Radio San Javier fue escuchada en Finlandia. (El Telégrafo, Paysandú, 2021)

Mika Makelainen, es un diexista finlandés y desde su puesto de escucha radial desde Aihkiniemi, Laponia, en el Círculo Polar Ártico, continua agregando más alfileres al mapamundi de las «capturas DX» en Onda Media, con su receptor SDR, Perseus, y múltiples antenas Beverage de 1 km de largo, orientadas en todas las direcciones de la Rosa de los Vientos.

Foto, crédito: 1370 AM Radio San Javier.

CW137 Radio San Javier, ciudad de San Javier, departamento de Río Negro, en el litoral oeste uruguayo, es una emisora de onda media en los 1370 kHz del dial.

De acuerdo a  los datos en la página web de la emisora, fue fundada el 17 de febrero de 1975, reinaugurándose el 14 de enero de 1996.

La reinauguracion de la radio fue impulsada por Eduardo “Lalo” Añasco y por su sobrino el Dr. Marcelo Tortorella, siendo dirigida por este último hasta 1998.

Luego a partir de marzo de 2003 la titularidad y la dirección de la radio pasó a cargo de Peter Woelke Regehr. Y finalmente a partir del 1° de julio de 2012 se realiza el relanzamiento de la radio, retornando nuevamente a la Dirección de la misma el Dr. Marcelo Tortorella.

Mika Makelainen, ha captado recientemente la emisora. Una más de tantas, perseguiendo  (tras centenares de salidas en temporadas de escucha) a lo largo de los años,  la captura de estaciones distantes de radio, mediante dedicación, paciencia y receptores sensibles y antenas poderosas, desde Aihkiniemi, al Norte de Finlandia.

CW137 Radio San Javier, AM 1370, San Javier, Río Negro, Uruguay. Audio de la captación realizada el 7 de febrero de 2021, hora 2100 local, por el DXista Mika Makelainen en la temporada 133 en Aihkiniemi, Finlandia.

El Diario El Telégrafo, de Paysandú, por su parte, publicó la noticia en su sitio web.

Radio San Javier fue escuchada en Finlandia

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Las fabulosas falsificaciones de Phil Weingarten.

Falsificadores de cuadros de famosos pintores, falsificadores de porcelanas y cerámicas chinas, falsificadores de estampillas de correo, de billetes. Siempre los hubo!!

Phil Weingarten (EE.UU.,1914.1998), junto a sus equipos de radio antigua. (Fuente).

Phil Weingarten fue un individuo fascinante, en ocasiones controvertido, que vivió durante la época dorada de la radio. Nació en 1914 y quedó fascinado con la novedad de la radio y la tecnología inalámbrica a una edad temprana.

Después de graduarse de la escuela secundaria, comenzó a trabajar en varios trabajos en el famoso «Radio Row» del bajo Manhattan de Nueva York mientras continuaba su educación técnica en el RCA Radio Institute. Phil finalmente se hizo conocido como uno de los mejores talentos técnicos de Radio Row, lo que le dio la oportunidad de convertirse en amigo y asociado de muchos iconos de la era de la radio temprana, como Hugo Gernsback.

Réplica de una válvula detectora o diodo de Fleming utilizado como detector en la recepción de  de las señal radiotelegráficas en las primeras épocas de la Radiocomunicación. Dispositivo electrónico que fue inventado originalmente por John Ambrose Fleming y patentado en los Estados Unidos el 7 de noviembre de 1905. Reproducción realizada por Phil Weingarten,en la que4 se probó que el filamento calentaba efectivamente. (Fuente).

Sirvió durante la Segunda Guerra Mundial, participó en proyectos avanzados de tubos de vacío, y luego comenzó un negocio de excedentes (surplus) de electrónica de guerra y de época.

El principal interés de Phil estaba en los objetos de la época temprana de la Radio y finalmente tuvo su Forest Hills Wireless Museum en el distrito de Queens, NY.

Una reproducción de alta calidad de un Audion (válvula triodo «Double Wing») originalmente inventada y construida por Lee DeForest. La réplica que se aprecia en la foto fue realizada por Phil Weingarten. Éste la fabricó para que fuera funcional y que las pruebas de continuidad del filamento la diesen por buena, sin embargo, oportunamente no se probó lo contrario. (Fuente).

Además de esta experiencia técnica, Phil era un maestro artesano. Creó muchas réplicas de muy alta calidad, especialmente de los primeros elementos de la tecnología de las radiocomunicaciones.

La mayoría de las veces, la calidad era de un nivel tan alto que era muy difícil distinguir las réplicas de los originales, una distinción que a menudo provocaba controversias en Phil sobre la venta de los artículos.

Quienes podían acceder a su lugar de trabajo quedaban embelesados por sus historias y equipos de taller.  De particular interés fue su equipo de fabricación de tubos de vacío, incluido el soplado / conformado de vidrio, bombas de vacío, una amplia gama de filamentos en bruto y materiales de elementos, etc.

Phil Weingarter, tras conocerse que vendía réplicas por verdaderas, fue expulsado como socio de la AWA, la institución que tenía poer cierto espacios de compra y venta para sus asociados coleccionistas. Murió en 1998. ¹

En este video, (41′:05») en inglés), se describen las andanzas de Phil Weingarten, un neoyorquino que amasó miles de dólares, fabricando réplicas históricas de aparatos de radio, válvulas de DeForest, tubos detectores de Fleming, cohesores, manipuladores de telegrafía, vendiéndolos como originales.

Esta historia fue presentada originalmente en la conferencia anual de la Antique Wireless Association, (AWA), de EE.UU.  en 2007 por el profesor Tom Pereraradioaficionado W1TP, miembro de esa entidad.  Fue revisada y ampliada y este video muestra la presentación de Tom en el Zoomeeting 2020 del New England Vintage Electronics Club (NEVEC), en 2020. https://www.nearc.net/  

[Nota: En las opciones de visualización de You Tube, existe la posibilidad de habilitar la traducción automática al castellano, para una mejor comprensión del relato oral del expositor] .


Fuentes:

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Radio y TV en sabores de helados. (Heladería Coromoto, Mérida, Venezuela, 1994).

Foto crédito: Don Moore, EE.UU..

La foto tomada por el DXista norteamericano Don Moore es del cartel que muestra

«aproximadamente la mitad de los sabores disponibles en la heladería Coromoto en Mérida, Venezuela en diciembre de 1994.

La tienda tenía el récord Guinness para la mayoría de los sabores.

Los que recuerdo incluían rosas, cebolla, maíz, tomate y espaguetis con queso.

Los sabores enumerados aquí incluyen corteza de cerdo frita, cebada, espinaca, higo, trucha ahumada, atún, rábano, Guinness, tamarindo, manzanilla, camote y alcachofa.

También muchas frutas que se desconocen fuera de los trópicos.

Muchos de los sabores eran combinaciones de ingredientes y llevaban nombres de países (Canadá, etc.), estaciones y programas de radio / televisión (Venevisión, Radio 1560, Alerta), o lo que fuera que llamara la atención del propietario (British Airways, Prince of Wales, ‘ Te amo en silencio’). Las opciones menos aventureras incluyen chocolate, coco, piña naranja, fresa, menta y mora.


Agradecimiento:

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«La edad heroica de la radio en Argentina». (Segundo Argos, 1928).

Algunos apuntes y muchos olvidos. – Los primeros conspiradores. – Las comunicaciones iniciales. Los records de distancia. Algunas anécdotas.

por Segundo Arcos.


Nos propusimos recoger todos los apuntes y notas dispersas sobre los primeros pasos de la edad «heroica» de la radio, como la denomina uno de sus actores, sin duda con el oculto propósito de que se le considere héroe.

Salieron reporters oficiales y oficiosos y entraron en las casas que encontraron abiertas pero la cosecha fué bien escasa. Nadie ha tenido la precaución de anotar fechas y los recuerdos que subsisten son los que registra la memoria de cada uno. Y se justifica.

Los apuntes y anotaciones son obra de personas serias, metódicas, reposadas, «sesudas», pero ¿qué puede esperarse de jovenzuelos o chiquilines que calzaban o embraguetaban pantalones cortos, como eran los iniciadores o los «héroes» de la radio en la Argentina?.

¡Qué podían anotar los hermanos Evers; cuando desarmaban los juguetes con motores que recibían de regalo, para saber lo que tenían dentro?. ¿Cómo podrían justificar en sus anotaciones la pretensión que tuvieron cierto día de hacer girar un molino con el motorcito de un ventilador de mesa?

¿Es posible acaso anotar los coscorrones recibidos por Martínez Seeber, Arechavala, Mujica, Guerrico y Romero cuando se les sorprendía con el destornillador en la diestra o calzando el cabezal telefónico, mientras los libros de estudio «descansaban» en el suelo?. Es pedir peras al olmo.

Los apuntes históricos que pensábamos ordenar y publicar son, seguramente, incompletos. Posiblemente en futuros artículos salvaremos las omisiones que involuntariamente aparezcan. Quisiéramos contar con la buena voluntad de los actores de aquella época antigua» (¡tres lustros escasos!) para que ellos mismos cooperen en la publicación de esos apuntes, para que nadie ignore los orígenes modestos de la radioafición argentina, base del portentoso desarrollo actual y cuna del comercio y de la industria argentina, especializada en ese ramo, que hoy mueve capitales de un volumen insospechado. Para que el público los conozca y para que los que hoy se benefician en cualquier forma sepan quienes abrieron el primer surco, probando a escondidas, hurgueteando y gastando cuanto centavo caía a sus manos.

Capitán de Navío Luis F. Orlandini. Primer presidente del Radio Club Argentino, ex-jefe del Servicio de Comunicaciones Navales, y amigo de todos los radioaficionados.

Lo que podríamos llamar la «edad heroica» de la radio en la Argentina, comenzó a fines del año 1915.

En octubre de ese año el ingeniero Teodoro Bellocq después de infructuosas tentativas consiguió su primera transmisión radiotelefónica entre Buenos Aires y el Tigre. El transmisor a base de chispa de alta frecuencia realizó la proeza de hacer vibrar los auriculares conectados a un primitivo receptor con detector de cristal, ubicado a unas decenas de kilómetros.

Así, silenciosamente, sin que la prensa registrase el acontecimiento, el éter de nuestro ciclo sintió por vez primera la armónica vibración de la voz humana. Nadie, ni sus mismos iniciadores, vislumbraron entonces la magnitud del desarrollo actual de las radiocomunicaciones.

Siguiendo las instrucciones del ingeniero Bellocq otros aficionados instalaron estaciones similares y entonces se constituyó el primer contingente de radio-aficionados argentinos, jóvenes todos, entre los que recordamos a Luis Romero, César Guerrico, Ignacio Gómez, Carlos Degiorgi, Horacio Martínez Seeber, Manuel y Rodolfo Evers, J. M. Arechavala, Miguel Mujica y luego otros cuyo número aumentó en proporción geométrica.

Señor Manuel C. Evers. Famoso chispero que se inició en la radio con pantalones cortos.

Se formaba entonces una única y cordial rueda sin antagonismos ni rencores. ¡Felices tiempos aquellos en que el prodigioso terrón de silicón o galena sensibilísima se repartía equitativamente entre los cofrades de la reducida hermandad radiófila!…

Los elementos escaseaban y los aficionados realizaban proezas para conseguir uno que otro condensador variable, auriculares, etc. Uno de los métodos adoptados consistía en encargarlos a los radiotelegrafistas de los buques norteamericanos que llegaban a nuestro puerto quienes, al regreso del próximo viaje, traían el material pedido.

Por este conducto se recibieron los primeros audiones «Audiotrón» que substituían en casos especiales al detector de cristal. La lámpara maravillosa hizo su presentación en nuestro país y corresponde a los aficionados el honor de ser quienes primero la utilizaron en la Argentina, anticipándose a las estaciones oficiales, siempre retardadas en la adopción de los perfeccionamientos técnicos. De las lámparas receptoras se pasó a las transmisoras. Los arcos o «chispas de alta frecuencia» fueron abandonados poco a poco.

En una tarde memorable, a principios del año 1920, se reunieron Mujica, Romero, Guerrico y Martínez Seeber en la estación de este último y tomando como base las indicaciones proporcionadas por revistas norteamericanas iniciaron la tarea de hacer oscilar una lámpara De Forest con 440 volts en placa.

Después de unas horas, el primer transmisor radiotelefónico a base de lámpara osciladora quedó definitivamente en funcionamiento.

La primera comunicación la realizó Martínez Seeber con Carlos Degiorgi quien no salía de su asombro al oir la voz del primero con una claridad asombrosa sin los ruidos clásicos del anticuado arco. La modulación se realizaba colocando el micrófono directamente en serie con la derivación a tierra.

Señor Horacio Martínez Seeber. Uno de los primeros y más rápido aficionado radiotelegrafista.

Y así llegamos a la fecha gloriosa del 26 de agosto de 1920. «Parsifal» de Wagner representada en el teatro Coliseo fué propalada por el éter.

Por primera vez en el mundo se transmitía una ópera por radio. La noticia se extendió como reguero de pólvora y la voz de orden «levante su antena» tuvo eco en millares de hogares. Se había iniciado la era del «broadcasting».

La idea de instalar un transmisor en el teatro Coliseo surgió en una reunión realizada por algunos aficionados en casa del doctor Susini; y así, sin otro propósito que el de llevar a la práctica una bella idea, «los muchachos del Coliseo» se dieron a la tarea de instalar un pequeño transmisor en una de las dependencias del teatro que funcionó por primera vez en la fecha mencionada con el consiguiente asombro de los pocos que pudieron disfrutar lo que entonces se consideraba algo fantástico.

Las transmisiones de los espectáculos del Coliseo continuaron en forma permanente y la potencia de su emisor que al principio era sólo de 5 watts fué aumentando con el consiguiente agradecimiento de los oyentes.

Señor Ovidio Carpinacci. Aficionado broadcaster de los primeros años.

Los entreactos de esas transmisiones eran amenizados por las transmisiones de selectos discos fonográficos efectuadas desde la estación de D. Juan Quevedo y D. Ovidio Carpinacci, quienes con su complaciente benevolencia mantenían activo el interés del oyente y contribuían al aumento de aficionados que se convirtieron luego en técnicos que hoy hacen honor a nuestra patria.

Es meritoria también en este sentido la labor desarrollada por D. Gino Bocci, propietario de la famosa estación «500» cuyos programas dominicales de broadcasting eran justamente apreciados en una época en que el éter sólo se hallaba poblado por las
pocas transmisiones de aficionados.

Señor Rodolfo J. Evers. Este hermano mellizo de Manuel, es también mellizo en aficiones: tiran en yunta.

Luego vinieron los broadcastings comerciales que hoy día llegan a saturar la atmósfera con sus fundamentales y armónicas de todas las frecuencias imaginables.

Otro hecho digno de destacarse en esta rápida mirada retrospectiva es la fundación del Radio Club Argentino, primera institución nacional que agrupó a nuestros aficionados coadyuvando al conocimiento mutuo de los mismos y al intercambio de ideas que dieron por resultado un mayor perfeccionamiento técnico individual.

El 24 de septiembre de 1921 se reunieron 39 aficionados con el propósito de llevar a la práctica la fundación de una agrupación radiófila.

Poco tiempo después quedó constituido el Radio Club Argentino cuyo primer presidente fue el entonces capitán de fragata Luis F. Orlandini, cuya actuación al frente del Servicio de Comunicaciones Navales en beneficio de los aficionados argentinos lo hizo acreedor de las más vivas simpatías por parte de nuestros «amateurs».

Tres de los cuatro muchachos del Coliseo: César J. Guerrico, Miguel Mujica y Luis Romero. Falta el Doctor Enrique T. Susini.

Pero volvamos a los primeros tiempos. En Buenos Aires no existían negocios de radio y sólo el Bazar Yankee y el rengo Mollajoli importaban de cuando en cuando, algo aplicable a los primitivos aparatos. La guerra europea había restringido la importación y el gobierno argentino, guardián celoso de su neutralidad, prohibió la erección de antenas. ¡Si fuera hoy!.

Una vez, los hermanos Evers entraron al Bazar. Querían comprar galena, pero no se atrevían a solicitarla. Cerca de ellos estaba un señor serio, imponente. Parecía «pesquisa» y ellos temían violar la severa disposición del gobierno. El señor los miraba, casi fijamente, mientras hablaba de radio, y ellos, con los libros bajo el brazo no sabían como ocultar su turbación.

Disimuladamente, ganaron la puerta y… «si te he visto no me acuerdo». Cuando se fundó el Radio Club Argentino, ese señor serio, imponente, fué elegido vicepresidente: era don Juan Quevedo.

Señor Jorge A. Douclout. Otro de los aficionados de la edad heroica. Sabía apagar el alumbrado público.

Y a propósito de sustos. Muchos y muy grandes ha ocasionado la radio a quienes quisieron descubrir sus misterios.

Recordando uno, de marca mayor, como se dice, experimentado por unos jóvenes que cierto día, hace algunos años, dejaron diez cuadras de una calle céntrica a oscuras, mientras la gente salía a puertas y balcones para averiguar lo que ocurría.

Tres estudiantes, que todavía eran «proyectos de aficionados», se pasaban las horas en clase, hablando de radio, caso bastante común hasta hoy. Uno de ellos, Jorge, tenía una revista francesa en que se anunciaba la venta de válvulas para radio!

Poco tardaron en encontrar el medio de hacerlas venir. Llegaron 10. En aquellos días era como tener 10 válvulas fotoeléctricas actuales o 10 automóviles Packard, o 10 cosas imposibles de conseguir. Se hicieron ensayos de recepción y hasta se llegó a probar el reciente circuito Armstrong: las estaciones de barcos llegaban claras y fué memorable la noche en que desde Flores se le dió la noticia a Martínez Seeber, por teléfono de línea, de que se le oía hablar con Mujica… ¡No podía ser tanto alcance… casi 9 kilómetros!.

Al poco tiempo Jorge, Guillermo y Alfredo se preparaban para ensayar un transmisor de cuatro válvulas. Naturalmente el aparato tenía cuatro enchufes para colocar las cuatro válvulas en paralelo, pero los ensayos se hacían con una válvula. ¡No sea el diablo que se fueran a quemar las cuatro en un descuido!.

Iniciados los ensayos en casa de Jorge sin resultado positivo, se llevó el aparato a casa de Guillermo, donde mediante un cable pasado entre las ramas de los árboles, se captaba la energía de la línea del alumbrado municipal… o sea la bonita tensión de 440 volts.

Los dos compañeros iniciaron los ensayos con toda precaución. Alfredo estaba indispuesto y en cama, lo que no le impedía estar recortando, con una tijera, las chapas para un condensador variable, en cuya fabricación era especialista. Al cabo de un rato y en vista del insistente capricho del transmisor en no oscilar a pesar de los 440 volts en placa, se resolvió, de común acuerdo, colocar las cuatro válvulas.

Las caras se inclinaron sobre el rebelde aparatito. Se colocaron dos… ¡nada!; se colocó la tercera… ¡nada!; se colocó la cuar.. . Pumm. Fssss.. . Una explosión bien modulada y la obscuridad perfecta envolvió a los tres futuros técnicos.

Al colocar la cuarta válvula se tocó el filamento con placa y se produjo el cataclismo.

Fueron los protagonistas de este ensayo: Jorge A. Duclout, de 17 años, Guillermo Guntsche, 18 años y 90 kg., y Alfredo Guntsche (casi como espectador), todos ellos actualmente bien conocidos en el ambiente radiotelefónico.

Allá por los años 1920, 1921 y aún en 1922, cuando los más «progresistas» habitantes de Buenos Aires terminaban de construir su aparato receptor o adquirían uno armado, herméticamente cerrado, quizás para ocultar mejor las pocas y ridiculas baratijas que encerraba, constituyendo en todo un perfecto «balurdo» (balumbo, según la Academia), se llamaba por teléfono, con toda familiaridad a Carpinacci, Quevedo o Gaete, con el eterno pedido: — ¿Quiere hacer el favor de pasar un disco para probar mi receptor?.

Y Carpinacci, Quevedo o Gaete, complacían de inmediato sin preguntar quienes eran, sin recordar siquiera que habían empleado su día pasando discos, reemplazados a ratos por miembros de sus familias.

¡Cuánta buena voluntad puesta al servicio de una bella conquista de la ciencia!.

¡Cuánta justicia en recordar a esos precursores, caballeros del ideal!.

El interior tenía también muchos aficionados de voluntad a toda prueba y su actuación merece señalarse con más informaciones y con más tiempo.

Señor Carlos Braggio. Prestigioso aficionado que con su 366 y CB8, conquistó los más ruidosos éxitos.

Don Carlos Braggio, con su famosa «CB8» o «366», merece más que un capítulo, toda una historia.

Verdadero campeón de los DX, fué el primer sudamericano que logró hacerse oir fuera de su patria primero y luego en otros continentes.

Su comunicación con el señor Antonio Cornish, de Valparaíso, el 24 de julio de 1923 en onda de 260 metros, fué una verdadera sorpresa y su comunicación bilateral con 2AC de Nueva Zelandia, todo un acontecimiento, bien justificado desde que alcanzó entonces el record mundial de distancia.

Los sábados por la tarde, domingos y días feriados, el teléfono de su casaquinta en Bernal, funcionaba incesantemente. Braggio satisfacía todos los pedidos, evacuaba consultas técnicas y elegía los discos que su interlocutor anónimo le solicitaba.

Un día de fiesta patria transmitió un programa netamente criollo, con una serie de canciones, cantadas por un aplaudido cantor nacional. El teléfono no calló un momento. Era interminable el llamado de los que querían felicitar a Braggio y una porteña, linda o fea, no sabemos, se deshizo en elogios «por su hermosa voz y por su habilidad en tocar la guitarra!.

Otro día de fiesta patria de Chile, el repertorio fué netamente chileno, incluso una canción pueblera muy en boga entonces y el himno nacional.

Cuando terminó el programa, a la 1 de la madrugada, un caballero, que secundaba las tareas del ministro de Chile en nuestro país, lo llamó por teléfono y después de agradecerle, vivamente emocionado, lo invitó a dar un ¡Viva Chile mie… hermosa patria!.

El lector amable sabrá disculpar las enormes lagunas que acaso note en este largo artículo, pero corto para decir todo lo más importante, escrito al correr de la pluma, sin prolijidad y sin método.

Si la tolerancia se manifiesta en alguna forma, si le gusta saber estas cosas tan recientes y tan antiguas a la vez, como la vertiginosa vida de la radio, volveremos a ocupar estas páginas con datos históricos, anécdotas y alacranerías de todo calibre.

Para terminar reseñaremos alguno de los hechos más importantes de la historia de la radio:

— La primer C. D. del Radio Club Argentino, fundado definitivamente el 21 de octubre de 1921, quedó constituida así: presidente: capitán de fragata Luis F. Orlandini; vicepresidente: don Juan Quevedo; tesorero: ingeniero Teodoro M. Bellocq; secretario: señor Rafael Mastropaolo; vocales: doctor Francisco López Lecube y señores Enrique T. Susini y César J. Guerrico.

Señor Juan Quevedo, [de bigotes], sentado a la derecha en compañía de uno de sus hijos y de los aficionados Blomberg y Frías, Fotografía obtenida eb el año 1921.

— En mayo de 1922 transmitían casi todas las noches alternadamente, los «muchachos del Coliseo», Quevedo y Carpinacci, y poco después Radio Cultura desde el Plaza Hotel con un pequeño transmisor. El de 500 watts fué inaugurado poco después.

— El 4 de septiembre de 1922 se realizó una audición pública de radiotelefonía en el teatro «Cervantes», organizado por la Sociedad Radio Argentina y con el objeto de demostrar al público las bondades de la radio.

— La primer comunicación radiotelefónica dúplex en la Argentina fué realizada en mayo de 1922 por dos de los muchachos del «Coliseo», César J. Guerrico y Miguel Mujica.

— En octubre de 1922 la General Electric C° inicia las transmisiones experimentales del primer transmisor de 1 kilowatt que funcionó después a cargo de la Radio Sud América.

La primer transmisión sensacional fue el desarrollo del match Firpo-Tracey, realizado en la cancha del Club Sportivo «Barracas» y poco después la lectura del primer mensaje presidencial del doctor Alvear.

Señor José M. Polledo. Otro de los incansables broadcasters aficionado.

— Una de las más potentes «broadcastings de aficionados» a fines del año 1922 era la del ingeniero Polledo.

— El 28 de marzo de 1923, probando su nuevo transmisor de 500 watts, Radio Cultura comunicó radiotelefónicamente en dúplex con la primer broadcasting brasileña, que poco después se inauguraba en Río de Janeiro.

—En septiembre de 1923 se inaugura en Buenos Aires la primera Exposición de artículos de radio y días después otra en la calle Bartolomé Mitre entre Florida y San Martín en la cual participaron, además de los comerciantes e industriales de aquel entonces, los Ministerios de Guerra y Marina, y la repartición de Correos y Telégrafos.


Fuente:

  • Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina. Setiembre de 1928.
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«73 cordiales, colegas».

Ignoto, desgraciado radioaficionado, despidiéndose al aire de sus colegas, que sufre de improviso el QRM intencional de la «primerísima». (Video que se ha hecho viral en Whatsapp).

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«Ciudades del Uruguay», (Aldo Solari, Cadena Andebu). (Uruguay, 1962).

«Ciudades del Uruguay», por Aldo Solari. Cara B del disco grabado en 1962 por la Editorial Antar, de Montevideo para ANDEBU, (Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay). Se propaló en la Cadena Andebu, espacio retrasmitido por sus radioemisoras afiliadas, vehículo “para la difusión cultural, social y de valores”.

«Visión auto complaciente del entorno urbano del Uruguay a principios de la década de 1960». (¹).


Agradecimiento:

  • (¹) Rodolfo Tizzi, Montevideo, Uruguay.
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«La vida y el trabajo en los campos», (Esteban Campal, Cadena Andebu). (Uruguay, 1962)

«La vida y el trabajo en los campos», por Esteban Campal. Cara A del disco grabado en 1962 por la Editorial Antar, de Montevideo, para ANDEBU (Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay). Se propaló en la Cadena Andebu, espacio retrasmitido por sus radioemisoras afiliadas, vehículo «para la difusión cultural, social y de valores».

«Una mirada idealizada sobre el Uruguay rural de fines de la década de 1950 junto a concepciones históricas propias de una visión auto complaciente del pasado». (¹)


Agradecimiento:

  • (¹) Rodolfo Tizzi, Montevideo, Uruguay.
Publicado en 1962, Audios, colección, Conferencias, Documentos, gramófono, Montevideo, Notas de prensa, Onda Media, periodistas y locutores, relato, Uruguay, Videos | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Uruguay: «CXA 294 Río de la Plata, Frecuencia Modulada». (1965).

La Emisora Río de la Plata, fue la primera FM del Uruguay, y comenzó sus trasmisiones desde el barrio Palermo, en la ciudad de Montevideo. Su señal monofónica salía en la frecuencia de 106,7 MHz, con una potencia de 5kW. Inaugurada el  2 de mayo de 1960, recibió la característica CXA294.

Al tiempo, fue trasladada al barrio del Cerrito de la Victoria. Su característica cambió a CXA238 y su potencia aumentó a 10 kW, pasando a emitir en los 95,5 MHz. Desde 1977, se denominó Del Plata FM.

Inicio de trasmisiones de Del Plata FM, 95.5. Aviso de prensa publicado en el diario «El País» del viernes 19 de agosto de 1977, (Agencia de publicidad Emeka). «En el 95.5 Mhz del dial inicia sus transmisiones Emisora del Plata frecuencia modulada. El cambio real y positivo que usted esperaba en emisiones de F. M. Especializada en buena música cualquiera sea su ritmo. Con menos avisos y menos tandas. Para no indigestarse con palabras que no vienen al caso. En suma, una emisora pensada y realizada por gente que disfruta escuchando radio. Por ahora no vamos a adelantarle nada más. Esté atento. Escuche bien. Este sábado busque en su dial Emisora del Plata, frecuencia modulada. En serio… porque del otro lado está usted». El número 354.663 es el cálculo de potencial de oyentes basada en la encuesta de Marketing Asociados realizada en Julio del 77. El total de receptores de FM es de 134.756. Según estimaciones de Gallup el crecimiento es de un 34% anual». (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Un artículo en la revista Corriente Alterna, Nº 457, de junio de 1965, revela sin embargo que hubo otras posibles«refundaciones» de la radioemisora, agregando algunos elementos descriptivos adicionales de interés , que se suman a los datos técnicos con que comienza esta entrada, y que fueran reseñados en el libro «La Radio y yo», escrito por el desaparecido técnico compatriota Alain Nuñez.

El día 3 de mayo de 1965 comenzó sus irradiaciones una nueva emisora de frecuencia modulada.

Los equipos con que cuenta la misma, fueron construidos totalmente en el país bajo la dirección del Sr. Vicente Prado, perteneciente a la firma Corvair.

Los mismos están compuestos por una unidad moduladora de frecuencia del sistema Serrasoide, seguida de distintas etapas multiplicadoras de frecuencia hasta llegar a la etapa final, que está compuesta por dos válvulas 4-250 A, con las cuales se obtiene una potencia de salida de 1.600 [W].

Todo este equipo está contenido en dos racks, uno de los cuales está compuesto por la unidad de frecuencia modulada, multiplicadores y excitador de la etapa final y en el otro está alojada toda la etapa de salida, con sus correspondientes fuentes de poder. Sobre esta misma está la salida coaxial que va directamente a un medidor de estacionarias y a un adaptador de impedancias.

Vista parcial del trasmisor.

En otro rack aparte se encuentran dos complicadas unidades de subportadoras, las cuales se podrán utilizar para música funcional o en la emisión de Stereo, que tanto furor causa, en EE. UU., vale decir, que en cualquier momento se podrán emitir tres programas diferentes sobre la misma portadora sin que se interfieran entre sí.

Como se podrá apreciar, esta emisora está compuesta por equipos que la colocan a la altura de las más renombradas emisoras de América en su tipo, y que con orgullo decimos se ha construido totalmente en el Uruguay, no quedando atrás en ninguno de sus detalles técnicos frente a equipos importados. La frecuencia de transmisión es de 106.7 megaciclos, correspondiente al canal 294 de la banda de frecuencia modulada.

El sistema irradiante es el comúnmente llamado tipo compuesta y en el que se obtiene una multiplicación de 4 veces la potencia, resultando la potencia pico irradiada de unos 6.500 Watts.

Se tiene prevista agregar mayor cantidad de elementos a dicho sistema para poder lograr una potencia mayor.
Como datos de emisión, debemos decir que se ha reccpcionado en forma satisfactoria en lugares como Punta del Este, lo que habla del rendimiento de dicho equipo.

Aquí en la ciudad, el plano omnidireccional del sistema irradiante se comporta según lo calculado, no existiendo zonas de menor intensidad.

En lo referente a sonido, se cuenta con una consola que posee un amplificador de programa, el cual está unido a la unidad de frecuencia modulada por una línea de 500 Ohms balanceada, y que tiene una respuesta de frecuencia de 20 ciclos segundo hasta los 100.000 ciclos segundo, con una acentuación de 50 ciclos de 12 db y en 15.000 ciclos de 15 db; además, cuenta dicha consola con tres entradas y correspondientes preamplificadores para tocadiscos, una para grabador de cinta, dos para micrófonos y 5 entradas auxiliares de línea; todos los atenuadores trabajan en alta impedancia.

Con respecto a programas, se ha llegado a una etapa de gran superación, contándose con una programación ágil y moderna, atenta siempre a las últimas novedades.

Las transmisiones se inician todos los dias a las 17 horas, finalizando las mismas a las 23 horas.

Dentro de esas seis horas se cuenta con los siguientes programas. Desde la hora de comienzo y hasta las 20.30, música para la juventud, compuesta por todos los más recientes temas editados por distintos sellos nacionales y extranjeros.

A las 20.30 horas, comienza un programa de 30 minutos, donde dos conocidos Disc-Jockeys irradian un muy interesante programa, el cual ha merecido el aplauso del público escucha.

Por supuesto, en una gran programación no podía faltar el informativo; el mismo se transmite a la hora 21, siendo su duración de 15 minutos, con una recopilación de las notas más sobresalientes del día, dando comienzo inmediatamente un programa que dura hasta el cierre de la transmisión, y que lleva como título “Música para ambientes”, estando constituido por grandes obras de famosos compositores.

Es el programa ideal para el amante a la música seria y que le llegará con todo su esplendor a través de la calidad de sonido que irradia dicha emisora.

Es alentador el ver cómo una gran masa de público hace llegar a través de llamadas por teléfono su voz de aliento a tan magna empresa, en una obra que se puede catalogar de pionera dentro de esta rama.

En lo referente a instalaciones, se cuenta con un estudio de 4,50 por 4,00 metros, una cabina de control y la sala de transmisión.

La locución, como así también la sección informativa está a cargo del señor Walter Denis; en los controles de consola se encuentra el Sr. Ricardo Visconti, y en la sección mantenimiento de equipo el técnico Sr. Osvaldo Rattaro.

Por cualquier consulta con respecta a dichas emisiones, gustosamente serán complacidas por el teléfono 4 94 97, o directamente en sus estudios, Lima 1777.

Creemos que con esta nueva estación que se agrega a la banda de Frecuencia Modulada, el Uruguay va en camino de su superación para ocupar el sitial que se merece dentro del ámbito radial de América».


Fuentes consultadas:

  • «La Radio y yo», Alain Nuñez, Montevideo, Uruguay, edición de autor.
  • CX A 294 Río de la Plata Frecuencia Modulada», artículo publicado en la revista «Corriente Alterna», Nº 457, junio de 1965. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).
  • «FM 95 Del Plata, historia».  (Visto el 27 de julio de 2021).

https://radios-online-uruguay.com/del-plata

 

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El amor tiene cara de mujer. (1964-1971).

«En el mismo horario que «Perdidos en el espacio». Una guerra con mi madre!. (Jorge).

«Yo tenía 6 años cuando la daban,no me dejaban verla». (Cecilia).

«Recuerdo haberla escuchado por radio con mi abuela. En un instituto de belleza trabajaban estas mujeres. Y las historias personales de cada una, se iban desarrollando y entrelazando mientras avanzaban los capítulos. […] Yo era una gurisa y vivía en el Interior». (María Mercedes).

«¡Fantástica novela!. ¡Conozco hombres que también la miraban!!». (Maggie).

«Que tiempos aquellos yo era chica y cuando empezaba la novela silencio total era la cita de mi abuela y mamá. Yo la miraba un poco. Pero lo tengo registrados en mis recuerdos». (Cecilia).


Barbara Mujica, Iris Lainez, Delfy de Ortega, Angélica López Gamio. (Tarjeta publicada en la revista Canal TV). (Fuente).

Perduran, sí, esos recuerdos para esta telenovela que se produjo en la Argentina y se emitió en varios países de América Latina.

Comenzó a emitirse en la televisión en blanco y negro en 1964, por Canal 13 de Buenos Aires. Fue tan exitosa que se extendió hasta 1970.

Dos nuevas versiones, además de su original, se hicieron en ese país: la primera en 1975 y la segunda en 1993, esta última bajo producción de la filial argentina de Televisa.

“El amor tiene cara de mujer” recibió dos premios Martín Fierro en 1965, como «Mejor Teleteatro» y como «Mejor autor».

Bajo la pluma de Nené Cascallar en “El Amor tiene cara de mujer”, las mujeres toman la posta para hablar de sus penas y alegrías a través de cinco generaciones, representadas por Delfy de Ortega, Bárbara Mujica, Claudia Lapacó, Iris Láinez y Angélica López Gamio, que se cruzaban, todos los días a las 13, en un centro de belleza. (¹, ²).

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Iris Láinez, Erika Wallner, Bárbara Mujica, Norma Aleandro, en uno de los elencos protagónicos de la telenovela. (Fuente).

En el elenco, numeroso por cierto, se destacaron también: Norma Aleandro, Arnaldo André, Jorge Barreiro, Rodolfo Bebán, Rubén Green, Virginia Lago, Federico Luppi, Ana María Picchio, Sergio Renán, Norberto Suarez, Evangelina Salazar y Soledad Silveira, entre otros.

Cuatro mujeres de diferentes edades, estado civil y extracto social conviven en un mismo lugar de trabajo: el instituto de belleza propiedad de Vanesa Lerteau (pron. Lertó). La vida, familia, amores y desamores de las cuatro mujeres es el nudo central de este intenso teleteatro. (¹).

El drama dirigido por Edgardo Borda y Osías Wilenski y producido por Jacinto Pérez Heredia contaba con el auspicio de la marca Pond’s de cosmética femenina. (¹).

De izq. a der., vemos a Angélica López Gamio, Delfy de Ortega, Claudia Lapacó, Bárbara Mujica e Iris Lainez, protagonistas de «El amor tiene cara de mujer», junto a Edgardo Borda, director de esa telenovela que emitía Canal 13, de Buenos Aires, año 1964. (Fuente).

En Uruguay, se trasmitió por el Canal 4 de Montevideo.

Mención especial merece la música de presentación que identificaba el programa.

Incorporaba «Portrait of a Piano», («Retrato de un piano»), una magnífica compuesta e interpretada por Bill Butler.

Se le agregó un coro, y le seguía la impecable locución de Juan Carlos Aguirre. La introducción resultaba no sólo atractiva, sino majestuosa y al mismo tiempo delicada.

Esta es la característica musical utilizada en la introducción del teleteatro.

También se produjo para radio. Pero no se emitió por ninguna emisora de Buenos Aires, según recuerda el memorialista, docente, locutor y hombre de radio, don Luis Di Sarli:

En Capital no se dio. Salió en varias provincias y Latinoamérica y seguro que sí en Uruguay… No, en radio de Buenos Aires.

Esto fue confirmado por el querido «Tano» Roberto Siciliano quien fue el operador y compaginador de la novela.

Se grabó en un estudio privado. Me contaba que era tal la cantidad de obligaciones que tenían los protagonistas, especialmente Bebán y Mujica, que los grababa a ellos en cinta aparte y luego compaginaba con todos esas partes… ¡un lío bárbaro!

Presentación del Capítulo 1 de la producción radial. «El Amor tiene cara de mujer». «Gran Teatro Pond’s». Con Bárbara Mujica, Iris Láinez, Delfy de Ortega, Angélica López Gamio, Rodolfo Bebán. Colaboran:Enrique Kossi, Sergio Malbrán, Oscar Rovito, Virginia Ameztoy, Gloria Lopresti, Luisina Brando, Oscar Martens. Relator: Juan Carlos Aguirre. Dirección: Luis Pérez Aguirre. Autor: Nené Cascallar.

Hecha al molde de la crema auspiciante, que le va como anillo al dedo, o mejor dicho, como crema a la cara, destacan las actrices y sus voces, la belleza de la recordada Mujica, la caracterización misteriosa que describía a Delfy de Ortega;

Hoy, en la perspectiva que dan los años, se hace revelador un estilo donde la delicadeza, la finura, la elegancia, eran el imán que atraía a la teleaudiencia de aquella época, la de aquella televisión, del blanco y negro.

«El deseo de estar más hermosas, la ilusión de aparecer bellas ante el hombre que nos quiere, la felicidad de sentirnos admiradas y comentadas, es un imperativo vital en la vida de todas las mujeres. […] Toda mujer, linda o fea, rica o pobre, joven o no, tiene derecho a exigir de su físico lo más y lo mejor que este pueda darle»[…] «para conseguir que el hombre que las quiere, o el que va a quererlas, las encuentre siempre a la altura del ensueño; y además de amarlas, pueda admirarlas y vivir perrmanentemente enamorado de ustedes. ¿No les parece buena y hermosa la tarea que vamos a cumplir?» son las propias palabras de Vanesa, la propietaria del centro de belleza.


Fuentes utilizadas:

Agradecimiento especial a:

  • Luis Salerno (Luis Di Sarli), Buenos Aires, Argentina. Locutor Nacional desde 1971. Locutor-Redactor del informativo de LR1 Radio El Mundo, 2001/2018. Profesor de talleres de Radio y TV y de Historia de los Medios Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM) 1998-2015, Trabajó en LR9 Radio América 1983 y 1989/1990, CVN 1990/1997, América 2 1997/1998. En LS10 Radio del Plata 1976/1985. En LR3 Radio Belgrano 1985/1988. En LRA1, Radio Nacional, Buenos Aires 1981/1989. LS5 Radio Rivadavia, 1972/1976. Trabajó en Agencias de Publicidad, Canales de Televisión, Radios.
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Un receptor «lo más barato posible». (1923).

No hay duda que oír hablar y escribir cartas e informes todo el día, que tratan de válvulas, transformadores, antenas, longitudes de onda, etc., sin tener la menor idea de su uso y su significado, no sólo no es interesante sino hasta aburridor.

Tal es lo que le acontecía a la señorita M. Zaini, secretaria privada del señor C. H. Nance, representante de la Radio Corporation of America y uno de los directores de la Radio Sud América.

Aunque la lectura y estudio de los numerosos libros sobre la materia le ayudaban a hacer más comprensible el sentido de lo que le tocaba escribir, no alcanzaba a darle toda la información que deseaba por lo que decidió hacer por sí misma un receptor.

Pero en el costurero de una señorita no es común encontrar ni serruchos ni destornilladores, ni berbiquíes, herramientas que se consideran generalmente necesarias para la construcción de un receptor.

Lo único que el costurero de la señorita Zaini contenía y que podía servir para tal cosa, era una tijera y un cortaplumas y aunque parezca mentira ninguna otra herramienta es necesaria.

La prueba la tenemos en el dibujo en perspectiva que muestra el aparato completamente concluido y llenando su cometido a las mil maravillas. Como creemos que la descripción de este aparato y la forma de construirlo ha de ser interesante para muchos, pedimos a la señorita Zaini que lo hiciera, a lo que accedió amablemente. Ahí va:

Las dos bobinas «Spider web» son de cartón de 11 centímetros de diámetro en cada una de ellas. Se hicieron once cortes de tres y medio centímetros de profundidad.

En la forma indicada en B,  figura 1, se arrollaron cuidadosamente, sin nudos ni ataduras, 30 vueltas de alambre de medio milímetro de espesor. El extremo interior de una bobina fue conectado al extremo exterior de la otra y las otras dos te quedaron libres a dos tornillos terminales marcados, «Antena» y «Tierra».

Otros dos tornillos terminales fueron atornillados sobre la tabla y conectados uno al tornillo marcado «Antena» y el otro al detector de cristal. El otro lado del detector está conectado al tornillo marcado «Tierra».

Mi antena consiste de un hilo de cobre de 30 m de longitud, qué parte de una azotea vecina y termina en la ventana de mi habitación, que está en el cuarto piso de un edificio.

El alambre de tierra está conectado a un caño de agua corriente. Antes de hacerlo, el caño fue raspado cuidadosamente y luego se arrollaron varias vueltas de alambre, de manera que el contacto fuera bien seguro. El alambre de contacto del detector es de cobre fino arrollado en forma de resorte.

Para sintonizar el aparato primero se hace tocar ligeramente el alambre con el cristal, luego se separan o acercan las bobinas hasta oír música y se vuelve nuevamente ajustar el alambre del detector hasta oír con la máxima intensidad. Cómo se verá el aparato no puede ser más sencillo.


Nota del Editor: Si se encuentra que el receptor no es muy selectivo, la intercalación de un condensador variable en serie con antena dará buen resultado.


Fuente:

  • Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina, octubre, 1923. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).
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