCELADO),Organización Nelson Garrido, Exposición de ilustración , Caracas-Venezuela, Noviembre 16 (individual).
2010
Exposición Colectiva, MAHA Vegetarian food & Bar, Marzo 30 (Colectiva)
¿Que es lo que apasiona de tí?, Bogotá -Abril 28 (Colectiva).
2011
AgüaNegra, en Aseismanos centro cultural, Bogotá- Febrero 25. (Individual).
2011
Rotäs y Bellas, en Aseismanos centro cultural, Bogotá- Noviembre 10 (convocatoria colectiva Arte & Reciclaje).
2012
Lanzamiento del libro » Alquile una casa en el este del infierno»
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Exposiciones itinerates en México «Hey Crostis ArTour!»
Diseño arte para A//NARCOLEPSIA.

Fuente:

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Argentina: Inauguración de la Planta Transmisora de FM, LRA7, en el Palacio de Correo Central, (7 de enero de 1946).

El 7 de enero de 1946, el Director de Correos y Telecomunicaciones Oscar Laciar inauguró en el Palacio de Correos y con la presencia del Presidente de facto Edelmiro Farrell y del Vicepresidente de facto Oscar Pistarini (que sucedió en el cargo a Juan Domingo Perón), la primera estación de Frecuencia Modulada [pública] del país, sólo 13 años después de que el sistema se patentara en EE.UU. por Edwin Armstrong.

audioiconEste archivo sonoro, digitalizado recientemente por Radio Nacional de la República, Argentina, documenta acerca de la antigüedad de la Frecuencia Modulada en la Argentina.

Dice la información: «Hasta la fecha, se entendía que las primeras emisoras de FM databan de 1970 (en el caso de la FM Estereofónica de Radio del Plata), y de mediados de los 60 (en el caso de la FM monoaural de Radio Mitre, equipo que fue comprado originalmente como enlace entre los estudios y la planta transmisora); pero veinte años antes Radio del Estado (actual Radio Nacional) estaba realizando transmisiones de prueba en FM entre las 12 y las 13 y entre las 20:30 y las 22 horas.

«Tambien se encuentra en Internet que oficialmente la FM monoaural mas vieja de Sudamerica es «Emisora Río de la Plata» de Montevideo, Uruguay, pero esta nueva información encontrada entre los discos de archivo de LRA1 Radio Nacional, la convertirían en la FM mas antigua de Sudamerica». ¹

radio_rays_sep_smallEn forma privada, antes.

En Revista Telegráfica, pág. 171, de marzo de 1945, se publica un artículo sobre la construcción de un receptor de FM, por Luis J. Cavallero.

Según se lee, además,  «desde hace un tiempo tanto Revista Telegráfica como «Radio Magazine» han venido publicando diversos artículos destinados a difundir la teoría y la práctica de la modulación de frecuencia… Ya ha comenzado a funcionar en la República Argentina en forma permanente una emisora de broadcasting que trasmite de acuerdo al sistema mencionado y, de acuerdo a noticias fidedignas dentro de un tiempo brevísimo aparecerán otras estaciones más […]. El autor de este primer artículo es uno de los pocos técnicos del país que posee verdadera práctica en la materia, ya que ha construído y experimentado numerosos equipos, habiendo tenido, en experimentación privada, una emisora de aficionado de frecuencia hace más de un año.» ²

Las emisiones experimentales privadas, habrían comenzado -según el siguiente artículo- a principios de febrero de 1945.

Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina, marzo de 1945. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS)

Es probable pues, que después de todo Emisora Río de la Plata, Montevideo, siga siendo la primera emisora comercial, no experimental, o sea con trasmisión continua.

Fuentes:

¹ Memoria Histórica Radio Nacional Argentina. Facebook.

² Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina, marzo 1945, (archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

Más…

  • Sobre las emisiones estereofónicas en 1959.

Artículo publicado en «Radio Chassis», Buenos Aires, Argentina, en octubre de 1959. (Archivo: Salvador Antonio Conia, Argentina).

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Árbol genealógico del desarrollo de la válvula electrónica, hasta 1930.

Publicado en Invention and Innovation in the Radio Industry por W. Rupert Maclaurin, R. Joyce Harman,Macmillian, 1949 – 304 páginas. Massachusetts Institute of Technology (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).
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Historia de la autorradio. Sus orígenes y evolución hasta la década del ’60. (Ing. Carlos A. Altgelt).

CARLOS A. ALTGELT, nació en Buenos Aires en 1940. Luego de graduarse de ingeniero electrónico, emigró a los Estados Unidos en 1967. Allí desarrolló su actividad profesional como diseñador de radios y equipos de video para diversas empresas, tanto en ese país como en Inglaterra y Brasil.

Desde 1984 a 1990 dio conferencias sobre su especialidad en la Sociedad de Ingenieros del Automotor (SAE). Se jubiló en diciembre de 2004. Ahora vive parte del año en Martínez (Buenos Aires, Argentina), y parte en Dearborn Heights (Michigan, Estados Unidos); donde continúa leyendo y escribiendo y desarrollando su actividad como apasionado coleccionista de Ciencia Ficción. Ha publicado más de 100 artículos técnicos y escrito diez libros, algunos relacionados con la genealogía de su familia y otros relacionados con los libros, historietas y revistas de su juventud. ¹

En este artículo, y los seis que le siguieron, fueron publicados en Revista Telegráfica Electrónica, Nº 895, del mes de mayo de 1988.

Con ellos, el Ing. Algelt se propuso hacer una reseña histórica desde los comienzos de la autorradio hasta nuestros días, incluyendo sus desarrollos futuros en la última entrega de la serie.

Está basado en información aprobada por Ford Industria e Comercio, San Pablo, Brasil y por la Ford Motor Co., Dearborn, Mich. (USA).

Este estudio se concentró en los adelantos logrados en los Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Alemania, ya que, por «falta de datos, la historia de la autorradio en Argentina aún necesita de alguien que la escriba».

Publicamos el excelente informe histórico por cortesía expresa del autor.


 Historia de la autorradio. Orígenes y evolución de la autorradio hasta la década del ’60.  (Ing. Carlos A. Altgelt). 

(Foto: archivo LGdS).

¿A quién le gustaría tener que detener su automóvil cada vez que quisiera escuchar la  radio? Por supuesto que eso dependería de quién fuera el acompañante, especialmente si se tratara de una muchacha bonita, quizás en una noche de luna llena…

Créase o no, para poder escuchar la radio en los comienzos de la industria automotriz se tenía que hacer exactamente eso, fuera quien fuese el acompañante, ya que las autorradios de esa época eran mucho menos sofisticadas que las radios de hoy en día.

Hoy parece muy simple, cualquiera entra en el auto, arranca, enciende la radio y ahí está: ¡su programa favorito!.

Pero en la época de los abuelos todo eso era bien distinto. Primero había que conseguir baterías adicionales, ya que la del auto no tenía potencia suficiente.

Instaladas las baterías en el baúl o en el suelo del auto, la radio casera se depositaba en un asiento. Una vez llegado a su destino, tal vez para hacer un picnic, había que parar el motor (ya que el ruido eléctrico generado por él apagaba cualquier emisora), colocar la antena en la rama de un árbol, la “tierra” en el suelo y después esperar con paciencia la recepción de algún programa. Rezar un Padre Nuestro también ayudaba.

Ahora bien, el origen de la autorradio es tan difícil de determinar como el origen del automóvil. Quién fue el primero en instalar un receptor en un auto, realmente no se sabe ni probablemente se sepa nunca, aunque no falten por cierto candidatos para el título ¹. Hasta se podría decir que la primera “radio de auto” en realidad no fue una “autorradio” (si la Fig. 1 no le llamó la atención, quizás esta frase un poco disonante lo haya conseguido).

La mayoría de la gente piensa que las radios de auto fueron inventadas y desarrolladas en los Estados Unidos a principios de los años ’20. Sin embargo, fue en Chelmsford, Inglaterra, que los primeros experimentos con radios “sobre ruedas” fueron realizados, más exactamente, en 1897.

Fig. 1 — Experimentos con radio móvil, en el ómnibus a vapor THORNYCROFT (1903). Marconi está en el extremo derecho. (Cortesía de The Marconi Company Ltd.. Chelmsford. Inglaterra).

La fotografía de la Fig. 1 muestra un ómnibus a vapor Thornycroft usado por Guglielmo Marconi durante sus experimentos de radiotelegrafía o telegrafía inalámbrica, como se la conocía en ese entonces, (Marconi está de pie a la derecha de la foto, bien orgulloso con su típica boina irlandesa).

La estructura tubular en el techo del ómnibus no es una chimenea, como parecería a primera vista, ni un gigantesco cohete de fogueo, sino la antena en sí. El aparato receptor era una sencilla radio a galena, o simplemente “galena”.

Y bien, se podría decir que la primera “radio de auto” fue en realidad una “galena de  ómnibus”. Un simple juego de palabras, si se quiere, pero que sirve para dramatizar los alcances realizados en los últimos 90 años.

Los experimentos de Guglielmo Marconi fueron continuados en los Estados Unidos a principios de siglo por Lee DeForest y Nikola Tesla, verdaderos fundadores de la radiodifusión. Lee DeForest, inventor del triodo, había sido uno de los primeros proponentes de los “automóviles como estaciones de radio”, como él mismo lo dijera en 1903. Una revista de la época comentaba que “DeForest adapta sus instrumentos a los automóviles de tal modo que la electricidad que los impulsa o pone en movimiento es aprovechada para  radiotelegrafía cuando el vehículo está parado”.

En otras palabras, como se dice al principio de este artículo, DeForest tenía que detener su automóvil para poder usar la radio conectada a la batería del mismo.

La primera instalación de un radiotelégrafo en un vehículo motorizado fue realizada en los Estados Unidos por el brigadier general Edgar Russell en la frontera mexicana en 1914. La Fig. 2 ilustra una instalación típica de la época, a través de la cual “el ciudadano puede salir de vacaciones y continuar recibiendo diariamente noticias, informaciones sobre negocios y cotizaciones de la bolsa a través del aire”, comentaba en 1917 el periodista R. S. Winters, uno de los primeros «tuercas». Sentado debajo de las «cuerdas de colgar ropa», que en realidad forman la antena, está Alfred H. Grebe, pionero de la Radio, así, con mayúscula.

Fig. 2— EI pionero Alfred H. Grebe en su automóvil. La antena parece un tendedero de ropa. (Esta fotografía es cortesía de Donald W. Matteson, consultante del Henry Ford Museum and Greenfield Village. Dearborn. Michigan, EE.UU.).

El impulso precursor de estos pioneros fue frenado en cierta forma durante la Primera Guerra Mundial debido a la prohibición impuesta a trasmisiones inalámbricas para uso civil, prohibición que fue levantada recién en 1919. Poco después comenzaron las primeras trasmisiones comerciales con las emisoras WWJ (Detroit) y KDKA (Pittsburg) en agosto y noviembre de 1920 respectivamente. Si bien para ese entonces ya algunos pioneros habían instalado radios en automóviles (instalaciones precarias que poco tenían de científico), las trasmisiones de Frank Conrad en KDKA y sobre todo aquellas de WWJ en Detroit, «patria» del automóvil, dieron el puntapié inicial, por así decirlo, a la incipiente industria de la autorradio.

Entre 1920 y 1923 la producción de automóviles en los Estados Unidos alcanzó a 15 millones de vehículos, mientras que en Europa se fabricaron sólo 600 mil unidades en ese mismo período. Basados en estas cifras, sería lógico suponer que las primeras instalaciones fueron registradas en el gran país del norte, pero esto no es así. La primera instalación de la cual se tenga certeza fue hecha por la Cardiff and South Wales Wireless Society, Gales, en un sedan Standard 14 en agosto de 1921 (Fig. 3). En la foto se puede apreciar la enorme antena a cuadro montada cerca del guardabarro derecho delantero.

Fig. 3 — La primera instalación de una antena de cuadro en un sedán Standard, en Gales. 1921, enero 3, 1953. (Esta fotografía es cortesía de The Motor, enero 3, 1953).

La instalación de la sociedad galesa quizás haya sido prematura, puesto que. tuvieron que pasar aún seis meses hasta que el Director General de Correos otorgara una licencia a la estación 2LO de la Casa Marconi en Londres. Al poco tiempo, la emisora 2LO se unió con otras cinco empresas para crear la British Broadcasting Company, de la cual nació la prestigiosa British Broadcasting Corporation (BBC) en 1926. Por su parte en Alemania, la Telefunken introducía en 1925 un receptor portátil que podía ser usado tanto en un bote como en un auto.

De este lado del Atlántico, las instalaciones de autorradio ya comenzaban a preocupar a las autoridades.

En febrero de 1920, la Oficina de Registro de Vehículos del Estado de Massachusetts,  propuso una ley prohibiendo el uso de radios mientras el vehículo estuviese en movimiento. De acuerdo al reglamento propuesto, “escuchar receptores de radio en un automóvil en movimiento distrae al conductor y puede causar accidentes al incitarlo a dormir mientras conduce, así como al sintonizar la radio el conductor no presta atención a la ruta”.

Lo interesante es que los promotores de la ley no percibieron que los pasajeros también  tenían como hábito hablar con el conductor y distraerlo. Como era de preverse, el proyecto de ley fue derrotado, un poco gracias al esfuerzo de la Asociación de Fabricantes de Radio, la cual hizo notar a los legisladores que las radios en realidad prevenían accidentes en lugar de provocarlos, ya que mantenían al conductor alerta al quebrar la monotonía de la ruta.

Dos años después, en 1922, un tal Earle C. Anthony, concesionario de Packard y Durant en California, anunciaba que iba a fabricar y distribuir una autorradio con la marca  “Motoradio”. Su empresa no prosperó. Ese mismo año, el Automóvil Club de Kansas City, con licencia especial de la Western Radio Company, comenzó a trasmitir las condiciones del tránsito en las carreteras de Missouri todas las tardes a las 7.30 (precursor del sistema ARI de la Blaupunkt en los años ’70).

En 1923, la Springfield Body Corporation fue la primera compañía en ofrecer radios  específicamente diseñadas para ciertos tipos de automóviles, aunque sin mucha suerte, ya que la empresa desapareció al año siguiente. Tampoco tuvo mucho éxito la compañía Radio Auto Distributors, registrada en 1925 como fabricantes de autorradios.

Un poco mejor le fue a dos compañías de ómnibus, separadas por un continente, pero cuyos dueños compartían la misma visión. La California Transit Company, Oakland, y la National Steam Car Company, Chelmsford, Inglaterra, equiparon en 1923 y 1925 respectivamente, sus ómnibus con auriculares para que sus pasajeros pudiesen disfrutar con programas de radio (Fig. 4).

Fig. 4 — Uno de los primeros ómnibus equipado con un radio receptor. Los pasajeros disponían de auriculares para escuchar las emisiones. (Esta fotografia es cortesía de The Marconi Company Ltd., Chelmsford, Inglaterra).

Principios inciertos, sin ninguna duda, pero principios al fin. La industria de la autorradio estaba en su infancia; sólo faltaba alguien que, después de recibir el puntapié inicial, obtuviese el primer gol del campeonato.

El “artillero” no tardó en llegar y se llamó William M. Heina. Si hay alguien que pueda reclamar sin lugar a dudas el título de inventor de la autorradio, éste fue el Sr. Heina, quien en setiembre de 1926 solicitó una patente para un receptor de automóvil bajo el título de «Aparato de radio portátil» (Fig. 5).

Fig. 5 — Copia de la primera patente de un receptor de automóvil, otorgada a William M. Heina en 1927, (Esta fotografía es cortesía de Donald W. Matteson, consultante del Henry Ford Museum and Greenfield Villaye, Dearborn, Michigan, EE.UU.)

El gobierno de los Estados Unidos le otorgó la patente en abril de 1927. Heina ya había construido sus primeras autorradios en su propia empresa, la Heinaphone Company, en 1925; esas radios pueden ser consideradas como las primeras autorradios comerciales. En 1927 la Heinaphone Company fue adquirida por la Automobile Radio Corporation, creadores del famoso modelo Transitone. Dos años después, la Automobile Radio fue comprada a su vez por la Philco Corporation, de donde surgió la tradicional línea Philco Transitone. Y fue al comprar esas mismas Philco Transitone en 1929, que la Dodge se convirtió en el primer fabricante de automóviles que adquirió radios específicamente diseñadas para sus modelos. La relación comercial entre Dodge y Philco duró 13 fructíferos años. (La Fig. 6 muestra una instalación de una Philco Transitone en un automóvil Vauxhall.)

Fig. 6 — Típica instalación de una radio Philco Transitone en un automóvil Vauxhall (Esta fotografía es cortesía de Roy W. Williams, Ford Motor Company, Basildon, Inglaterra [de The Autocar marzo 17. 1933]).

Fue la misma Philco quien creó, por decirlo así, la industria de la autorradio en los Estados Unidos. Todo comenzó en el Hotel Roosevelt, de Nueva York cuando la empresa patrocinó en 1929 un suntuoso banquete al cual asistieron importantes personalidades, no sólo de la pujante industria automotriz (más de 5 millones de autos fueron construidos en Estados Unidos en ese año), sino también de la incipiente industria de la radio (tanto fabricantes como radiodifusores). En aquella época el público norteamericano estaba enamorado, no sólo de los automóviles sino también de la radio. Y la Philco fue la primera compañía en darse cuenta que a partir de ese noviazgo el casamiento no tardaría mucho en llegar. Al día siguiente del banquete, Arthur Brisbane, el conocido periodista de la cadena Hearst, pintó un futuro brillante para la industria de la autorradio.

Al poco tiempo, Philco comenzó una agresiva campaña para dejar atrás a la competencia. En uno de sus artículos, la revista Fortune comentó: “La Philco sobrevivió y literamente venció a centenas de otras firmas. La compañía ha ganado su reputación de ser la más feroz, la más emprendedora y la de más bajos precios entre todas las otras industrias de radio”, y todo eso acontecía cuando cuatro millones y medio de operarios, o sea el diez por ciento de la clase trabajadora, estaban sin empleo. En una carrera realmente meteórica, la Philco había pasado del 25° lugar en 1926 entre 800 fabricantes de radios sólo en los Estados Unidos, al primer lugar en 1930. La Philco siempre figuró entre las precursoras de la autorradio: de sus filas salieron la antena telescópica, sintonía con núcleos de ferrite, memoria pantográfica, las válvulas miniatura y la primera autorradio totalmente transistorizada. Realmente la Philco estaba al servicio del consumidor.

Pero no todas las firmas tenían ideas tan altruistas. Muchas compañías de la época poseían sistemas muy peculiares para vender sus autorradios. Uno de los métodos más insidiosos fue el patrocinio por la compañía Ajax en 1931, la cual ofrecía a sus clientes instalaciones gratis pero exigiendo a su vez como contraseña el título del automóvil. Si bien la Ajax no inventó la famosa estratagema de la “pirámide” o cartas “en cadena”, es cierto que la utilizó en grande escala. Sus clientes tenían que convencer a sus amigos a comprar radios Ajax para ganar “créditos” y recuperar así el título del auto. Y así sucesivamente.

Es obvio que, al poco tiempo, la gente se quedaba sin amigos disponibles y que la posibilidad de recuperar el título se desvanecía. Al poco tiempo la Ajax se convirtió en dueña de centenas de automóviles. Pero la historia tuvo un final feliz, como en las mejores películas de Hollywood. El gobierno de los Estados Unidos intervino, la Ajax fue llevada a la justicia por fraude y finalmente declarada en quiebra.

Era evidente que además de los problemas técnicos, había otros a superar: publicidad fraudulenta, precios altos, instalaciones patéticas, servicios inexistentes, escasez de fondos.

Alguien que sabía perfectamente que, sin dinero no se iba a ningún lado era Paul Galvin, fundador de la Galvin Corporation y que más tarde se convirtió en Motorola. Verdadero pionero de la autorradio, Galvin pidió un empréstito a un banco de Chicago en 1930.

Queriendo demostrar las posibilidades prácticamente ilimitadas de su empresa, hizo que dos de sus ingenieros, Elmer Wavering y Hank Saunders, instalasen una radio Galvin en el Packard flamante del banquero. Varias veces durante los trámites comerciales, Galvin salió del escritorio acompañado por el banquero mientras le explicaba con lujo de detalles lo que estaban haciendo sus ingenieros. Apenas Wavering y Saunders terminaron la instalación, el banquero salió muy orgulloso y contento a dar una vuelta de práctica. Todo fue muy bien hasta que a las dos cuadras comenzó a salir fuego debajo del panel de instrumentos debido a un cortocircuito causado por la radio.

A pesar de este contratiempo, Galvin consiguió el empréstito pedido. Muchos años después, cuando Galvin relataba el episodio, acostumbraba añadir que su propio Studebaker se había incendiado decenas de veces durante pruebas de laboratorio. Wavering, por su parte, no fue despedido; al contrario, en 1960 llegó a ser presidente de Motorola.

Y fue más o menos por aquella época que la policía comenzó a usar autorradios. Bill Balderston, dueño de una concesionaria Transitone en Chicago en 1930 (y quien más tarde se convertiría en presidente de Philco), comentaba años después: “Teníamos un garaje enorme y durante nuestro primer año instalamos unas cien radios. Poco después la policía de Chicago nos pidió que instalásemos radios en sus patrulleros ya que la emisora WGN trasmitía, junto con sus programas normales, boletines policiales de emergencia».

Lo curioso es que, de repente, en medio de una novela por ejemplo, aparecía una llamada de urgencia y todo el mundo se estremecía al oír «en vivo» a la policía en acción. El problema era que los criminales no eran estúpidos y también sintonizaban a WGN para saber qué estaba pasando. Finalmente en 1931 la policía de Chicago consiguió frecuencias de radio de uso exclusivo.

A comienzos de la década del ’30 la mayoría de las compañías americanas de autorradios consiguieron bajar sus precios cuando comenzaron a utilizar la línea de montaje en serie, proceso ya hecho famoso por Henry Ford.

El impulso generado por Cadillac y La Salle al ofrecer en 1929 un espacio en sus automóviles reservado exclusivamente para la instalación de radios, fue frenado cuando las ventas de autos comenzaron a caer vertiginosamente tres años después (producción de poco más de 1 millón de autos). En 1932 el índice de desempleo había llegado al 25 %, considerado como el peor en toda la historia de los Estados Unidos.

Sin embargo, y siguiendo con el espíritu emprendedor y optimista tan típico de los norteamericanos, la Ford, Chrysler y Studebaker comenzaron a ofrecer por primera vez radios en sus productos automovilísticos de 1934. Ese año de 1934 se puede considerar como el verdadero comienzo de la autorradio comercial, en el cual se vendieron casi 250.000 autorradios en los Estados Unidos solamente. La autorradio había llegado. Ya no se podía dar “marcha atrás”.

Los receptores superheterodinos, introducidos en 1932 por Philco en los Estados Unidos y Blaupunkt en Alemania, ya eran de uso común debido a su rendimiento superior en términos de selectividad y sensibilidad. La introducción de válvulas con rejillas múltiples hizo posible la autopolarización y el control automático de volumen. Hasta ese entonces, cada vez que el automovilista pasaba, no sólo debajo de puentes, sino cerca de postes de teléfono o entre edificios, la señal desaparecía completamente. Empresas como la Franklin, Packard, Pierce-Arrow, Jordán y Peerless, ya estaban ofreciendo antenas en sus autos y también dejaban una abertura en el suelo, típicamente delante del asiento trasero, para que fuesen instaladas las baterías de la radio.

La industria de la autorradio estaba finalmente en el camino cierto, tanto en los Estados Unidos como en Europa, incluyendo aspectos de fabricación tan importantes como la producción en gran escala, controles estrictos de calidad, precios competitivos y especificaciones rigurosas.

Durante ese mismo período, en Europa, la compañía alemana Ideal Radio Telefon und Apparate Fabrik GmbH (cuyo nombre fue cambiado a Blaupunkt Werke GmbH cinco años después de ser comprada por el grupo Bosch en 1933), lanzó al mercado europeo la primera autorradio. El receptor, un superheterodino de cinco válvulas conocido como AS-5, fue introducido al público en la exposición de automóviles de Berlín de 1932. La radio estaba montada debajo del panel de instrumentos y era controlada remotamente por medio de un panel instalado en la columna del volante (Fig. 7).

Fig. 7— El receptor de la empresa Ideal Radio, que luego se convertiría en Blaupunkt Werke GmbH, era un superheterodino montado bajo el panel de instrumentos y era controlado remotamente desde la columna del volante. (Esta fotografía es cortesía de Blaupunkt Werke GmbH, Hildesheim, Alemania).

En Gran Bretaña, en 1933, la Crossley fue la primera compañía que ofreció autorradios directamente de fábrica; al año siguiente la Hillman hizo lo mismo.

(Es interesante señalar que en Gran Bretaña, así como en otros países europeos, se exigía una licencia para instalar y operar radios en los automóviles. Posteriormente, esa licencia pasó a formar parte de una licencia única que concedía el derecho de usar radios tanto en el automóvil como dentro de casa).

Por otro lado en Holanda, la Philips, para no quedarse atrás, afirmaba en 1934 que sus radios eran realmente las primeras diseñadas específicamente para el automóvil. La Philips también ofrecía una antena dipolo, fabricada por la misma empresa, afirmando que la calidad de este tipo de antena era muy superior a las antenas embutidas en los techos de los sedans de aquella época. El modelo de autorradio ofrecido por la Philips en 1934 era compuesto de tres partes: la caja principal con el receptor propiamente dicho,
un control remoto redondo y el altoparlante.

Una suba en las ventas ocurrió en Europa aproximadamente en el año 1937 gracias a la introducción de las válvulas con envoltura metálica. Casi en el mismo año en que la Volkswagen introdujo su famosa Volks Radio, la venta de radios en Alemania se duplicó. En la Fig. 8 se ilustra el modelo Autosúper 7A78 fabricado por la Blaupunkt en 1938. Este modelo ya presentaba un altoparlante formando parte integral de la radio.

Fig. 8 — Modelo Autosuper 7A78 de la Blaupunkt (1938). El altoparlante estaba integrado con el receptor. (Esta fotografía es cortesía de Blaupunkt Werke GmbH. Hlldesheim. Alemania.)

La Delco Radio, creada a partir de la Crosley Manufacturing Company, fue comprada en 1936 por la General Motors, convirtiéndose así en una subsidiaria de esta empresa. Tres años más tarde, durante el auge de la política “New Deal” de Franklin D. Roosevelt, la Chevrolet introdujo, casi simultáneamente con la Philco, el primer sintonizador a botonera. Un año después, en 1940, la Delco lanzó al mercado el primer altoparlante elíptico para automóviles.

La Segunda Guerra Mundial puso un alto temporario en las actividades de la industria automotriz.

A su término, los técnicos e ingenieros de autorradios aprovecharon la experiencia ganada durante la misma para continuar con renovado empeño el diseño de modelos cada vez más sofisticados. Por ejemplo, Grundig AC, una pequeña empresa alemana establecida en 1927, comenzó a fabricar autorradios al final de la guerra. En Gran Bretaña, Radiomobile fue fundada en 1946 como la primera firma europea dedicada exclusivamente a la fabricación de autorradios. Sus modelos, ofrecidos por Bentley y Rolls-Royce, consistían de un chasis de una sola pieza con una fuente de alimentación independiente.

En 1947 la Delco introdujo en los Estados Unidos una radio de sintonía automática (“seek and scan”).

Válvulas y trasformadores de FI miniatura aparecieron en 1948. La sintonía a pantógrafo, introducida por la Ford en 1942 con sus modelos Adjust-O-Matie fabricados por Zenith y Philco, ya estaba firmemente establecida. En 1950 la Telefunken fue una de las primeras compañías europeas en usar memoria mecánica a botonera en sus diseños.

El desarrollo del transistor era seguido con mucho interés por las compañías de autorradio, todas a la espera de que su rendimiento mejorase a la par de que se tornase más económico.

Las radios híbridas aparecieron por primera vez en 1957. Usando válvulas miniatura de 12 voltios y un transistor de salida, no requerían el alto voltaje de placa que hizo surgir la fuente de alimentación a vibrador en 1933 .

Una radio híbrida está ilustrada en la Fig. 9, el modelo TCR 2000X fabricado por la firma británica Pye en los años ’60; las cuatro válvulas miniatura se destacan en la parte superior de la foto. Teniendo que diseñar la radio en un espacio lo suficientemente pequeño para cumplir con las normas DIN, la Pye se vio obligada a dividir el circuito en dos chasis. En la Fig. 10 se ve claramente una vista interior del chasis contenido la etapa transistorizada de salida con acoplamiento a trasformador.

Fig. 9 — En esta figura se ilustra el receptor TCR2000X de la Pye. Era de diseño híbrido , con transistores y válvulas. (Esta foto es cortesía de Jayne Hart, Ford Motor Company, Dunton, Inglaterra).

Hacia fines de la década del ’50, tanto la Delco como la Philco se dedicaron intensivamente a la fisica del estado sólido para desarrollar semiconductores prácticos y económicos. En 1958, la Delco introdujo una radio portátil totalmente transistorizada conocida como TransPortable (Oldsmobile) o Sportable (Pontiac). En Europa, radios portátiles totalmente transistorizadas comenzaron a ser ofrecidas por Blaupunkt, Philips y Pye a mediados de los años ’50, pero se tuvo que esperar una década más para que su uso fuese práctico en un automóvil.

Fig. 10 — El mismo receptor de !a Fig. 9 pero mostrando el circuito transístorizado. acoplado a trasformador. [lista fotografía es cortesía de Jayne Hart. Ford Motor Company, Dunton, Inglaterra.)

Los problemas técnicos asociados con la introducción del transistor no fueron resueltos hasta bien entrados los años ’60. Fue en esa década que las trasmisiones de FM comenzaron a cobrar cada vez más importancia, la década en la cual se vio aparecer no sólo a los Beatles y los “hippies” de San Francisco, sino también a la radioestereofonía, los pasacassettes y los “8-track players”.


¹ Ni lento ni perezoso, el periódico Californien Staats Zeitung, afirmó categóricamente en su edición del 30 de enero de 1986, que George Frost construyó la primera autorradio en 1922 a los 18 años de edad.


Agradecimientos:

Figs. 1 y 4, cortesía de The Marconi Company Ltd., Chelmsford, Inglaterra.

Figs. 2 y 5, cortesía de Donald W. Matteson, consultante del Henry Ford Museum and Greenfield Village, Dearborn, Michigan, EE.UU.

Fig. 3, «The Motor», enero 3, 1953;

Fig. 6, cortesía de Roy W. Williams, Ford Motor Company, Basildon, Inglaterra (de «The Autocar», marzo 17, 1933).

Figs. 7 y 8, cortesía de Blaupunkt Werke GmbH, Hildesheim, Alemania.

Figs. 9 y 10, cortesía de Jayne Hart, Ford Motor Company, Dunton, Inglaterra.  ■


 Bibliografía:

Partes de este artículo aparecieron en una versión ligeramente modificada en:

  • “When Car radios Were Illegal: A History of Early American and European Car Radios”, Society of Automotive Engineers, febrero 1985.
  • «Auto Radios: Early Evolution and Current Chaos”. Institute of Mechanical Engineers, octubre 1985.
  • «Have radio, Will Travel”, DPTC Newsline, 1985-88.
  • “La historia do auto radio”, FIC Informado, 1987-88.

radio_rays_sep_small Algunas imágenes de nuestro archivo:

Camión militar inglés de la 1ª Guerra Mundial, equipado con aparato radiotelégrafo. Los soldados montan una antena vertical. Esta ilustración pertenece a una de las figuritas de cartón, que venían en las cajillas de cigarrillos Will’s, de origen británico. 1916.

Uno de los primeros vehículos equipados con aparatos radioeléctricos. EE.UU.

Curiosa ilustración humorística aparecida en la revista «Caras y Caretas», de Buenos Aires, en el año 1924. La parte superior del bus colectivo tiene una antena del tipo dipolo multifilar.

Dibujo infantil publicado en «Caras y Caretas», Buenos Aires, 1924. También se aprecia el receptor y la antena de hilo.

Otra ilustración humorística, que se publicó en «Caras y Caretas», 1928.

En Uruguay…

Primer automóvil equipado con aparato «Romval». Montevideo. 1923. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS ).

Un automóvil que recorre diariamente la Av. 18 de Julio, de Montevideo, equipado con un receptor que da audiciones, aún cuando va a toda velocidad, con antena arriba de la capota.1923. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

Publicado en 1897, 1903, 1914, 1920, 1920s, 1960s, 1988, Alemania, Argentina, Documentos, EE.UU., Investigación, Los principios, Marconi, Montevideo, Notas de prensa, radio, radio portátil, Radioescucha, Receptores, Uruguay | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios

Uruguay: audio recuperado de viejo disco de 1948, con gol del recordado Atilio García, en el centenario de su nacimiento.

Una llamada telefónica, el pasado 18 de agosto, proveniente del Cr. Juan José Melos, de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, me puso en procura de buscar a la persona idónea que pudiera rescatar el audio de un viejo disco de laca, de 16 pulgadas, de esos que se grababan en las mismas radioemisoras.

En efecto, en los sótanos de la sede del Club, se había hallado una de estas reliquias, junto a trofeos y otros materiales relacionados con el recordado jugador Atilio García.

Atilio García. Máximo goleador uruguayo de la historia. (Foto archivo Decano.com en Facebook).

El hallazgo coincidía con un homenaje que se iba a realizar a esta figura destacadísima del fútbol, quien el pasado 26 de agosto hubiera cumplido 100 años.

Luego de cavilar un rato, y pensar quién podría tener un tocadisco adecuado para reproducir tal disco, las líneas se tendieron a Radiodifusión Nacional del Uruguay (ex SODRE), donde cuento con la amistad de Luis Ignacio Moreira, responsable de la producción sonora del programa «Radioactividades» (CX26). Ningún tocadisco estándar podía ser utilizado para esta ocasión.

Duilio de Feo.

El disco en particular, fue grabado en la propia SADREP,  (CX 16 Radio Carve/CX 24 La Voz del Aire), en el año 1948. Los relatos futbolísticos estaban a cargo del relator Duilio de Feo, por CX24, La Voz del Aire. Había máquinas grabadoras en algunas emisoras grandes. Los sonidos trasmitidos por la radio se grababan, pues, en discos de acetato, con alma de aluminio, para su conservación y/o posterior irradiación. Y SADREP era una de ellas.

Estos aparatos ya son piezas de museo, si es que alguna existe hoy funcionando. CX 8 Radio Sarandí, Montevideo, conserva una grabadora y es exhibida en el hall de la recepción de la emisora.

La gente de la Comisión de Historia y Estadística de Nacional, al día siguiente llevó la preciada pieza al Departamento de Grabaciones, del Archivo de  la Palabra, de RNU, donde ya se había adaptado una bandeja tocadiscos con un brazo fonocaptor más largo, para que la cápsula fonocaptora pudiera abarcar el radio del disco. Los técnicos Fernando Pareja y Mario Villar, funcionarios del Instituto, fueron los encargados de la tarea de recuperación y digitalización sonora.

El disco, en la bandeja adaptada, pronto para su reproducción, en la sala de grabaciones de Radiodifusión Nacional del Uruguay.

El raro y extraordinario objeto estaba, felizmente, en buenas condiciones, fue limpiado con sumo cuidado, pues ya afloraban ciertas grietas que amanazaban con el irremediable desprendimiento de la delgada capa de laca con la valiosa información sonora.

audioiconEn entrevista con el Dr. Daniel Ayala González, del programa «Radioactividades», CX26, Radio Uruguay, Radiodifusión Nacional del Uruguay, el 23 de agosto de 2014, el Cr. Juan José Melos, integrante de la Comisión  de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, narra los pormenores del hallazgo del valioso hallazgo fonográfico.

 

El disco ha sido digitalizado por los técnicos de Radiodifusión Nacional del Uruguay.

100 años, Atilio García ¹

Atilio Ceferino García Pérez, nació el 26 de agosto de 1914 en Junin, provincia de Buenos Aires, Argentina. Comenzó en Moreno de Junín, siguió en Platense y en 1937 pasó a Boca Juniors.

Debutó en Nacional, de Montevideo, el 15 de enero de 1938 contra Chacarita Juniors y jugó su último partido el 21 de febrero de 1951 contra Botafogo. Falleció en Montevideo en 1973.

Garra y coraje como pocos

«Bigote» o «Junin» como le apodaban, argentino de nacimiento y uruguayo por adopción, llenó una época brillante de Nacional. Quienes vieron los golpes y las huellas que dejaron los defensores en sus piernas, no entienden como -sin jamás expresar una queja- iba al frente cada vez con mayor determinación.

La amistad histórica entre Nacional y Boca

Gracias a la amistad histórica que existe entre Nacional y Boca gestada en la década del 10, que incluía beneficios mutuos para los socios, concreción de partidos amistosos e intercambio y cesión de jugadores, permitió la llegada de Atilio a Nacional en el año 38.

Atilio, un nombre sagrado en Nacional

Atilio Narancio, en 1938 como Presidente de Nacional, se reunió con su par de Boca en Buenos Aires. Éste le mostró una lista de jugadores boquenses disponibles para ser cedidos. Al ver en la lista a un tal Atilio García, señaló y dijo «¡¡Éste!!…». Se llama Atilio como yo, así que debe ser bueno…».

El máximo goleador de la historia

Atilio convirtió la cifra récord de 464 goles en Nacional. Ningún otro jugador convirtió tantos goles por un club en la historia del fútbol uruguayo. Fueron 464 en 438 partidos, lo que da un promedio de 1,06 goles por partido. Además, convirtió 12 goles en la Reserva y 10 con la Selección Uruguaya.

Máximo goleador clásico de la historia

Con 34 goles, es el máximo goleador de la historia de los clásicos uruguayos. Jugó 44 clásicos, lo que da un promedio de 0,77 goles por partido. Convirtió 21 goles clásicos por el Campeonato Uruguayo, 4 por el de Honor, 3 por el Competencia, 4 por el Nocturno Rioplatense y 1 por la Copa Willingdon.

Busto de Atilio García, en la sede del Club.

4 goles en un partido clásico

El clásico del 8 de diciembre de 1940, ganado por Nacional 5 a 1, marcó otro hito en la historia. El domingo anterior, había abandonado el campo por seria lesión. Desafiando los pronósticos médicos, jugó de titular y convirtiendo 4 goles, lo que significó otro récord en la historia de los clásicos.

Máximo goleador de clásicos por el Uruguayo

En el historial de clásicos por el Campeonato Uruguayo, Atilio está al tope de la lista con 21 tantos. Dentro de estos 21 goles, están los 2 goles del clásico del 14 de diciembre de 1941, en el que Nacional le ganó a Peñarol 6 a 0, máxima goleada de la historia de los clásicos.

Un inédito gol clásico Nº 35

En el clásico del 4 de noviembre de 1945, Atilio marcó lo que sería su gol clásico Nº 35. Remató al arco y con Máspoli ya vencido, el balón rozó en Romero, antes de ingresar al arco. Según el criterio vigente fue adjudicado como gol en contra de Romero. Con las reglas de hoy, habría sido el gol 35.

8 veces goleador del Campeonato Uruguayo

Atilio fue 8 veces goleador del Campeonato Uruguayo. Ningún otro jugador alcanzó este logro en el fútbol uruguayo. De las 8 veces, 7 fueron en forma consecutiva (récord también inigualado). 1938 (20), 1939 (22), 1940 (18), 1941 (23), 1942 (19), 1943 (18), 1944 (21), 1946 (21).

Goleador de Nacional 12 años seguidos

Durante 12 años consecutivos, Atilio fue el máximo goleador de Nacional. Sus goles año por año: en 1938 (52), 1939 (44), 1940 (43), 1941 (46), 1942 (36), 1943 (40), 1944 (45), 1945 (26), 1946 (44), 1947 (30), 1948 (28), 1949 (15). En 1950, marcó 15 goles pero fue superado por Orlandi.

Liverpool, Central, Wanderers, Defensor y Peñarol, de Montevideo, los más vapuleados

Los equipos que más sufrieron a Atilio fueron, Liverpool (50 goles), Central (39 goles), Wanderers (38 goles), Defensor (35 goles), Sud América (31 goles), rampla Jrs. (26 goles), Racing (25).

Atilio, la peor pesadilla de Máspoli

Máspoli, fue la víctima predilecta de Atilio. Le convirtió 26 goles, 14 como golero de Peñarol y 12 atajando por Liverpool. A Pereyra Natero le marcó 17, 3 atajando en Peñarol, 13 atajando en la IASA y 1 como golero de la Selección, y a Barrios 16, 10 atajando en Defensor y 6 en Peñarol.

¹ Datos del folleto «100 Años Atilio», editado por el Club Nacional de Fútbol, Montevideo, agosto de 2014.

El  rescate sonoro

El viejo disco contiene relatos del clásico del 5 setiembre de 1948, recordado partido en que es expulsado injustamente Walter Gómez. El jugador Schubert Gambetta,  desvía un discutido penal a propósito, al tiempo que exclama «no lo necesitamos para ganarles».

Y el segundo gol de Atilio García en ese partido.

audioiconClásico 5 de setiembre de 1948.  Nacional 2 – Peñarol 0. Trasmisión de CX24, La Voz del Aire. Relator: Duilio De Feo.

 

  • 2º gol de Atilio García en el 2º tiempo. Es el único registro de un gol de Atilio del que se tiene conocimiento.

 

  • Penal desviado de Schubert Gambetta en el 2º tiempo.

 

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El disco, debidamente enmarcado ya, fue presentado en ocasión del homenaje del pasado miércoles, 28 de agosto de 2014, en un acto recordatorio realizado en la sede del club de la Avenida 8 de octubre, en Montevideo, que contó con una gran asistencia de nacionalófilos, además de la destacada presencia de las hijas del artillero, quien a su vez hicieron entrega al goleador  actual Diego Alonso, de la estatuilla «Trofeo Atilio García», creada para honrar al goleador máximo del equipo.

Según la crónica de Decano.com «Una gran cantidad de tricolores de todas las edades se hizo presente este miércoles 27 de agosto en la sede de Nacional para asistir al homenaje a Atilio García que contó en la parte oratoria con la palabra del viejo asociado Sr. Mario Larroque, el Cr. Juan José Melos y el Dr. Hernán Navascués.

Ambos se refirieron al insuperable goleador que el pasado 26 de agosto cumplió -porque vive en el corazón de todos los tricolores- su primer centenario…

Una de las cosas más destacables del homenaje y del trabajo de la Comisión de Historia y Estadísticas fue el hallazgo y recuperación de un relato radial -en la voz de Duilio De Feo- correspondiente al clásico del 5 de setiembre de 1948. En este encuentro, Walter Gómez fue expulsado a los 12 minutos del primer tiempo, por lo que Nacional debió afrontar casi 80 minutos con diez jugadores. El partido finalizó con victoria tricolor por 2 a 1 con tantos de Luis Ernesto Castro y Atilio García. Schubert Gambetta desvió un penal a poco de finalizar ante la protesta de los jugadores de Peñarol, al tiempo que exclamaba: «No lo necesitamos para ganarles».

Integrantes de la Comisión de Historia y Estadísticas del Club Nacional de Fútbol, y los técnicos del SODRE. De izq. a der.: Sres. Mario Villar, Cr. Juan José Melos, Fernando Pareja y Rúben Fernández, de la Comisión de Socios de Nacional.

Agradecimientos:

  • Cr. Juan José Melos, Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, Montevideo, Uruguay. 
  • Luis Ignacio Moreira, Radiodifusión Nacional del Uruguay.
  • «Radioactividades», programa sobre historia de los medios radiales, 1050 AM, Radio Uruguay, Radiodifusión Nacional del Uruguay.
  • Decano.com.

 

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Julio Cortázar, a 100 años de su nacimiento. La Radio.

Julio Cortázar,  escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina. Nació el 26 de agosto de 1914. Murió el 12 de febrero de 1984.

 quoteLeftEn 1923 los argentinos escuchamos en transmisión casi directa desde el Polo Grounds de New York, el relato del combate en que Jack Dempsey retuvo el campeonato mundial de peso pesado al poner fuera de combate a Luis Ángel Firpo en el segundo round. Yo tenía nueve años, vivía en el pueblo de Banfield, y mi familia era la única del barrio que lucía una radio caracterizada por una antena exterior realmente inmensa, cuyo cable remataba en un receptor del tamaño de una cajita de cigarros pero en el que sobresalían brillantemente la piedra de galena y mi tío, encargado de ponerse los auriculares para sintonizar con gran trabajo la emisora bonaerense que retransmitía la pelea.

Buena parte del vecindario se había instalado en el patio con visible azoramiento de mi madre; y el patriotismo y la cerveza se aliaban como siempre en esos casos para vaticinar el aplastante triunfo de aquel que los yankis habían  llamado el toro salvaje de las pampas, y que era sobre todo salvaje (…).

Fue nuestra noche triste; yo, con mis nueve años,lloré abrazado a mi tío y a varios vecinos ultrajados por la
fibra patria. Después la radio se perfeccionó rápidamente, aparecieron los altavoces, las lámparas, y esas palabras que eran la magia de mi infancia.”

Julio Cortázar. «La Vuelta al día en 80 mundos».


 


Montevideo, Uruguay: Multitud agolpada, siguiendo las incidencias de la pelea Dempsey – Firpo, en la Avenida 18 de Julio, 14 de setiembre de 1923. El público expectante en la calle, se había ubicado frente al edificio de el diario «El Día». La Radio General Electric, recibíó las señales en Código Morse desde los EE.UU., con una antena casera instalada para la ocasión. La clave trasmitida para dar la victoria del norteamericano fue DBKOSEC: «Dempsey por Knock-out en el segundo round». El resultado fue propalado por los altoparlantes ubicados en el Diario «El Día».

Publicado en 1914, 1923, 2014, Argentina, Documentos, EE.UU., Los principios, Montevideo, Onda Corta, radio, radiotelegrafía, Telegrafía, textos, Uruguay, Videos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Tropical Radio Telegraph Co., bananas, «repúblicas bananeras» y radiocomunicaciones.

La United Fruit Company (1899-1970) fue una importante corporación estadounidense que negoció la fruta tropical (principalmente bananas y piñas), cultivados en plantaciones del Tercer Mundo y vendidos en los Estados Unidos y Europa.

Los críticos a menudo acusaron a la empresa de neocolonialismo explotador y lo describieron como el ejemplo arquetípico de la influencia de una empresa multinacional en la política interna de las llamadas «Repúblicas Bananeras».

PABLO NERUDA

“La United Fruit Co.”

Canto General (1950)

Cuando sonó la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra,
y Jehova repartió el mundo
a Coca-Cola Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades:
la Compañía Frutera Inc.
se reservó lo más jugoso,
la costa central de mi tierra,
la dulce cintura de América.

Bautizó de nuevo sus tierras
como «Repúblicas Bananas,»
y sobre los muertos dormidos,
sobre los héroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
estableció la ópera bufa:
enajenó los albedríos
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadora de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.

Entre las moscas sanguinarias
la Frutera desembarca,
arrasando el café y las frutas,
en sus barcos que deslizaron
como bandejas el tesoro
de nuestras tierras sumergidas.

Mientras tanto, por los abismos
azucarados de los puertos,
caían indios sepultados
en el vapor de la mañana:
un cuerpo rueda, una cosa
sin nombre, un número caído,
un racimo de fruta muerta
derramada en el pudridero.

audioicon

«La United Fruit Co.» de Pablo Neruda,  cantada por Vicky Brago, musicalizada por John Mitchell (1941-), op.95, no.4 (1993).

 

Según afirma Armand Mattelart en «La comunicación-mundo: historia de las ideas y de las estrategias».

quoteLeftEn 1885, la compañía francesa que había iniciado las obras del canal de Panamá en 1881 cedía sus bienes y sus derechos a Estados Unidos, el cual ayudaba a los secesionistas de lo que no era más que una provincia de Colombia a separarse y a proclamar la independencia, mientras que el nuevo Estado-nación panameño renunciaba, en beneficio de Estados Unidos, a su soberanía sobre la zona del canal, que será inaugurado en 1914; la información de masas se convertía ya en un reto.

La historia tendrá en el futuro numerosas ocasiones de trastabillarse. Por lo que se refiere a saber si, de todas formas, con o sin campaña estruendosa, hubiera tenido lugar la guerra hispano-cubano-norteamericana, la cuestión, realmente, sólo reviste interés para una interrogación prospectiva sobre el papel de los medios en nuestras sociedades si nos negamos a considerar el medio como un nuevo demiurgo o Maquiavelo, rompiendo el círculo vicioso de la causa y del efecto.

En esa región de América —y en ese entorno— se consolidan las primeras sociedades del complejo agroalimentario, de carácter multinacional. En primera línea, está el monopolio del cultivo y de la comercialización de la banana, en manos de la United Fruit Company, nacida en 1899, después de absorber a sus competidoras.

Es imposible prescindir de esta empresa cuando se describe la genealogía de los ferrocarriles, de las líneas navieras, del telégrafo y del teléfono en dicha parte del mundo. Entrelazando, cuando no confundiendo, los intereses de sus negocios con los de las naciones en las que posee tierras, el holding frutero -que será un pionero de la implantación de la radio en el propio territorio de Estados Unidos— creará una filial de la Tropical Radio Telegraph Company, que explotará una red de estaciones telegráficas en una veintena de países del continente americano.

Utiliza esta red para enlazar, entre ellos, y con el mercado, los enclaves de producción, a la vez que ofrece sus servicios telegráficos, así como los de sus ferrocarriles y de sus barcos, a los clientes exteriores, sustituyendo, supliendo o, llegado el caso, haciéndole la competencia a los servicios públicos de comunicación y de transporte de gobiernos cómplices, que no cabían en sí de gozo al ver que así se instalaba lo que aclamaban como «las vías del progreso». (*)

La United Fruit Company era conocida como la frutera («la compañía frutera») o Mamita Yunay («Mami Unidas «) en Centroamérica, donde era más activa.

Durante gran parte del siglo XX, dominó la exportación del banano de América Latina y mantuvo un monopolio virtual en el comercio del banano en ciertas regiones.

Puertos y rutas de navegación principales, desarrollados por la United Fruit Co. (Fuente)

La empresa tuvo un impacto profundo y duradero sobre la situación económica y política desarrollo de varios países de América Latina. ¹

Y en ese desarrollo  figura su sistema de radiocomunicaciones.

En efecto, la United Fruit Company tuvo una de las redes de comunicación por telegrafía sin hilos más tempranas en el desarrollo histórico de la Radio.

Explotaciones de la United Fruit Co., incluidas sus estaciones de radio. (Fuente).

El objetivo fue el de coordinar sus operaciones en Latinoamérica, y las primeras instalaciones datan de alrededor de 1908.

Entró en competencia con el sistema Marconi de transmisión de radiogramas, tanto en el tráfico marítimo como también con los cables.

Se sabe que las bananas son elementos orgánicos perecederos. Una vez recogidos de la planta, tienen una vida útil muy corta.

Si un barco llevando bananas se retrasaba, por causa de fuertes tormentas y sin previo aviso, o si llegaba a un puerto donde no había muelle reservado, o hubiera una huelga en marcha, las pérdidas iban a ser considerables.

Muy pronto la United Fruit se dio cuenta que necesitaba comunicación las 24 horas cada día de la semana de manera de optimizar su organización logística.

A principios del siglo 20, había un cable telegráfico uniendo Panamá y los EE.UU., pero una comunicación rápida entre los países centroamericanos y los EE.UU. generalmente no estaban siempre disponibles.

La United Fruit no tenía opción que construir su propio sistema. Por supuesto que con ello se conseguía la ventajas de tener una red de propiedad privada para que la información de empresa quedara dentro de la empresa.

La Tropical Radio Telegraph Co.

Se registra tráfico telegráfico inalámbrico ya en 1910, y la empresa creada por la United Fruit Co. se estableció en 1913.

A través de ella,  se alertaba por intermedio de sus comunicaciones, a los buques de carga y propietarios de las plantaciones que la cosecha  estaba lista para transportar.

Hay que recordar que en esos años, las comunicaciones eran de monopolio entre las compañías radiotelegráficas y que mantenían tráfico de comunicaciones independientemente una de la otra. Las demandas sobre patentes de invención habían partido la novel industria  de las radiocomunicaciones.

La United Fruit intentó tender una red telefónica  y de telégrafo de línea, pero las rutas estaban cortadas por selvas, arroyos, y se interponían los pantanos. La construcción era cara y la fiabilidad dudosa.

Y, por supuesto, la comunicación entre los buques y estaciones costeras no podían usar cables. A principios del Siglo XX, la compañía había sido consciente del éxito de la compañía de Marconi que había logrado establecer comunicaciones fiables entre los buques y estaciones en tierra firme.

BOCAS DEL TORO, PANAMA. Donde la United Fruit Company instaló la primera estación de radio en Centro América. Hasta 1904, todos los mensajes hacia este lugar eran transportados por canoa hacia mar abierto desde Puerto Limón, en Costa Rica. El viaje tomaba de 30 a 60 horas.

Los directivos de la empresa pensaron que la conexión inalámbrica  podría mejorar sus resultados, y pronto se subieron al carro de la tecnología inalámbrica.

Debido a que la United Fruit tenía tanto capital, podía darse el lujo de construir estaciones inalámbricas con tecnología de última generación en sus plantaciones, sus puertos estadounidenses, y en las estaciones de retransmisión en lugares estratégicos, así como a bordo de la totalidad de su buques.

Comenzó a experimentar con la radiotelegrafía ya en 1904, oportunidad en la que  Lee de Forest había trasmitido las Carreras internacionales de Yachts por vía inalámbrica, y a rengón seguido de esta demostración, la United Fruit compró el equipo que De Forest había usado y lo instaló en Bocas del Toro, Panamá, y Puerto Limón, Costa Rica, y estableció en forma regular, la comunicación entre las dos estaciones en 1905.

Estampillas fiscales utilizadas por la TRTC. 1926.

United Fruit también comenzó a comprar equipos inalámbricos tales como transmisores de chispa rotativos síncronos de otro pionero del inalámbrico, Reginald Fessenden.

En 1910, la United Fruit se había comprometido firmemente a establecer su propia red de radiotelegrafía, pero era difícil encontrar un proveedor confiable de la tecnología inalámbrica para la construcción de los equipos. Las pequeñas empresas podrían surgir y y luego ir a la quiebra. La compañía de Marconi había logrado construir equipos funcionales, pero Marconi se negaba a vender equipos inalámbricos, y prefería arrendar los equipos.

TORRE «MONOLITO EGIPCIO»·Especialmente diseñada para la United Fruit Company, para soportar vientos de hasta 140 millas por hora, luego adoptada como estándar. Estas torres de base triangular eran autoportantes. Llevaban amarradas los 20 hilos de cobre que constituían la antena.

En tanto, una empresa de tecnología inalámbrica que había alcanzado reputación como una empresa de «alta tecnología», líder de su día, era la «Wireless Specialty Apparatus» (WSA).  Al igual que la United Fruit, la WSA también tenía su sede en Boston.

En 1912, después de comprar los equipos de WSA y encontrarlos particularmente fiables y bien construidos ,  la United Fruit la compró, operándola  como una subsidiaria, para garantizar el acceso a sus equipos. Equipó sus barcos y contrató a los mejores operadores de radiotelegrafía que podría encontrar como personal de sus buques y estaciones costeras.

No sólo hizo uso la United Fruit de su red de radio para comunicaciones de la empresa, sino que en algunos casos, también ofreció servicios de radiogramas al público, posibilitando muchas veces la única comunicación rápida de larga distancia.

Con la creación de su subsidiaria, la Tropical Radio Telegraph Co. en 1913, la United Fruit, también con sede en Boston, pronto tenía veinte barcos equipados con aparatos radiotelegráficos y dos estaciones costeras.

En 1916 la TRTC era sólo superada por Marconi en número de estaciones registradas en la lista del gobierno de Estados Unidos de las estaciones de radio de ese país.

Cuando la Radio Corporation of America (RCA) fue formada en 1919, su gestión buscó la mejor tecnología disponible. Desde sus primeros días, RCA se determinó en obtener acceso a las patentes más importantes y necesarias para producir lo más avanzado en la técnica de equipos de radio. Al principio, RCA no tenía fábricas propias con las cuales producirlos, a excepción de algunas instalaciones modestas que adquirió cuando tomó posesión sobre la Marconi Americana.

1915

La estrategia de RCA, era tener  a General Electric y Westinghouse, dos de sus propietarios, produciendo equipos de radio para ser vendidos bajo el nombre de RCA.

Instalación a bordo del S.S. Pastores. (1922)

RCA pronto se dio cuenta de que la United Fruit y su filial WSA, eran dueñas de los derechos de la tecnología del mejor valor. En 1921, RCA tenía acuerdos de licencias cruzadas firmados con la United Fruit.

No sólo RCA pudo obtener acceso a patentes clave de propiedad por la United Fruit, sino que ganó la opción de tener a la WSA como fabricante de equipos con el logo de RCA.

WSA produjo al principio equipos para uso comercial y no receptores domésticos, pero cuando el entretenimiento de la radiodifusión encarnó como fiebre en la década de 1920, la RCA solicitó a la WSA proporcionar modelos de receptores adecuados para uso en el hogar. Cuando la técnicas de recepción evolucionaron, hacia 1922, la empresa cerró.

La Tropical Radio Telegraph Company  tenía el eslógan de «La Voz de las Américas». Y mantuvo su actividad hacia entrados los setenta.

El 30 de abril de 1930. La Tropical Radio Telegraph Company recibió un mensaje de radio desde su operador en Ciudad de Panamá a las 3:20 p.m. diciendo que el Coronel Charles A. Lindbergh había recién aterrizado sin problemas. Habían habido rumores de que se pudiera haber accidentado. ²

«La Nación», San José de Costa Rica, 1968.

Este edificio,  albergó las oficinas principales de la United Fruit Company, tres consulados y la estación de Tropical Radio Telegraph en Panamá.

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Una de las primeras captaciones más significativas de mi carrera DXísta, fue la recepción en marzo de 1974 de la Tropical Radio Telegraph Co. , desde Panamá en la Onda Corta. 

¡Y nada menos que en Amplitud Modulada!. Menos de un año hacía que había iniciado la afición de escuchar la radio en busca de emisoras extranjeras. (DXismo).

Así anoté el log con la captación de la Tropical Radio  Telegraph Co. Fue el 31 de marzo de 1974. La frecuencia no la podía saber, pero estaba alrededor de los 8 o 9 MHz. La hora uruguaya, aparece consignada como «Hora Decreto», y no era más que el horario de verano. «Antes» es la hora legal. Hubo pues media hora de adelanto al huso estándar. Según lo que figura, la recepción fue, pues,  a las 0030 UTC. Solía garabatear con birome, las distintas entradas.

Estaba «abanicando» el dial del Philips, de gabinete plástico celeste, modelo B2K45U, de cinco válvulas, que fue el segundo receptor en mis manos. Era de dos bandas: Onda Media y Corta, desde 60m a 16m . La lectura de frecuencia, era muy vaga. Imposible saberla si no lo anunciaba el locutor. Sólo había cortas rayitas dibujadas que marcaban las diferentes bandas de la Onda Corta.

Esa nochecita, de repente, cerca de los 31 metros, me topé con una señal muy débil, con una voz masculina que hablaba de una «transmisión de prueba de la Tropical Radio Telegraph Company, ubicada en Panamá, cerca de la ciudad de Panamá, para el ajuste de sus equipos». El mensaje se repetía en inglés y español, alternativamente y duró unos 15 minutos.

Tiempo para grabar, cosa que pude hacer. La cassette llevaba el número 4 de serie y era de la marca BASF.

Lo más significativo de la captación fue que la trasmisión era en modo AM. No hubiera sido posible decodificarla en modo USB, que por otra parte no sabía siquiera en ese entonces que existiera, y el propio receptor doméstico no estaba preparado para recibir ese tipo de modulación. Esto significa que, las condiciones de escucha, comparadas con los tiempos actuales, eran sumamente favorable, por la baja contaminación de ruido existente en aquella época. La antena tampoco era gran cosa.

Ingresaba de este modo en la modalidad de Diexismo denominada «Utilitario». Ello es, la escucha de emisoras de ese caracter: no eran de radiodifusión, no eran de radioaficionados. Eran, son, servicios de estaciones costeras, y de «Punto a Punto», (PtP). Se escuchaban habitualmente hasta hace una década. Más tarde aprendería que a esa voz repetida con la identificación de la estación, se le denominaba «voice mirror», en la jerga DXísta.

audioiconTropical Radio Telegraph Co., Panamá. 8-9 MHz aprox., 31 de marzo de 1974. Modalidad AM, «Voice Mirror» masculino en Inglés y Castellano:

«Esta es una transmisión de prueba de una estación de la Tropical Radio Telegraph Company para el ajuste de sus equipos. Esta estación está ubicada cerca  de la ciudad de Panamá, República de Panamá».

«This is a test transmission for circuit  adjustments purposes from a station of the Tropical Radio Telegraph Company. This station is located near Panama City, Republic of Panama».

El audio ha sido amplificado varias veces para una mejor audición. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

 

Nunca la pude confirmar con una verificación QSL . Con mi padrino de radio, el recordado Don Manuel Alfredo Barcia, buscamos infructuosamente una dirección a quien enviar el reporte de escucha. La Asociación Panameña de Radiodifusión, no fue la mejor dirección postal, y nunca tuve respuesta a mi carta con el informe de recepción.

Mucho más tarde probábamos las bondades de la famosa antena «Beverage», desarrollada por Harold Beverage, en la RCA, que intentaba abatir las interferencias de tormentas eléctricas, en la radiorecepción, también como resultado de sus experimentaciones en las radiocomunicaciones de la United Fruit en el Caribe y Centroamérica.

Fuentes:

  • Radio Broadcast, septiembre de 1922.
  • Dials & Channels Vol. 17, Nº2, mayo de 2011.
  • Christina S. Drale Ph.D. (2010): The United Fruit Company and Early Radio Development, Journal of Radio & Audio Media, 17:2, 195-210.
  • Foro Histarmar.

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Publicado en 1890s, 1900s, 1908, 1913, 1920s, 1930s, 1940s, 1950s, 1960s, 1970s, 1974, Audios, Documentos, DX, DXistas, EE.UU., Frases, Investigación, Los principios, Marconi, Notas de prensa, Onda Corta, radio, radiotelegrafía, textos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Kenneth Strickfaden, el genio de las chispas y los rayos en Hollywood. O «de los aparatos eléctricos de Frankenstein y Fu Manchú».

Boris Karloff y Myrna Loy en «La Máscara de Fu Manchú», («The Mask of Fu Manchu»), (MGM 1932). Impresionante aparataje realizado por el mago eléctrico Kenneth Strickfadden, quien contribuyó al extravagante laboratorio en la original y exitosa película «Frankenstein».

Las películas de terror de los ’30s y ’40s hubieran sido muy diferentes si no hubiera sido por el trabajo de un hombre, Kenneth Strickfaden (nacido en 1896), cuyos equipos de chispas eléctricas fueron destaque en muchas películas que representaban una concepción científica de avanzada. Originalmente su trabajo de electricista era meramente un hobby, pero ya a principios de los años 1920s, Hollywood vislumbró lo prometedor de sus infernales y deslumbrantes máquinas, y trabajó intensamente en muchos estudios en La Meca del cine, aportando toda clase de sorprendentes efectos.

Kenneth Strickfaden era el técnico que diseñó los asombrosos efectos eléctricos de la película de 1931 Frankenstein de James Whale. Trabajó en más de 100 películas como «La máscara de Fumanchú» o en la serie de TV, «La familia Monster».  Fecha de nacimiento: 1896, Montana, Estados Unidos Fecha de la muerte: 1984. (Fuente: Wikipedia). Crédito de la foto.

Su trabajo no fue sencillo. «Los aparatos fallaban constantemente debido al sobrecalentamiento», alguna vez reveló Strickfadden al escritor Scott MacQueen. «Muchos efectos no quedaban fotografiados como se esperaba, o tuvieron que ser eliminados debido a fallas eléctricas». 1

A pesar de estos desperfectos, los resultados en la pantalla  fueron fenomenales, y -por mucho- más convincentes que cualquier otra técnica simulada.

Strickfaden utilizó muchas de las invenciones de Nikola Tesla, que habían sido perfeccionadas más de treinta años antes de la primera película de «Frankenstein», a cargo de Universal Studios.

Tablero de mando para los efectos especiales creados por Kenneth Strickfaden para sus efectos eléctricos; utilizados en las películas «Frankenstein» y «La Novia de Frankenstein». Es el control maestro que utilizó para controlar las diferentes piezas eléctricas, desde 1930 hasta su retiro. El tablero está cubierto por multiples llaves del tipo «de cuchilla»,  y dos controles para generar los rayos. Mide 1,5m x 0,66m x 0,60m, y está montado en un marco de acero. Fue construido en 1929 y utilizado en virtualmente todos los filmes en los que Strickfaden colaboró con los efectos especiales, incluyendo «Just Imagine» (1930), «Frankenstein» (1931), «The Mask of Fu Manchu» (1932), «The Bride of Frankenstein» (1935), «Flash Gordon» (1936), «Son of Frankenstein» (1939), y otras tantas. Este tablero de mando apareció en la pantalla de TV, en la serie «The Munsters», más concretamente en el episodio de la segunda temporada, “Just Another Pretty Face” (1965). Fue rematado por USD 8.000 en EE.UU. en diciembre de 2011. (Fuente).

A diferencia de Tesla, Strickfadden estaba interesado en el aspecto teatral de sus novedosas y vistosas concepciones, que debían representar futuristas y capaces de representar maravillas inéditas.

Los nombres con los que bautizó a sus engendros eran a menudo maravillosos, como: «el cargador de onda retrogresivo»,«Acumulador DXL» y el «Pirogeiser de Alto Amperaje»2

Cuando a fines de los 1940s, las maravillas científico-técnicas en la vida real eran ya mucho menos llamativas para el público, las máquinas eléctricas de Strickfadden perdieron novedad, su trabajo se convirtió en fuera de moda y Hollywood utilizó en menor medida estos recursos, aunque hacia los ’60s, con el establecimiento de las series de TV recuperó su papel. En efecto, sus trucos fueron utilizados ampliamente en la serie «Los Monsters»  y también, en avisos comerciales.

Antes de su muerte, acaecida en 1984, 3 invirtió mucho de su tiempo y esfuerzo haciendo en giras en su país,  los EE.UU., con un espectáculo denominado «Show Científico Kenstric de la Era Espacial», («Kenstric Space Age Science Show»), que consistía en exhibiciones, al mismo tiempo espectaculares y educativas, con demostraciones de los fenómenos eléctricos que supo aprovechar con sus inventos. 4

«La Novia de Frankenstein», («The Bride of Frankenstein») (1935).

Algunos destaques  de la carrera de Strickfadden incluyen:

  • «Frankenstein» (1931). Su equipo trajo al monstruo a la vida.
  • «La Máscara de Fu Manchú», («The Mask of Fu Manchu»)  (1932). Creó el «rayo eléctrico de la muerte» y dobló al personaje de Karloff, quien a su vez interpretaba a  Fu, en la secuencia en la que el malvado genio hace una danza de rayos muy vistosa desde sus largas uñas.
  • «La Novia de Frankenstein», («The Bride of Frankenstein») (1935).  Desplegó sus efectos eléctricos para la secuencia de creación  de la «Novia».
  • «El Mago de Oz», («The Wizard of Oz») (1939), Creó el efecto de la Bruja Malvada del Oeste, cuando trata de quitarle las sandalias a Dorothy, momento en el que recibe un choque eléctrico.
  • «La Legión Heroica», («Fighting Devil Dogs») (circa 1941). Strickfadden hace el efecto de rayos usados como proyectiles.
  • «Desafiando a la Muerte»,  («Sherlock Holmes Faces Death») (1943). Simula un muy realista y espectacular rayo.
  • «El Joven Frankenstein» («Young Frankenstein») (1974). Recrea muchos de sus mejores trabajos de efectos utilizados en su larga carrera.

Fuentes:

  • «Mad Scientists and the Movies, how mad scientists were given the «spark» of genius». A brief look at the career of Kenneth Strickfaden». (Enlace).
  • Wikipedia.
  • «The Midnight Rant», blog oficial del autor Waylon Piercy.

Traducción y adaptación, Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS.

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Publicado en 1890s, 1920s, 1930s, 1960s, actor, componentes electrónicos, Documentos, EE.UU., Televisión | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario