Uruguay: audio recuperado de viejo disco de 1948, con gol del recordado Atilio García, en el centenario de su nacimiento.

Una llamada telefónica, el pasado 18 de agosto, proveniente del Cr. Juan José Melos, de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, me puso en procura de buscar a la persona idónea que pudiera rescatar el audio de un viejo disco de laca, de 16 pulgadas, de esos que se grababan en las mismas radioemisoras.

En efecto, en los sótanos de la sede del Club, se había hallado una de estas reliquias, junto a trofeos y otros materiales relacionados con el recordado jugador Atilio García.

Atilio García. Máximo goleador uruguayo de la historia. (Foto archivo Decano.com en Facebook).

El hallazgo coincidía con un homenaje que se iba a realizar a esta figura destacadísima del fútbol, quien el pasado 26 de agosto hubiera cumplido 100 años.

Luego de cavilar un rato, y pensar quién podría tener un tocadisco adecuado para reproducir tal disco, las líneas se tendieron a Radiodifusión Nacional del Uruguay (ex SODRE), donde cuento con la amistad de Luis Ignacio Moreira, responsable de la producción sonora del programa «Radioactividades» (CX26). Ningún tocadisco estándar podía ser utilizado para esta ocasión.

Duilio de Feo.

El disco en particular, fue grabado en la propia SADREP,  (CX 16 Radio Carve/CX 24 La Voz del Aire), en el año 1948. Los relatos futbolísticos estaban a cargo del relator Duilio de Feo, por CX24, La Voz del Aire. Había máquinas grabadoras en algunas emisoras grandes. Los sonidos trasmitidos por la radio se grababan, pues, en discos de acetato, con alma de aluminio, para su conservación y/o posterior irradiación. Y SADREP era una de ellas.

Estos aparatos ya son piezas de museo, si es que alguna existe hoy funcionando. CX 8 Radio Sarandí, Montevideo, conserva una grabadora y es exhibida en el hall de la recepción de la emisora.

La gente de la Comisión de Historia y Estadística de Nacional, al día siguiente llevó la preciada pieza al Departamento de Grabaciones, del Archivo de  la Palabra, de RNU, donde ya se había adaptado una bandeja tocadiscos con un brazo fonocaptor más largo, para que la cápsula fonocaptora pudiera abarcar el radio del disco. Los técnicos Fernando Pareja y Mario Villar, funcionarios del Instituto, fueron los encargados de la tarea de recuperación y digitalización sonora.

El disco, en la bandeja adaptada, pronto para su reproducción, en la sala de grabaciones de Radiodifusión Nacional del Uruguay.

El raro y extraordinario objeto estaba, felizmente, en buenas condiciones, fue limpiado con sumo cuidado, pues ya afloraban ciertas grietas que amanazaban con el irremediable desprendimiento de la delgada capa de laca con la valiosa información sonora.

audioiconEn entrevista con el Dr. Daniel Ayala González, del programa «Radioactividades», CX26, Radio Uruguay, Radiodifusión Nacional del Uruguay, el 23 de agosto de 2014, el Cr. Juan José Melos, integrante de la Comisión  de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, narra los pormenores del hallazgo del valioso hallazgo fonográfico.

 

El disco ha sido digitalizado por los técnicos de Radiodifusión Nacional del Uruguay.

100 años, Atilio García ¹

Atilio Ceferino García Pérez, nació el 26 de agosto de 1914 en Junin, provincia de Buenos Aires, Argentina. Comenzó en Moreno de Junín, siguió en Platense y en 1937 pasó a Boca Juniors.

Debutó en Nacional, de Montevideo, el 15 de enero de 1938 contra Chacarita Juniors y jugó su último partido el 21 de febrero de 1951 contra Botafogo. Falleció en Montevideo en 1973.

Garra y coraje como pocos

«Bigote» o «Junin» como le apodaban, argentino de nacimiento y uruguayo por adopción, llenó una época brillante de Nacional. Quienes vieron los golpes y las huellas que dejaron los defensores en sus piernas, no entienden como -sin jamás expresar una queja- iba al frente cada vez con mayor determinación.

La amistad histórica entre Nacional y Boca

Gracias a la amistad histórica que existe entre Nacional y Boca gestada en la década del 10, que incluía beneficios mutuos para los socios, concreción de partidos amistosos e intercambio y cesión de jugadores, permitió la llegada de Atilio a Nacional en el año 38.

Atilio, un nombre sagrado en Nacional

Atilio Narancio, en 1938 como Presidente de Nacional, se reunió con su par de Boca en Buenos Aires. Éste le mostró una lista de jugadores boquenses disponibles para ser cedidos. Al ver en la lista a un tal Atilio García, señaló y dijo «¡¡Éste!!…». Se llama Atilio como yo, así que debe ser bueno…».

El máximo goleador de la historia

Atilio convirtió la cifra récord de 464 goles en Nacional. Ningún otro jugador convirtió tantos goles por un club en la historia del fútbol uruguayo. Fueron 464 en 438 partidos, lo que da un promedio de 1,06 goles por partido. Además, convirtió 12 goles en la Reserva y 10 con la Selección Uruguaya.

Máximo goleador clásico de la historia

Con 34 goles, es el máximo goleador de la historia de los clásicos uruguayos. Jugó 44 clásicos, lo que da un promedio de 0,77 goles por partido. Convirtió 21 goles clásicos por el Campeonato Uruguayo, 4 por el de Honor, 3 por el Competencia, 4 por el Nocturno Rioplatense y 1 por la Copa Willingdon.

Busto de Atilio García, en la sede del Club.

4 goles en un partido clásico

El clásico del 8 de diciembre de 1940, ganado por Nacional 5 a 1, marcó otro hito en la historia. El domingo anterior, había abandonado el campo por seria lesión. Desafiando los pronósticos médicos, jugó de titular y convirtiendo 4 goles, lo que significó otro récord en la historia de los clásicos.

Máximo goleador de clásicos por el Uruguayo

En el historial de clásicos por el Campeonato Uruguayo, Atilio está al tope de la lista con 21 tantos. Dentro de estos 21 goles, están los 2 goles del clásico del 14 de diciembre de 1941, en el que Nacional le ganó a Peñarol 6 a 0, máxima goleada de la historia de los clásicos.

Un inédito gol clásico Nº 35

En el clásico del 4 de noviembre de 1945, Atilio marcó lo que sería su gol clásico Nº 35. Remató al arco y con Máspoli ya vencido, el balón rozó en Romero, antes de ingresar al arco. Según el criterio vigente fue adjudicado como gol en contra de Romero. Con las reglas de hoy, habría sido el gol 35.

8 veces goleador del Campeonato Uruguayo

Atilio fue 8 veces goleador del Campeonato Uruguayo. Ningún otro jugador alcanzó este logro en el fútbol uruguayo. De las 8 veces, 7 fueron en forma consecutiva (récord también inigualado). 1938 (20), 1939 (22), 1940 (18), 1941 (23), 1942 (19), 1943 (18), 1944 (21), 1946 (21).

Goleador de Nacional 12 años seguidos

Durante 12 años consecutivos, Atilio fue el máximo goleador de Nacional. Sus goles año por año: en 1938 (52), 1939 (44), 1940 (43), 1941 (46), 1942 (36), 1943 (40), 1944 (45), 1945 (26), 1946 (44), 1947 (30), 1948 (28), 1949 (15). En 1950, marcó 15 goles pero fue superado por Orlandi.

Liverpool, Central, Wanderers, Defensor y Peñarol, de Montevideo, los más vapuleados

Los equipos que más sufrieron a Atilio fueron, Liverpool (50 goles), Central (39 goles), Wanderers (38 goles), Defensor (35 goles), Sud América (31 goles), rampla Jrs. (26 goles), Racing (25).

Atilio, la peor pesadilla de Máspoli

Máspoli, fue la víctima predilecta de Atilio. Le convirtió 26 goles, 14 como golero de Peñarol y 12 atajando por Liverpool. A Pereyra Natero le marcó 17, 3 atajando en Peñarol, 13 atajando en la IASA y 1 como golero de la Selección, y a Barrios 16, 10 atajando en Defensor y 6 en Peñarol.

¹ Datos del folleto «100 Años Atilio», editado por el Club Nacional de Fútbol, Montevideo, agosto de 2014.

El  rescate sonoro

El viejo disco contiene relatos del clásico del 5 setiembre de 1948, recordado partido en que es expulsado injustamente Walter Gómez. El jugador Schubert Gambetta,  desvía un discutido penal a propósito, al tiempo que exclama «no lo necesitamos para ganarles».

Y el segundo gol de Atilio García en ese partido.

audioiconClásico 5 de setiembre de 1948.  Nacional 2 – Peñarol 0. Trasmisión de CX24, La Voz del Aire. Relator: Duilio De Feo.

 

  • 2º gol de Atilio García en el 2º tiempo. Es el único registro de un gol de Atilio del que se tiene conocimiento.

 

  • Penal desviado de Schubert Gambetta en el 2º tiempo.

 

sep

El disco, debidamente enmarcado ya, fue presentado en ocasión del homenaje del pasado miércoles, 28 de agosto de 2014, en un acto recordatorio realizado en la sede del club de la Avenida 8 de octubre, en Montevideo, que contó con una gran asistencia de nacionalófilos, además de la destacada presencia de las hijas del artillero, quien a su vez hicieron entrega al goleador  actual Diego Alonso, de la estatuilla «Trofeo Atilio García», creada para honrar al goleador máximo del equipo.

Según la crónica de Decano.com «Una gran cantidad de tricolores de todas las edades se hizo presente este miércoles 27 de agosto en la sede de Nacional para asistir al homenaje a Atilio García que contó en la parte oratoria con la palabra del viejo asociado Sr. Mario Larroque, el Cr. Juan José Melos y el Dr. Hernán Navascués.

Ambos se refirieron al insuperable goleador que el pasado 26 de agosto cumplió -porque vive en el corazón de todos los tricolores- su primer centenario…

Una de las cosas más destacables del homenaje y del trabajo de la Comisión de Historia y Estadísticas fue el hallazgo y recuperación de un relato radial -en la voz de Duilio De Feo- correspondiente al clásico del 5 de setiembre de 1948. En este encuentro, Walter Gómez fue expulsado a los 12 minutos del primer tiempo, por lo que Nacional debió afrontar casi 80 minutos con diez jugadores. El partido finalizó con victoria tricolor por 2 a 1 con tantos de Luis Ernesto Castro y Atilio García. Schubert Gambetta desvió un penal a poco de finalizar ante la protesta de los jugadores de Peñarol, al tiempo que exclamaba: «No lo necesitamos para ganarles».

Integrantes de la Comisión de Historia y Estadísticas del Club Nacional de Fútbol, y los técnicos del SODRE. De izq. a der.: Sres. Mario Villar, Cr. Juan José Melos, Fernando Pareja y Rúben Fernández, de la Comisión de Socios de Nacional.

Agradecimientos:

  • Cr. Juan José Melos, Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Fútbol, Montevideo, Uruguay. 
  • Luis Ignacio Moreira, Radiodifusión Nacional del Uruguay.
  • «Radioactividades», programa sobre historia de los medios radiales, 1050 AM, Radio Uruguay, Radiodifusión Nacional del Uruguay.
  • Decano.com.

 

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Julio Cortázar, a 100 años de su nacimiento. La Radio.

Julio Cortázar,  escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina. Nació el 26 de agosto de 1914. Murió el 12 de febrero de 1984.

 quoteLeftEn 1923 los argentinos escuchamos en transmisión casi directa desde el Polo Grounds de New York, el relato del combate en que Jack Dempsey retuvo el campeonato mundial de peso pesado al poner fuera de combate a Luis Ángel Firpo en el segundo round. Yo tenía nueve años, vivía en el pueblo de Banfield, y mi familia era la única del barrio que lucía una radio caracterizada por una antena exterior realmente inmensa, cuyo cable remataba en un receptor del tamaño de una cajita de cigarros pero en el que sobresalían brillantemente la piedra de galena y mi tío, encargado de ponerse los auriculares para sintonizar con gran trabajo la emisora bonaerense que retransmitía la pelea.

Buena parte del vecindario se había instalado en el patio con visible azoramiento de mi madre; y el patriotismo y la cerveza se aliaban como siempre en esos casos para vaticinar el aplastante triunfo de aquel que los yankis habían  llamado el toro salvaje de las pampas, y que era sobre todo salvaje (…).

Fue nuestra noche triste; yo, con mis nueve años,lloré abrazado a mi tío y a varios vecinos ultrajados por la
fibra patria. Después la radio se perfeccionó rápidamente, aparecieron los altavoces, las lámparas, y esas palabras que eran la magia de mi infancia.”

Julio Cortázar. «La Vuelta al día en 80 mundos».


 


Montevideo, Uruguay: Multitud agolpada, siguiendo las incidencias de la pelea Dempsey – Firpo, en la Avenida 18 de Julio, 14 de setiembre de 1923. El público expectante en la calle, se había ubicado frente al edificio de el diario «El Día». La Radio General Electric, recibíó las señales en Código Morse desde los EE.UU., con una antena casera instalada para la ocasión. La clave trasmitida para dar la victoria del norteamericano fue DBKOSEC: «Dempsey por Knock-out en el segundo round». El resultado fue propalado por los altoparlantes ubicados en el Diario «El Día».

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La Tropical Radio Telegraph Co., bananas, «repúblicas bananeras» y radiocomunicaciones.

La United Fruit Company (1899-1970) fue una importante corporación estadounidense que negoció la fruta tropical (principalmente bananas y piñas), cultivados en plantaciones del Tercer Mundo y vendidos en los Estados Unidos y Europa.

Los críticos a menudo acusaron a la empresa de neocolonialismo explotador y lo describieron como el ejemplo arquetípico de la influencia de una empresa multinacional en la política interna de las llamadas «Repúblicas Bananeras».

PABLO NERUDA

“La United Fruit Co.”

Canto General (1950)

Cuando sonó la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra,
y Jehova repartió el mundo
a Coca-Cola Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades:
la Compañía Frutera Inc.
se reservó lo más jugoso,
la costa central de mi tierra,
la dulce cintura de América.

Bautizó de nuevo sus tierras
como «Repúblicas Bananas,»
y sobre los muertos dormidos,
sobre los héroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
estableció la ópera bufa:
enajenó los albedríos
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadora de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.

Entre las moscas sanguinarias
la Frutera desembarca,
arrasando el café y las frutas,
en sus barcos que deslizaron
como bandejas el tesoro
de nuestras tierras sumergidas.

Mientras tanto, por los abismos
azucarados de los puertos,
caían indios sepultados
en el vapor de la mañana:
un cuerpo rueda, una cosa
sin nombre, un número caído,
un racimo de fruta muerta
derramada en el pudridero.

audioicon

«La United Fruit Co.» de Pablo Neruda,  cantada por Vicky Brago, musicalizada por John Mitchell (1941-), op.95, no.4 (1993).

 

Según afirma Armand Mattelart en «La comunicación-mundo: historia de las ideas y de las estrategias».

quoteLeftEn 1885, la compañía francesa que había iniciado las obras del canal de Panamá en 1881 cedía sus bienes y sus derechos a Estados Unidos, el cual ayudaba a los secesionistas de lo que no era más que una provincia de Colombia a separarse y a proclamar la independencia, mientras que el nuevo Estado-nación panameño renunciaba, en beneficio de Estados Unidos, a su soberanía sobre la zona del canal, que será inaugurado en 1914; la información de masas se convertía ya en un reto.

La historia tendrá en el futuro numerosas ocasiones de trastabillarse. Por lo que se refiere a saber si, de todas formas, con o sin campaña estruendosa, hubiera tenido lugar la guerra hispano-cubano-norteamericana, la cuestión, realmente, sólo reviste interés para una interrogación prospectiva sobre el papel de los medios en nuestras sociedades si nos negamos a considerar el medio como un nuevo demiurgo o Maquiavelo, rompiendo el círculo vicioso de la causa y del efecto.

En esa región de América —y en ese entorno— se consolidan las primeras sociedades del complejo agroalimentario, de carácter multinacional. En primera línea, está el monopolio del cultivo y de la comercialización de la banana, en manos de la United Fruit Company, nacida en 1899, después de absorber a sus competidoras.

Es imposible prescindir de esta empresa cuando se describe la genealogía de los ferrocarriles, de las líneas navieras, del telégrafo y del teléfono en dicha parte del mundo. Entrelazando, cuando no confundiendo, los intereses de sus negocios con los de las naciones en las que posee tierras, el holding frutero -que será un pionero de la implantación de la radio en el propio territorio de Estados Unidos— creará una filial de la Tropical Radio Telegraph Company, que explotará una red de estaciones telegráficas en una veintena de países del continente americano.

Utiliza esta red para enlazar, entre ellos, y con el mercado, los enclaves de producción, a la vez que ofrece sus servicios telegráficos, así como los de sus ferrocarriles y de sus barcos, a los clientes exteriores, sustituyendo, supliendo o, llegado el caso, haciéndole la competencia a los servicios públicos de comunicación y de transporte de gobiernos cómplices, que no cabían en sí de gozo al ver que así se instalaba lo que aclamaban como «las vías del progreso». (*)

La United Fruit Company era conocida como la frutera («la compañía frutera») o Mamita Yunay («Mami Unidas «) en Centroamérica, donde era más activa.

Durante gran parte del siglo XX, dominó la exportación del banano de América Latina y mantuvo un monopolio virtual en el comercio del banano en ciertas regiones.

Puertos y rutas de navegación principales, desarrollados por la United Fruit Co. (Fuente)

La empresa tuvo un impacto profundo y duradero sobre la situación económica y política desarrollo de varios países de América Latina. ¹

Y en ese desarrollo  figura su sistema de radiocomunicaciones.

En efecto, la United Fruit Company tuvo una de las redes de comunicación por telegrafía sin hilos más tempranas en el desarrollo histórico de la Radio.

Explotaciones de la United Fruit Co., incluidas sus estaciones de radio. (Fuente).

El objetivo fue el de coordinar sus operaciones en Latinoamérica, y las primeras instalaciones datan de alrededor de 1908.

Entró en competencia con el sistema Marconi de transmisión de radiogramas, tanto en el tráfico marítimo como también con los cables.

Se sabe que las bananas son elementos orgánicos perecederos. Una vez recogidos de la planta, tienen una vida útil muy corta.

Si un barco llevando bananas se retrasaba, por causa de fuertes tormentas y sin previo aviso, o si llegaba a un puerto donde no había muelle reservado, o hubiera una huelga en marcha, las pérdidas iban a ser considerables.

Muy pronto la United Fruit se dio cuenta que necesitaba comunicación las 24 horas cada día de la semana de manera de optimizar su organización logística.

A principios del siglo 20, había un cable telegráfico uniendo Panamá y los EE.UU., pero una comunicación rápida entre los países centroamericanos y los EE.UU. generalmente no estaban siempre disponibles.

La United Fruit no tenía opción que construir su propio sistema. Por supuesto que con ello se conseguía la ventajas de tener una red de propiedad privada para que la información de empresa quedara dentro de la empresa.

La Tropical Radio Telegraph Co.

Se registra tráfico telegráfico inalámbrico ya en 1910, y la empresa creada por la United Fruit Co. se estableció en 1913.

A través de ella,  se alertaba por intermedio de sus comunicaciones, a los buques de carga y propietarios de las plantaciones que la cosecha  estaba lista para transportar.

Hay que recordar que en esos años, las comunicaciones eran de monopolio entre las compañías radiotelegráficas y que mantenían tráfico de comunicaciones independientemente una de la otra. Las demandas sobre patentes de invención habían partido la novel industria  de las radiocomunicaciones.

La United Fruit intentó tender una red telefónica  y de telégrafo de línea, pero las rutas estaban cortadas por selvas, arroyos, y se interponían los pantanos. La construcción era cara y la fiabilidad dudosa.

Y, por supuesto, la comunicación entre los buques y estaciones costeras no podían usar cables. A principios del Siglo XX, la compañía había sido consciente del éxito de la compañía de Marconi que había logrado establecer comunicaciones fiables entre los buques y estaciones en tierra firme.

BOCAS DEL TORO, PANAMA. Donde la United Fruit Company instaló la primera estación de radio en Centro América. Hasta 1904, todos los mensajes hacia este lugar eran transportados por canoa hacia mar abierto desde Puerto Limón, en Costa Rica. El viaje tomaba de 30 a 60 horas.

Los directivos de la empresa pensaron que la conexión inalámbrica  podría mejorar sus resultados, y pronto se subieron al carro de la tecnología inalámbrica.

Debido a que la United Fruit tenía tanto capital, podía darse el lujo de construir estaciones inalámbricas con tecnología de última generación en sus plantaciones, sus puertos estadounidenses, y en las estaciones de retransmisión en lugares estratégicos, así como a bordo de la totalidad de su buques.

Comenzó a experimentar con la radiotelegrafía ya en 1904, oportunidad en la que  Lee de Forest había trasmitido las Carreras internacionales de Yachts por vía inalámbrica, y a rengón seguido de esta demostración, la United Fruit compró el equipo que De Forest había usado y lo instaló en Bocas del Toro, Panamá, y Puerto Limón, Costa Rica, y estableció en forma regular, la comunicación entre las dos estaciones en 1905.

Estampillas fiscales utilizadas por la TRTC. 1926.

United Fruit también comenzó a comprar equipos inalámbricos tales como transmisores de chispa rotativos síncronos de otro pionero del inalámbrico, Reginald Fessenden.

En 1910, la United Fruit se había comprometido firmemente a establecer su propia red de radiotelegrafía, pero era difícil encontrar un proveedor confiable de la tecnología inalámbrica para la construcción de los equipos. Las pequeñas empresas podrían surgir y y luego ir a la quiebra. La compañía de Marconi había logrado construir equipos funcionales, pero Marconi se negaba a vender equipos inalámbricos, y prefería arrendar los equipos.

TORRE «MONOLITO EGIPCIO»·Especialmente diseñada para la United Fruit Company, para soportar vientos de hasta 140 millas por hora, luego adoptada como estándar. Estas torres de base triangular eran autoportantes. Llevaban amarradas los 20 hilos de cobre que constituían la antena.

En tanto, una empresa de tecnología inalámbrica que había alcanzado reputación como una empresa de «alta tecnología», líder de su día, era la «Wireless Specialty Apparatus» (WSA).  Al igual que la United Fruit, la WSA también tenía su sede en Boston.

En 1912, después de comprar los equipos de WSA y encontrarlos particularmente fiables y bien construidos ,  la United Fruit la compró, operándola  como una subsidiaria, para garantizar el acceso a sus equipos. Equipó sus barcos y contrató a los mejores operadores de radiotelegrafía que podría encontrar como personal de sus buques y estaciones costeras.

No sólo hizo uso la United Fruit de su red de radio para comunicaciones de la empresa, sino que en algunos casos, también ofreció servicios de radiogramas al público, posibilitando muchas veces la única comunicación rápida de larga distancia.

Con la creación de su subsidiaria, la Tropical Radio Telegraph Co. en 1913, la United Fruit, también con sede en Boston, pronto tenía veinte barcos equipados con aparatos radiotelegráficos y dos estaciones costeras.

En 1916 la TRTC era sólo superada por Marconi en número de estaciones registradas en la lista del gobierno de Estados Unidos de las estaciones de radio de ese país.

Cuando la Radio Corporation of America (RCA) fue formada en 1919, su gestión buscó la mejor tecnología disponible. Desde sus primeros días, RCA se determinó en obtener acceso a las patentes más importantes y necesarias para producir lo más avanzado en la técnica de equipos de radio. Al principio, RCA no tenía fábricas propias con las cuales producirlos, a excepción de algunas instalaciones modestas que adquirió cuando tomó posesión sobre la Marconi Americana.

1915

La estrategia de RCA, era tener  a General Electric y Westinghouse, dos de sus propietarios, produciendo equipos de radio para ser vendidos bajo el nombre de RCA.

Instalación a bordo del S.S. Pastores. (1922)

RCA pronto se dio cuenta de que la United Fruit y su filial WSA, eran dueñas de los derechos de la tecnología del mejor valor. En 1921, RCA tenía acuerdos de licencias cruzadas firmados con la United Fruit.

No sólo RCA pudo obtener acceso a patentes clave de propiedad por la United Fruit, sino que ganó la opción de tener a la WSA como fabricante de equipos con el logo de RCA.

WSA produjo al principio equipos para uso comercial y no receptores domésticos, pero cuando el entretenimiento de la radiodifusión encarnó como fiebre en la década de 1920, la RCA solicitó a la WSA proporcionar modelos de receptores adecuados para uso en el hogar. Cuando la técnicas de recepción evolucionaron, hacia 1922, la empresa cerró.

La Tropical Radio Telegraph Company  tenía el eslógan de «La Voz de las Américas». Y mantuvo su actividad hacia entrados los setenta.

El 30 de abril de 1930. La Tropical Radio Telegraph Company recibió un mensaje de radio desde su operador en Ciudad de Panamá a las 3:20 p.m. diciendo que el Coronel Charles A. Lindbergh había recién aterrizado sin problemas. Habían habido rumores de que se pudiera haber accidentado. ²

«La Nación», San José de Costa Rica, 1968.

Este edificio,  albergó las oficinas principales de la United Fruit Company, tres consulados y la estación de Tropical Radio Telegraph en Panamá.

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Una de las primeras captaciones más significativas de mi carrera DXísta, fue la recepción en marzo de 1974 de la Tropical Radio Telegraph Co. , desde Panamá en la Onda Corta. 

¡Y nada menos que en Amplitud Modulada!. Menos de un año hacía que había iniciado la afición de escuchar la radio en busca de emisoras extranjeras. (DXismo).

Así anoté el log con la captación de la Tropical Radio  Telegraph Co. Fue el 31 de marzo de 1974. La frecuencia no la podía saber, pero estaba alrededor de los 8 o 9 MHz. La hora uruguaya, aparece consignada como «Hora Decreto», y no era más que el horario de verano. «Antes» es la hora legal. Hubo pues media hora de adelanto al huso estándar. Según lo que figura, la recepción fue, pues,  a las 0030 UTC. Solía garabatear con birome, las distintas entradas.

Estaba «abanicando» el dial del Philips, de gabinete plástico celeste, modelo B2K45U, de cinco válvulas, que fue el segundo receptor en mis manos. Era de dos bandas: Onda Media y Corta, desde 60m a 16m . La lectura de frecuencia, era muy vaga. Imposible saberla si no lo anunciaba el locutor. Sólo había cortas rayitas dibujadas que marcaban las diferentes bandas de la Onda Corta.

Esa nochecita, de repente, cerca de los 31 metros, me topé con una señal muy débil, con una voz masculina que hablaba de una «transmisión de prueba de la Tropical Radio Telegraph Company, ubicada en Panamá, cerca de la ciudad de Panamá, para el ajuste de sus equipos». El mensaje se repetía en inglés y español, alternativamente y duró unos 15 minutos.

Tiempo para grabar, cosa que pude hacer. La cassette llevaba el número 4 de serie y era de la marca BASF.

Lo más significativo de la captación fue que la trasmisión era en modo AM. No hubiera sido posible decodificarla en modo USB, que por otra parte no sabía siquiera en ese entonces que existiera, y el propio receptor doméstico no estaba preparado para recibir ese tipo de modulación. Esto significa que, las condiciones de escucha, comparadas con los tiempos actuales, eran sumamente favorable, por la baja contaminación de ruido existente en aquella época. La antena tampoco era gran cosa.

Ingresaba de este modo en la modalidad de Diexismo denominada «Utilitario». Ello es, la escucha de emisoras de ese caracter: no eran de radiodifusión, no eran de radioaficionados. Eran, son, servicios de estaciones costeras, y de «Punto a Punto», (PtP). Se escuchaban habitualmente hasta hace una década. Más tarde aprendería que a esa voz repetida con la identificación de la estación, se le denominaba «voice mirror», en la jerga DXísta.

audioiconTropical Radio Telegraph Co., Panamá. 8-9 MHz aprox., 31 de marzo de 1974. Modalidad AM, «Voice Mirror» masculino en Inglés y Castellano:

«Esta es una transmisión de prueba de una estación de la Tropical Radio Telegraph Company para el ajuste de sus equipos. Esta estación está ubicada cerca  de la ciudad de Panamá, República de Panamá».

«This is a test transmission for circuit  adjustments purposes from a station of the Tropical Radio Telegraph Company. This station is located near Panama City, Republic of Panama».

El audio ha sido amplificado varias veces para una mejor audición. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

 

Nunca la pude confirmar con una verificación QSL . Con mi padrino de radio, el recordado Don Manuel Alfredo Barcia, buscamos infructuosamente una dirección a quien enviar el reporte de escucha. La Asociación Panameña de Radiodifusión, no fue la mejor dirección postal, y nunca tuve respuesta a mi carta con el informe de recepción.

Mucho más tarde probábamos las bondades de la famosa antena «Beverage», desarrollada por Harold Beverage, en la RCA, que intentaba abatir las interferencias de tormentas eléctricas, en la radiorecepción, también como resultado de sus experimentaciones en las radiocomunicaciones de la United Fruit en el Caribe y Centroamérica.

Fuentes:

  • Radio Broadcast, septiembre de 1922.
  • Dials & Channels Vol. 17, Nº2, mayo de 2011.
  • Christina S. Drale Ph.D. (2010): The United Fruit Company and Early Radio Development, Journal of Radio & Audio Media, 17:2, 195-210.
  • Foro Histarmar.

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Publicado en 1890s, 1900s, 1908, 1913, 1920s, 1930s, 1940s, 1950s, 1960s, 1970s, 1974, Audios, Documentos, DX, DXistas, EE.UU., Frases, Investigación, Los principios, Marconi, Notas de prensa, Onda Corta, radio, radiotelegrafía, textos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Kenneth Strickfaden, el genio de las chispas y los rayos en Hollywood. O «de los aparatos eléctricos de Frankenstein y Fu Manchú».

Boris Karloff y Myrna Loy en «La Máscara de Fu Manchú», («The Mask of Fu Manchu»), (MGM 1932). Impresionante aparataje realizado por el mago eléctrico Kenneth Strickfadden, quien contribuyó al extravagante laboratorio en la original y exitosa película «Frankenstein».

Las películas de terror de los ’30s y ’40s hubieran sido muy diferentes si no hubiera sido por el trabajo de un hombre, Kenneth Strickfaden (nacido en 1896), cuyos equipos de chispas eléctricas fueron destaque en muchas películas que representaban una concepción científica de avanzada. Originalmente su trabajo de electricista era meramente un hobby, pero ya a principios de los años 1920s, Hollywood vislumbró lo prometedor de sus infernales y deslumbrantes máquinas, y trabajó intensamente en muchos estudios en La Meca del cine, aportando toda clase de sorprendentes efectos.

Kenneth Strickfaden era el técnico que diseñó los asombrosos efectos eléctricos de la película de 1931 Frankenstein de James Whale. Trabajó en más de 100 películas como «La máscara de Fumanchú» o en la serie de TV, «La familia Monster».  Fecha de nacimiento: 1896, Montana, Estados Unidos Fecha de la muerte: 1984. (Fuente: Wikipedia). Crédito de la foto.

Su trabajo no fue sencillo. «Los aparatos fallaban constantemente debido al sobrecalentamiento», alguna vez reveló Strickfadden al escritor Scott MacQueen. «Muchos efectos no quedaban fotografiados como se esperaba, o tuvieron que ser eliminados debido a fallas eléctricas». 1

A pesar de estos desperfectos, los resultados en la pantalla  fueron fenomenales, y -por mucho- más convincentes que cualquier otra técnica simulada.

Strickfaden utilizó muchas de las invenciones de Nikola Tesla, que habían sido perfeccionadas más de treinta años antes de la primera película de «Frankenstein», a cargo de Universal Studios.

Tablero de mando para los efectos especiales creados por Kenneth Strickfaden para sus efectos eléctricos; utilizados en las películas «Frankenstein» y «La Novia de Frankenstein». Es el control maestro que utilizó para controlar las diferentes piezas eléctricas, desde 1930 hasta su retiro. El tablero está cubierto por multiples llaves del tipo «de cuchilla»,  y dos controles para generar los rayos. Mide 1,5m x 0,66m x 0,60m, y está montado en un marco de acero. Fue construido en 1929 y utilizado en virtualmente todos los filmes en los que Strickfaden colaboró con los efectos especiales, incluyendo «Just Imagine» (1930), «Frankenstein» (1931), «The Mask of Fu Manchu» (1932), «The Bride of Frankenstein» (1935), «Flash Gordon» (1936), «Son of Frankenstein» (1939), y otras tantas. Este tablero de mando apareció en la pantalla de TV, en la serie «The Munsters», más concretamente en el episodio de la segunda temporada, “Just Another Pretty Face” (1965). Fue rematado por USD 8.000 en EE.UU. en diciembre de 2011. (Fuente).

A diferencia de Tesla, Strickfadden estaba interesado en el aspecto teatral de sus novedosas y vistosas concepciones, que debían representar futuristas y capaces de representar maravillas inéditas.

Los nombres con los que bautizó a sus engendros eran a menudo maravillosos, como: «el cargador de onda retrogresivo»,«Acumulador DXL» y el «Pirogeiser de Alto Amperaje»2

Cuando a fines de los 1940s, las maravillas científico-técnicas en la vida real eran ya mucho menos llamativas para el público, las máquinas eléctricas de Strickfadden perdieron novedad, su trabajo se convirtió en fuera de moda y Hollywood utilizó en menor medida estos recursos, aunque hacia los ’60s, con el establecimiento de las series de TV recuperó su papel. En efecto, sus trucos fueron utilizados ampliamente en la serie «Los Monsters»  y también, en avisos comerciales.

Antes de su muerte, acaecida en 1984, 3 invirtió mucho de su tiempo y esfuerzo haciendo en giras en su país,  los EE.UU., con un espectáculo denominado «Show Científico Kenstric de la Era Espacial», («Kenstric Space Age Science Show»), que consistía en exhibiciones, al mismo tiempo espectaculares y educativas, con demostraciones de los fenómenos eléctricos que supo aprovechar con sus inventos. 4

«La Novia de Frankenstein», («The Bride of Frankenstein») (1935).

Algunos destaques  de la carrera de Strickfadden incluyen:

  • «Frankenstein» (1931). Su equipo trajo al monstruo a la vida.
  • «La Máscara de Fu Manchú», («The Mask of Fu Manchu»)  (1932). Creó el «rayo eléctrico de la muerte» y dobló al personaje de Karloff, quien a su vez interpretaba a  Fu, en la secuencia en la que el malvado genio hace una danza de rayos muy vistosa desde sus largas uñas.
  • «La Novia de Frankenstein», («The Bride of Frankenstein») (1935).  Desplegó sus efectos eléctricos para la secuencia de creación  de la «Novia».
  • «El Mago de Oz», («The Wizard of Oz») (1939), Creó el efecto de la Bruja Malvada del Oeste, cuando trata de quitarle las sandalias a Dorothy, momento en el que recibe un choque eléctrico.
  • «La Legión Heroica», («Fighting Devil Dogs») (circa 1941). Strickfadden hace el efecto de rayos usados como proyectiles.
  • «Desafiando a la Muerte»,  («Sherlock Holmes Faces Death») (1943). Simula un muy realista y espectacular rayo.
  • «El Joven Frankenstein» («Young Frankenstein») (1974). Recrea muchos de sus mejores trabajos de efectos utilizados en su larga carrera.

Fuentes:

  • «Mad Scientists and the Movies, how mad scientists were given the «spark» of genius». A brief look at the career of Kenneth Strickfaden». (Enlace).
  • Wikipedia.
  • «The Midnight Rant», blog oficial del autor Waylon Piercy.

Traducción y adaptación, Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS.

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Tarjeta de San Valentín. Dos niños comunicando por Radio, (1924).

Los niños, en esta tarjeta de San Valentín, están comunicando sus mensajes de amor por medio de un trasmisor y un receptor de radio primitivo.

Cuando se tira de la pestaña ubicada a la izquierda, que está mecánicamente articulada, se mueven también los brazos y cabezas troqueladas.

La parte posterior tiene una inscripción que reza, «To Dear Dorothy Valentine Greetings from Aunt Josephine February 14, 1924».

Foto cortesía del usuario «Beverly» en Flickr, con autorización expresa.

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Abanico de cartón promocional de Radiola, RCA. (1920s).

Estos abanicos de cartón eran obsequiados a los clientes por los agentes distribuidores de los receptores de la marca Radiola comercializados por la RCA.

Este souvenir promocional data de la década de 1920.

Sus medidas: 20 cm de ancho x 10 cm de alto, aproximadamente.

Cliquea en la foto para abrir una nueva ventana en el navegador con la imagen a mayor tamaño y apreciarla con más detalle.

Foto:  Joe Haupt, St. Paul, Minnesota, EE.UU.  en Flickr.

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Trasmisor de CX152, ex Radio Cerro Largo, hoy Radio Acuarela, Melo, Cerro Largo, Uruguay.

Radio Acuarela es una emisora de radio de AM de la ciudad de Melo, Cerro Largo, Uruguay, que transmite en la frecuencia 1520 KHz, con la característica CX 152, propiedad del periodista Juan José Palacio.

Esta emisora, fue fundada el 11 de diciembre del año 1959, con el nombre de CX 152 Radio Cerro Largo.

Un grupo de comunicadores, técnicos y funcionarios, decidieron construir un transmisor que fue puesto en funcionamiento por don Enrique Mariño, quien fuera últimamente propietario de Radio Vichadero y Emisora de la Cumbre en el departamento de Rivera.

Transmisor de AM, de Radio Cerro Largo, construido por el radioaficionado y radiotécnico  Luis Alberto Silva, CX1VD, en la década del 50, todavía en pleno funcionamiento hoy en Radio Acuarela de Melo. 3 válvulas T33 en RF por 2 T33 en modulación. (Foto cortesía: José María Techera).

Radio Cerro Largo, fue creada como una radio dedicada a los deportes, manteniendo en la actualidad su carácter de la radio del fútbol y del ciclismo.

A partir de 1961 hasta 1981, les llegaron en todo caso media docena de reportes, más tarde quizás otros más procedentes también de Finlandia y Noruega.

En una carta del 16 de diciembre de 1961, el director propietario de la eisora, José Enrique Mariño Ubilla, dice, entre otras cosas:

«Mucha satisfacción me ha causado recibir su carta en la cual me comunica haber recibido la transmisión de mi radioemisora. (…) Los programas por Ud. enumerados corresponden en fecha, de manera que no le queden dudas en la identificación de la emisora recibida».

Agrega otra cosa que sin duda vale la pena recordar en estos momentos aciagos: 

«… y más cuando se trata de Suecia, país que tanto admiro y quiero por su liberalidad semejante a nuestra Democracia».

Carta QSL de CX152, Radio Cerro Largo, verificando recepción en Suecia por el DXista Henrik Nilsson. 1961. (Cortesía Henrik Klemetz, Suecia).

La emisora tuvo su local físico en varios edificios de Melo. Curiosamente hasta que Palacio pasó a ser el titular de la radio, la antena que usaba Radio Cerro Largo, era una Marconi alimentada fuera de centro. Después y hasta la actualidad, tiene un mástil irradiante.

audioicon CX152 Radio Cerro Largo, 1520 kHz, captada en Montevideo, 1997.  Jingle del cierre de trasmisión con Identificación. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

 


El 11 de diciembre de 1997, Radio Cerro Largo, con el periodista Juan José Palacio al frente, se transforma en Acuarela 1520.

Sigue emitiendo en la misma frecuencia, pero se traslada de local, pasando a su actual ubicación en calle 18 de Julio y José Pedro Varela.

Acuarela, fue creada con la finalidad de informar y hacer pensar y razonar a la gente. Acuarela reúne todos los colores, que viene a significar todas las voces, todos los partidos, toda la música, toda la información. ¹

Segun datos históricos de URSEC: (Nota: enlace fuera de línea al 7/marzo/2015. URSEC ha retirado desde hace un tiempo sus archivos históricos en línea)

23/12/58.- RESOLUCION 22.856.- Se adjudica al Sr. Enrique Oribe Coronel a instalar y poner en funcionamiento una radiodifusora en la Ciudad de Melo, que operará en la frecuencia. de 1.520 Kc/s. con una potencia de 250 watts.-
 
23/03/60.-Se otorga Licencia de funcionamiento.- (Pot. 250 watts).-
 
13/12/60.- RESOLUCION 27.712.- Se autoriza un aumento de potencia a 2 Kw.-
20/07/62.- Se otorga Licencia de funcionamiento.-
 
3)-Aut. al Sr. Mario Barrios Viana el uso de la frecuencia. 1. 520 Kc/s. en la ciudad de Melo con una potencia de 2 Kw.-
….
03/02/98.- RESOLUCION 027-98.- 1)- Autorízase el cambio de denominación de CX-152 «Radio Cerro Largo» por el de CX-152 «Acuarela»
.-
2)-Autorízase el cambio de domicilio de la emisora de referencia a la calle
José Pedro Varela Nro. 750 de la ciudad de Melo, Depto. de Cerro Largo.-
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Lectura complementaria:

Aquí se menciona que «En el año 1930 nace en forma un tanto efímera la primera emisora, C 43 Radio Electra en 1.430 kilociclos bajo la dirección de José Pedro Ganzo Duque un soñador en todos los aspectos de la electrónica».

Agradecimiento:

  • José María Techera, CX3VB, Melo, Cerro Largo, Uruguay.
  • Henrik Klemetz, Böras, Suecia.
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Póster: Exposition International d’Electricité, Marsella, 1908.

Exposition International d’Electricité.
Arte por David Dellepiane. 1908.

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Ing. Walter Sapelli, in memoriam (1933-2014).

Don Walter Sapelli Perrone, hijo de don Claudio Sapelli y Juanita Perrone, nació en Montevideo, Uruguay, el 12 de agosto de 1933,  y falleció en esta capital, el 7 de julio de 2014.

Fue Ingeniero en Electrónica, graduado en 1957,  en el Indiana Institute of Technology, y  dirigió los laboratorios de investigación y diseño, así como la parte industrial de Casa Sapelli desde 1959, junto a su hermano Nelson Claudio, quien abrazó la carrera de contador público y que falleciera en 2004.

En carta personal al autor de este blog, Don Walter escribía en noviembre de 2012:

quoteLeftBebí, desde niño y a diario, la historia de la Radio, directamente de Don Claudio, mi padre, y fui colaborador y protagonista en algunos de los hitos que la conforman».

audioiconIngeniero Walter Sapelli. Breve descripción de los receptores a galena en los años 20.

 

Claudio SapelliRefiriendose a la obra de su progenitor, el pionero Claudio Sapelli, Don Walter decía:

quoteLeftConsidero que no se ha sido justo, hasta ahora, porque se ha ignorado la importancia de los hechos, en todo contexto, que deberían ser orgullo nacional, por los logros obtenidos por Don Claudio en el campo de la investigación, creación, y propulsión de realizaciones inéditas que colocaron a nuestro país, en varias disciplinas, al más alto nivel técnico e innovador en el mundo»

quoteLeftDejando de lado falsas modestias, con la objetividad y de algún modo autoridad que me dan los años, con el íntimo conocimiento del origen, difícil niñez y adolescencia de mi padre, sus logros, espíritu de sacrificio, tenacidad, imaginación, capacidad de investigación y concreción de sus sueños; sus logros en el nacimiento y desarrollo de la radiotelefonía y muchos más no relacionados directamente con ella; su intuición casi milagrosa en lo técnico, lo comercial y lo industrial, que lo mantuvo de por vida un paso más adelante de su época, me permito afirmar que fue un ejemplo válido para todo niño o joven u hombre sin distinción de entorno económico y social.

Y afirmaba, también y con razón…

quoteLeftDebiera figurar su historia en los libros de texto,  para incentivar a los más humildes y menos favorecidos de nuestra sociedad, para servir de ejemplo a todos los que pasamos por la vida».

El Ing. Walter Sapelli, junto a una de sus nietas. (Foto cortesía Familia Sapelli).

 

audioiconEl Dr. Raúl Pazos, quien fue adscripto a la dirección de Casa Sapelli; en otras palabras, la mano derecha del Ing. Walter Sapelli, evocó su figura conjuntamente con el panorama empresarial de la época en la que Casa Sapelli funcionó,  en su columna regular de los miércoles, «El Mundo de los negocios», el pasado 16 de julio de 2014, dentro del programa matutino de esta emisora, «Tiempo Presente»,  conducido por el periodista Jorge Traverso. por CX12 Radio Oriental, AM 770,  de Montevideo, Uruguay. [21’02»]

 

Agradecimiento:

  • Sr. Ricardo Sapelli, Familia Sapelli.
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«Frente a un micrófono». (Bernardo González Arrili,1923).

Bernardo González Arrili. Fotografía extraída del libro «Historia Argentina». Autor: Diego Abad de Santillán. TEA, Tipográfica Editora Argentina. 1971, Buenos Aires, Argentina. (via commons.wikimedia.org).

Bernardo González Arrili, (Buenos Aires, 18 de octubre de 1892 – Ibídem, 30 de julio de 1987) fue un escritor, historiador, profesor y periodista argentino.

Su primer cargo como docente fue en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires, donde fue profesor titular de Historia desde 1928; luego continuó en otros establecimientos educativos hasta fines de la década del cincuenta. Como periodista colaboró en el diario «La Prensa», de Buenos Aires y en Radio Splendid entre 1956 y 1958 como asesor cultural. También fue el fundador y director del diario «Norte» de Salta.

En 1953 fue nombrado vicepresidente primero del Congreso Martiano, en La Habana, Cuba, y, desde 1971 hasta 1986, presidente del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia.

González Arrili fue un escritor prolífico en varios géneros: novela, cuento, teatro, cine, pero principalmente se dedicó a la historia y las biografías. También durante muchos años fue colaborador en el suplemento literario del diario «La Prensa»,  de la Argentina. ¹

También fue colaborador de la revista «Caras y Caretas», de Buenos Aires, y en el número del 12 de agosto de 1923, publicó este delicioso relato, que conservamos en nuestro archivo y que nos lleva a los pioneros años de la radiotelefonía, donde los poemas y las romanzas, constituían los «números» de las incipientes programaciones de las «broadcastings».

Los primitivos estudios de las emisoras compartían, muchas veces, el mismo piso o planta física que el trasmisor y el generador, aunque separados convenientemente para aislar el ruido producido por éstos; instalados en la azotea de alguna casa o en el alto de un edificio, mas propiamente en el altillo,  al que se accedía por ascensor. El piso alfombrado y gruesas cortinas, dispuesta una mesita o pie con el micrófono en el centro de la habitación, era el lugar donde se acercaban los artistas (tenores y sopranos, pianistas, charlistas, declamadores y recitadores) perifoneaban sus obras artísticas.

 

Invitado a tomar parte en una audición radiotelefónica, un mi amigo  ha resuelto leer dos de sus narraciones provincianas más breves.

Con ellas en un bolsillo, la otra noche salió de su casa y púsose a buscar el rincón de ciudad desde donde se lanzan al espacio los ruidos y las voces que maravillosamente recogen luego en toda la república, y más allá de sus límites, unos hilos, unos áparatitos para él inexplicables…

Durante su camino ha ido pensando en esa maravilla, que, como la luz eléctrica, aprovechada, utilizada por todos, nadie ha sabido decirle qué es.

Las ondas, las antenas, las galenas, el audión, los auditivos; se recoge, se sintoniza…

Sí, sí, todo eso lo va aprendiendo él, pero, ¿qué maravilla es esa de la voz humana soltada al espacio, entrándose en miles de casas, reproduciéndose instantáneamente en los oídos de tantos?.

«Mí voz — pensaba — mi voz, que apenas oyen los que me rodean, va esta noche a galopar con una velocidad de vértigo indecible, por encima de mi ciudad, fuera de ella y a mil kilómetros de distancia; cientos de desconocidas personas a las que no veré nunca, en ciudades y pueblos a los que no llegaré jamás, la irán recogiendo, sin gastarla, sin disminuirla un ápice y la tendrán en sus oídos en el mismo instante en que yo la lance fuera de mi boca, ¡Maravilloso!.

Nunca la palabra «Maravilla» ha dado tantas vueltas dentro de mi cerebro, ni adquirido un valor tan fantástico, acaso ignorado hasta ahora por todos!

Los pasos de mi amigo resuenan en las calles solitarias con un eco opaco, suficiente para hacerse comprender su pequeñez de humano.

Cuando sus ojos se van hacia arriba, una enorme Luna lo inunda todo con luz de una lividez sorprendente. Ha tenido la sensación fugaz de que allá arriba, bajo esa luz palidísima, un frío sutil cala las carnes y se infiltra en los huesos de una manera dolorosa…

Sigue andando. En aquella casa es. Entra,  saluda. La única persona a quien conoce le estrecha mano. «Ha llegado usted un poco tarde, – le dice- ya perdió su número en el programa».

Mi amigo lo lamenta. Es siempre una cosa sin remedio el perder el espacio de minutos que nos corresponde ocupar dentro de un programa. Mi amigo, mientras habla, recuerda que una vez, hace mucho tiempo, también perdió su ubicación en un programa.

Era una fiesta de beneficencia de esas que se organizan un discurso, dos poesías (Chocano, Amado Nervo, o Amado Nervo, Chocano) y unas cuantas piezas de música ejecutadas — verdaderamente ejecutadas -— por unas señoritas que enseñan los brazos íntegros, todo el escote, toda la dentadura, y cuando se «inspiran», hasta la córnea de los ojos…

En fin, no importa — dícenle a mi amigo, —cuanto termine este número, va usted…

Mi amigo dice que si, por decir algo. Esta escena tiene lugar en un pasillo. A la izquierda hay varias puertas cerradas. A la derecha, varias puertas abiertas que dan a un gran patio cuadrado, antiguo.

Por estas puertas abiertas llega el rezongo de un enorme moscardón…

Inquiere mi amigo el origen de ese zumbido. Se acerca a una habitación que da al patio. Tres, cinco, seis motores en marcha. Sobre ellos un gran cartel: «peligro».

Tantos miles de volts y el dibujo, mal hecho, de una calavera…

Retorna mi amigo al pasillo. Sobre el fondo negro del patio rebrilla el acero de la Luna.

Obsesionado, vuelve a mirar hacia arriba, buscando en el vacío justificación a su maravillosa incomprensión de esa maravilla de la que participará dentro de unos instantes y que cualquier electricista está seguro de poder explicar…

Por sobre los techos se alza una gran torre de hierro que va afinándose en dibujos elementales como una guarda trazada por un escolar aburrido.

Desde el pasillo óyese una música que parece venir de lejos. En seguida un canto. La voz del canto es femenina, una romanza antigua, cantada a gritos de una manera fría, diría, fría como la Luna.

De las otras habitaciones llegan algunas risas, de los que esperan «su número» y matan el tiempo narrando y oyendo chistes. Hay un poeta con melena, un señor que toca el violón, seis o siete señoritas, el marido de una señora que toca el piano.

Ábrese una puerta. «Ahora, usted» -dícenle a mi amigo-.

Pasa a la habitación de donde venía el canto de la antiquísima romanza.

Una alfombra, espesa, mata el ruido de los tacos; abundantes cortinas aislan de todos los murmullos posibles. Se hace un silencio.

Inesperadamente un joven alto, comienza con voz recia a decir el nombre de mi amigo. Éste lo escucha sin comprender.

—¡Ya está! ¡Ahora usted! —vuelven a decirle en falsete, y le ponen por delante una mesita que sostiene un pequeño aparato color bronce.

Alza mi amigo, a la altura de los ojos, los pliegos de papel y comienza a leer.

¿Qué se ha hecho de su voz?. Posee mi amigo, desde sus tiempos de discurseador de comité y de plazuela, una voz sonora, una voz un poco ronca, de fumador empedernido, una voz de rematador.

Sin embargo, frente al micrófono, durante los primeros párrafos de su narración, no la posee. La voz que en esos momentos emite es opaca, lenta. Acércasele, entonces, un hombre de menor estatura que la suya, pónese de puntillas y le dice al oído: «Más fuerte, más fuerte…».

Todo aquello es desconcertante, es ridículo… ridículo efectivamente.

Tiene mi amigo la absoluta seguridad de que está haciendo una cosa ridícula, que lo pone en ridículo ante sí mismo… ¿Para qué lee?, ¿para qué se esfuerza en dar a su voz la fuerza de otras veces?, ¿para qué se empeña en llenar la habitación de ruido? …

Mira el micrófono. A cada instante, por encima de las cuartillas, a la terminación de cada frase, mira ese aparatito color de bronce que le han puesto por delante.

-Por ahí entra mi voz -piensa- y luego se expande, la lanzan al espacio, a la onda… ¿Y si este aparatito no funcionara?. ¿Si por un descuido ha quedado cerrado? Ridículo, ridículo; molesta, cosquilleante, insoportable sensación de inutilidad, de tontería, de instantes mal gastados.

Por fin, ya al final de la lectura, mi amigo «se oye». Su vieja voz renace de la ya convenientemente templada garganta. En la tapizada habitación la voz resuena como en una caja.

Cuando mi amigo da por terminada su lectura, cuando calla, el silencio que se hace encuéntralo tan espeso, que la obsesionante sensación de haber estado haciendo una cosa ridicula le vuelve con una mayor intensidad.

Y lo confiesa, ya fuera de la habitación: – «Esto de hablar frente a un micrófono es mucho más ridículo que pronunciar un discurso frente a un espejo, estudiar posturas de lector inteligente frente a una máquina fotográfica, o hacer, frente a los futuros suegros, el novio en serio, que eran, hasta ahora, las cosas que yo valoraba como más cargadas de ridiculez», dice.

Su oyente se asombra. Va a decirle lo que ya mi amigo sabe; es decir, que su lectura la han oído en toda la república, que miles y miles de aparatos radiotelefónicos han reproducido su paladar, que en miles y miles de oídos ha resonado su voz en el mismo instante en que él la emitía frente al bronceado micrófono.

Pero mi amigo no le ha dejado dar explicaciones. «Ya sé, ya sé», ha dicho apresuradamente, y en seguida ídose al patio que estaba lleno de rezongos de moscardones. Continúan su marcha los motores.

La Luna, derrochando su luz de acero sobre la noche.

Por encima de los tejados se apila hacia arriba una torre como guarda infantilmente dibujada en una página cuadriculada.

Confiesa sinceramente mi amigo que ha vivido algunos instantes de su infancia ya lejana…

Borrada la sensación de ridiculez, ha experimentado una sensación igual a la de un niño maravillado ante un juguete cuyo funcionamiento no se explica.

Y deseó poder romper la noche, partir la Luna, hacer astillas la torre, meterse dentro de uno de esos hilos de cobre, irse en la onda, ver en fin, qué es eso…

Vuelto en sí, mi amigo saluda, oye algunas palabras amables y sale a la calle. Busca otra vez el camino para su casa. Al llegar, los suyos le dicen que lo han oído. «Patente, patente tu voz».

«Nos parecía, dícenle, que estabas aquí, a nuestro lado, leyendo, pero que no te veíamos porque habíamos cerrado los ojos…».

-¡Qué maravilla! — repiten, lo mismo que mi amigo. Porque la maravilla sólo la han comprendido al oírle su voz…

Mi amigo se sienta. Enciende un cigarrillo. Acaballa la pierna derecha sobre la pierna izquierda.

Y quédase complacido, burlándose de sí mismo, de quien hace una hora deseaba averiguar tonterías, romper la noche, partir la luna, hacer astillas la torre…

 Bernardo González Arrili

1923

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