raDIORAMAS.

Apartamento completo a escala 1:12, construido dentro de un gabinete de radio antigua por Georgia Matuschak. (Foto crédito: Lesley Shepherd © 2015. Fuente)

Georgia Matuschak, ha hecho este trabajo a escala 1:12, utilizando el gabinete de madera de una radio, que incluye una radio similar escondida en un extremo de la cocina en este apartamento en miniatura. Esta escena es muy acorde con la época (y tamaño) de la radio que se ha utilizado en la escena.

Se ha aprovechado el área donde se hallaba el dial de la radio, para brindar una vista hacia abajo y a la vez para ayuda a difundir la luz a alrededor. 


Ha sido expuesta en el Seattle Miniature Show 2015. (Fuente).


Estación de radio rural, con antena, que alguna vez estuvo cerca de Vicksburg, Mississippi y que es típica de casi cualquier región en los EE.UU..

Incluso, las densas zonas urbanas tenían pequeñas estaciones de radio como ésta en sus afueras, para difusión de música, noticias y el Evangelio, día y noche.

Principalmente antes de que la televisión se generalizara, la radio era la principal fuente de entretenimiento para el hogar y una parte importante de la vida diaria. Incluso hoy en día, ninguna ciudad estaría completa sin sus estaciones locales de radiodifusión.

Este kit fue diseñado por la empresa Vectorcut, con características únicas para simplificar la construcción y garantizar resultados profesionales, y de apariencia realista.

Cuidado matrizado y corte, que con la ayuda de láser ha hecho todo el trabajo de intrincados detalles en la torre de radio. Otros detalles finos incluyen los pomos de las puertas de bronce, los vidrios de las ventanas y las letras del indicativo de llamada, WEZY.

Las distintas piezas están trabadas entre sí, no necesitando refuerzos de ninguna especie.

Los kits se entregan con sus respectivos manuales de instrucciones y armado.

(Fuente)


Estudio de radiodifusión con el actor estadounidense Will Rogers.

Diorama que muestra los amigos y familiares de Will Rogers, en su primer programa de radio. (Crédito de la foto: Will Rogers Memorial Museum, cortesía de TripAdvisor)

William Penn Adair «Will» Rogers (EE.UU., 4 de noviembre de 1879 – 15 de agosto de 1935), fue un cowboy, humorista, comentarista y actor estadounidense.

Conocido como el hijo favorito de Oklahoma, Rogers nació en el seno de una importante familia de Territorio Indio. Dio la vuelta al mundo tres veces, rodó 71 películas (50 mudas y 21 sonoras), escribió más de 4,000 columnas periodísticas, y se convirtió en una celebridad mundial.

A mediados de la década de 1930, Rogers era adorado por los estadounidenses, y fue la estrella mejor pagada de Hollywood.  ¹ Wikipedia.

Siempre un gran orador y un narrador de fábula, Will Rogers fue figura natural para la radio.

Su voz cálida y entretenida sólo necesitaba amplificación, y la radio se la proporcionó. Eran tiempos de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión.

Will apareció por primera vez en la radio en Pittsburgh en 1922 en la estación KDKA cuando el medio estaba en su infancia. Las señales eran audibles sólo en auriculares de cristal, antes de la radio con altavoz.

Will Rogers continuó apareciendo en la radio a través de la década de 1920, e hizo sus primeras emisiones regulares en la primavera de 1930, auspiciado por la empresa farmacéutica E. R. Squibb & Sons. Su programa semanal de domingos por la noche, «The Gulf Headliners», estuvo  en el ranking de audiencia de 1935, entre los quince primeros programas de radio en el país.

En conjunto con las columnas de periódicos, películas y artículos de revistas, los discursos radiales de Will Rogers, fueron los principales moldeadores de opinión durante la primera mitad de la década de 1930, en los EE.UU..

Su casa natal en Claremore, Oklahoma, se ha convertido en museo, donde se encuentran en exhibición, entre muchos objetos, este diorama.


Radio operador alemán de la Segunda Guerra Mundial.

El kit  incluye tres mesas de campaña, 3 sillas de tela de campaña y 6 equipos de radiocomunicaciones. Asimismo se incluye un soldado radioperador a escala 1/6 , un biciclo de campaña (generador de fuerza eléctrica auxiliar), libreta, lentes, etc. Tal como se muestra en las fotografías. Las radios, no son funcionales.

Fabricado de resina de alta calidad y pronta para exhibir. En venta en eBay.


Soldado radiooperador alemán de la Segunda Guerra Mundial.

Figura de acción, escala 1/6, 12 pulgadas de la marca Dragon Models.

Reich División Funker Walter Schmidt: Heeresgruppe Mitte, Frente del Este,  1941.  En venta en eBay, con todos los accesorios.

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Aventuras de una válvula termoiónica. (1920).

La curiosa noticia de una válvula electrónica hallada a orillas de una isla en el Pacífico, luego de viajar a la deriva , fue publicada en el número de junio de 1920, de «Wireless World».

quoteLeftUna válvula de radio ha viajado muchas millas a través del Océano Pacífico y atravesando una barrera coralina, vino a descansar sobre las relumbrantes arenas de la la Isla Washington, un punto en el Océano con sólamente once millas de costa.

La Isla Washington  está a 1000 millas al sudeste de Honolulu, y las rutas navieras más próximas son las de Australia que pasan a  500 millas hacia el oeste.

El único vapor en las aguas más cercanas en el pequeño «Kestrel”, que carga copra  para la Fanning Island, Ltd., los propietarios de  Washington Island. Y esta nave no posee equipo de radio.

De dónde procede la válvula, es dificil suponer. Un estudio de las corrientes que rodean la isla, poco revela; la Corriente Ecuatorial no está lejos, pero la Contra Ecuatorial, corre entremedio y hace el asunto más confuso aún.

De los restos de naufragios recogidos en la isla de tanto en tanto, la deriva parece provenir del  Este. Un bote salvavidas pasó por la isla; fue llevado a tierra y más tarde se encontró que había sido llevado a la costa de México; una distancia en línea recta de 3300 millas.

La válvula fue encontrada en la playa por un nativo y la ha suspendido en su choza como un ornamento.

Mr. R. A. Travers, operador a cargo de la estación de radio de la Isla Washington, vio la válvula allí y la examinó. (Nota del trad.: El original inglés dice «took possesion of it»… lo que no dice si fue en nombre de la corona británica).

Es un tubo de vacío del tipo doble grilla y doble placa, y también tiene dos filamentos. Mide 2′ de diámetro y 21′ de alto.

Los terminales de placa y reja están a un lado y los de filamento en el otro. Ambos filamentos parecen estar rotos, pero al parecer se quemaron mientras estaba en uso y no se estropearon en el mar. Los terminales de cobre están muy corroídos, indicando que ha estado bastante tiempo en el agua. La ilustración de la barrera coralina donde se la halló da una idea del riesgoso lugar donde terminó su viaje.


(No… no hay fotos de la valvulita)

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Emotivas reliquias de radio operadores inmolados en la Primera Guerra Mundial.

Dos de las más conmovedoras reliquias pertenecientes a los tiempos en que los valientes radio operadores de los barcos eran sacrificados en acción, por bombas, minas o torpedos, en la trágica conflagración que significó la Primera Guerra Mundial, son sin duda dos objetos que quedaron registrados por la historia:

El primero, el libro de guardia que llevaba la estación radiotelegráfica a bordo del «Floandi», el radiotelegrafista Douglas Morris.

El libro de guardia del HMS Floandi, que fue alcanzado por una lluvia de balas. El radio operador telegrafista, estaba haciendo una entrada en él en el momento del ataque y fue encontrado muerto en el cuarto de radio. (Foto Horace Nicholls, Crédito de la imagen Imperial War Museum Photograph Archive Collection, Imperial War Museums.

Su última página escrita tenía la raya del lápiz que dejó el recorrido de su mano cuando cayó herido de muerte por la metralla austríaca. 

Las fotografías muestran el estado en que quedó el libro del barco…

El libro de guardia, empapado, del joven operador Morris, registra el postrero trazo, ya que estaba escribiendo en él, cuando la lluvia de plomo lo envió a la eternidad.

Su trágica historia prueba la perpetua evidencia de la devoción que esos bravos hombres tenían por su deber, estando cara a cara con la posibilidad de sufrir la muerte. 

El «Floandi», que recibió importante daño de un crucero austro-húngaro en el Estrecho de Otranto. (Crédito de la imagen, adaptada).

…aunque los detalles se han desvanecido por el daño sufrido y las fechas no son legibles. Aunque se lee el nombre de la embarcación. (Fuente).

Douglas Morris Harris, había nacido en 1898 en Pennfields, Wolverhampton, Inglaterra, y se empleó como telegrafista a bordo del buque italiano «Floandi».

Estos cruceros armados eran utilizados para bloquear el puerto de Cattaro (Kotor) para evitar que la Marina austríaca incursionara por el Adriático.

En la noche del 14/15 de mayo de 1917, los cruceros fueron atacados por tres buques de guerra austríacos, el Helgsland, el Saida y el más ligero Novara.

Harris permaneció en su puesto durante la batalla ocurrida en aguas del Mar Adriático, pero fue herido de muerte: tenía solamente 19 años de edad.

Por su valentía recibió uno los más altos honores de Italia.

Un recordatorio o memorial a Douglas Morris Harris se halla en St Peter’s Gardens, Inglaterra.

(Crédito de la imagen: wolverhamptonswar.wordpress.com)

El Harris Memorial fue creado por el escultor Robert Jackson Emerson (1878-1944), que fue, además,  profesor de escultura y dibujo en la Escuela Municipal de Arte, de Wolverhampton, entre 1910 y 1942.

El infortunado Harris, (que había trabajado en una panadería antes de anotarse en la Marina), se muestra a tamaño natural, con el nombre «Admirable» en su gorra, pues ese fue el nombre de la nave en la que fue originalmente alistado. Fue cedido como radio operador telegráfico a la Floandi, de la Armada  italiana. Harris, se quedó firme en su puesto,  y continuó enviando mensajes y haciendo entradas en su diario, hasta que fue muerto por un trozo de metralla.

Murió el 15 de mayo de 1917 y no parece haber recibido ningún premio por parte de Inglaterra, a pesar de los honores que sí fueron hechos por parte de los italianos. 

De todas formas, Wolverhampton, su ciudad natal, no se olvidó de él.

Construido en 1918, este monumento fue pagado por suscripción pública.

Una multitud de público se reunió frente a la Antigua Iglesia Colegiada de S. Pedro, (S.Peter ’s Old Collegiate Church), en Wolverhampton, el domingo 23 de junio de 1918, para asistir a la inauguración y descubrimiento del busto de Douglas Morris Harris, A.B., R.N.V.R., el heroico radiotelegrafista a bordo del drifter Floandi, quien, mientras el enemigo ametrallaba la embarcación, continuó enviando mensajes y sólo cesó su labor cuando le mataron. Cayó muerto sobre su libro de guardia, mientras escribía en él.  El monumento fue inaugurado por el Vice-Almiranted y General Mayor Mark Kerr, C.B., M.V.O., y en el bronc se puede leer la siguiente leyenda: «Douglas Morris Harris, A.B., R.N.V.R., the heroic wireless operator who continued to record messages in the log-book on the shell- torn drifter Floandi until killed by enemy gunfire, Adriatic Sea, May 15th. 1917”. («Wireless World», agosto de 1918, p. 298).

Momento de la imauguración del monumento en memoria de D. M. Harris, radiotelegrafista del Floandi, en Wolverhampton, Inglaterra.  («Wireless World», agosto de 1918, p.279).


Cliquee en la imagen para abrirla a mayor tamaño en un nueva pestaña de su navegador. (Crédito de la imagen: Ell Brown, Openplaques.org)


El segundo caso, no menos conmovedor, fue el de una boya de un submarino alemán que tenía escrito el mensaje: «Aquí está hundido el U.C. 42. Por favor telegrafíe inmediatamente al Comando de Submarinos, en Kiel», segun se lee en «Wireless World» de marzo de 1918.

(Imagen crédito wrecksite.eu)

El SM UC-42 fur un tipo de submarino alemán del tipo UC II, tendeminas, de la Armada Imperial Alemana (en alemán: Kaiserliche Marine), durante la Primera Guerra Mundial.

El submarino fue encomendado para su construcción el 20 de noviembre 1915 y fue botado el 21 de septiembre de 1916. Fue comisionado en la Armada Imperial alemana, el 18 de noviembre de 1916, como SM UC-42.

En una trágica carrera que abarcó seis patrullas, desde el 1 de enero de 1917, el UC-42 ocasionó el hundimiento de un total de trece buques, de un total de 9636 toneladas de desplazamiento, y la inhabilitación de un buque de guerra, de 1.210 toneladas.

El último viaje del UC-42

El UC-42 navegaba en su última patrulla, el 1 de septiembre 1917, cuando el 31 de octubre 1917, una torpedera TB 055 acompañaba a una flotilla de barreminas, que operaban en la entrada al puerto de Cork.

A las 15.00 horas, se observó una mancha de aceite que flotaba en la superficie del agua.

Siguiendola, la torpedera 055 utilizó su hidrófono, para ver si el aceite procedía de un submarino. Se escucharon reportes de sonidos mecánicos fuertes, de «martilleo» y «ruidos de turbinas similares»  y, creyendo que, en efecto,  se trataba de un submarino, se lanzó una boya de señalización, seguido poco después por una carga de profundidad.

Tras la detonación de la carga, la 055 regresó a la zona y se encontró que el volumen de aceite que flotaba había aumentado, y había burbujas que suben a la superficie.

TB 055 apeló al cercano dragaminas HMT Sarba para obtener ayuda. El Sarba utilizó su hidrófono, pero no detectaron sonidos del presunto submarino.

Una segunda carga de profundidad se dejó caer y el Sarba permaneció en la zona durante la noche.

A la mañana siguiente, el  HMD Sunshine y la TB 058 barrió la zona alrededor de la mancha, para confirmar que el incidente no había sido una falsa alarma causada por un viejo naufragio.

El 2 de noviembre, el petróleo aún estaba saliendo a la superficie y buzos llegaron para inspeccionar los restos del supuesto naufragio.

Los buzos reportaron un submarino alemán yaciente tendido en el fondo del mar, con su popa arrancada, y una placa de bronce en su torre de mando que tenía la inscripción «C42 de 1916».  Lo  identificaron como el UC-42.

No hubo sobrevivientes a pesar de que algunas de las escotillas, se encontró, que se habían abierto. Se cree que, probabablemente, el submarino había sido hundido por una de sus propias minas, detonando en su parte trasera mientras estaba minando.

27 marinos alemanes, sus tripulantes murieron.

Cuando se informó del hundimiento y la identificación del submarino, el Almirantazgo británico solicitó el envío de una muestra con fines de verificación, y en diciembre de 1917, los buzos recuperaron la boya telefónica desde la torre de mando. 

Crédito de la imagen: kinsaleangling.com

El redescubrimiento

El pecio se encontró el 6 de noviembre de 2010, por buceadores irlandeses, a tan sólo 27 metros (89 pies) de la superficie, fuera de Roche’s Point Co. Cork. Se encontró con «poco obvio daño explosivo». Un número de serie impreso en una de las hélices, permitió la identificación positiva como UC-42.

El UC 42 redescubierto en Cork – Placa del submarino estampada en la hélice. (Foto: Timmy Carey, en RTE.news, 24 de enero de 2011).

Una placa conmemorativa fue adosada a la popa de la embarcación y de acuerdo a la Ley Marítima Internacional, es ahora una tumba de guerra, intocable y de la responsabilidad de la Deutsche Marine.

Crédito de la imagen: kinsaleangling.com


Estos dos objetos se expusieron en  la Exposición Imperial de la Guerra, que fue abierta en Burlington House, Piccadilly, a principios de enero de 1918, y que atrajo a miles  de visitantes. El producido por las entradas vendidas, fue a beneficio de la Sociedad de la Cruz Roja, según se puede leer en la ya mencionada publicación inglesa «The Wireless World», de marzo de 1918.

 

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La historia de una estación de radio que fue construida para que pudiera ser destruida deliberadamente.

(Crédito de la imagen, Nebraska History y Nebraska Studies via weburbanist.com).

Fue a mediados del siglo XX  que Estados Unidos desarrolló su capacidad nuclear, e hizo explotar bombas reales en la parte continental de su territorio, sobre Japón, y en territorios insulares del Pacífico.

A principios de 1955, se construyó una pequeña ciudad, completa,  cerca de la ciudad que sería de vida temporal, llamada Mercury, en el estado de Nevada, con el propósito específico de someterla a una serie de ensayos experimentales  con explosiones atómicas.

Esta pequeña ciudad artificial fue recibió el nombre de Survival Town («Ciudad Supervivencia»), y fue construída especialmente para que ser destruída por la explosión de una bomba atómica. Esta ciudad contenía 10 casas totalmente amuebladas y equipadas, tiendas de alimentos, cables de electricidad, estación de transformación eléctrica, y tanques de gas.

Survival Town contó, además,  con una estación de radio, instalada en un búnker a la que se le había abierto  una ventana mirando hacia la zona de explosión de la bomba atómica.

Esta estación de radiodifusión de onda media tuvo su propia licencia de operación, otorgada por la misma FCC (Federal Communications Commission) y el indicativo experimental KO2XDN.

La emisora de radio KO2XDN irradiaba con 250 vatios en 1240 kHz, con dos torres para su antena; una de ellas con riendas y la otra autoportante. Su programación estaba grabada en una cinta sin fin, y consistió simplemente en un mensaje pregrabado indicando el propósito de la estación, junto con algunos de sus detalles técnicos.

Comenzó a trasmitir el 26 de abril de 1955, estando en el aire durante unas pocas horas, cada noche antes de la prevista explosión atómica.

En realidad, la primera explosión atómica prevista en este lugar fue un evento fallido, ocurrido el 29 de marzo. La segunda prueba, bajo el nombre de Operación Cue Apple 2, sí se llevó a cabo exitosamente, a los 10 segundos que siguieron al mediodía del 5 de mayo de  1955.

video-icon48x42La prueba atómica de Nevada de 1955. (Crédito BobR1955, You Tube).


En el inmediato momento de la explosión, la estación de radio KO2XDN quedó en silenciola torre autoportante fue destruída, y la torre con sus riendas se dobló formando una curva hacia adelante, en la sección superior. Otros edificios y estructuras también fueron dañados o destruidos debido a la fuerza masiva emitida por la explosión de la bomba atómica.

Algunos de los equipos electrónicos que funcionaban en la estación de radio volaron de su posición original.

En realidad, la estación de radio había sido programada para retornar al aire tan sólo tres minutos después de la explosión, pero, en cambio no volvió a salir. La investigación posterior reveló que el cable de alimentación eléctrica a la estación había sido cortado por la explosión atómica. 

Al día siguiente, cuando se volvió a conectar el cable de alimentación y el equipo electrónico se reubicó en su posición correcta, la estación de radio volvió al aire, para sus transmisiones finales. A continuación, la estación fue desmantelada y sus elementos retirados.

La QSL de la KO2XDN

Las tarjetas QSL, en el mundo de la radioescucha y la radioafición consisten en acreditaciones otorgadas voluntariamente por las emisoras de radio, enviadas en respuesta a los eventuales y respectivos informes o reportes de escucha remitidos a aquellas por parte de radioescuchas dedicados. Confirman mediante texto expreso que la escucha efectivamente fue hecha por ese oyente, de acuerdo a los detalles de fecha, hora y detalles del programa sintonizado, en particular.

Y ¿qué pasó con las tarjetas QSL de la tan especial emisora de Survival Town?.

Curiosamente, varios monitores de radio internacionales recibieron una respuesta de verificación de sintonía QSL de esta tan inusual radioemisora. Tenían en su texto los detalles completos de la estación y sus eventos asociados, y estas cartas fueron  enviadas en respuesta a cada informe de recepción que oportunamente recibieron.

Estas cartas QSL fueron despachadas desde Battle Creek, en Michigan, y se sabe que al menos media docena de afortunados oyentes tuvieron la suerte de recibir un recordatorio permanente de su seguimiento a una estación de radiodifusión verdaderamente inusual.

Carta QSL enviada al radioescucha  Norman L. Maguire, 1420 Columbia Drive, N.E. Albuquerque, New Mexico, de fecha 30 de diciembre de 1955, confirmando la escucha de la estación especial KO2XDN.  Traducido el texto, así reza: «Estimado Sr. Maguire: La presente confirma su reporte de escucha de la emisora de radiodifusión K02XDN, uma estación con permiso de caracter experimental, con un trasmisor de 250 vatios, ubicado a 4700’ de la zona cero de la explosión nuclear de la «Operation Cue», en el Sitio de Pruebas de Nevada. Esta operación fue parte de un proyecto para determinar los efectosde una explosión nuclear en equipos comerciales de comunicaciones. Fue auspiciado en conjunto por la Administración Federal de Defensa Civil y la Asociación de Fabricantes de Radio, Electrónica, y Televisión, como Project 35*2 del Grupo de Pruebas sobre Efectos en Civiles de la Comisión de Energía Atómica. El trasmisor  fue alimentado con una programación repetitiva grabada en una cinta magnética, operando en la frecuencia de  1240 kilociclos; e irradiando a través de una antena de 150 pies de altura, soportada con riendas. La Estación estuvo en el aire varias noches emtre el 26 de abril 26 y el 5 de mayo a la expectativa de la detonación que ocurrió en una fecha posterior. El trasmisor no volvió a  funcionar tres minutos después de la explosión, debido en primer lugar a que la línea de alimentación eléctrica al trasmisor se cortó. A pesar de algun «desorden» en los equipos de la Estación, el único trabajo de reparación que debió hacerse fue el restablecimiento de la corriente eléctrica. Cinco minutos después de este hecho, el trasmisor retornó al aire, con su programación em la tarde del 6 de mayo. K02XDX ha sido retirado del Sitio de Prueba y no será vuelta a escuchar nuevamente. Apreciamos su reporte y le enviaremos por correo una copia del folleto describiendo la «Operation Cue» tan pronto como sea publicado.  Muchas gracias. Muy atentamente, Albert H. Stevenson Director, Program 35 Civil Effects Test Group, Radio Station K02XDN CETG Program 35 P.O. Box 7 Mercury, Nevada». (Fuente). 

 

audioiconAquí está una grabación de una recreación de parte  del programa emitido por la radioemisora experimental KO2XDN, con 250 vatios, en 1240 kHz, de tan corta y singular vida. (Fuente: Wavescan/OntheShortwaves.com)


Fuente:

  • «The Story of a Mediumwave Radio Station That Was Built So That It Could Be Deliberately Destroyed», Wavescan Nº 375, mayo 1, 2016, programa de Adventist World Radio, producido por el Dr. Adrian Peterson, archivado en On The Shortwaves.com. El Dr. Peterson es Coordinador de Relaciones Internacionales para la Adventist World Radio. AWR pone al aire su programa Wavescan a través de muchas de sus emisoras (incluyendo la Onda Corta). Adrian Peterson es un apreciado y distinguido DXista e historiador de la radio y a menudo incluye temas históricos relacionados con la radio en su programa, que se emite en idioma inglés. El texto presentado en esta entrada del blog, ha sido autorizado expresamente para su publicación, siendo traducido y adaptado por Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS.

 

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A 50 años de la misión Gemini X, las grabaciones de la Voz de América. (1966).

Gemini 10 fue una misión espacial tripulada del programa Gemini, de la NASA, realizada en julio de 1966.

Fue el octavo vuelo tripulado del programa Gemini, y el decimosexto del programa espacial estadounidense.

El Programa Gemini había comenzado en 1965, después de que la agencia espacial estadounidense NASA finalizara su primer programa de vuelos espaciales: el pionero Proyecto Mercury, el cual había logrado poner en el espacio a los primeros estadounidenses.

Gémini, fue el proyecto que pondría a prueba las maniobras que serían necesarias para el éxito de las futuras misiones Apolo que pondrían por vez primera al ser humano en la Luna. 

En concreto, maniobras de acoplamiento con el vehículo Agena lanzado el mismo día con anterioridad, y el Gemini VIII, orbitando.

Sus tripulantes fueron los astronautas John W. Young, Comandante, y Michael Collins, Piloto.

Fue una misión de tres días de duración. para realizar el encuentro y acoplamiento con el Gemini Agena como vehículo objetivo (GATV), que había sido lanzado ese mismo día desde Cabo Kennedy, a bordo de un cohete Atlas. Los vehículos alcanzaron un récord de altitud para vuelo tripulado de 476 millas.

La reentrada se llevó a cabo el 21 de julio y la recuperación se hizo 544 millas al este de Cabo Cañaveral.

Fue una emocionante misión con el acoplamiento exitoso con el Agena, seguido por el vuelo hasta la órbita donde estaba el Gemini 8, donde se almacenaría el Agena.

Incluyó una caminata espacial de Collins, de 25 minutos, desde la Gémini a la Agena. Se realizó el experimento de elevar su órbita desde 270 Km., en que se hallaba su apogeo, hasta los 763 Km. Estuvo acoplada 39 horas con el cohete «Agena», que fue lanzado el mismo día. También se realizaron 15 experimentos científicos, tecnológicos y médicos.


Enrique Gonzalez Regueira, (izq.) uruguayo y Mauricio Goldchain (argentino), fueron dos de los periodistas de la VOA, trasmitiendo para América Latina el desarrollo de estas actividades espaciales. Una red de numerosas emisoras de radiodifusión en América Latina, tomaron estas emisiones, retrasmitiéndolas.

La Voz de los Estados Unidos de América, trasmitió especialmente las instancias más relevantes, por Onda Corta, poniendo en marcha el recordado «Equipo Espacial» de la VOA, con destacados periodistas y corresponsales, Mauricio Goldchain, Enrique González Regueira y Luis García, en Washington D.C., así como José Pérez del Río, en Cabo Kennedy, estado de la Florida.

Un radioaficionado argentino, Luis Hondareyte, LU2AFU, grabó en cinta magnetofónica éstas y otras trasmisiones recibidas en Onda Corta en los años de la década de 1960, incluyendo el vuelo del Apolo XI.

El Sr. Luis Hondareyte capturando las transmisiones.

Luis, había dedicado mucho tiempo y recursos a través de los años, en grabar (análogamente… ¡claro!), los relatos que se realizaban desde los EUA, por medio de la “Cadena Espacial Continental” y la “Voz de América”, de las primeras misiones espaciales de la NASA”.

En 2008, considerando que «estas grabaciones eran de un alto valor histórico y no debían perderse, y gracias a la disposición de Claudio Mariani y colaboradores, a quienes contactó; se acometió el proyecto de digitalizarlas, en un denominado “Proyecto RDH”,  de traerlas a la vida nuevamente, de desempolvar esos carreteles de cinta abierta y los antiguos dispositivos de reproducción, era el momento de hacerlas girar nuevamente y de esta manera darle un nuevo giro a la nostalgiosa era de oro de la investigación espacial”. 


audioicon

Voz de América.

Introducción en la voz del Sr. Luis Hondareyte.

Fragmentos significativos de la trasmisión de la «Cadena Espacial Continental»

I. Lanzamiento del vehículo Agena, con un cohete Atlas. 18 de julio de 1966.  20:39 GMT.

II. [Desde 13:24]. Lanzamiento del Gemini X, con un cohete Titán, 18 de julio de 1966, 22:20 GMT. Cabo Kennedy, Florida, EE.UU.   (Crédito: Programa Espacial.com).

 

III. Vuelo del Gemini X. Comentarios sobre el lanzamiento. Comentarios sobre los astronautas. Boletín de noticias con el resumen de la misión hasta ese momento. ID de la emisora.

 


IV. Vuelo del Gemini X . Consideraciones y comentarios. Caminata espacial de Michael Collins. [NOTA: Lamentablemente no se cuenta con el audio de la trasmisión de la etapa final de la misión, si es que fue grabada en su momento].


Créditos:

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Del micrófono a su hogar. (1930, «Popular Science»).

La concepción del artista ilustró en la publicación «Popular Science», de junio de 1930, el «paso a paso» de la trasmisión radiofónica.

He aquí las distintas  etapas en las cuales se procesa el sonido generado en el estudio y que tras su procesamiento, convertidas en señales de radio, son recibidas en el receptor de radio del oyente, reconstruido en el altoparlante.

blockquoteToneladas de equipamiento eléctrico dedicado a la radiodifusión son puestas en funcionamiento total, para hacer vibrar el ligero diafragma del parlante, que a lo sumo, pesa sólo unos pocos gramos». 

Las corrientes eléctricas muy débiles del micrófono van a la consola mezcladora. Varios microfonos se pueden usar para recoger a la misma orquesta y con el control respectivo se puede controlar el volumen relativo de cada uno y mezclar el resultado para lograr un todo perfecto. Después de cierta amplificación a estas frecuencias de audio, el resultado pasa a la sala de control principal, donde son separadas.  Una porción de la señal  es enviada al trasmisor local de la estación en donde se origina el programa, y la otra porción es enviada a través de líneas de trasmisión alámbricas a otras estaciones de la cadena.  Cada 150 millas, hay una estación repetidora que refuerza la señal y las envía a la siguiente estación.

A medida que el programa llega a cada estación de la cadena radiodifusora, la señal es inyectada al trasmisor y lanzada por la antena con tremenda potencia.

La antena conectada al receptor del oyente recoge las señales que son detectadas. Sólo la frecuencia correspondiente a la estación que lleva al aire el programa seleccionado, por medio de la sintonía, es amplificado a través de distintas etapas de energía de radiofrecuencia, rectificada y convertida en energía eléctrica de audiofrecuencia, que hace mover, finalmente, la membrana del altoparlante. 

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Fuente:

«From Microphone to Your Home», Popular Science Monthly, junio 1930, pág. 71, traducido y adaptado por LGdS.

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Radio Budapest. Dial de conversión mundial de la hora.

El Club de Ondas Cortas de Radio Budapest, fue una de las más atractivas conexiones que un Diexista o apasionado por la escucha de las Ondas Cortas, podía establecer con emisoras de la radio internacional, además de escucharla cotidianamente en su propio idioma.

audioiconRadio Budapest, Señal de Intervalo e Identificación, apertura del servicio en lengua inglesa. 1976. (Credito: intervalsignals.net).

Al igual que otras tantas emisoras internacionales, la creación de clubes de oyentes fue una manera de fomentar un vínculo de fidelidad con la audiencia, y además proporcionar un enriquecimiento en forma didáctica, del conocimiento técnico relacionado con los múltiples aspectos de la recepción de Ondas Cortas que requería el progresar en el hobby, como por ejemplo ayudas y orientaciones para construir mejores antenas, la comprensión de los modos de propagación ionosférica de las ondas, la construcción de circuitos electrónicos complementarios capaces de mejorar la óptima recepción, etc.

Tarjeta QSL, Radio Budapest. «¿Es Ud. socio?, logo del RBSWC. (Cortesía Jim Surprenant, USA, AB1DQ,en QRZ.com)

Generaba un vínculo entre los propios oyentes, o miembros del club, de todos los países, cuyos intereses de intercambio epistolar, figuraban en cada boletín impreso. Y a través de esta publicación,  recibía las últimas informaciones sobre emisoras, con frecuencias y horarios que trasmitían en la Onda Corta, informaciones de nuevos servicios, cambios operativos, información sobre condiciones de propagación, etc.

Además, la emisora se aseguraba una provisión regular de informes de recepción, que el oyente enviaba a la emisora mensualmente, a través de formularios especialmente dedicados a estos fines, y que debía llenar diariamente escuchando el programa y valorando los niveles y condiciones de señal. A la emisora le interesaba mucho contar con monitores voluntarios que alimentaran con datos de calidad de la recepción en el área de destino, los análisis de su Departamento Técnico.

En el caso del Radio Budapest Shortwave Club, el DXista ya había escuchado la invitación a formar parte a través del programa DX de los jueves, y tras escribir con sus datos y señas, tras unas semanas, el cartero tocaba timbre a su casa y le daba una gran alegría con la entrega de un sobre grande, pesado. Con contenida emoción, encontraba allí dentro su Certificado de membresía, figurando un indicativo con el prefijo de radiopaís y un número, adhesivos con el logotipo del Club, formularios impresos para los informes de escucha. Un banderín, y un pin o un alfiler con el emblema esmaltado.

Certificado del RBSWC otorgado al DXista italiano Antonio Anselmi. (Crédito).

El DXista recibía, además, por ser miembro del RBSWC, un lote de tarjetas de cartulina, con los casilleros para rellenar, útiles para reportar señales de otras emisoras. Arriba a la izquierda se lee la frase que del inglés queda así traducida: «DXismo, el hobby científico para la mejor comunicación mundial, amistad y buena voluntad entre los pueblos del Mundo».

Uno de los obsequios fue este dial de cartulina, consistente en un disco de cartón giratorio, con las diferentes  horas para determinadas ciudades del mundo. El mismo pasaba a coronar la parte superior de su atesorado receptor de Onda Corta.

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La vida de Nikola Tesla en cómic | Tecnología Obsoleta.

Hoy, 10 de julio de 2016, se cumplen 160 años del nacimiento del gran Nikola Tesla. Para celebrar tan brillante fecha, Alejandro Polanco Masa, de Tecnología Obsoleta, ha rescatado y adaptado libremente esta historia gráfica de Gardner Soule, publicada originalmente en julio de 1956 en Popular Science

Noche del 9 al 10 de julio de 1856, nace Nikola Tesla, perteneciente a una familia serbia, en Smiljan, Imperio Austro-húngaro, actual Croacia. Desde su mas temprana infancia el pequeño Nikola demostrará tener gran inventiva. Su madre, a pesar de iletrada, era capaz de recitar extensos poemas de memoria y tenía una gran habilidad mecánica, siendo capaz de mejorar aparatos domésticos.

1857-60. El pequeño Nikola no es como todos los niños de su tiempo, siempre está ideando nuevas máquinas para intentar ayudar en casa. Con apenas cinco años experimentó con la fuerza del agua a través de una primitiva turbina.

1859-60. Con sólo seis años de edad, Nikola ayudó a unos bomberos a diagnosticar un problema con una bomba de agua, al descubrir que un pliegue en la manguera impedía su buen funcionamiento.

1865. La energía fascinaba cada vez más al niño Nikola. Su próxima aventura consistió en intentar aprovechar la energía de los vientos a través de un primitivo molino eólico.

1884. Tesla es como cualquier otro inmigrante en los Estados Unidos, pero sólo en apariencia. Ha estudiado duramente y ha creado un genial modelo de motor de corriente alterna, pero casi nadie le hace caso. Llega al nuevo continente sin apenas nada, tras haber perdido su equipaje en el viaje. Sin embargo, su mente bulle con una idea: “liberar a la humanidad de los trabajos pesados gracias a la electricidad…”

1885-87. Nikola pasa a trabajar para Edison en Nueva York, gracias a una carta de recomendación que logra en Europa por su magnífica labor como ingeniero. Al poco, la tensión entre los dos grandes genios de la electricidad termina por explotar. Edison no quiere escuchar nada acerca de la corriente alterna, que tanto defiende Tesla. Nuestro protagonista se despide y pasa a trabajar como obrero de la construcción para subsistir.

1866-80. A pesar de los contratiempos, mantiene como principal impulso a su trabajo una idea que lleva consigo desde que era pequeño. Cierto día, contemplando una avalancha de nieve, comprendió que sería posible aprovechar a gran escala esa energía. No tardará en soñar con grandes centrales hidroeléctricas, por ejemplo en el Niágara, sueño que logrará ver cumplido.

1882-83. Antes de llegar a América, Tesla ha trabajado mucho para convertir ese sueño en realidad. En Europa encuentra empleo en una de las empresas de Edison, donde contempla cómo los generadores de corriente continua no parecen ser la respuesta que busca. Tras un gran esfuerzo, logra dar con la clave: un motor de corriente alterna único en el mundo. Éste será el motivo de su posterior choque con Edison en Nueva York. Parece que nadie cree en las ideas de Tesla acerca de la idoneidad de la corriente alterna, pero esto está a punto de cambiar…

1888. Las patentes de Tesla sobre motores y generadores de corriente alterna no despiertan interés, pero la vehemencia del ingeniero defendiendo su novísima tecnología en el American Institute of Electrical Engineers logra interesar a un gran magnate, competidor de Edison. Se trata de George Westinghouse, que decide financiar a Tesla para llevar a la práctica su sueño de un mundo electrificado con corriente alterna.

1889-90. Trabajando para Westinghouse, logra al fin tener los medios y la financiación para crear motores y generadores de corriente alterna eficientes y comercializables. Comienza la guerra de las corrientes con Edison. Mientras tanto, el genio de Tesla sueña ya con otra gran tecnología: mientras experimenta con corrientes de alta frecuencia, logra iluminar tubos de vacío a distancia. Son los primeros experimentos de transmisión inalámbrica de energía.

1892. Tesla tenía una personalidad excéntrica, era un solitario que únicamente vivía para su trabajo y sus sueños. Nunca le interesaron el romance ni las relaciones personales, pero su magnetismo y fuerza hacían que fuera admirado. En cierta ocasión la gran Sarah Bernhardt, mostró interés por nuestro ingeniero, sin lograr despertar en éste el más mínimo signo de atención.

1893. Tras haber iluminado la gran exposición de Chicago con generadores Westinghouse de corriente alterna, ganando la batalla a Edison, encontramos a Tesla realizando impresionantes demostraciones de su tecnología de transmisión de energía sin cables. El público queda asombrado.

1899-1900. Nikola se aisla en un remoto y tosco edificio de madera en Colorado Springs para pasar unos meses dedicado a experimentar sin distracciones. Con sus grandes bobinas de alta frecuencia logra efectos nunca antes vistos: crea espectaculares rayos, ilumina bombillas a distancia y desarrolla toda una nueva serie de ideas que, por desgracia, son todavía conocidas de forma parcial dado que sus notas de esa época son oscuras y muy personales. Sin ser todavía consciente de ello, ha dado vida a la tecnología de iluminación con tubos fluorescentes y a la radio.

1901-16. Tesla logra financiación, entre otros del gran banquero J.P. Morgan, para levantar en Long Island una gigantesca instalación que formaría parte de un gran proyecto mundial de transmisión de radio. Pero Nikola no sueña sólo con emitir programas a través de la radio, sino que pretende levantar allí el primer nodo de una red de transmisión de energía eléctrica sin cables. Tras varios años de intensos esfuerzos, sin aparentes logros económicos, terminó con la paciencia de sus inversores, que le retiraron su apoyo. Tesla se encuentra arruinado.

1895-96. Atrás quedaba lo que había sido el gran triunfo de Tesla. Los generadores de corriente alterna de Westinghouse habían sido instalados en las cercanías de las cataratas del Niágara para alumbrar la costa este de los Estados Unidos. Incluso la General Electric, que fuera creada por Edison, entiende que la corriente alterna es la más adecuada para llevar la electricidad a puntos lejanos. Ha comenzado la electrificación del planeta Tierra a gran escala. Nuestro mundo está movido por aquel sueño que Tesla logró convertir en realidad: la corriente alterna alimenta nuestra tecnología actual.

1898. Siempre adelantado a su tiempo, Nikola Tesla lleva a cabo demostraciones públicas de una tecnología nunca vista. Logra controlar a distancia un modelo de barco por medio de radiocontrol.

1920-40. Con el paso de los años, mientras todo el planeta se iba iluminando y las máquinas eléctricas iban creando el mundo del futuro soñado por Tesla, nuestro ingeniero va siendo olvidado. Su difícil carácter y sus excéntricas ideas le hacían objetivo de burlas. Todavía creará máquinas increíbles, como un nuevo tipo de turbina o incluso solicitó la patente de un nuevo tipo avión de despegue vertical. Sus sueños iban más allá de su tiempo, habló de armas de rayos dirigidos, de transmisión de energía sin cables, de máquinas controladas a distancia…

1943. Nikola Tesla fallece a los ochenta y seis años de edad, en una habitación de hotel de Nueva York, casi arruinado y olvidado por el gran público. Pasa sus últimos años en medio de una monótona vida, alimentando a sus queridas palomas y soñando con tecnologías que pocos eran capaces de comprender. Mientras, el mundo se halla envuelto en una terrible guerra, justo cuando la era atómica está a punto de nacer y el planeta se electrifica a una velocidad acelerada. Hoy, a 160 años del nacimiento de este gran genio, apenas podríamos hacer nada de lo que diariamente realizamos si no hubiera sido por su genio y tenacidad.


Crédito:

Este artículo fue publicado originalmente como:

«La vida de Nikola Tesla en cómic», en Tecnología Obsoleta, blog sobre ciencia, tecnología y cultura editado por Alejandro Polanco Masa. Cofundador de Arbotante, Glyphos Publicaciones, Sello Editorial Naukas y Maptorian. Autor de Herejes de la Ciencia (2003), Crononautas (2011), El viaje de Argos (2012) y Made in Spain (2014).

Se reproduce íntegramente con permiso del autor, en nuestro blog, ligeramente adaptado. 

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«Silenzioso Slow» – («Abbassa la tua radio»). Norma Bruni. 1940. (Grabación sonora).

Norma Bruni, (Bologna, 20 agosto, 1913 – Milano, 3 enero, 1971)

Norma Bruni (seudónimo de Norma de Mistroni) fue una de las cantantes de música ligera y romántica más populares en los primeros años de la década de 1940.

Se dice que la sensualidad sin precedentes que salió de su canto hizo celar a esposas y novias en aquellos años. Su voz era de terciopelo, y se corresponde con su misteriosa belleza y su profunda mirada.

Aquellos eran los días en que una voz, por sí sola, podría ser erótica.

Recibió miles de cartas de admiradores de ensueño, que habían visto su imagen posando con languidez en algunas postales publicitarias.

Fue una verdadera estrella en el firmamento de la Radio.

Después de seguir una serie de clases de canto en Turín, participó en el 2º concurso de nuevas voces del EIAR, de 1939, que la vio entre los 12 finalistas, junto con Aldo Donà, Oscar Carboni, Silvana Fioresi y Dea Garbaccio. Grabó inmediatamente con el maestro Barzizza sus primeras canciones para el sello Parlophon serie GP verde.

Su mayor éxito fue «Silenzioso slow», mejor conocido como «Baja la radio» (1940).

En el verano de 1940 participó, con otros colegas, en una ronda de actuaciones en los hospitales para los soldados heridos en el primer período de la guerra.

Se fue, después, de la Orquesta Cetra para unirse a la del maestro Cinico Angelini, en un  espectáculo de revista Eccoli come sono, («Aquí están, como están»), desde las ondas de Radio Roma, en el mes de abril 1941.

La carrera de Norma Bruni no fue de larga duración. Permanecen 41 canciones grabadas entre 1939 y 1942, y otras que se hicieron después de la guerra, cuando intentó, sin éxito, ponerse nuevamente de moda; en los últimos años 50 también publicó unos discos de 45 RPM para el sello Italfon.

Pero la guerra se había  llevado consigo la reputación de muchos artistas, ahora inextricablemente ligada a los recuerdos de la época fascista.

Nadie parecía querer escuchar más, ni  hablar: los gustos, entonces, habían cambiado.

Norma Bruni, cuyo nombre artístico había sido tomado por el color de su pelo, no podía aceptar un destino tan triste e intentó por todos los medios para volver a la escena, pero sin éxito.

Todo lo que pudo conseguir fueron pequeños papeles en dramas producidos por la RAI. Terminó trabajando como niñera, en Roma. Murió el primer domingo del año 1971.


Norma Bruni canta «Silenzioso Slow – (Abbassa la tua radio)». Bracchi-D’Anzi 1940,  Orchestra Cinico Angelini. 

 

Letra

Abbassa la tua radio per favor
se vuoi sentire i battiti del mio cuor
le cose belle che ti voglio dir
tu solo amore mio dovrai sentir.
Le mie parole tanto appassionate
son timide carezze profumate.
Abbassa la tua radio per favor
perchè io son gelosa del mio amor.

Le cose belle che ti voglio dir
tu solo amore mio dovrai sentir.
Le mie parole tanto appassionate
son timide carezze profumate.
Abbassa la tua radio per favor
perchè io son gelosa del mio amor.


Fuentes:

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Cuentos, mitos, leyendas urbanas y otros relatos sobre la radio escuchada en lugares no convencionales.

Felisberto Hernández, (Montevideo, 20 de octubre de 1902 – 13 de enero de 1964) fue un compositor, pianista y escritor uruguayo, caracterizado por sus obras, en un principio catalogadas como literatura fantástica, basadas, principalmente, en una reflexión sobre sí mismo. (Wikipedia). Sus interpretaciones al piano fueron difundidas por la primera emisora comercial uruguaya, Radio Paradizábal, desde 1922.

Muebles «El Canario”, es un cuento del escritor uruguayo Felisberto Hernández, originalmente publicado en la revista «Mujer Batllista» y en «Nadie encendía las lámparas», en 1947.

En 1998  Radiodifusión Nacional (S.O.D.R.E.) lo llevó a formato radioteatro.

Se trata de un cuento fantástico, de literatura urbana.

Trata el tema de la invasión de los medios de comunicación en la privacidad y la influencia de la publicidad en nuestra vida cotidiana. El tema guarda total vigencia en nuestra cultura.

El protagonista es abordado en el tranvía por alguien que, intempestivamente, le inyecta un líquido. Al llegar a su casa, comienza a escuchar dentro de su cabeza un programa auspiciado por “Muebles El Canario”. La publicidad invade de tal forma la vida del hombre que decide salir a buscar una solución. ¹


audioicon«El canario en mi cabeza». Una adaptación del cuento «Muebles El Canario» de Felisberto Hernández. Por vocesforaneas . Actuaciones: Juan Ignacio Domiguez como el afectado. Josefina Avale como la señorita de las inyecciones. Carolina Canstatt la locutora. (por Voces Foráneas, audio originalmente en Soundcloud).


Muebles «El Canario»

[Cuento. Texto completo.]

Felisberto Hernández. (Montevideo, 1947).


La propaganda de estos muebles me tomó desprevenido. Yo había ido a pasar un mes de vacaciones a un lugar cercano y no había querido enterarme de lo que ocurriera en la ciudad. Cuando llegué de vuelta hacía mucho calor y esa misma noche fui a una playa.

Volvía a mi pieza más bien temprano y un poco malhumorado por lo que me había ocurrido en el tranvía.

Lo tomé en la playa y me tocó sentarme en un lugar que daba al pasillo. Como todavía hacía mucho calor, había puesto mi saco en las rodillas y traía los brazos al aire, pues mi camisa era de manga corta. Entre las personas que andaban por el pasillo hubo una que de pronto me dijo:

-Con su permiso, por favor…

Y yo respondí con rapidez:

-Es de usted.

Pero no sólo no comprendí lo que pasaba, sino que me asusté.

En ese instante ocurrieron muchas cosas. La primera fue que, aun cuando ese señor no había terminado de pedirme permiso, y mientras yo le contestaba, él ya me frotaba el brazo desnudo con algo frío que, no sé por qué, creí que fuera saliva. Y cuando yo había terminado de decir «es de usted», ya sentí un pinchazo y vi una jeringa grande con letras.

Al mismo tiempo, una gorda que iba en otro asiento decía:

-Después a mí.

Yo debo haber hecho un movimiento brusco con el brazo porque el hombre de la jeringa dijo:

-¡Ah!, lo voy a lastimar… quieto un…

Pronto sacó la jeringa en medio de la sonrisa de otros pasajeros que habían visto mi cara.

Después empezó a frotar el brazo de la gorda y ella miraba operar muy complacida. A pesar de que la jeringa era grande, sólo echaba un pequeño chorro con un golpe de resorte.

Entonces leí las letras amarillas que había a lo largo del tubo: Muebles «El Canario». Después me dio vergüenza preguntar de qué se trataba y decidí enterarme al otro día por los diarios.

Pero apenas bajé del tranvía pensé: «No podrá ser un fortificante; tendrá que ser algo que deje consecuencias visibles si realmente se trata de una propaganda». 

Sin embargo, yo no sabía bien de qué se trataba; pero estaba muy cansado y me empeciné en no hacer caso.

De cualquier manera estaba seguro de que no se permitiría dopar al público con ninguna droga. Antes de dormirme pensé que a lo mejor habrían querido producir algún estado físico de placer o bienestar.

Todavía no había pasado al sueño cuando oí en mí el canto de un pajarito. No tenía la calidad de algo recordado ni del sonido que nos llega de afuera. Era anormal como una enfermedad nueva; pero también había un matiz irónico; como si la enfermedad se sintiera contenta y se hubiera puesto a cantar. Estas sensaciones pasaron rápidamente y en seguida apareció algo más concreto: oí sonar en mi cabeza una voz que decía:

-«Hola, hola; transmite difusora «El Canario»… hola, hola, audición especial. Las personas sensibilizadas para estas transmisiones…», etc., etc.

Todo esto lo oía de pie, descalzo, al costado de la cama y sin animarme a encender la luz; había dado un salto y me había quedado duro en ese lugar; parecía imposible que aquello sonara dentro de mi cabeza.

Me volví a tirar en la cama y por último me decidí a esperar. Ahora estaban pasando indicaciones a propósito de los pagos en cuotas de los muebles «El Canario». Y de pronto dijeron:

-«Como primer número se transmitirá el tango…»

Desesperado, me metí debajo de una cobija gruesa; entonces oí todo con más claridad, pues la cobija atenuaba los ruidos de la calle y yo sentía mejor lo que ocurría dentro de mi cabeza.

Enseguida me saqué la cobija y empecé a caminar por la habitación; esto me aliviaba un poco pero yo tenía como un secreto empecinamiento en oír y en quejarme de mi desgracia.

Me acosté de nuevo y al agarrarme de los barrotes de la cama volví a oír el tango con más nitidez.

Al rato me encontraba en la calle: buscaba otros ruidos que atenuaran el que sentía en la cabeza. Pensé comprar un diario, informarme de la dirección de la radio y preguntar qué habría que hacer para anular el efecto de la inyección.

Pero vino un tranvía y lo tomé. A los pocos instantes el tranvía pasó por un lugar donde las vías se hallaban en mal estado y el gran ruido me alivió de otro tango que tocaban ahora; pero de pronto miré para dentro del tranvía y vi otro hombre con otra jeringa; le estaba dando inyecciones a unos niños que iban sentados en asientos transversales.

Fui hasta allí y le pregunté qué había que hacer para anular el efecto de una inyección que me habían dado hacía una hora. Él me miró asombrado y dijo:

-¿No le agrada la transmisión?

-Absolutamente.

-Espere unos momentos y empezará una novela en episodios.

-Horrible -le dije.

Él siguió con las inyecciones y sacudía la cabeza haciendo una sonrisa. Yo no oía más el tango. Ahora volvían a hablar de los muebles. Por fin el hombre de la inyección me dijo:

-Señor, en todos los diarios ha salido el aviso de las tabletas «El Canario». Si a usted no le gusta la transmisión se toma una de ellas y pronto.

-¡Pero ahora todas las farmacias están cerradas y yo voy a volverme loco!

En ese instante oí anunciar:

-Y ahora transmitiremos una poesía titulada «Mi sillón querido», soneto compuesto especialmente para los muebles «El Canario».

Después el hombre de la inyección se acercó a mí para hablarme en secreto y me dijo:

-Yo voy a arreglar su asunto de otra manera. Le cobraré un peso porque le veo cara honrada. Si usted me descubre pierdo el empleo, pues a la compañía le conviene más que se vendan las tabletas.

Yo le apuré para que me dijera el secreto. Entonces él abrió la mano y dijo:

-Venga el peso.

Y después que se lo di agregó:

-Dese un baño de pies bien caliente.


Ánalisis del cuento

Se pueden encontrar en la Web varios artículos con estudios y análisis sobre esta pieza literaria y la obra de Felisberto Hernández. (Véase, por ejemplo MUEBLES EL CANARIO, La Huella Del Sonido, de Lucía González).

Elías Nieto, en «Explicación falsa del cuento «Muebles “El Canario”» de Felisberto Hernández», publicado en «Decadaesencia», 23/X/2012), dice:

blockquoteUna primera mirada nos remite al mundo de lo absurdo e ilógico, en el que nos encontramos con un claro componente de alienación, el narrador es un extraño en su propia ciudad. Esto como directo producto de una sociedad globalizada que genera la liberación de las relaciones sociales respecto a los contextos locales de interacción.

El tranvía en el que viaja, representaría la Posmodernidad, caracterizada, en este caso, por bombardearnos con nuevos modelos de consumo y por una omnipresencia de la publicidad y los medios de comunicación. Nuestro narrador se encuentra entonces dentro de esta dinámica, denominada por Jameson como la lógica cultural del capitalismo tardío.

El protagonista, sorprendido, ignora los mecanismos de la publicidad móvil que se constituye como un elemento esencial de la cultura posmoderna. No conoce las reglas del juego y aturdido es vencido por una honda vergüenza. No puede escapar ni evitar la publicidad, no tiene voz ni palabra que se oponga al caótico fenómeno. Trata de inventarse explicaciones inverosímiles, en lugar de reaccionar de alguna manera.

La sonrisa complacida de los pasajeros nos muestra el conjunto de sujetos que conforman las nuevas clases medias, que de acuerdo a Pierre Bourdieu, están en constante lucha contra los grupos dominantes más antiguos y que en el cuento tiene a la pasajera gorda como su máxima exponente quien ansía desesperadamente la inyección publicitaria, ya que lleva en sí misma los objetos culturales posmodernos que con su actitud trata de hegemonizar frente a toda la sociedad. Para los pasajeros en suma, el consumir ha llegado a ser mucho más importante que el de producir.

Una de las explicaciones que se trata de dar nuestro protagonista es que “de cualquier manera estaba seguro de que no se permitiría dopar al público con ninguna droga”. Esta respuesta es al que muchos tratan de creerse frente a la boyante publicidad que invade nuestras vidas; sin embargo, ¿qué prohibición real existe en una sociedad de consumo si la palabra, en términos de Lacan, funciona como un intercambio simbólico?

El grupo social en el que de desplaza nuestro narrador está constituido por el efecto del significante. Una vez que la publicidad ha sido inyectada, la lógica del consumismo ha entablado su voracidad mediante “la palabra”, pues con esto, el sujeto se encuentra alienado de su necesidad e inserto en el deseo. El consumo busca constituirse como el acto humano de llenar una carencia, una falta o un vacío permanente.

En el cuento, aparentemente, a diferencia de lo que sostiene Bourdieu, sí es necesario recurrir a la coerción para legitimar el sistema social; sin embargo, es una coerción en apariencia, ya que el hombre que inyecta la publicidad piensa que el protagonista vive bajo el sistema, de ahí su interrogante: “¿No le agrada la transmisión?”

Ahora bien, ¿por qué trasmitir la publicidad de unos muebles?, ¿por qué no la de un televisor, una marca de ropa o una cocina equipada con los últimos avances de la tecnología en la que el cuento está ambientado? La respuesta nos permite abordar una de las tres perspectivas del consumo cultural que elabora Featherstone, quien sostiene que los sueños y deseos se proyectan en las imágenes del consumo cultural. De esta manera, un mueble genera un placer aparentemente estético en el sujeto que le debería impulsar a sentirse reconfortado y a mostrar una imagen de lo que es a través de lo que consume.

A diferencia de los otros personajes, el protagonista se resiste a la dinámica posmodernista. Busca una solución desesperada subiéndose a un tranvía en el que encuentra con un empleado de “El Canario” quien está inyectando publicidad a un grupo de niños. Una lectura lineal nos daría a entender la vulnerabilidad que sufren los niños frente a la publicidad, sin embargo, podemos interpretar el hecho, siguiendo nuestro análisis, como la anulación de las variables tradicionales de edad. Ahora todo se construye en base a los productos de “El Canario” y todo marcha hacia una sociedad sin grupos de estatus fijos.

Llegamos hasta el punto más desesperante, el narrador-protagonista requiere una solución rápida y efectiva, un servidor, agente vinculante del consumismo, le recomienda tomar las tabletas producidas por “El Canario”, en otras palabras, la propia enfermedad viene a ser la cura, de esta manera la vida parece reducirse al mero consumo. Esta cadena nos plantea que el consumo se ha transformado en un proceso que supone la construcción simbólica de un sentido de identidad tanto individual como colectivo.

Finalmente, existe una salida extra propuesta por el mismo agente vinculante del consumismo, la cual consiste en “darse un baño de pies bien caliente”. La situación parece desmoronarse ante un final que nos puede sacar una sonrisa, pero que en el fondo connota el sentido mismo de la manipulación de los signos en la lógica del consumo, y su capacidad de transmitirse a través de la palabra, lo que nos lleva a adoptar la posición de Baudrillard, ya que el consumo no se puede conceptualizar como un proceso material, sino como una práctica en la que no se consumen los objetos, sino las ideas.

«Muebles “El Canario”», es pues, un cuento que sin lugar a dudas nos propone una infinidad de lecturas que, desde diferentes enfoques, nos otorga una mirada crítica a la realidad a través de lo fantástico, aunque siempre he pensado que todo esto no es más que una explicación falsa de los cuentos.


«Efecto Mariposa», por CX26 Radio Uruguay, Montevideo, emitido del 30 de junio de 2016, dedicó un programa al cuento de Felisberto Hernández. Los temas de ese día fueron:

• La fantástica extrañeza de lo cotidiano: análisis de “Muebles El Canario”, con una entrevista a Fernando Chelle, profesor de literatura. • Música para y ( de ) canarios varios. • Drogas en el transporte colectivo: el caso del celular y la burundanga. Comentario de Daina Rodríguez, Alberto Gallo y Carolina Molla. • Lo maravilloso, lo insólito y lo fantástico: tres categorías dentro de la ficción no-realista (y otras definiciones del género). 

audioicon

Una selección del contenido de este programa puede escucharse aquí. (Cortesía «Efecto Mariposa, CX26 Radio Uruguay, editado por LGdS)

  • Primera parte:
  • Segunda parte:

Equipo que presenta «Efecto Mariposa», de lunes a viernes de 14 a 16 horas en CX26 Radio Uruguay (Radiodifusión Nacional del Uruguay), 1050 AM y una red de repetidoras en el interior del país. De izq. a der. Carolina Molla. Daina Rodríguez, Alberto Gallo, Gabriela Giudice. (Foto: Efecto Mariposa).


La elección del tema en «Efecto Mariposa», no fue casual.

Unos días antes, el 14 de junio de 2016, varios medios de prensa informaban sobre el extraño supuesto caso, ocurrido el 11 de junio, de una joven muchacha, en el que, según su propio padre, adujo ser interceptada por «una señora [que] le pidió a la joven que la ayudara con su celular y, si bien no llegó a tocar el aparato, comenzó a sentirse mareada, por lo que decidió pedirle ayuda al conductor del ómnibus.

(Foto: Subrayado)

El chofer le pidió que se sentara y no bajara del vehículo. En ese momento vio que la mujer y otro hombre se bajaban rápidamente del ómnibus. La joven se quedó en el vehículo, un 180 con destino a Plaza España, hasta que llegó a destino. Allí la esperaba su madre, quien la llevó a un centro de salud y posteriormente a elevar una denuncia a la Policía.

El padre argumentaba que ha oído casos de trata de personas en los que las jóvenes son secuestradas luego de drogarlas con una sustancia impregnada en el aparato.

audioiconLa joven divulgó un audio contando lo sucedido. (Incluido en una nota periodística del informativo Subrayado, SAETA TV Canal 10. 14/06/2016)

El caso sin embargo no pudo comprobarse definitivamente. Según informó el diario «El País» en su edición del martes 14 de junio de 2016:

«La historia que difundiera la empresa Cutcsa ayer, de una joven aparentemente drogada en un ómnibus, es muy similar a denuncias que suelen repetirse en redes sociales y audios de Whatsapp, tanto en Uruguay como en otros países de la región, desde hace años. Los relatos siempre mencionan individuos que se acercan a las víctimas y le piden ayuda para ver un número o un dato en un celular. Al tocar el aparato, las víctimas comienzan a sentirse mareadas, lo que permitiría concretar el secuestro o robo».

La propia policía, tomó declaraciones a la mujer que supuestamente intentó drogar a la jóven. Finalmente, «la mujer dijo que no sabía de que le hablaban y que iba en el ómnibus del que se bajó para ir al Casino Victoria Plaza. En tanto el hombre identificado por la joven, era un trabajador de la zona que descendió para ir a la empresa donde trabaja. Paralelamente los exámenes de laboratorio realizados a la joven denunciante arrojaron resultados normales»(…) El caso aparenta ser uno más, parte de «un fenómeno que desde la medicina llaman de “infodemia”, a la que definen como información sin base suficiente, que circula a través de las redes sociales y se viraliza como una epidemia. (Nota de «La República», 16/06/2016).

El Ministerio del Interior aclaró finalmente,  «que no está comprobada la existencia de imagen que respalden una denuncia hecha por la empresa Cutcsa sobre un incidente ocurrido arriba de un ómnibus en el que habrían intentado drogar a una joven». (Nota de Montevideo Portal).

El periodista Leonardo Pereyra, de «El Observador», en su columna «Historias Mínimas», del 21 de junio de 2016, abordó interesantes conceptos en «La verdad detrás del cuento del celular y la burundanga». (leer la nota).


Otros mitos o leyendas urbanas relacionadas con la Radio.

En ese programa  de «Efecto Mariposa» también se mencionó el caso de otro mito o leyenda urbana.

¿Es posible que una persona haya podido escuchar emisiones de radio por causa de una emplomadura en un diente?.

Lucille Ball, (EE.UU. 1911-1989). Famosa actriz de radio y televisión, protagonista como la pelirroja comediante (en realidad era de pelo oscuro natural), que actuó en programas de televisión populares como I Love Lucy, The Lucy Show, y Here’s Lucy. Fue una de las estrellas de comedia más influyentes en la historia de EE.UU.. Lucy fue la primera mujer al frente de un gran estudio de televisión, la primera en filmar en película ante un público en vivo (con múltiples cámaras), y la primera en utilizar sets o platós de lado a lado para sus shows – Es leyenda en la historia de los programas de televisión en el estilo de  comedia.

El relato más sonado involucró a la recordada actriz de televisión Lucille Ball, famosa por su show televisivo de los 60s «El Show de Lucy».

La historia cuenta que Lucille Ball apareció en una entrevista en «El Show de Dick Cavett» en 1974 hablando de su historia personal.

Entre otras cosas, Ball  reveló que lo más curioso que le ocurrió en su vida, fue cuando después de hacerse algunos trabajos dentales y de colocar rellenos de plomo en sus dientes, comenzó a escuchar estaciones de radio en su cabeza.

Explicó que una noche al llegar de su casa, al pasar por cierta área, escuchó lo que ella pensaba que era un código morse o un «golpeteo».

Afirmó que «mientras más me acercaba era más fuerte».

Y agregó:

«A la mañana siguiente, informé a las autoridades y después de realizar una investigación, encontraron un transmisor de radio japonés que había sido enterrado y que estaba activado para transmitir códigos a los japoneses». ²

En 1942, durante los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, los ciudadanos de Estados Unidos localizados a lo largo de la costa del Pacífico vivían en constante temor de una inminente invasión japonesa (un submarino japonés ya había sido visto cerca de la costa principios de ese año).

Durante la ola de pánico (unos pocos años antes de que empezara el rodaje de I Love Lucy), Lucy tenía varios empastes dentales temporales instalados en sus dientes.

Más tarde ese día, mientras conducía a casa desde MGM a su finca en el Valle de San Fernando, escuchó un sonido extraño, que ella pensó en un principio era música. Se aprestó a apagar la radio y se dio cuenta de que no estaba encendida.

Foto: threadforthought.net

La música se hizo más fuerte y después de torcer y girar en el coche para determinar el origen, se sorprendió al darse cuenta de la música venía de la boca. De acuerdo con Lucille Ball:

“I even recognized the tune. My mouth was humming and thumping with the drumbeat, and I thought I was losing my mind. I thought, ‘What the hell is this?’ Then it started to subside.”

«Incluso me reconocí la melodía. Mi boca era zumbido y golpeando con el toque de tambor, y pensé que estaba perdiendo la cabeza. Pensé, ‘¿Qué diablos es esto? «Entonces empezó a disminuir».

Foto: metv.com

Lucy llegó a la casa y mientras se metía en su cama, se preguntó si debía decirle a alguien máse lo que había sucedido.

Al día siguiente, Lucy contó la experiencia al actor Buster Keaton. Keaton se rió, y le explicó a Lucy que ella estaba recibiendo las señales de televisión a través de su nuevo trabajo dental. Explicó que lo mismo le había sucedido a un amigo suyo y que no había nada de qué preocuparse. Lucy no pensó más en ello – hasta que el asunto volvió a repetirse.

Una semana después de su primer incidente, Lucy conducía a casa desde los estudios de la MGM (a lo largo de una ruta diferente), cuando su boca comenzó a «saltar». Inmediatamente reconoció que el sonido no era música, sino más bien, señales del código Morse.

A medida que continuó por la carretera, el sonido comenzó a desvanecerse. Lucy detuvo el coche, y dio marcha atrás, teniendo en cuenta que el sonido se hacía más fuerte y más fuerte. Hasta que llegó a cierta casa. (La ubicación de la casa nunca fue revelada al público).

Foto: threadforthought.net

Al día siguiente, Lucy le contó el incidente a un guardia de seguridad de la MGM. Pensando que era suficientemente digno de considerarse sospechoso, el oficial llamó a las autoridades (Lucy creía que era el FBI) y se dirigieron a la casa donde Lucy dijo que la señal de código Morse era más fuerte. Al efectuarse el registro de los ocupantes, las autoridades -siempre en el relato de la actriz- encontraron una estación de radio japonesa subterránea secreta.

De acuerdo con Lucy:

“It was somebody’s gardener, but sure enough, they were spies.”

«Era el jardinero de alguien, pero seguramente eran espías.»

Por extraño que suene la historia, la popular artista la dijo durante un segmento en tono serio en el programa de Dick Cavett. Fue una entrevista en la que Lucy contó muchas otras historias de su vida – algunas felices, otras tristes, y éste relato desconcertante.

La historia fue reiterada por Lucille Ball ese mismo año, con Ethel Merman, que trabajaba en una obra musical de Cole Porter, en la que actuaría varios años más tarde.

Durante su vida, Lucille Ball nunca se retractó de la historia. ³


Recibir señales de radio detectadas a través de los empastes dentales – al parecer ha sido una experiencia dolorosa para algunos. Véase el caso siguiente:

En 1995, David Bartolomew, radioaficionado WB6WKB, contó la historia de una experiencia similar a la de Lucille,  que lo dejó en un gran dolor.

«[El fenómeno] es real. Asistí a una jornada de instalación de equipos de radioaficionado para el tradicional «Field Day» hace un par de años,  organizado por el Westside Amateur Radio Club, en Los Ángeles. Tenían una de sus estaciones dentro de un remolque, y la radio tenía un sintonizador de antena automático. Bueno, alguien no conectó bien la TIERRA. Estaba dentro de la cabaña, a una distancia de la radio cuando el operador dijo: «Bueno, la banda de 15 metros está muerta; vamos a ajustar el equipo para cambiar a la banda de 20. «Hizo el cambio de banda en el equipo y apretó el pequeño botón de «Automatic Tune». La radio comenzó a zumbar a medida que el sintonizador se puso a trabajar. Y, de improviso dejé escapar un grito cuando uno de mis dientes, que había sdo restaurado temporalmente con una emplomadura, de repente se sentía como cuando un dentista lo estaba perforando en el consultorio, ¡pero sin anestesia! Salí corriendo del lugar pronunciando obscenidades, y el dolor desapareció tan pronto como salí del área. No hace falta decir que no estuve cerca del shack de trasmisión durante el resto de la competencia». ³

«Cazadores de Mitos», el popular programa de la televisión, desmistificó en 2003, el pretendido caso de Lucille Ball: «Los rellenos de amalgama u oro de los dientes, no actúan como antena o como transistor de juntura, detectando, rectificando una señal de radio, cuando se ubican en un cráneo humano real. Ni tampoco mediante la reacción galvánica entre la saliva y emplomaduras para una supuesta captación de código Morse». Pero puede ser posible, segun evidencia empírica, con relleno de metal plata.

  • The Myth – It is possible to pick up radio signals through a dental filling.
  • The Verdict – It is possible.
  • Notes – The gold and amalgam tooth fillings did not act as an antenna or point-contact transistor when placed in a real human skull. Explanations for the supposed Morse code pickup included a Galvanic cell reaction between two teeth fillings and saliva. However, empirical evidence has shown this to be possible with silver fillings.
    • This was first claimed by Lucille Ball in an interview on The Dick Cavett Show, with the fillings explanation offered by Buster Keaton.[1]

 


LA RADIO QUE SE ESCUCHA DONDE SE SUPONE NO DEBIERA APARECER.

Aunque no son parte de leyendas urbana o mitos, las emisiones de radio pueden eventualmente, bajo ciertas circunstancias, ser captadas por ciertos dispositivos como por ejemplo el teléfono o un amplificador de audio.

Este problema ocurre en circuitos no suficientemente protegidos ni diseñados para captar ondas electromagnéticas circundantes y procedentes de trasmisores de radio potentes y próximos.

«Es una de las pequeñas irritaciones de la vida -contesto mi teléfono, y la persona en el otro extremo se parece mucho a Elvis. Entonces me di cuenta de que una estación de radio local de AM está transmitiendo una canción de Elvis, que está siendo recogida de alguna manera por mi teléfono y compitiendo con la persona que escucho en mi oído».³

Ha ocurrido con algunos radioaficionados, que han terminado saliendo por el parlante del televisor del vecino o alguna red de parlantes. Muchas veces, es la mala calidad de la antena del televisor, o su circuito de entrada, y la culpa no es del todo del radioemisorista.

El desgraciado caso del Dr. Raúl Vidart, CX5DY.

Dr. Raúl Vidart, CX5DY, radioaficionado, odontólogo, vecino de El Sauce, docente, co- fundador y Director del Liceo de la ciudad. (Foto Liceo Sauce 1

Un caso infortunado, sí que dramático, ocurrió un día feriado, a fines de los 70 o principios de los 80, en Uruguay, con el radioaficionado Raúl Vidart, CX5DY, odontólogo de profesión, quien vivía en la localidad de El Sauce, Departamento de Canelones.

Era época de dictadura cívico militar, que rigió en el país, con el Dr. Aparicio Méndez al frente del gobierno de facto:

blockquoteEra un gran tipo Raúl Vidart, «CX5 Digo Yo»

Un caballero del éter  como se decía.

Se «comió un garrón», porque un 19 de junio (fecha patria que conmemora el nacimiento del héroe nacional, José Artigas) los militares hicieron un acto en la plaza de El Sauce.

Y su casa estaba a la vuelta… tenia una antena cúbica que se veía de todos lados.

En el momento en que hace uso de la palabra Aparicio Méndez, entonces presidente del gobierno cívico militar, Raúl estaba, según el mismo contó, comunicando en 15 metros con un amigo en Europa. Él viajaba seguido a Europa con la esposa.

Obviamente el audio distorsionado de la transmisión de Banda Lateral Unica de su equipo «Collins», se metió por la red de parlantes, provocando interferencia en las palabras del sátrapa de turno.

Contaba que no se había percatado de nada, ya que jamás había tenido problemas con los vecinos ni en su casa en ese sentido.

No pasaron ni 5 minutos en que sintió como tiraban abajo la puerta y relataba, años después, como entraron «envenenados» a la casa, a los gritos y empujaron a Blanquita, su esposa, a lo que saltó en su defensa uno de los hijos, estudiante de Veterinaria.

Lo bajaron a culatazos y arrancaron -así  como leen- arrancaron los equipos de donde estaban colocados.

El Dr. Vidart conservó en su casa, años después de ocurrido el desgraciado hecho, aquel enchufe destruído que nunca reparó en recuerdo de ese terrible momento.

Se llevaron los equipos; también a su hijo, por el agravante de ser estudiante… y a él también, por supuesto, ambos encapuchados.

Estuvieron algunos años detenidos en el penal de Libertad.

Raúl, hoy reside en Paraguay y ha visitado Uruguay  hace unos años. Era amigo del recordado político,  Hugo Batalla, que luego fue diputado por el «Nuevo Espacio». 

  • Testimonio relatado por el Dr. Gustavo Frontini, CX2AM.

Otros cuentos refieren a  señales de radio recogidos ¡a través de los mástiles de los barcos!

En New Scientist, una pregunta de un lector se refirió a esto, con respecto a un incidente en el que el marido y la mujer escuchaban «voces en sus cabezas», mientras navegaban en un barco. Según Jenny Pollock, de Nelson, Nueva Zelanda:

    «En 1980, mi marido y yo zarpamos de Nueva Zelanda a Hawaii, ida y vuelta. El otro día nos confesamos mutuamente que, en las noches tranquilas en el medio del océano cuando había muy poco viento y por lo tanto muy poco ruido de los barcos, se podían oír voces que venían del mástil. Estas voces eran tanto de hombres como mujeres, pero no podía entender lo que decían. Los dos estábamos bastante sobrios y no estabamos bajo situación de estrés. ¿Alguien puede explicar esto?.  Nuestro mástil es de aluminio y los estays están hechos de alambre enrollado «. 

Y aquí una de las respuestas: «Las voces que la pareja escuchó, fueron ondas de radio que estaban siendo captadas por la disposición del mástil y el estay. O bien, el mástil o el casco estaban actuando como un altavoz. Cuando era un niño, mi familia y yo escuchamos las emisiones de radio en las noches a través de nuestro calentador de agua. Los tubos actuado como la antena y, o bien el propio calentador, o la pequeña habitación que se encontraba, actuaron como el orador «. ³

No muy creíble, ¿verdad?.


La antena embrujada

Mucho antes, en 1927 un radioaficionado uruguayo Ricardo Lüdecke (h) contaba la siguiente experiencia, que podría explicar el caso anterior:

blockquoteAl escribir estas líneas no me induce otro motivo que el de desencantar a muchos creyentes en fenómenos del más allá.

Es bastante corriente oír atribuir hechos relativamente sencillos a fenómenos misteriosos e inexplicables, no sólo por personas de escasos alcances sino que muchas veces por tales que debido a su preparación y erudición aparentan estar al margen de esos cuentos. 

La ola espiritista europea que a diario cuenta con nuevos adeptos, quizás esté extendiéndose hasta nosotros, (¿quién puede saberlo?).

Corría el mes de junio de 1925. Como de costumbre, estabamos reunidos en casa unos cuantos amigos en torno de una mesa grande y conversando sobre todos aquellos temas tan corrientes entre aficionados a la radio y la electricidad. El tema estaba algo gastado y la conversación perdía animación, hasta que -no recuerdo quién de nosotros- sacó a luz cierto
artículo, aparecido meses antes en Revista Telegráfica y que versaba, si mal no recuerdo, sobre ciertas observaciones efectuadas en un pueblo de campaña, en el cual un anciano afirmaba escuchar coneiertos y voces estando recostado en determinada posición en su cama.

De inmediato animóse el debate. Los resultados de las investigaciones dieron a conocer el heeho asombroso de que efectivamente dicha persona oía musica transmitida por radio,  careciendo de todo aparato receptor.

Las opiniones entre nosotros eran variadas, sin embargo nadie se atrevió a negar rotundamente el hecho.

Lo avanzado de la hora, la noche cruda de invierno y el atractivo innegable que ejerce todo hecho que aparentemente se desarrolla al margen de lo comun,  nos influenciaban inconcientemente a tejer mil suposiciones distintas, a mano de los hechos conocidos, sin llegar empero a conclusión satisfactoria para todos.

Uno de los muchachos, admirador ferviente de Flammarion, establecia parangones entre ondas hertzianas y efluvios psíquicos, pretendiendo demostrar, de que el día que llegásemos a desarrollar suficientemente ciertas células cerebrales, de tal suerte, que éstas fueran para dichos efluvios, lo que la válvula electrónica para la radio, se resolvería definitivamente el ansiado problema de la transmisión del pensamiento, facilitándose además la comunicación directa con los espirítus de nuestros antepasados. 

Tras esta disertación nos reímos de buena gana y esta risa obró milagros en nuestros ánimos, pues nos hizo volver a la realidad y todo el encanto de aquel cuarto de hora se disipó de un soplo.

El único punto en que todos estábamos de acuerdo era en lamentarnos de que no se nos presentara un caso semejante al narrado, para poder analizarlo personalmente; y ninguno de nosotros soñó siquiera con que pocos dias más tarde estaríamos frente al problema ansiado, que por cierto nos costó unas noches de desvelo e impaciencia, para luego desilusionarnos y fortalecer nuestra convicción de que debe desconfiarse de la veracidad de
hechos similares, aún cuando los protagonistas obren de toda buena fe, pero ignorando la verdadera fuente de lo que para ellos parece sobrenatural o por lo menos inexplicable.

La narración que va a continuación es absolutamente verídica y si carece de interés, por lo menos tiene la virtud de ser real.

A los pocos días de habernos reunido, o para ser exacto, el 13 de junio de 1925, coloqué una antena, aprovechando el gentil permiso de un vecino, que posee casa de altos, que linda en los fondos con la nuestra.

Sus características son las siguientes: altura sobre la azotea 8 metros y medio, caño de hierro galvanizado, longitud 24 metros, bajada en T; y en los primeros días, lo único que llamaba la atención eran su esmalte blanco y dos gallardetes rojos y blancos que flameaban acariciados por la brisa.

El mástil en casa del señor L., tiene 5 metros y está sujeto por tres vientos de alambre de acero delgado; su aspecto general es más o menos como la figura. 

Era una antena de gran capacidad que utilizaba entonces para la recepción a larga distancia para receptores de eristal, sobre lo cual menciona un artículo de Revista Telegráfica de 1925.

Mas tarde fue modifieada y aún está en la y2BN. Aquella noche, escuché un rato y luego salí. Al día siguiente, me encontre con mi amigo Luis L.,{ex-
compañero de estudios e hijo del señor L. en cuya azotea coloque la
antena.

—«Te felicito por lo bien que recibiste en altoparlante», me dijo.
Asombro de mi parte y explicaciones. Le asegure que estaba en un error
pues solo había estado recibiendo un rato con teléfonos.

—«Y entonces… ¿como es posible que mamá haya oído música y canto?»

«Algún concierto en el vecindario, sugerí, o algún gramófono, vaya uno a saber… ¿o no sería quizás ilusión?… creyendo que estaba recibiendo en altoparlante ¡no sería dificil confundir algún ruido por música!». 

No muy convencidos, nos separamos ese día. Pasaron los dos siguientes sin novedades, pero en la noche del 16, tormentosa y fría, los diablillos que se propusieron divertir a costillas nuestras, hicieron otra de las suyas.

Serían las once más o menos, acababa yo de acostarme, cuando llaman  a la puerta y entra Luis apurado y sofocado:

 —«Ahí esta otra vez la música, esta vez la oyeron también papá y mi hermano; dicen que es como un conjunto de sonidos intermitentes y se oyen mejor en el dormitorio de mamá, que en el resto de la casa. No provienen de afuera, pues al abrir la ventana no se oye tan fuerte». 

«Pero — dije — no es posible, si ni siquiera tengo conectado el receptor».

—«Y sin embargo es así, ire a casa a tratar de escuchar yo también y mañana hablaremos».

Dicho y hecho. Al dia siguiente fui a casa de Luis y ya se comentaba entre la muchachada el asunto. No faltó quien diera la nota cómica;

—«Che Ricardo, colocame un palo de esos en mi azotea, pero que se oiga sin darle vuelta a la manija*. «¿Por qué no cobra entrada para ver el fenómeno?».

—«Lo que oyeron fue a la gata del almacenero que tuvo cría»… etc.

En lo de Luis inspeccionamos detenidamente antena y azotea, mientras comentabamos el caso: 

—«Seria media noche, comenzó éste, cuando me pareció oir fuertes aplausos, luego silencio y unos sonidos suaves, desafinados, semejantes al lloriqueo de un serrucho mal tocado, nuevamenle aplausos interminables, eso fue todo. El viejo dice que van dos noehes que no duerme tranquilo y
mamá, es la que mejor oye todo».

En vano, tratamos de oír algo ese día. Durante las horas diurnas no se nota nada, sólo en el silencio de medianoche y madrugada aparecían los
sonidos que emitía la antena encantada, lo que -por lo pronto- demostraba
que se trataba de sonidos débiles, perceptibles solamente al oído aguzado. 

Descartando una eventual broma de vecinos y sabiendo que la música no provenía de afuera, quedaban estas soluciones:

1° Que se tratara de ruidos casuales.

2° Que fuese todo fruto de la imaginación, favorecida inconcientemente por el deseo de oír algo, atribuyéndose sonidos y aplausos a cualquier ruido de la calle.

3° Que se tratara de sonidos de origen mecánico, es decir, ocasionados por lluvia, viento o movimientos intencionales.

Esta última suposición fué la más probable, ya que las noches eran tormentosas y lluviosas.

Resolvimos que Luis observaría si los sonidos concordaban con golpes de viento o lluvia en las noches subsiguientes.

El resultado nos desorientó algo, pues había momentos en que se oían
sonidos prolongados con viento débil, otras veces aplausos con mucho y otras en que el viento sud soplaba fuertemente, sin que se oyese nada.

El lector ya habrá adivinado cuál era el motivo de todos estos aparentes misterios.

Por cierto que con más viveza hubiéramos encontrado la solución enseguida pero no le habíamos dado mayor importancia al gallardete!! y todo quedó aclarado.

El viento hacía vibrar al sistema rígido compuesto por antena y tensores de acero fino, que hacían las veces de cuerdas de un arpa. Efectivamente así lo observamos haciendo vibrar intencionalmente a los tres vientos. La presión variable de la antena ocasionada por su vaivén al viento, daba por resultado sonidos variables, claramente diferenciables y aunque discordantes en grado sumo podían por momentos ocasionar la ilusión de canto, máxime estándose bajo la sugestión de los hechos mencionados.

Sucedía al oído lo que a muchos con la vista… que en la penumbra creen distinguir sombras fantásticas, debido a un exceso de imaginación.

Eso en cuanto a los sonidos, pues los aplausos los ocasionaba el fuerte
flameo del gallardete y si estos eran intermitentes, callando hasta algunas
noches, se debía sencillamente a que el gallardete se enrollaba sobre el
mástil, quedando mudo, y ese fue el motivo por el cual nos engañamos al
revisar la antena.

Desde que quitamos el gallardete, aflojamos los tensores y acolchonamos la base del caño, no han vuelto a molestar a nadie los ruidos inexplicables que quitaron el sueño por una semana a los estimados vecinos L., siendo además el tema obligado de muchos en la Aguada.

¡A cuántos aficionados no se les presentarán casos semejantes! Con tomar la pluma, redactarlos brevemente y darlos a conocer, muchas dudas al respecto serían eliminadas.

Montevideo, diciembre de 1926. Publicado en Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina. 


El extraño caso de la puerta de la «Maltería Oriental»

Según cuenta, también, el Dr. Gustavo Frontini, CX2AM

blockquoteHace años, más o menos por 1995,  el Centro Radioaficionados Montevideo había conseguido permiso para instalar las repetidoras de V y UHF de esa institución en la maltería que está en Camino Uruguay, en las proximidades de la ciudad de La Paz, Canelones.

Las instalaciones de la Maltería Oriental. (Foto MVOTMA).

Ahí es la Cuchilla Pereira, que dicen que está a 90 m sobre el nivel del mar.

De manera que, sin dudarlo, allá marchamos con ambos aparatos y sus duplexores, caseros, todo hecho una parte en el club y otra en el taller de Manuel Castelo, CX9BT  y una antena dual Diamond 510 N. 

La cuestión es que, de primera, nos registramos en la entrada. Nos dieron un casco y arrancamos hacia uno de los edificios, de 5 o más pisos; tal vez muchos más, si lo comparamos con uno de apartamentos convencional, ya que allí, cada piso tiene una altura como de 10 metros.

Al llegar un veterano nos dice…»¿Ustedes van a subir al techo?… se rió. …No vayan a tocar la puerta que habla».

Nos reímos y le dimos gracias por el consejo… pero insistió «¡En serio!. Los que oyen y tocan la puerta tienen una maldición».

Lo tomamos como la típica broma de fábrica, donde te hacen ir a buscar el martillo de dos golpes, o te hacen quedar «pegado» con el capataz o la chica linda …no dimos «bola» y subimos…

Efectivamente, ocurrió al llegar a mitad del recorrido, primero en ascensor y luego como 3 pisos más por escaleras muy empinadas que, al llegar a ese lugar, se oía claramente algo similar a gritos o lamentos.

Por supuesto que nos detuvimos a ver qué era eso que, a intermitencias,  emitía sonidos y no era el viento…

La conclusión que sacamos posteriormente y confirmamos fue que, ni mas ni menos, por alguna razón, ese trozo de metal oxidado resonaba con CX12  Radio Oriental.

Nos tocó ir un sábado de tarde que había fútbol y en esos casos la emisora aumentaba la potencia y ahí era muy nítida por momentos la voz del locutor.

La voz se oía a intermitencias tal vez porque al moverse tocaba otra cosa y se generaba un efecto de radio a galena… digo yo.

La cosa es que… pensemos en un funcionario que no tiene idea de electrónica ni de radio ni nada y está sólo, en esa inmensidad, y oye algo así ininteligible por momentos… sin duda, por lo menos, imagina fantasmas..  y si encima algún «jodón» le «da púa», se pone nervioso.

Al volver, el veterano ansiosamente nos preguntó si nos asustamos y se reía. …cuando le explicamos nuestra versión se rió más y nos dijo que estábamos locos. 

Publicado en 1927, 1947, 1974, 1980s, 1995, 2016, actor, antena, Audios, Comunicación, Documentos, EE.UU., entrevista, Frases, Investigación, Notas de prensa, radio, Radio Aficionados, Radioafición, Radioescucha, radiotelegrafía, Receptores, Teléfono, Telegrafía, Televisión, Uruguay | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario